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		<title>Magazine - sam-peckinpah</title>
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Blog de cine, los trailers y críticas de películas de todos los estrenos. Información sobre futuros rodajes y todo sobre las estrellas.		</description>
		<pubDate>2012-02-11 23:35:55</pubDate>

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      <title><![CDATA[Sam Peckinpah: 'Clave: Omega']]></title>
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      <pubDate>Thu, 26 Aug 2010 19:10:54 +0000</pubDate>

      <author>Alberto Abuín</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image34352" src="http://img.blogdecine.com/2010/08/claveomega-f1.jpg" class="centro" alt="claveomega-f1.jpg" /></p>

	<p>Los primeros años 80 fueron especialmente difíciles para <strong>Sam Peckinpah</strong>. Su salud empezaba a deteriorarse peligrosamente, y el polémico director optó por llevar una vida más tranquila. Cinematográficamente se vio obligado a considerar proyectos a los que no encontraba ningún interés. Dirigir el cine que quería ya no era tan fácil, en realidad para él nunca lo había sido, pero en una época en la que la forma de hacer cine en Hollywood estaba cambiando, Peckinpah tuvo de repente la necesidad, indudablemente económica, de someterse a los estudios y demostrar a los productores que podía hacer perfectamente una película sin salirse de presupuesto y días de rodaje.</p>

	<p>Esa película fue <strong>&#8216;Clave: Omega&#8217;</strong> (&#8216;The Osterman Weekend&#8217;, 1983), que sería la primera adaptación cinematográfica de una novela de <strong>Robert Ludlum</strong>, hoy de moda gracias a las películas de Jason Bourne. Una historia de espionaje que sería escrita para el cine por <strong>Alan Sharp</strong>, guionista de prestigio por trabajos como &#8216;La venganza de Ulzana&#8217; (&#8216;Ulzana´s Raid&#8217;, 1972, Robert Aldrich) o &#8216;La noche se mueve&#8217; (&#8216;Night Moves&#8217;, 1975, Arthur Penn), y que Peckinpah adaptaría a su propio universo cumpliendo profesionalmente con lo acordado con la productora. Sin embargo cuando el director presentó su montaje los productores le despidieron y remontaron el film con fines meramente comerciales.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p><strong>&#8216;Clave: Omega&#8217;</strong> narra la historia de John Tanner (Rutger Hauer), un famoso y polémico presentador de televisión, a quien un agente de la <span class="caps">CIA</span> pide ayuda para desenmascarar a cuatro espías rusos que se están haciendo pasar por ciudadanos norteamericanos en una operación secreta llamada Omega. Se trata de amigos personales de Tanner, quien por amistad le resulta difícil creer en su culpabilidad, aunque su alto sentido del patriotismo le hace colaborar con la <span class="caps">CIA</span> en un tormentoso fin de semana que tendrá lugar en la vivienda de Tanner. Éste, con la ayuda del agente de la <span class="caps">CIA</span>, tratará de que sus amigos se descubran como lo que son realmente.</p>

	<p><img id="image34353" src="http://img.blogdecine.com/2010/08/claveomega-f2.jpg" class="centro" alt="claveomega-f2.jpg" /></p>

	<p>Un típico argumento de película de espionaje en el que nada es lo que parece, sus acontecimientos no son nada previsibles, el film contiene unos cuantos giros de guión que lo hacen sumamente atractivo, ya no sólo por la historia en sí, sino por todo lo que se desprende de ella. Siendo una película de hace ya 27 años, resulta sorprendente lo terroríficamente profética que resultaba por aquel entonces, y lo moderna que se mantiene. Más allá del relato de espionaje y acción existe toda una irónica crítica al poder de la información y a cómo ésta se utiliza para fines oscuros, además de enseñar la obsesión del ser humano por el control de las vidas de los demás.</p>

	<p>Este detalle puede apreciarse claramente en el personaje al que da vida <strong>John Hurt</strong>, Lawrence Fassett, el agente de la <span class="caps">CIA</span> que tiene toda la casa de Tanner llena de cámaras con las que tener acceso a cualquier rincón de la casa, una decisión de guión que en principio parece tener su sentido en el hecho de que así el agente puede controlar en todo momento la situación y no dejar que ésta se salga de madre. Pero Peckinpah va más allá filmando una escena en la que Tanner vigila a sus invitados de noche, mientras es a su vez vigilado por Fassett. ¿Quién vigila al que vigila? Resonancias de George Orwell, con la presencia de<strong> John Hurt</strong> un año antes de la adaptación de &#8216;1984&#8217;.</p>

	<p><img id="image34354" src="http://img.blogdecine.com/2010/08/claveomega-f3.jpg" class="centro" alt="claveomega-f3.jpg" /></p>

	<p>El resto es un excelente film de acción y suspense llevado con mano maestra por Peckinpah. Un poco de mala leche, un poco de humor y alguna que otra exageración típica en el cine de los últimos trabajos del realizador. A pesar de que los productores no fueron capaces de destrozar la mirada de Peckinpah en este singular relato, con un montaje recortado, sí es cierto que hay, sobre todo en su parte final, saltos bruscos que estropean la continuidad. Sobre el famoso montaje de Peckinpah, que a día de hoy ya no existe, decir que los que lo vieron coincidían en sus superioridad sobre el montaje estrenado. Sea como fuera, ahora nunca lo sabremos y sólo nos queda disfrutar con la última película que dirigió este gran director, que para la ocasión contó con un suculento reparto que estaba ansioso de trabajar con Peckinpah.</p>

	<p><strong>Rutger Hauer</strong>, recién salido de &#8216;Blade Runner&#8217; (id, 1982, Ridley Scott), <strong>Craig T. Nelson</strong>, que venía de protagonizar &#8216;Poltergeist&#8217; (id, 1982, Tobe Hooper) y tuvo que luchar por el papel, <strong>John Hurt</strong>, de renombre gracias a su nominación por &#8216;El hombre elefante&#8217; (&#8216;The Elephant Man, 1980, David Lynch), <strong>Dennis Hopper</strong> y <strong>Burt Lancaster</strong>, los más veteranos del film, nombre conocidos para dar más prestigio al film; y actores menos conocidos como <strong>Chris Sarandon</strong>, <strong>Helen Shaver</strong> o <strong>Meg Foster</strong>. Todos están fantásticos en una película que en cierto sentido puede considerarse como la otra cara de la moneda de &#8216;Perros de paja&#8217; (&#8216;Straw Dogs&#8217;, 1971), dándole la vuelta a la situación: en lugar de un hombre enfrentado a extraños en una tierra que no es la suya, aquí tenemos a un hombre enfrentado a sus propios amigos y en su propio hogar.</p>

	<p><strong>Sam Peckinpah</strong> murió el 28 de diciembre de 1984. Un ataque al corazón le arrebató la vida, que le gastó la gran broma de su existencia pidiéndole cuentas precisamente ese día.</p>

	<p>Aquí hemos repasado toda su obra cinematográfica como realizador —tiene algún que otro trabajo como guionista o actor—, una de las más importantes que han existido. Con una película inició un cambio en el género cinematográfico por excelencia, y con otra cambió radicalmente la forma de hacer cine. Nunca veremos la violencia retratada como la retrató <strong>Sam Peckinpah</strong>. Espero que hayáis disfrutado con este especial como yo haciéndolo.</p>

<h2>Especial Sam Peckinpah en Blogdecine:</h2>

	<ul>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/cine-clasico/sam-peckinpah-un-titulo-profetico">Un título profético</a></li>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/cine-clasico/sam-peckinpah-duelo-en-la-alta-sierra">&#8216;Duelo en la alta sierra&#8217;</a></li>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/cine-clasico/sam-peckinpah-mayor-dundee">&#8216;Mayor Dundee&#8217;</a></li>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/cine-clasico/sam-peckinpah-grupo-salvaje">&#8216;Grupo salvaje&#8217;</a></li>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/cine-clasico/sam-peckinpah-la-balada-de-cable-hogue">&#8216;La balada de Cable Hogue&#8217;</a></li>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/cine-clasico/sam-peckinpah-perros-de-paja">&#8216;Perros de paja&#8217;</a></li>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/cine-clasico/sam-peckinpah-junior-bonner">&#8216;Junior Bonner&#8217;</a></li>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/cine-clasico/sam-peckinpah-la-huida">&#8216;La huida&#8217;</a></li>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/cine-clasico/sam-peckinpah-pat-garrett-y-billy-the-kid">&#8216;Pat Garret y Billy the Kid&#8217;</a></li>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/cine-clasico/sam-peckinpah-quiero-la-cabeza-de-alfredo-garcia">&#8216;Quiero la cabeza de Alfredo García&#8217;</a></li>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/cine-clasico/sam-peckinpah-los-aristocratas-del-crimen">&#8216;Los aristócratas del crimen&#8217;</a></li>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/cine-clasico/sam-peckinpah-la-cruz-de-hierro">&#8216;La cruz de hierro&#8217;</a></li>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/cine-clasico/sam-peckinpah-convoy">&#8216;Convoy&#8217;</a></li>
	</ul>
	<ul>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/criticas/sam-peckinpah-ayudando-a-don-siegel">Ayudando a Don Siegel</a></li>
	</ul>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Sam Peckinpah: 'Convoy']]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/cine-clasico/sam-peckinpah-convoy</link>
      <guid>http://www.blogdecine.com/cine-clasico/sam-peckinpah-convoy</guid>
      <pubDate>Tue, 27 Jul 2010 19:40:42 +0000</pubDate>

      <author>Alberto Abuín</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image33845" src="http://img.blogdecine.com/2010/07/convoy-f1.jpg" class="centro" alt="convoy-f1.jpg" /></p>

	<p>El pato de la fotografía es uno de los elementos característicos de <strong>&#8216;Convoy&#8217;</strong> (id, 1978), utilizado años más tarde por ese tipo de apellido Tarantino en la penosa &#8216;Death Proof&#8217; (id, 2007), película que en cierto modo recuerda al presente trabajo de un Peckinpah en horas bajas. Un homenaje de un cinéfilo compulsivo hacia uno de los grandes narradores del cine y curiosamente hacia una de sus películas menos ricas, debido al total desinterés en la postproducción por parte de un cineasta cansado ya de muchas cosas, considerablemente afectado por el alcohol y la cocaína, pero proclamando a los cuatro vientos su amor incondicional por el trabajo que mejor sabía hacer: dirigir películas. <strong>&#8216;Convoy&#8217;</strong> es la demostración palpable de que el máximo responsable de una película es su director, el único que hará que una película sea buena o mala. Él y nadie más.</p>

	<p>Con &#8216;La cruz de hierro&#8217; (&#8216;Cross of Iron, 1977) en fase de montaje, Peckinpah ya andaba buscando otro proyecto en el que meterse de lleno. Al director de &#8216;Grupo salvaje&#8217; no le gustaba andar perdiendo el tiempo, y tal vez por su broncas con los productores en la larga fase del montaje de un film, prefería encontrar otra película con la que satisfacer su hambre de cine. Le hicieron llegar un guión de <strong>Bill L. Norton</strong> que se inspiró en una canción de <strong>Bill Fries</strong>, acreditado aquí como <strong>C.W. McCall</strong>, que se titula precisamente &#8216;Convoy&#8217;. Sí, <strong>Sam Peckinpah dirigiendo una película basada en una canción sobre camioneros</strong>. Delirante, ¿no?</p>

	<p><!--more--></p>

	<p><img id="image33846" src="http://img.blogdecine.com/2010/07/convoy-f2.jpg" class="centro" alt="convoy-f2.jpg" /></p>

	<p>Con &#8216;Los aristócratas del crimen&#8217; Peckinpah había iniciado una nueva etapa en su carrera, la de la exageración bien entendida en algunos casos como el que nos ocupa. <strong>El guión de &#8216;Convoy&#8217; es una de las más grandes idioteces que se hayan visto en una película decente</strong>, de una simpleza pasmosa e indigna de director que ha firmado obras tan bellas como &#8216;Duelo en la alta sierra&#8217; (&#8216;Ride the High Country&#8217;, 1961) o &#8216;La balada de Cable Hogue&#8217; (&#8216;The Ballad of Cable Hogue, 1970). Martin Penwald es un camionero apodado <em>Pato de goma</em>, a quien un sheriff se la tiene jurada. Tras una provocación por parte de éste hacia uno de los amigos de Martin, se meten en una pelea en un bar con el sheriff, a partir de lo cual se desencadena toda una orgía de violencia. Una gran persecución por parte de la policía a los camioneros que se unen a la ¿causa? de <em>pato de goma</em>. No hay más y lo ciertos es que ¿qué nos podíamos esperar al tratarse de la adaptación de una canción?</p>

	<p>Peckinpah era muy consciente de que el material era muy pobre, y aún así quedó maravillado por las posibilidades que ofrecía el relato. Su intención era hacer un western moderno —algo que puede considerarse así—, una especie de &#8216;Grupo salvaje&#8217; con un grupo de camioneros enfrentándose a un mortal destino. Y algo de eso hay en la película, la cual contiene grandes e intensos momentos en los que sí vemos la mano de Peckinpah. Toda la película está planteada como si de una canción se tratase, con estribillo y todo. Incluso hay un instante que retrata a la caravana de camiones por la noche en el que oímos un diálogo entre <strong>Ali MacGraw</strong> y <strong>Kris Kristofferson</strong>, que apoyado en la guitarra de <strong>Chip Davis</strong> semeja una canción debido a la cadencia de las palabras. Ni que decir tiene que esto se pierde con el doblaje. Es un momento de una belleza arrebatadora, que comparte su espacio con otros mucho más pueriles —la pelea en el bar, curiosamente el detonante de todo—, y otros en los que Peckinpah hace gala de esa comentada exageración convirtiendo algo vacío en un completo despiporre y <strong>un entretenimiento de primera</strong>.</p>

	<p>Peckinaph contó con viejos amigos para la película: <strong>Kris Kristofferson</strong>, que ya había participado con él en dos grandes películas, <strong>Ali MacGraw</strong>, que lo había hecho en una, <strong>Ernest Borgnine</strong> y <strong>Burt Young</strong>, ídem de lo mismo. Existe una anécdota con respecto a Kristofferson; el actor estaba en una etapa de su vida en la que había dejado todos los excesos con el alcohol, por lo que Peckipnah se encontró con alguien totalmente diferente de quien había conocido. Cuenta la leyenda —siempre preferible a la realidad— que el actor hizo prometer al director que no bebería durante el rodaje y que éste aceptó por amistad. Lo que sí es cierto es que Peckinpah, convencido de que la película iba a ser una mierda, quiso abandonar el rodaje a las dos semanas de comenzar; los productores —los grandes enemigos de Peckinpah— no se negaron y fue entonces cuando Kristofferson amenazó con dejarlo en caso de que el director también se fuese.</p>

	<p><img id="image33847" src="http://img.blogdecine.com/2010/07/convoy-f3.jpg" class="centro" alt="convoy-f3.jpg" /></p>

	<p>Con <strong>Ali MacGraw</strong> el director discutía siempre entre escena y escena ya que las dotes interpretativas de la ex top model no eran precisamente las que un film de Peckinpah requiere. Mucho del trabajo de actores se los dejó a ellos mismos, improvisando sobre sus propios personajes, filmando horas y horas de película para poder sacar algo en limpio. Así sucede en las secuencias entre MacGraw y Kristofferson dentro de la cabina del camión en la que los ángulos para la cámara son limitados. El director dejó que los actores hablasen y hablasen hasta dar con algo que merecía la pena. Ésa fue mayormente la técnica utilizada en el campo interpretativo, pues no se sabe si por vagancia, porque todo le importaba un pimiento, o porque realmente sabía lo que hacía, Peckinpah confió de pleno en gente conocida. En sus amigos. Tras las cámaras estaba con él otro viejo amigo realizando la tarea de director de segunda unidad: <strong>James Coburn</strong>, quien quería conseguir el carnet de director y le pidió ayuda a Peckinpah. las malas lenguas dicen que Coburn también dirigió más secuencias que las de acción cuando Peckinpah desaparecía misteriosamente.</p>

	<p>El director, tras pasarse en días de rodaje y doblar el presupuesto inicial de 6 millones de dólares, tuvo listo un montaje de tres horas y media de duración, algo impensable para una película de estas características —lo que hubiera dado yo por verlo—, así que lo productores despidieron a Peckinpah y realizaron el montaje que todos conocemos, algo que no le importó lo más mínimo al director y que por primera vez en su carrera no opuso resistencia. El cansancio hacía ya mella en él, sus excesos no tardarían en pasarle factura y tendría algunos problemas para volver a dirigir. Irónicamente <strong>&#8216;Convoy&#8217; fue el éxito más grande en la carrera del director</strong>. Merecido o no, y reconociendo sus limitaciones, yo me lo paso en grande con un film totalmente desvergonzado y libre de prejuicios, dándole la vuelta a su discurso sobre la amistad, los personajes de Kristofferson y Borgnine tienen una progresión similar al de James Coburn y Maximillian Schell en &#8216;La cruz de hierro&#8217;, comienzan odiándose y terminan entendiéndose y respetándose. Aquí con mucho más sentido del humor.</p>

<h2>Especial Sam Peckinpah en Blogdecine:</h2>

	<ul>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/cine-clasico/sam-peckinpah-un-titulo-profetico">Un título profético</a></li>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/cine-clasico/sam-peckinpah-duelo-en-la-alta-sierra">&#8216;Duelo en la alta sierra&#8217;</a></li>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/cine-clasico/sam-peckinpah-mayor-dundee">&#8216;Mayor Dundee&#8217;</a></li>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/cine-clasico/sam-peckinpah-grupo-salvaje">&#8216;Grupo salvaje&#8217;</a></li>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/cine-clasico/sam-peckinpah-la-balada-de-cable-hogue">&#8216;La balada de Cable Hogue&#8217;</a></li>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/cine-clasico/sam-peckinpah-perros-de-paja">&#8216;Perros de paja&#8217;</a></li>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/cine-clasico/sam-peckinpah-junior-bonner">&#8216;Junior Bonner&#8217;</a></li>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/cine-clasico/sam-peckinpah-la-huida">&#8216;La huida&#8217;</a></li>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/cine-clasico/sam-peckinpah-pat-garrett-y-billy-the-kid">&#8216;Pat Garrett y Billy the Kid&#8217;</a></li>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/cine-clasico/sam-peckinpah-quiero-la-cabeza-de-alfredo-garcia">&#8216;Quiero la cabeza de Alfredo García&#8217;</a></li>
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	</ul>
	<ul>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/cine-clasico/sam-peckinpah-la-cruz-de-hierro">&#8216;La cruz de hierro&#8217;</a></li>
	</ul>      ]]></description>
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                    <item>
      <title><![CDATA[Sam Peckinpah: 'La cruz de hierro']]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/cine-clasico/sam-peckinpah-la-cruz-de-hierro</link>
      <guid>http://www.blogdecine.com/cine-clasico/sam-peckinpah-la-cruz-de-hierro</guid>
      <pubDate>Tue, 20 Jul 2010 16:47:48 +0000</pubDate>

      <author>Alberto Abuín</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image33728" src="http://img.blogdecine.com/2010/07/lacruzdehierro-f1.jpg" class="centro" alt="lacruzdehierro-f1.jpg" /></p>

	<p>La segunda mitad de la década de los 70 y parte de los 80, hasta su temprana muerte, fue la etapa de decadencia de <strong>Sam Peckinpah</strong>, tanto a nivel personal como artísticamente hablando. Tras el calamitoso rodaje de &#8216;Los aristócratas del crimen&#8217; que fue un relativo éxito, Peckinpah tuvo muchas ofertas, entre ellas las de dirigir &#8216;King Kong&#8217; y &#8216;Supermán&#8217;, películas que acabaron en manos de John Guillermin y Richard Donner, ya que el director de &#8216;Pat Garrett y Billy the Kid&#8217; se decantó por &#8216;La cruz de hierro&#8217;, la adaptación de un novela, cuyo primer guión fue escrito por Julius J. Epstein, prestigioso escritor de films como &#8216;Casablanca&#8217; (id, 1942, Michael Curtiz), &#8216;Yanqui Dandy&#8217; (&#8216;Yanquee Doodle Dandy, 1942, Michael Curtiz) o <a href="http://www.blogdecine.com/cine-clasico/arsenico-por-compasion-cumbre-de-la-comedia">&#8216;Arsénico por compasión&#8217;</a> (&#8216;Arsenic and Old Lace&#8217;, 1946, Frank Capra). Curiosamente el primer borrador de Epstein no convenció nada a Peckinpah.</p>

	<p>Fue entonces cuando se precisó la ayuda del propio director acompañado de <strong>James Hamilton</strong> y <strong>Walter Kelley</strong> para reescribir el guión, el cual vino de perlas a Peckinpah para hablar sobre los horrores de la Segunda Guerra Mundial, y por ende de cualquier guerra. Resulta curioso que en esta historia no exista uno de los elementos característicos de su autor: la amistad traicionada. Peckinpah debió pensar que el tratamiento que iba a dar de la guerra ya era suficiente para sus personajes. Y es que no estamos ante un film bélico al uso. Sus aterradoras imágenes provocan el absoluto rechazo ante uno de los inventos más estúpidos del ser humano, y Peckinpah lo logra sin discursos ideológicos de ningún tipo.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p><img id="image33729" src="http://img.blogdecine.com/2010/07/lacruzdehierro-f2.jpg" class="centro" alt="lacruzdehierro-f2.jpg" /></p>

	<p><strong>&#8216;La cruz de hierro&#8217;</strong> se desarrolla en plena Segunda Guerra Mundial, cuando Alemania luchaba contra Rusia en el frente este. Un pelotón alemán encabezado por el valiente sargento Steiner, asqueado de la guerra, deberán obedecer las órdenes del capitán Stransky, un oficial prusiano cuyo único interés es ser condecorado con la famosa cruz de hierro para regresar lleno de honores a su hogar y poder mirar de frente a su familia. Steiner y Stransky se odiarán desde el primer momento en el que se ven, algo inusual y atípico en el cine de su autor. Esta vez no tenemos a dos amigos del alma que se traicionan convirtiéndose dicha traición en uno de los puntos fuertes del relato. Esta vez es la propia guerra la que se revela como un feroz instrumento de traición del ser humano hacia sí mismo.</p>

	<p>A pesar de que rara fue la vez que Peckinpah no se enfrentaba a los productores ya que quería imponer su criterio, con toda la razón del mundo pues para eso es el director, en el rodaje de <strong>&#8216;La cruz de hierro&#8217;</strong> las penurias no vinieron porque el director perdiese el tiempo con el alcohol o las drogas. La película fue rodada en Yugoslavia y allí era difícil conseguir sustancias como la cocaína, así que el señor Peckinpah decidió ahogar sus penas y alegrías en su amiga del alma, su amante, la bebida. No obstante, esta vez no cometió los excesos de otras ocasiones, hubo algún pequeño accidente, eso sí, que obligó a Peckinpah a estar casi siempre sentado llevando consigo un ayudante que lo trasladaba de un lugar a otro del rodaje en camilla. Conocida la fama del director de intratable, el que se ocupó de dicho trabajo reconoció haberlo hecho por si en algún momento le surgía la oportunidad de tirar a Peckinpah al suelo. Pequeñeces comparado con el verdadero trauma en la filmación: la diferencia de idiomas entre los encargados del film y los actores contratados como extras, algo que supuso un verdadero martirio a la hora de filmar las cuantiosas escenas de soldados de los dos frentes luchando.</p>

	<p>Este pequeño incidente hizo que muchos de los extras no se enterasen de nada cuando Peckinpah daba órdenes y andaban un poco perdidos, algo que puede apreciarse en el film, sobre todo en su parte final. Hay que sumar el hecho de que parte del vestuario estaba mal envejecido hasta que se llamó a un equipo americano que hizo lo que pudo con el material restante, y los tanques pedidos para las escenas en las que aparecen se quedaron en únicamente tres. Sí, en la película parecen más y es debido a la extraordinaria labor de montaje de <strong>Michael Ellis</strong> —trabajó posteriormente en &#8216;Superman&#8217;, uno de los proyectos rechazados por Peckinpah—, <strong>Murray Jordan</strong> —en el rodaje conoció a una montadora que le dijo estaba trabajando en &#8216;Star Wars&#8217; de George Lucas a lo que Jordan contestó: &#8220;ah, una de esas tonterías de ciencia ficción, yo estoy en una película de Sam Peckinpah&#8220;—, <strong>Tony Lawson</strong> y <strong>Herbert Taschner</strong> que multiplicaron por diez los pocos elementos de los que disponían. El resultado es simple y llanamente extraordinario. Las secuencia bélicas están entre lo mejor del género, gracias a <strong>John Coquillon</strong> que consigue un realismo único.</p>

	<p><img id="image33730" src="http://img.blogdecine.com/2010/07/lacruzdehierro-f3.jpg" class="centro" alt="lacruzdehierro-f3.jpg" /></p>

	<p>Uno de los grandes aciertos de Peckinpah es que éste logra que aborrezcamos la guerra sin necesidad de hacer ideologías de ningún tipo. Los protagonistas son soldados alemanes en las Segunda Guerra Mundial, se supone que son los malos y aún así nos interesamos por sus vidas y sus muertes. Alusiones a los aliados o Hitler no existen en el film, estamos en el frente ruso, el director no quiere hurgar en la herida del holocausto o cosas parecidas, él quiere hablar de la guerra, de demostrar que ésta es tan horrible para los &#8220;buenos&#8221; como para los &#8220;malos&#8221; si se me permite expresarlo así. En <strong>&#8216;La cruz de hierro&#8217;</strong> no hay soldados, hay hombres que odian la guerra, algunos luchan por deber, otros por obligación, y otros para conseguir la gloria. Y en medio de todo eso, los bajos instintos del ser humano en un contexto de horror. Sirva como ejemplo el episodio de las mujeres, la felación y lo que viene después, o sin ir más lejos el recibimiento que sufren Steiner y sus hombres al regresar con prisioneros rusos, por no hablar del destino del niño ruso adoptado por el pelotón en un momento dado. La Guerra no hace diferencias.</p>

	<p>Una vez más Peckinpah logró un reparto de altura para su película. <strong>James Coburn</strong>, que ya tenía experiencia con el director y no sería la última vez que trabajasen juntos, da vida a Steiner, un hombre totalmente asqueado del mundo, de la guerra y de los hombres que las provocan. Es sin duda, el personaje mejor trazado por encima del capitán Stransky, a cargo de <strong>Maximilian Schell</strong>, tal vez un poco exagerado. <strong>James Mason</strong> y <strong>David Warner</strong> son dos oficiales que representan el lado burocrático de la guerra, aquellos que intentan explicar con órdenes y leyes lo que sencillamente no tiene explicación.</p>

	<p><strong>&#8216;La cruz de hierro&#8217;</strong> no funcionó bien en la taquilla americana —aunque un cineasta como Orson Welles envió un telegrama a Peckinpah en el que le decía que era la mejor película antibélica que había visto nunca—, se supone que por la difícil identificación del público yanqui con un soldado alemán, pero en Europa fue un éxito estruendoso, tanto que provocó una continuación con Richard Burton en el papel de Steiner. Afortunadamente Peckinpah rechazó dirigirla prefiriendo meterse en un entretenimiento puro y duro sobre unos camioneros haciendo gala de esa exageración típica en el último tramo de su obra.</p>

<h2>Especial Sam Peckinpah en Blogdecine:</h2>

	<ul>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/cine-clasico/sam-peckinpah-un-titulo-profetico">Un título profético</a></li>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/cine-clasico/sam-peckinpah-duelo-en-la-alta-sierra">&#8216;Duelo en la alta sierra&#8217;</a></li>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/cine-clasico/sam-peckinpah-mayor-dundee">&#8216;Mayor Dundee&#8217;</a></li>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/cine-clasico/sam-peckinpah-grupo-salvaje">&#8216;Grupo salvaje&#8217;</a></li>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/cine-clasico/sam-peckinpah-la-balada-de-cable-hogue">&#8216;La balada de Cable Hogue&#8217;</a></li>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/cine-clasico/sam-peckinpah-perros-de-paja">&#8216;Perros de paja&#8217;</a></li>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/cine-clasico/sam-peckinpah-junior-bonner">&#8216;Junior Bonner&#8217;</a></li>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/cine-clasico/sam-peckinpah-la-huida">&#8216;La huida&#8217;</a></li>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/cine-clasico/sam-peckinpah-pat-garrett-y-billy-the-kid">&#8216;Pat Garrett y Billy the Kid&#8217;</a></li>
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	</ul>
	<ul>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/cine-clasico/sam-peckinpah-los-aristocratas-del-crimen">&#8216;Los aristócratas del crimen&#8217;</a></li>
	</ul>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Sam Peckinpah: 'Los aristócratas del crimen']]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/cine-clasico/sam-peckinpah-los-aristocratas-del-crimen</link>
      <guid>http://www.blogdecine.com/cine-clasico/sam-peckinpah-los-aristocratas-del-crimen</guid>
      <pubDate>Fri, 02 Jul 2010 20:41:48 +0000</pubDate>

      <author>Alberto Abuín</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image33458" src="http://img.blogdecine.com/2010/07/thekillerelite-f1.jpg" class="centro" alt="thekillerelite-f1.jpg" /></p>

<blockquote>5 millones de dólares en manos de un puñado de descerebrados</blockquote>

	<p>Así es como <strong>Sam Peckinpah</strong> se refirió a los responsables de <strong>&#8216;Los aristócratas del crimen&#8217;</strong> (&#8216;The Killer Elite&#8217;, 1975) cuando James Caan, su protagonista, le preguntó qué le parecía lo que iban a filmar. la cifra mencionada era el presupuesto inicial del que disponía el famoso realizador que necesitaba urgentemente un éxito debido a los fracasos consecutivos de &#8216;Pat Garret y Billy the Kid&#8217; (&#8216;Pat Garret & Billy the Kid&#8217;, 1973) y &#8216;Quiero la cabeza de Alfredo García&#8217; (&#8216;Bring Me the Head of Alfredo Garcia&#8217;, 1974), curiosamente dos de sus mejores películas. En un principio tenía en manos un proyecto de acción que debía protagonizar Charles Bronson, un actor muy taquillero por aquellos años, pero el intérprete declaró que jamás trabajaría con un borracho debido a la adicción de Peckinpah al alcohol. De esta forma todos perdimos una oportunidad de ver a uno de los más famosos duros del cine a las órdenes de otro duro como Peckinpah. Lo mismo ocurrió con Clint Eastwood a quien el director llamó varias veces para dos de sus películas, pero no puedo ser por estar el actor involucrado en otros rodajes.</p>

	<p>La <strong>United Artists</strong>, que en cinco años se iría a la quiebra gracias a una obra maestra de Michael Cimino, enseguida salió al paso ofreciéndole a Peckinpah <strong>&#8216;Los aristócratas del crimen&#8217;</strong>, un film lleno de escenas de acción que le podría venir muy bien al director para recuperar su prestigio al menos en taquilla. Con uno de los presupuestos más altos que manejó nunca el realizador, lo cierto es que esta película podría ser sin duda alguna la peor de toda su filmografía. Un extraño y torpe film que sufrió las consecuencias de un rodaje infernal y la desgana de un director que tenía que venderse para conseguir un éxito. El alcohol y la cocaína hicieron el resto.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p><img id="image33459" src="http://img.blogdecine.com/2010/07/thekillerelite-f2.jpg" class="centro" alt="thekillerelite-f2.jpg" /></p>

	<p>El argumento de <strong>&#8216;Los aristócratas del crimen&#8217;</strong> narra la relación de dos amigos, Mike Locken (<strong>James Caan</strong>) y George Hansen (<strong>Robert Duvall</strong>), que pertenecen a una de esas corporaciones secretas conectadas a la <span class="caps">CIA</span> y que no existen. Su trabajo consiste en proteger a personas importantes cuya vida corre peligro. En una de esas misiones Locken traiciona a su compañero al que deja mal herido después de asesinar al hombre que custodiaban. Un punto de partida interesante y en el que se reconocen algunos de los elementos característicos del cine de Peckinpah, siendo ese inicio de lejos lo mejor de la película. Sin embargo a partir de ahí el film es un completo despropósito indigno del firmante de &#8216;Grupo salvaje&#8217; (&#8216;The Wild Bunch, 1969) al que precisamente habían elegido por sus dotes para filmar escenas de acción.</p>

	<p>En la productora querían precisamente eso, un producto de evasión puro y duro pero sin pasarse. No dejaron que Peckinpah tuviese decisiones con respecto al guión, algo que era nuevo para el realizador, que tuvo la excusa perfecta para montar follones durante el rodaje. Pero esta vez su rebeldía fue en una camino completamente distinto, su rebeldía no se enfocó en concentrarse en hacer la mejor película posible aunque para ello tuviese que desobedecer algunas órdenes, algo que luego se reflejaba positivamente en el producto final. Esta vez Peckinpah se pasó de rosca no tomándose en serio ni siquiera su propio trabajo, centrándose más en consumir cocaína y beber a todas horas. En aquellos años la coca era el caviar de las drogas, y Peckinpah no podía perdérselo siendo iniciado en el vicio por el propio Caan, cuyo camello visitaba el rodaje asiduamente.</p>

	<p>Los problemas con el alcohol y las drogas sumados a un desinterés casi completo por parte de Peckinpah tal vez fueron las razones por las que ahora pasado el tiempo <strong>&#8216;Los aristócratas del crimen&#8217;</strong> sea casi insoportable, aún vislumbrando en ella un intento de cambiar algo en su cine, de satirizarlo más, de pasarse incluso un poco de rosca dentro de las convenciones del cine de acción de Hollywood. Detalles presumiblemente graciosos como lo comentarios de Locken durante la pelea final con espadas ninja o la fugaz aparición de un exhibicionista frente a un policía no terminan de encajar en el conjunto que posee un tono demasiado serio, quizá provocado durante el montaje —en el que incomprensiblemente sale acreditado Monte Hellman, a quien Peckinpah admiraba— en el que eliminaron gran parte de las ideas del director, así como un rebaje sustancial en la escenas violentas. En relación a esto cabe citar que los productores prohibieron a Peckinpah un final en el que aparecía un personaje volviendo de la muerte —el que interpreta <strong>Bo Hopkins</strong>— y que era una completa declaración de estar tomándoselo todo a coña.</p>

	<p><img id="image33460" src="http://img.blogdecine.com/2010/07/thekillerelite-f3.jpg" class="centro" alt="thekillerelite-f3.jpg" /></p>

	<p>En films posteriores de los que hablaremos en su momento, ese interés por exagerar las cosas por parte de Peckinpah, dieron su frutos, aquí se queda en un banal experimento, sucediendo además algo que no ocurre en las demás películas de su director: la trama, y lo que es peor, los personajes, no interesan. Éstos solamente bien descritos en los minutos iniciales —y sólo la pareja protagonista— carecen de fuerza y terminan perdiéndose en un batiburrillo de traiciones, agentes dobles, explosiones, tiros y peleas donde hay sitio incluso para ninjas, debido al éxito de los films orientales de acción en aquellos años. Uno de los guionistas, <strong>Stirling Silliphant</strong>, era muy aficionado a ese tipo de cine e introdujo el tema de las artes marciales en la trama. Aún así resulta sorprendente que Silliphant, con sobrada pericia en el cine de acción, participase en esta delirante propuesta filmada sin gusto por un Peckinpah cansado, enfermo sin duda y muy harto de todo.</p>

	<p>Ni siquiera un actor de la talla de <strong>Robert Duvall</strong> es aprovechado para la ocasión. Lo mejor de su personaje queda expuesto en los primeros minutos de metraje en los que su relación con el personaje de Caan muestra sus cartas más interesantes. El respeto, quizá algo más, que siente y demuestra por su compañero con detalles como los del zumo o la cruel broma sobre la infección vaginal de la mujer con la que Locken ha pasado la noche, hacen pensar en algo más que compañerismo. La traición posterior crea un muy interesante conflicto, pero inexplicablemente el film va cuesta abajo hasta resultar tedioso. &#8216;Los aristócratas del crimen&#8217; fue un éxito pero no tanto como se esperaban o querían sus productores. A nivel profesional supuso la última colaboración entre Peckinpah y el compositor <strong>Jerry Fielding</strong>, lo que no deja de tener su punto triste. La crítica se dividió entre los que la consideraron una maravilla y los que pensaban que era mala. Me inclino más hacia la segunda tendencia, es más, a cada nuevo visionado es peor. Afortunadamente dos años después <strong>Sam Peckinpah</strong> se introduciría de lleno en la Segunda Guerra Mundial para desatar toda su furia y dejarnos a todos contentos.</p>

<h2>Especial Sam Peckinpah en Blogdecine:</h2>

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	</ul>
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	</ul>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Sam Peckinpah: 'Quiero la cabeza de Alfredo García']]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/cine-clasico/sam-peckinpah-quiero-la-cabeza-de-alfredo-garcia</link>
      <guid>http://www.blogdecine.com/cine-clasico/sam-peckinpah-quiero-la-cabeza-de-alfredo-garcia</guid>
      <pubDate>Wed, 30 Jun 2010 16:51:12 +0000</pubDate>

      <author>Alberto Abuín</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image33415" src="http://img.blogdecine.com/2010/06/brinmethehead-f1.jpg" class="centro" alt="brinmethehead-f1.jpg" /></p>

<blockquote>Llegaron John Ford y Sam Peckinpah y nos enseñaron cosas sobre México que no conocíamos. Ford era mi maestro y mi compadre, Peckinpah es mi hijo, no, mi nieto</blockquote>

	<p>Son palabras de <strong>Emilio Fernández</strong>, actor fetiche de <strong>Sam Peckinpah</strong> y uno de los realizadores mexicanos más prestigiosos de la historia. Así se refería a dos de sus amigos más íntimos, colegas de profesión y tan distintos en sus maneras como alejados en el tiempo. Esa fue una de las frases de un brindis sentido hacia la figura del director de &#8216;El hombre que mató a Liberty Valance&#8217; (&#8216;Tha Man Who Shot Liberty Valance&#8217;, 1962) durante un descanso del rodaje de <strong>&#8216;Quiero la cabeza de Alfredo García&#8217;</strong> (&#8216;Bring Me the Head of Alfredo Garcia&#8217;, 1974) cuando recibieron la noticia de que John Ford había fallecido. Como anécdota de introducción en la película que hoy nos ocupa cabe decir que Peckinpah aún siendo un admirador de Ford declaró varias veces que sus últimas películas no le gustaban, y especialmente echaba pestes contra &#8216;Centauros del desierto&#8217; (&#8216;The Searchers&#8217;, 1956), film del que le encantaba el libro en el que se basaba. Él siempre fue más de &#8216;Pasión de los fuertes&#8217; (&#8216;My Darling Clementine&#8217;, 1946), algo con lo que no puedo estar más de acuerdo aún pareciéndome genial la cinta protagonizada por John Wayne.</p>

	<p>Tras el estreno de &#8216;Pat Garret y Billy the Kid&#8217; (id, 1973), cuyo rodaje fue un verdadero infierno, Peckinpah se puso rápidamente manos a la obra con su siguiente proyecto, una historia ideada por el propio director junto con <strong>Frank Kowalski</strong>, director de segunda unidad de &#8216;Junior Bonner&#8217; (id, 1972) y supervisor de guiones. Finalmente fue <strong>Gordon T. Dawson</strong> quien ayudó al director a desarrollar dicha idea y convertirla en un guión cinematográfico, Dawson había sido guionista no acreditado en &#8216;La balada de Cable Hogue&#8217; (&#8216;The Ballad of Cable Hogue&#8217;, 1970), otro relato supremo sobre un perdedor.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p><img id="image33416" src="http://img.blogdecine.com/2010/06/bringmethehead-f2.jpg" class="centro" alt="bringmethehead-f2.jpg" /></p>

	<p>La premisa encantó a los artífices del film: Un thriller sobre un hombre al que ponen precio a su cabeza, con la particularidad de que dicho hombre ya está muerto. A partir de ese singular esquema Peckinpah construye la que probablemente sea su última gran obra. Aún habría tiempo para filmar alguna que otra excelente película pero si tuviéramos que utilizar el término &#8220;obra de arte&#8221; o similares para referirnos a los films de Peckinpah es indudable que <strong>&#8216;Quiero la cabeza de Alfredo García&#8217;</strong> será la última prueba del enorme talento de un director que siempre estuvo en boca de todos no sólo por su estilo visionario sino también por lo problemático de su carácter a nivel personal. Prácticamente todos sus rodajes fueron un campo de batalla en el que todo el mundo era víctima del mal humor de Peckinpah. Curiosamente el presente film fue uno de los más calmados, salvo unas contadas excepciones y no protagonizadas por él, Peckinaph filmó sin problemas y sin molestar a nadie.</p>

	<p>La razón de dicha calma, por llamarla de algún modo, fue que por primera y única vez en su carrera, el director tuvo total control sobre el montaje final de su película. Fueron tan sonados los enfrentamientos entre Peckinpah y los directivos de las productoras que una vez un periodista le preguntó si algún día veríamos un film &#8220;cien por cien Peckinpah&#8221;; el director corto ni perezoso contestó: &#8220;He hecho &#8216;Quiero la cabeza de Alfredo García, podrá ser buena o mala, gustar o no, pero es mi película&#8221;. Mas contundencia imposible. ¿Y qué nos ofrece esta película? Un paso más en las inquietudes del realizador, toda su forma de ver el cine —en definitiva, la vida— reducida en lo que yo considero una lección de síntesis, tanto en la historia como en la puesta en escena. Si en &#8216;Junior Bonner&#8217; hizo algo parecido pero apartándose un poco temáticamente de su camino, en <strong>&#8216;Quiero la cabeza de Alfredo García&#8217;</strong> sintetizó sus inquietudes en una aparentemente sencilla historia, pero tan intensa como sus films más recordados y con el mismo grado de violencia. Una violencia que en manos de Peckinpah era poesía, la catarsis en estado puro.</p>

	<p><img id="image33417" src="http://img.blogdecine.com/2010/06/bringmethehead-f3.jpg" class="centro" alt="bringmethehead-f3.jpg" /></p>

	<p>El Bennie de un impresionante <strong>Warren Oates</strong> —de estilo totalmente Peckinpaniano a la hora de vestir gafas de sol oscuras, idea del propio actor— es uno de los grandes perdedores del cine, un hombre que toca el piano en un bar de mala muerte en México, rodeado de putas y gente de dudosa calaña. Llevar al terrateniente apodado El Jefe (Emilio Fernández) la cabeza de un tal Alfredo García por haber dejado embarazada a su hija, es la última oportunidad de ser alguien en la vida, el millón de dólares de recompensa puede darle todo lo que él no fue capaz de conseguir. Su viaje para conseguir la prueba de que García ha muerto —sólo él conoce ese dato gracias a Elita, mujer de la que está enamorado y que tuvo una aventura con García— será en cierto modo un viaje de liberación, descubriéndose a sí mismo, aceptando sus errores mientras se agarra a su misión. Como en todo buen viaje de Peckinpah el periplo de nuestro personaje será sin retorno. Una vez más la libertad soñada por un personaje del director será a través de la muerte.</p>

	<p>Y antes del explosivo final veremos una viaje lleno de suciedad por lugares llenos de polvo, humo y sin esperanza. La cabeza que se va pudriendo de regreso a la hacienda de El Jefe no es más que un excelente McGuffin introducido por Peckinpah para hablarnos de su particular universo lleno de perdedores, asesinos, y mujeres, las cuales por primera vez en su filmografía son presentadas como mucho más fuertes que los hombres y como las causantes de todo para sorpresa y asombro de todo aquel que tachaba a Peckinpah de machista y misógino. Es la hija de El Jefe quien provoca la situación con su embarazo; más tarde en la abrupta escena de los motoristas es Elita (Isela Vega) quien le da la vuelta a una posible situación de violación; es la muerte de ésta, narrada en un inusitado fuera de campo, la que provoca la sangrienta venganza de Bennie; y finalmente vuelve a ser la hija de El Jefe la que pide a Bennie que mate a su padre cuando lo tiene encañonado, cerrando así el círculo iniciado en la primera escena de la película: una joven embarazada al lado del río bañado por la luz del sol, la única imagen de serenidad y calma del film, una calma que regresará con la muerte de prácticamente todos aquellos que querían la cabeza de Alfredo García.</p>

	<p><strong>Una magistral película</strong> con la usual mirada triste de su autor. <strong>Jerry Fielding</strong>, amigo íntimo de Peckinpah pone la música, y además de Oates, Vega y Fernández, hay inolvidables composiciones de <strong>Kris Kristofferson</strong>, que prácticamente realiza un cameo, <strong>Robert Webber</strong> y <strong>Gig Young</strong> dando vida a dos asesinos implacables de ocultas connotaciones homosexuales. El film fue recibido duramente por la crítica, uno de los pocos que la defendió en su momento fue el prestigioso Roger Ebert que la tildó de obra maestra anotando que sería un film muy recordado gracias a su dureza. No se equivocó.</p>

<h2>Especial Sam Peckinpah en Blogdecine:</h2>

	<ul>
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		<li><a href="http://www.blogdecine.com/cine-clasico/sam-peckinpah-junior-bonner">&#8216;Junior Bonner&#8217;</a></li>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/cine-clasico/sam-peckinpah-la-huida">&#8216;La huida&#8217;</a></li>
	</ul>
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	</ul>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Sam Peckinpah: 'La huida']]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/cine-clasico/sam-peckinpah-la-huida</link>
      <guid>http://www.blogdecine.com/cine-clasico/sam-peckinpah-la-huida</guid>
      <pubDate>Sun, 06 Jun 2010 18:57:49 +0000</pubDate>

      <author>Alberto Abuín</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image32922" src="http://img.blogdecine.com/2010/06/thegetaway-f1.jpg" class="centro" alt="thegetaway-f1.jpg" /></p>

	<p><strong>&#8216;La huida&#8217;</strong> (&#8216;The Getaway&#8217;, 1972) fue un proyecto largamente acariciado por <strong>Sam Peckinpah</strong> al principio de su carrera pero no fue hasta después del fracaso de &#8216;Junior Bonner&#8217; (id, 1972) cuando se puso manos a la obra, aunque no sin antes pasar alguna que otra dificultad como era costumbre en el trabajo de un director tan polémico a todos los niveles como Peckinpah. El realizador estaba preparando &#8216;El emperador del norte&#8217; (&#8216;Emperor of the North Pole&#8217;), film que al final acabó dirigiendo Robert Aldrich —no me quiero ni imaginar lo que Peckinpah hubiese sido capaz de hacer con ese material—, pero los productores le pidieron que antes se encargase de <strong>&#8216;La huida&#8217;</strong>. Al final no fue contratado para la película que protagonizó Ernest Borgnine y los productores no dieron el visto bueno a <strong>&#8216;La huida&#8217;</strong>.</p>

	<p><strong>Steve McQueen</strong> ya estaba metido en el proyecto y esa retirada de una gran major le tocó especialmente las narices por lo que se propuso financiarla a través de la <strong>First Artists</strong>, compañía formada por el propio actor, Paul Newman, Sidney Poitier, Barbra Streisand y otras personalidades del espectáculo, a imagen y semejanza de la United Artists años atrás aunque la trayectoria de la compañía fue bien distinta. De esta forma actor y director saldaron una pequeña deuda con el público, la de ver una película de Peckinpah con McQueen llena de acción y tiros. El resultado fue la película más taquillera de Peckinpah y a partir de la cual fue considerado un director rentable.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>El guión de <strong>&#8216;La huida&#8217;</strong> está basado en una novela de <strong>Jim Thompson</strong> —novelista que se introdujo en el cine de la mano de Stanley Kubrick en <a href="http://www.blogdecine.com/cine-clasico/stanley-kubrick-atraco-perfecto">&#8216;Atraco perfecto&#8217;</a> (&#8216;The Killing, 1956) y <a href="http://www.blogdecine.com/cine-clasico/stanley-kubrick-senderos-de-gloria">&#8216;Senderos de gloria&#8217;</a> (&#8216;Paths of Glory, 1957)— y es obra de Walter Hill, guionista que más tarde pasó a ser director, firmante de estimables films como &#8216;Driver (&#8216;The Driver&#8217;, 1978), &#8216;La presa&#8217; (&#8216;Southern Comfort&#8217;, 1981), &#8216;Calles de fuego&#8217; (&#8216;Streets of Fire&#8217;, 1984) o <a href="http://www.blogdecine.com/criticas/forajidos-de-leyenda-walter-hill-emulando-a-peckinpah">&#8216;Forajidos de leyenda&#8217;</a> (&#8216;The Long Riders&#8217;, 1980) en la que precisamente pueden verse claras influencias del cine de Peckinpah. El libreto de Hill fue revisado por el director tal y como hacía con absolutamente todos los guiones que caían en sus manos y que solía mejorar con creces.</p>

	<p><img id="image32923" src="http://img.blogdecine.com/2010/06/the-geatway-f2.jpg" class="centro" alt="the-geatway-f2.jpg" /></p>

	<p>En la novela de <strong>Jim Thompson</strong> se narraba la huida de una pareja de delincuentes tras cometer un robo a un banco, escapando a México donde poco a poco se iban quedando sin dinero. La película de Peckinpah omite toda la parte final y se centra en la huida hasta entrar en México proponiendo un cierre que no gustó demasiado en algunos lugares, como por ejemplo nuestro país donde la maravillosa censura española creada por ese pequeño hijo de puta con bigote nos hacía creer que los ladrones eran detenidos tras pasar la frontera. Congelación de imagen, voz en off, la típica ingenuidad del espectador español de la época y nos lo creímos. Menos mal que el tiempo suele poner las cosas en su sitio y ya desde hace años se puede disfrutar del film sin ese insultante pegote.</p>

	<p><strong>&#8216;La huida&#8217;</strong> no es una historia de buenos y malos, sino más bien de muy malos y menos malos, de ahí que la censura española no pudiese permitir que los protagonistas huyesen sin saldar cuentas con la justicia. Doc McCoy (McQueen) cumple condena en prisión, no sabemos la causa, el personaje es presentado mediante un peculiar uso del montaje mientras espera su oportunidad para le que concedan la libertad condicional. Peckinpah comienza la película filmando ciervos para abrir el plano y descubrir los muros de la prisión. El propio director declaró que le pareció tan fuertemente incongruente que tuvo efectos terroríficos y así es. Animales salvajes libres y el hombre enjaulado, no hay nada más que decir.</p>

	<p>A partir de ese momento Peckinpah construye un intenso thriller cuyo crescendo dramático hace explosión en la violenta parte final. Muchos decían, y así lo consideró la crítica en su momento, que estábamos ante una de las películas más simples de <strong>Sam Peckinpah</strong>. Es probable que el guión sea uno de los más sencillos con los que haya trabajado el director —como el de &#8216;Junior Bonner&#8217; también con McQueen, ¿coincidencia o amor del actor por las historias sencillas?—, pero se dedica a él con la misma fuerza de su mejores trabajos. Baste observar el mimo con el que trata a los personajes centrales haciéndoles partícipes de todo lo que caracteriza el cine de Peckinpah. Perdedores que buscan una última oportunidad de ser alguien, la traición tan presente en el mundo del director, y cómo no, la violencia como catarsis emocional.</p>

	<p><img id="image32924" src="http://img.blogdecine.com/2010/06/thegetaway-f3.jpg" class="centro" alt="thegetaway-f3.jpg" /></p>

	<p>Pero hay algo en <strong>&#8216;La huida&#8217;</strong> que la hace en cierto modo un poco diferente a las demás cintas de su director, y me refiero a su poético final. Tras atravesar toda una orgía de violencia, en la que Peckinpah demuestra una vez más que es uno de los mejores directores de acción de todos los tiempos, coloca a sus personajes en una camioneta con cuyo dueño —breve intervención de <strong>Slim Pickens</strong> quien improvisó todo el diálogo— establecen una maravillosa relación. Tras haber escuchado las teorías de éste sobre las relaciones entre el hombre y la mujer, Don y Carol —<strong>Ali MacGraw</strong>— toman conciencia de quiénes son —se sorprenden ellos mismos revelando a su acompañante de que están casados—, compran la camioneta a su dueño por 30.000 dólares —suma con la que también compran su silencio— y emprenden el verdadero viaje, el de la libertad conscientes de lo que quieren.</p>

	<p><strong>Steve McQueen</strong> y <strong>Ali MacGraw</strong> demuestran una más que perfecta compenetración como la pareja protagonista, tanto que se enamoraron en el rodaje y se casaron. Sin embargo si hay algo achacable al film es precisamente el trabajo de MacGraw. La actriz era una top model que probó suerte en el mundo del cine y consiguió un gran éxito con aquella ñoñería de &#8216;Love Story&#8217; (id, Arthur Hiller, 1970), película que hizo llorar a medio planeta. Su evidente compenetración con McQueen se debe más a su enamoramiento real que a un trabajo de actriz. Ésta se muestra sosa y sin fuerza durante todo el metraje. McQueen por su lado demuestra que es uno de los mejores en esa clase de actores físicos a los que le llega con su sola presencia. No podemos olvidarnos del fordiano <strong>Ben Johnson</strong> que da vida a Jack Beynon, el hombre que saca a Don de la cárcel, algo para lo que llegará a un especial acuerdo con la mujer de Don y que tendrá fatales consecuencias.</p>

	<p>McQueen y Peckinpah se llevaron con muy buen humor durante el rodaje, a pesar de que se gastaban bromas muy pesadas. Más tarde Peckinpah se sintió traicionado cuando el actor cambió a última hora la banda sonora de Jerry Fielding —uno de los grandes amigos del director— sustituyéndola por otra de <strong>Quincy Jones</strong>. McQueen también supervisó un montaje a su gusto sin contar con la opinión de Peckinpah. Al final el resultado es lo que cuenta y &#8216;La huida&#8217; es enérgica, vibrante y llena de emoción, algo que le falta al remake de 1994 dirigido por Roger Donaldson con Alec Baldwin y Kim Bassinger como protagonistas, que sin estar mal no llega a la altura del original. La película devolvió a McQueen el prestigio que había perdido por sus anteriores películas, y Peckinpah alcanzó la cima de su carrera. Tanto es así que al año siguiente nos brindó su mejor película.</p>

<h2>Especial Sam Peckinpah en Blogdecine:</h2>

	<ul>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/cine-clasico/sam-peckinpah-un-titulo-profetico">Un título profético</a></li>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/cine-clasico/sam-peckinpah-duelo-en-la-alta-sierra">&#8216;Duelo en la lata sierra&#8217;</a></li>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/cine-clasico/sam-peckinpah-mayor-dundee">&#8216;Mayor Dundee&#8217;</a></li>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/cine-clasico/sam-peckinpah-grupo-salvaje">&#8216;Grupo salvaje&#8217;</a></li>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/cine-clasico/sam-peckinpah-la-balada-de-cable-hogue">&#8216;La balada de Cable Hogue&#8217;</a></li>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/cine-clasico/sam-peckinpah-perros-de-paja">&#8216;Perros de paja&#8217;</a></li>
	</ul>
	<ul>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/cine-clasico/sam-peckinpah-junior-bonner">&#8216;Junior Bonner&#8217;</a></li>
	</ul>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Sam Peckinpah: 'Junior Bonner']]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/cine-clasico/sam-peckinpah-junior-bonner</link>
      <guid>http://www.blogdecine.com/cine-clasico/sam-peckinpah-junior-bonner</guid>
      <pubDate>Thu, 06 May 2010 19:33:18 +0000</pubDate>

      <author>Alberto Abuín</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image32415" src="http://img.blogdecine.com/2010/05/junior-bonner-f1.jpg" class="centro_sinmarco" alt="junior-bonner-f1.jpg" /></p>

<blockquote>Todavía haces tu trabajo en 8 segundos</blockquote>

	<p>En algunos de los libros dedicados a la figura de <strong>Sam Peckinpah</strong>, a excepción de la maravilla escrita por Garner Simmons —lectura que recomiendo a todo cinéfilo— se suele hablar poco de una película como <strong>&#8216;Junior Bonner&#8217;</strong> (id, 1972) tal vez porque en su momento tuvo una pobre recepción crítica, y tampoco fue un éxito de taquilla. Con el paso del tiempo —esa cosa que dicen pone todo en su sitio aunque no siempre sea así— la película ha ido ganando en apreciación sobre todo por parte del sector crítico, pero aún así creo que no se le ha hecho la justicia que merece. Parece como si no se le perdonara a su autor el salirse de los límites de todo aquello a lo que nos tenía acostumbrados, pero lo cierto es que hay mucho de Peckinpah en una película en la que, por primera vez en su carrera, no incidía en la violencia, al menos en una violencia física visual.</p>

	<p><strong>Sam Peckinpah</strong> se encontraba en Inglaterra montando &#8216;Perros de paja&#8217; (&#8216;Straw Dogs, 1971) cuando recibió la oferta de dirigir <strong>&#8216;Junior Bonner&#8217;</strong>, basada en un guión de <strong>Jeb Rosebrook</strong>, y que según su productor, <strong>Joe Wizan</strong>, respondía exactamente a lo que tanto Peckinpah como <strong>Steve McQueen</strong> demandaban en ese momento de sus respectivas carreras. McQueen buscaba una película diferente y Peckinpah un film más tranquilo. <strong>&#8216;Junior Bonner&#8217;</strong> es precisamente ambas cosas y también la película que algunos pensaban que Peckinpah no era capaz de hacer.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>El argumento es prácticamente inexistente, y parte de un breve y sencilla premisa que viste las andanzas de un experimentado cowboy (JR. Bonner) de rodeo en su pueblo natal. Allí volverá a encontrarse con su desintegrada familia, un hermano que sólo piensa en hacerse rico, un padre perdedor siempre en busca de grandes oportunidades y perdiendo dinero en todos lados, y en medio una madre resignada a perder a los hombres de su vida. Bonner participará en el festival de rodeo de su pueblo en el que intentará hacer una última proeza por la que ser recordado.</p>

	<p><img id="image32416" src="http://img.blogdecine.com/2010/05/junior-bonner-f2.jpg" class="centro" alt="junior-bonner-f2.jpg" /></p>

	<p>El personaje de Bonner es el típico dentro del universo de <strong>Sam Peckinpah</strong>, un perdedor nato que sólo vive para hacer lo único que ama, montar, lo demás son meras experiencias externas a una forma de vida por la que lo daría todo. El rodeo ha marcado su existencia desde su nacimiento, pasión heredada de su padre ahora perdido en sueños de grandeza prácticamente imposibles de alcanzar. Bonner asiste en su propio lugar natal a la muerte de una época que no volverá, todo ello reflejado en la figura de su padre, cuya casa es destruida por el progreso, secuencia filmada por Peckinpah en ralenti que añade unas gotas de amargura que se extienden al resto del metraje.</p>

	<p>Así pues, el director de &#8216;Grupo salvaje&#8217; (&#8216;The Wild Bunch, 1969) evoca viejos y mejores tiempos, los del western, género que él manejó tan bien y sobre el que volvería al año siguiente con &#8216;Pat Garret y Billy the Kid&#8217; en la que terminaría de plasmar todo lo propuesto aquí pero desde dentro del género propiamente dicho. Y es que <strong>&#8216;Junior Bonner&#8217;</strong> parece una antecedente de dicho film, una especie de borrador del mismo, aunque por supuesto tiene vida propia al margen de ello. Peckinpah se muestra esta vez más melancólico y poético que en otras ocasiones. Lo que a ratos se veía en su magistral &#8216;La balada de Cable Hogue&#8217; impregna aquí todo un relato en el que como siempre apenas hay lugar para la esperanza.</p>

	<p>El mundo del rodeo que muestra Peckinpah, el cual llegaron a tildar de estar apartado de lo que de verdad era, no es más que una excusa para narrar la historia de unos personajes que aguantan los golpes de la vida tal como Bonner se enfrenta a los de su propio trabajo, los cuales probablemente duelen menos. Pero Junior Bonner es el único que permanece fiel a sus principios, mientras su hermano se adapta y su padre se pierde en recuerdos de gloria alimentados finalmente por un hijo no compasivo —que es lo que es el otro—, sino por un hijo que acepta y comprende la forma de ser de su padre, aquel que le dio la vida y su pasión.</p>

	<p><img id="image32417" src="http://img.blogdecine.com/2010/05/junior-bonner-f3.jpg" class="centro" alt="junior-bonner-f3.jpg" /></p>

	<p><strong>&#8216;Junior Bonner&#8217;</strong> contó con un excelente reparto encabezado por <strong>Steve McQueen</strong> en el que es, sin duda alguna, uno de sus mejores trabajos interpretativos. Como anécdota cabe señalar que el actor era famoso por reescribir las frases de su personaje para que tuvieran más importancia en la trama; esto enfadaba a Peckinpah, famoso por llevarse mal con todo el mundo —llegaba a despedir a más de 20 personas por rodaje, incluida su propia hija—, pero tanto estrella como director querían terminar una película en la que creían firmemente y llegaron a llevarse bien. <strong>Ben Johnson</strong>, actor Fordiano por excelencia y ex-campeón mundial de rodeo, tiene un personaje más bien breve y quizá poco aprovechado, pero quienes brillan con luz propia son <strong>Robert Preston</strong> e <strong>Ida Lupino</strong>, que interpretan a los padres del personaje principal. Su conversación final y esa última noche juntos en fuera de campo forman parte de los muchos sensibles momentos que la película tiene y en los que Peckinpah hace gala de un contenido lirismo.</p>

	<p>La película no fue bien recibida entre otras cosas porque muchos esperaban ver un film de <strong>Sam Peckinpah</strong> con <strong>Steve McQueen</strong> lleno de tiros y violencia. Ambos debieron pensar, ¿queréis hostias? Pues tomadlas, e hicieron &#8216;La huida&#8217; (&#8216;The Getaway&#8217;, 1972).</p>

<h2>Especial Sam Peckinpah en Blogdecine:</h2>

	<ul>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/cine-clasico/sam-peckinpah-un-titulo-profetico">Un título profético</a></li>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/cine-clasico/sam-peckinpah-duelo-en-la-alta-sierra">&#8216;Duelo en la alta sierra&#8217;</a></li>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/cine-clasico/sam-peckinpah-mayor-dundee">&#8216;Mayor Dundee&#8217;</a></li>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/cine-clasico/sam-peckinpah-grupo-salvaje">&#8216;Grupo salvaje&#8217;</a></li>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/cine-clasico/sam-peckinpah-la-balada-de-cable-hogue">&#8216;La balada de Cable Hogue&#8217;</a></li>
	</ul>
	<ul>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/cine-clasico/sam-peckinpah-perros-de-paja">&#8216;Perros de paja&#8217;</a></li>
	</ul>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Sam Peckinpah: 'Perros de paja']]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/cine-clasico/sam-peckinpah-perros-de-paja</link>
      <guid>http://www.blogdecine.com/cine-clasico/sam-peckinpah-perros-de-paja</guid>
      <pubDate>Fri, 26 Mar 2010 19:39:44 +0000</pubDate>

      <author>Alberto Abuín</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image31708" src="http://img.blogdecine.com/2010/03/strawdogs-f1.jpg" class="centro" alt="strawdogs-f1.jpg" /></p>

	<p>Los 70 fueron una década muy especial para <strong>Sam Peckinpah</strong>. Conocido el éxito gracias a &#8216;Grupo salvaje&#8217; (&#8216;The Wild Bunch&#8217;, 1969) al polémico director le empezaron a llover ofertas de todo tipo y antes de aceptar una película como <strong>&#8216;Perros de paja&#8217;</strong> (&#8216;Straw Dogs&#8217;, 1971) barajó otros posibles films, uno de ellos protagonizado por un viejo amigo, Robert Culp —<a href="http://www.blogdecine.com/noticias/robert-culp-ha-fallecido">recientemente</a> fallecido— que no llegó a realizarse por uno de los típicos enfados del director. Así pues cayó en sus manos el tratamiento de una novela titulada <strong>&#8216;The Siege of Trencher&#8217;s Farm&#8217;</strong> (&#8216;El asedio a la granja Trencher&#8217;) de Gordon Williamson para retocarlo —como todo buen director debe hacer y que no se me malinterprete en esto, que ya veo los cuchillos— y convertirlo en película.</p>

	<p>En el libro se narraba el ataque a una casa por parte de un grupo violento de personas que querían matar a todos sus inquilinos, un relato lleno de violencia que carecía de los elementos sexuales que introdujeron en el film y que precisamente hicieron que medio mundo recibiera <strong>&#8216;Perros de paja&#8217;</strong> como una obra fascista casi pornográfica, nada más lejos de la realidad. Sí, estamos ante el film más violento de su director y la carga sexual intrínseca del relato es muy alta, pero nada en el film es gratuito, forzado o efectista. Al igual que en la recién comentada <a href="http://www.blogdecine.com/cine-clasico/stanley-kubrick-senderos-de-gloria">&#8216;Senderos de gloria&#8217;</a>, la película remueve conciencias adentrándose en el ser humano y sus más bajos instintos.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p><strong>&#8216;Perros de paja&#8217;</strong> narra la historia de Amy y David Summers, matrimonio formado por un profesor norteamericano y una jovencita inglesa que, huyendo de la crispada situación social en los <span class="caps">USA</span>, van a una campiña inglesa en la que David podrá investigar aprovechando la concesión de una beca. Pronto la presencia de los extraños no será muy bien recibida por los lugareños, sobre todo aquellos con poca masa cerebral, llenos de prejuicios. Amy, que había crecido en el lugar, es el centro de las miradas obscenas de los machos que rondan a la pareja. Un acto extremadamente violento será el detonante de unos hechos, inevitables, aún más violentos.</p>

<h2>Anécdotas de un rodaje polémico</h2>

	<p>Cuando Peckinpah retocó el guión —siempre sin faltar al trabajo realizado por <strong>David Zelag Goodman</strong>— incluyó las escenas de sexo, eliminó personajes del libro —la hija de la pareja— y trató de contentar a los productores que le presionaban para que la película tuviera un final feliz. El título de <strong>&#8216;Perros de paja&#8217;</strong> se le ocurrió a Peckinpah por una frase del filósofo Lao-tzu: &#8220;El cielo y la tierra son crueles, tratan a todos los seres vivos como si fueran perros de paja&#8221;, ya que titular la película igual que el film tenía un problema según sus responsables, que parecía el título de un western; y aunque en la película hay elementos del citado género estamos ante el primer trabajo de su director que no es un western puramente dicho.</p>

	<p>Justo antes de comenzar el rodaje Peckinpah se cogió una borrachera descomunal con <strong>Ken Hutchinson</strong>, uno de los actores del reparto, mientras pasaban la noche en una playa. Esto hizo que el director cogiera un neumonía y fue obligado a hospitalizarse. Los productores empezaron a temer por la película e incluso <strong>Dustin Hoffman</strong>, la estrella del reparto, llegó a sugerir el nombre de Peter Yates para sustituir a Peckinpah. Afortunadamente para todo el mundo el director de &#8216;Grupo salvaje&#8217; se puso manos a la obra y aunque no se evitaron los típicos altercados que provocaba en sus rodajes, hizo gala de su extrema y dura profesionalidad. A modo de curiosidad citar que el actor <strong>T.P. McKenna</strong>, que da vida al juez del pueblo, aparece con un cabestrillo como consecuencia de una pelea provocada por Peckinpah cuando ambos estaban con dos prostitutas. <strong>David Warner</strong>, que ha había trabajado con el director en su anterior película, tenía una contractura en un pie, y como ninguna aseguradora quería asegurarlo para el rodaje, quiso trabajar en el film aún sin estar acreditado.</p>

	<p><img id="image31709" src="http://img.blogdecine.com/2010/03/strawdogs-f2.jpg" class="centro" alt="strawdogs-f2.jpg" /></p>

	<p>A Peckinpah le gustaba presionar a sus actores en los rodajes con el fin de conseguir el máximo rendimiento de ellos, pero no siempre se salió con la suya. En la mítica secuencia de la violación —que en determinados países fue cortada, con lo que perdía toda su fuerza— el director tuvo que someterse a los deseos de <strong>Susan George</strong>, que estaba muy asustada por las técnicas de rodaje de Peckinpah. Éste tenía pensado que la actriz hiciese cosas que ésta se negaba en rotundo por lo que ella le sugirió hacerlo enfocado simplemente las reacciones de la cara al ser violada por segunda vez. Gracias a ello Peckinpah jugo con las dos violaciones mediante un montaje que termina con planos muy cortos y muy sugerentes. El resultado es una de las escenas clave del film, un punto de inflexión en el devenir de los hechos.</p>

<h2>La violencia del ser humano</h2>

	<p>Peckinpah quedó muy impresionado por los escritos de <strong>Robert Ardrey</strong> —libros como &#8216;African Genesis&#8217;, &#8216;El imperio territorial&#8217; o &#8216;El contrato social&#8216;—, que explicaban las similitudes del hombre con el resto del reino animal, como el instinto de supervivencia o el de proteger su territorio y hogar contra invasiones. Nuestro lado violento no se puede negar, el hombre es así por naturaleza y hay que aprender a vivir con ello y controlarlo para poder sobrevivir. <strong>&#8216;Perros de paja&#8217;</strong> es el perfecto resumen de todo lo que Ardrey sostenía, Peckinpah aplica perfectamente dichas teorías a un relato cuya explosión de violencia final se consigue por medio de uno de los <em>crescendos</em> dramáticos más conseguidos que se hayan visto.</p>

	<p>Una de las primeras secuencias nos muestra a una <strong>Susan George</strong> con un jersey bajo el cual no lleva sujetador. Un breve plano de sus pechos, en el que notamos unos pezones duros, intercalado con planos de algunos de los habitantes del pueblo que la miran con deseo, proporciona el primer golpe de inquietud en el espectador. Peckinpah nos advierte que el carácter sexual de la historia será determinante en un momento dado. Más tarde y como producto de una pequeña pelea con su marido, Amy se deja ver medio desnuda por los hombres que arreglan un tejado en su propiedad, y posteriormente la tan comentada escena de la violación doble, en la cual podemos observar cómo en un principio Amy parece disfrutar de ello —¿lo ha provocado porque es lo que desea?— y luego es violada brutalmente. Los hombres se han dejado llevar por sus instintos más bajos y han utilizado la violencia —lo único que conocen, que son— para conseguir lo que querían.</p>

	<p><img id="image31710" src="http://img.blogdecine.com/2010/03/strawdogs-f3.jpg" class="centro" alt="strawdogs-f3.jpg" /></p>

	<p>En el tramo final del film y en un inteligente detalle de guión, la violación de Amy pasa a segundo plano y la violencia que estalla no es por venganza de la violación, sino para impedir otro acto de violencia esta vez mayor ya que incluye la muerte de alguien, en este caso el personaje de Henry Niles, un retrasado, que es acusado de ser el culpable de la desaparición de una joven niña. Niles se refugia en la casa del matrimonio, acosada por varios hombres del pueblo, entre ellos los dos violadores, que quieren tomarse la justicia por su mano. David Summers, que hasta entonces se ha comportado con un hombre algo cobarde, se niega en rotundo a entregar a Niles —sabe que de hacerlo, lo matarán— y decide defender su hogar. No le queda más remedio que usar la violencia para ello. La gran ironía de la violenta situación es que en realidad Niles ha matado a la chica por accidente y nadie lo sabe, sólo el espectador.</p>

	<p>La escena del ataque es toda una lección de montaje y ritmo, de manejo del suspense y también de cómo filmar excelentes secuencias de acción, algunas de ellas muy influyentes —como el trabajo de Peckinpah en general— en el cine posterior. Con una sugerente puesta en escena, que incluye planos inclinados que acentúan la tensión, Peckinpah nos habla de cómo a veces la violencia no puede evitarse. Para aquellos que saben controlarse —caso de David— es el último recurso, pero cuando tu vida está en peligro es inevitable sacar al ser violento que llevamos dentro porque será única manera de escapar a dicha situación. Todos y cada uno de los asaltantes prueban en sus carnes la misma violencia con la que han nacido —¿no es el nacimiento de un ser humano un acto violento en sí mismo?— y convivido. Después un nuevo David, que se ha encontrado con su yo animal, se pierde en la noche con Niles a salvo mientras éste le advierte que no conoce el camino de regreso a casa. David sonríe y confiesa que él tampoco. Un falso final feliz de múltiples interpretaciones.</p>

	<p><strong>&#8216;Perros de paja&#8217;</strong>, como muchas obras magistrales, nos hace pensar y recapacitar al asquearnos por ver lo bajo que el hombre puede caer si se deja llevar por sus instintos primarios. Pero sólo la aceptación de este lado salvaje puede hacer que nos enfrentemos a ello. Peckinpah no nos lo pone fácil y con toda su crudeza nos hace disfrutar de un relato insoportable por su dureza, que habla de la peor cara del ser humano. Su mensaje es claro y contundente como el impacto de un disparo en un cuerpo humano, algo con lo que Peckinpah siempre dijo más de lo que mostraba.</p>

	<p>En el 2011 nos llegará un remake dirigido por Rod Lurie e interpretado por James Marsden y Kate Bosworth. Sin comentarios.</p>

<h3>Especial Sam Peckinpah en Blogdecine:</h3>

	<ul>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/cine-clasico/sam-peckinpah-un-titulo-profetico">Un título profético</a></li>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/cine-clasico/sam-peckinpah-duelo-en-la-alta-sierra">&#8216;Duelo en la alta sierra&#8217;</a></li>
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		<li><a href="http://www.blogdecine.com/cine-clasico/sam-peckinpah-grupo-salvaje">&#8216;Grupo salvaje&#8217;</a></li>
	</ul>
	<ul>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/cine-clasico/sam-peckinpah-la-balada-de-cable-hogue">&#8216;La balada de Cable Hogue&#8217;</a></li>
	</ul>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Sam Peckinpah: 'Grupo salvaje']]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/cine-clasico/sam-peckinpah-grupo-salvaje</link>
      <guid>http://www.blogdecine.com/cine-clasico/sam-peckinpah-grupo-salvaje</guid>
      <pubDate>Mon, 11 Jan 2010 22:07:42 +0000</pubDate>

      <author>Alberto Abuín</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image30031" src="http://img.blogdecine.com/2010/01/gruposalvajef1.jpg" class="centro" alt="gruposalvajef1.jpg" /></p>

<blockquote>Había 3462 cortes en la película. Recordaba que Hitchcock había dicho una vez que, si quieres que una película sea realmente emocionante, tienes que meter muchos cortes. Una película normal no suele tener más de unos 600. Así que, según ese criterio, &#8216;Grupo salvaje&#8217; es la película más emocionante de la historia</blockquote>

	<p>Son palabras de <strong>Lou Lombardo</strong>, el montador de <strong>&#8216;Grupo salvaje&#8217;</strong> (&#8216;The Wild Bunch, 1969) a la hora de hablar sobre su trabajo en el mítico film de <strong>Sam Peckinpah</strong>, después de haber reducido a dos horas y veinte un primer montaje que duraba casi cuatro horas. Peckinpah deslumbró a medio mundo con esta película, escandalizando al otro medio, que no aceptó la impresionante orgía de violencia descrita en el film. Lo cierto es que el director de &#8216;La balada de Cable Hogue&#8217; innovó en muchos aspectos el lenguaje cinematográfico, trastocando las preconcebidas ideas que se tenían sobre el séptimo arte, algo que a día de hoy sigue sucediendo con una buena parte de la audiencia, que aún sigue utilizando argumentos tan vergonzosos como que sobre gustos no hay nada escrito, una de las más grandes falacias que ha oído servidor en su vida.</p>

	<p>Antes de adentrarnos en una de las películas más representativas del género cinematográfico por excelencia, hay que decir que Peckinpah tuvo la oportunidad de dirigirla en un momento delicado de su vida. Tras conocer el éxito y la fama después de tres largometrajes, de repente se encontró sin trabajo. Todo sucedió muy rápido durante el rodaje de &#8216;El rey del juego&#8217; (&#8216;The Cincinnati Kid&#8217;, 1965), film que empezó Peckinpah, pero que cuando éste sugirió un desnudo femenino, le despidieron, siendo sustituido por Norman Jewison que curiosamente consiguió uno de sus mejores trabajos. De repente, Peckinpah no tenía trabajo y le costaba mucho encontrarlo, hasta que en el campo de la televisión obtuvo cierto reconocimiento con una película titulada &#8216;Noon Wine&#8217;. Tras eso todo cambió.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>El polémico cineasta logró vender un guión titulado &#8216;Villa cabalga&#8217;, que giraba en torno a la figura de Pancho Villa. La película la dirigió Buzz Kulik, director enfrascado normalmente en el campo televisivo que Peckinpah conocía muy bien, pero cuando el personaje central recayó en manos de Yul Brynner, Peckinpah se desentendió totalmente del proyecto. Tras dar clases durante un tiempo en Los Angeles sobre dirección y escritura de guiones para cine y televisión, recibió una oferta de la Warner Brothers para dirigir una película. De esa oferta nació <strong>&#8216;Grupo salvaje&#8217;</strong>, que se convertiría en su film más famoso y que a día de hoy aún sigue siéndolo. Peckinpah entró en contacto con Dick Hyman por haber producido en Inglaterra &#8216;La colina&#8217;, una excelente película de Sidney Lumet protagonizada por Sean Connery, con la que el director de &#8216;Duelo en la alta sierra&#8217; quedó asombrado. Hyman le hizo llegar dos guiones, con la esperanza de que los reescribiera y dirigiera.</p>

	<p><strong>&#8216;Grupo salvaje&#8217;</strong> era uno de ellos —el otro, &#8216;The Diamond Story&#8217; nunca llegó a filmarse—, y venía firmado por <strong>Walon Green</strong> a partir de una historia de <strong>Roy Sickner</strong>, un especialista de cine, viejo amigo de Peckinpah, que terminó trabajando en el film como doble y productor asociado. El trabajo de Green fue retocado por el propio director, como hacía con todos los guiones que no eran suyos, aproximadamente en un 30 % de lo escrito, lo cual generó problemas para que Peckinpah pudiese ser acreditado —se exige al menos un 60% para ello—, cosa que al final pudo ser, logrando el director la única nominación al Oscar que tuvo en su vida, la de mejor guión en la edición de 1970, siendo &#8220;robada&#8221; por &#8216;Dos hombres y un destino&#8217; (&#8216;Butch Cassidy and Sundance Kid&#8217;, George Roy Hill, 1969), la gran triunfadora de aquel año, otro western imprescindible.</p>

	<p><img id="image30033" src="http://img.blogdecine.com/2010/01/grupo-salvajef2.jpg" class="centro" alt="grupo-salvajef2.jpg" /></p>

<h2>Un reparto perfecto</h2>

	<p>En un principio, el personaje de Pike Bishop debía estar interpretado por Lee Marvin, que podría hacer de ese personaje una especie de variante seria de su rol en <a href="http://www.blogdecine.com/criticas/la-ingenua-explosiva-oscar-para-lee-marvin-en-un-western-comico">&#8216;La ingenua explosiva&#8217;</a> (&#8216;Cat Ballou&#8217;, Elliot Silverstein, 1965) por la que había ganado un Oscar. Al final Marvin consideró que <strong>&#8216;Grupo salvaje&#8217;</strong> podría parecerse demasiado a &#8216;Los profesionales&#8217; (&#8216;The Professionals&#8217;, Richard Brooks, 1966), a lo que hay que añadir que fue contratado por un millón de dólares para participar en <a href="http://www.blogdecine.com/cine-clasico/clint-eastwood-la-leyenda-de-la-ciudad-sin-nombre">&#8216;La leyenda de la ciudad sin nombre&#8217;</a> (&#8216;Paint Your Wagon&#8217;, Joshua Logan, 1969), lo que le ayudó a tomar una rápida y lógica decisión. A Peckinpah no le gustó demasiado la idea de que Marvin abandonase un proyecto en el que parecía muy involucrado, pero cuando vio a <strong>William Holden</strong> enseguida determinó que era el Bishop perfecto.</p>

	<p><strong>William Holden</strong> no estaba pasando una buena época personal, sus tiempos de galán de Hollywood se habían acabado, y como tantos otros, tenía serios problemas con el alcohol. Este detalle convención a Peckinpah quien consideró que con ello Holden encarnaría al Bishop adecuado, un hombre marcado por su pasado glorioso que debe subsistir haciendo lo que mejor sabe en una época que ya termina, dando paso al progreso técnico. Bishop es un pistolero, un asesino, lo único para lo que vive es robar e incluso matar a gente inocente, pero en su mirada madura llena de amargura hay un halo de esperanza, un querer haber sido una buena persona, y más aún, un deseo de querer serlo.</p>

<blockquote>Todos soñamos con volver a la niñez. Aun los peores de nosotros. Quizá sobre todo los peores</blockquote>

	<p>Dicha frase resume en parte la esencia de la película, llena de personajes malvados que una vez fueron niños, añorando otros tiempos de inocencia. Holden transmite muy bien ese sentimiento de anhelo por algo que nunca tendrá. A su lado, un <strong>Ernest Borgnine</strong> en absoluto estado de gracia, como Dutch, inseparable compañero de Pike en sus andanzas. Peckinpah no estaba muy convencido con el hecho de que Borgnine interpretase a Dutch, pero la profesionalidad demostrada por el actor el primer día de rodaje hizo que se ganase el respeto del director, famoso por tratar mal a sus trabajadores. Borgnine y Holden demuestran una compenetración no vista en el resto del reparto.</p>

	<p>El elenco de secundarios no tiene desperdicio alguno, <strong>Warren Oates</strong> —el actor Peckinpaniano por excelencia— y <strong>Ben Johnson</strong> —actor Fordiano por excelencia, y que en cierto modo representa los valores del western clásico— forman el resto del grupo salvaje —junto con <strong>Jaime Sánchez</strong>—, y son los únicos que protagonizan la única escena cómica del film —la de la borrachera en la bodega con varias prostitutas—. <strong>Robert Ryan</strong>, otro rostro conocido en el género, da vida a Dake Thornton, hombre que lidera el grupo que persigue a los protagonistas, y que en otros tiempos fue compañero de Pike. <strong>Edmond O´Brien</strong>, <strong>Strother Martin</strong>, <strong>L.Q. Jones</strong> y un enfermo <strong>Emilio Fernandez</strong> cierran con gloria uno de los castings más perfectos que haya habido jamás, como si pareciera que han nacido para interpretarlos.</p>

	<p><img id="image30034" src="http://img.blogdecine.com/2010/01/gruposalvajef3.jpg" class="centro" alt="gruposalvajef3.jpg" /></p>

<h2>La vida es violencia</h2>

	<p>Los títulos de crédito iniciales de <strong>&#8216;Grupo salvaje&#8217;</strong> muestran el camino que la película tomará a lo largo de más de dos horas. Mientras el grupo, vestidos de soldados, se dirigen a caballo a atracar un banco, vemos a un grupo de niños ajenos a la acción y practicando un tenebroso juego: echar a un escorpión a miles de hormigas hambrientas que lo devoran poco a poco, para luego prender fuego a las hormigas. Los niños observan tan terrible acto con total impasibilidad, mientras Peckinpah nos cuenta con ello el resto de la película. Cuando la cámara enfoca primeros planos de los actores, para sobreponer el nombre, la imagen se congela virando a una especie de espectral dibujo del personaje, como si de un fantasma se tratase. La muerte pues, marca desde el inicio del film a los personajes. Una muerte que tendrá lugar tras el más grande, e inevitable, río de violencia que se haya visto.</p>

	<p><strong>&#8216;Grupo salvaje&#8217;</strong> es recordada sobre todo por su impresionante tiroteo final, que Peckinpah utiliza para liberar a sus personajes de todas sus cargas. Cuando Pike, Dutch, Lyle y Tector deciden ir a rescatar a su amigo Angel de las garras de Mapache, saben que será un camino sin retorno, que no regresarán de dicha misión. Y toman esa decisión porque saben que sólo pueden terminar así, con coherencia a como han vivido, como pago a sus pecados. Tras una larga caminata —primero de los dos últimos momentos de tranquilidad que los protagonistas vivirán y en el que la tensión narrativa crece sin parangón— y presenciar como Mapache degüella delante de ellos a su torturado compañero, éstos le abaten a tiros. Con un conciso montaje de los rostros de los cuatro protagonistas, expectantes ante la reacción de los cientos de mexicanos que allí hay, se produce el último momento de paz, el último respiro de tranquilidad que vivirá el grupo salvaje, la tensión alcanza su máximo punto, Borgnine se ríe, se libera la tensión, la violencia explota, y la muerte aparece.</p>

	<p>Pero aunque <strong>&#8216;Grupo salvaje&#8217;</strong> es una historia llena de violencia, a ratos insoportable, se ven en ella algunos matices que ponen en la mirada de Peckinpah cierto punto de esperanza hacia sus malditos personajes. Con un inusitado uso de los flashbacks —eliminados en un primer montaje por parte de la productora— en el que vemos el pasado conjunto de Pike y Deke, éstos añoran sus tiempos de amistad, una amistad traicionada, que se sellaría indefinidamente como elemento común en la filmografía de Peckinpah. Dicha amistad se ve latente en secuencias como la que transcurre tras descubrir los protagonistas que han robado anillas de metal en vez de oro. Nada pueden hacer y sólo les queda reír, escenas recordadas en el cierre del film, mientras <strong>Robert Ryan</strong> y <strong>Edmond O´Brien</strong> se alejan.</p>

	<p><strong>&#8216;Grupo salvaje&#8217;</strong> fue un éxito, directores como Martin Scorsese y George Lucas lo consideraron el mejor western jamás hecho. Aún así, muchos quedaron escandalizados por el uso de la violencia en el film. Con todo y tras &#8216;El hombre que mató a Liberty Valance&#8217; (&#8216;The Man Who Shoot Liberty Valance&#8217;, John Ford, 1962), Peckinpah sentenció las claves del western crepuscular, ya tratado en &#8216;Duelo en la alta sierra&#8217;, y sobre el que volvería en su siguiente film.</p>

<h2>Especial Sam Peckinpah en Blogdecine:</h2>

	<ul>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/cine-clasico/sam-peckinpah-un-titulo-profetico">Sam Peckinpah: un título profético</a></li>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/cine-clasico/sam-peckinpah-duelo-en-la-alta-sierra">Sam Peckinpah: &#8216;Duelo en la alta sierra&#8217;</a></li>
	</ul>
	<ul>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/cine-clasico/sam-peckinpah-mayor-dundee">Sam Peckinpah: &#8216;Mayor Dundee&#8217;</a></li>
	</ul>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Sam Peckinpah: 'Mayor Dundee']]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/cine-clasico/sam-peckinpah-mayor-dundee</link>
      <guid>http://www.blogdecine.com/cine-clasico/sam-peckinpah-mayor-dundee</guid>
      <pubDate>Thu, 20 Aug 2009 20:25:52 +0000</pubDate>

      <author>Alberto Abuín</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image27647" src="http://img.blogdecine.com/2009/08/mayor-dundeee-1.jpg" class="centro" alt="mayor-dundeee-1.jpg" /></p>

	<p><strong>&#8216;Mayor Dundee&#8217;</strong> se convirtió en la odisea más grande por la que pasó <strong>Sam Peckinpah</strong>, y probablemente todos los que intervinieron en ella. A lo largo de los años, actores como <strong>Charlton Heston</strong>, <strong>L.Q. Jones</strong> o <strong>James Coburn</strong> hablaron y hablaron de lo que supuso para ellos la experiencia y cómo veían a Peckinpah, quien se ganó en el rodaje de esta película la mala fama que le acompañó hasta su muerte. Exigente como pocos, montaba en cólera si alguien le llevaba la contraria y disfrutaba despidiendo a gente todos los días.</p>

	<p>Tras &#8216;Duelo en la alta sierra&#8217;, cuyo prestigio estaba subiendo como la espuma, Peckinpah mostró especial interés por un guión escrito por <strong>Harry Julian Fink</strong> (futuro guionista de <a href="http://www.blogdecine.com/cine-clasico/clint-eastwood-harry-el-sucio">&#8216;Harry el sucio&#8217;</a>), del que el director hizo su habitual reescritura, acompañado por <strong>Oscar Saul</strong>. El libreto original tenía demasiadas historias juntas sin centrarse en una concreta, demasiados tonos, demasiadas cosas. Peckinpah lo arregló poniendo como base principal el personaje del Mayor Dundee, adentrándose en sus personales obsesiones y aspiraciones.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>El productor <strong>Jerry Bresler</strong> presionó duramente a Peckinpah, pues en la <strong>Columbia</strong> querían una película de aventuras que narrase la lucha entre soldados e indios, cuyo presupuesto estaba estimado en 3 millones de dólares. Al final <strong>&#8216;Mayor Dundee&#8217;</strong> costó un millón y medio más, pasándose bastantes días en el tiempo de rodaje previsto. Pero antes de que Peckinpah y los productores empezasen a pelearse por el resultado final, el director recibió en México los máximos premios cinematográficos entregados allí por su labor en &#8216;Duelo en la alta sierra&#8217;, lo que provocó una juerga de órdago, una de las muchas que Peckinpah solía correrse. Un oasis en mitad del infierno que supuso el rodaje del western que hoy nos ocupa, cuya mutilación en la sala de montaje por parte de la <strong>Columbia</strong>, fue arreglado hace pocos años, y eso sin disponer de todo el material que Peckinpah rodó.</p>

	<p><img id="image27649" src="http://img.blogdecine.com/2009/08/mayor-dundee-2.jpg" class="centro" alt="mayor-dundee-2.jpg" /></p>

	<p><strong>&#8216;Mayor Dundee&#8217;</strong> narra la historia de un veterano oficial de la Unión que forma un grupo con soldados de su ejército, rebeldes, antiguos esclavos y delincuentes, para perseguir a Apaches asesinos, encontrándose en el camino con más adversidades de las esperadas. Además de tener que soportar un viaje largo y angosto, los hombres tendrán que lidiar con sus propias diferencias si quieren tener éxito. Este elemento logra dotar al relato de una gran tensión, con especial intensidad en los momentos de discrepancia dentro del grupo.</p>

	<p>Al igual que en su anterior film, Peckinpah enfrenta a dos personajes, antaño amigos, con distintos intereses pero encontrando un lugar común en el respeto por las viejas tradiciones sobre el respeto. <strong>Charlton Heston</strong> y <strong>Richard Harris</strong> dan vida a Amos Dundee y Benjamin Tyreen, en un duelo interpretativo antológico, de perfecta compenetración, aunque en cierto momento el film se centra completamente en el personaje del título, dando oportunidad a Heston de lucirse en todo un <em>tour de force</em>, parte que fue suprimida en su primer montaje, el que durante demasiado tiempo padeció el film. En la restauración se recuperó, y el film gana y pierde a la vez, para sorpresa del que suscribe. Por un lado el dibujo psicológico de Dundee logra que entendamos sus motivaciones hasta un punto en el que antes ni podríamos imaginar. Pero al mismo tiempo el ritmo del film se resiente. Y es que si de algo peca <strong>&#8216;Mayor Dundee&#8217;</strong> es de cierta inestabilidad en su historia, queriendo abarcar demasiadas cosas.</p>

	<p>Nunca sabremos qué película era la que al principio dejó diseñada Peckinpah, duraba dos horas y 35 minutos, pero con esta restauración, que alcanza los 140 minutos, nos acercamos bastante a sus intenciones (él siempre sostuvo que <strong>&#8216;Mayor Dundee&#8217;</strong> podría haber sido su mejor trabajo). El film mejora en su dimensión trágica, y la descarnada violencia de sus secuencias golpea al espectador que asiste temeroso a una misión de búsqueda que va más allá de lo personal. La mirada crepuscular de Peckinpah, su tratamiento de los personajes femeninos (el central ideado exclusivamente para <strong>Senta Berger</strong>, pensado en las posibilidades internacionales del film, es presentada como una bella mujer pero que juega a sus anchas con Dundee y Tyreen, una <em>puta</em> más que añadir al listado de Peckinpah, experto putero en la vida real, y por ello en la ficticia), el uso de la violencia (recortada, cómo no, en su primer montaje) y el mimo de los personajes, son elementos más que suficientes para disfrutar de una obra no perfecta pero apasionante.</p>

	<p><img id="image27650" src="http://img.blogdecine.com/2009/08/mayor-dundee-3.jpg" class="centro" alt="mayor-dundee-3.jpg" /></p>

	<p>Los actores, excelentemente dirigidos por Peckinpah, brindan interpretaciones de primer orden. <strong>Charlton Heston</strong> compone aquí uno de sus personajes más memorables, muy en su línea (Heston gozaba dando vida a sujetos atormentados), pero con una diferencia bien visible, y es que el director logró que Heston se olvidase por completo de una de sus principales manías como actor: la de estar posando en cada plano. La relación entre el actor y Peckinpah fue cordial dentro de lo que cabe esperar del director. Éste le metía mucha caña a Heston, y en cierta ocasión en la que le obligó a repetir una escena mientras le insultaba, Heston en un ataque de rabia cargó con su caballo, sable en mano, contra Peckinpah, que se llevó el susto de su vida. No obstante, y a pesar del mal humor del director, todos admiraban su entrega al trabajo, y cuando los productores decidieron despedir a Peckinpah antes de finalizar el rodaje, Heston intervino ofreciendo su salario a condición de que lo readmitieran, cosa que aceptaron. Heston pasó un infierno de rodaje sin cobrar nada por ello.</p>

	<p>Ésa fue una de las variadas anécdotas que ocurrieron durante la filmación de <strong>&#8216;Mayor Dundee&#8217;</strong> (aceptó a <strong>Ben Johnson</strong> porque éste le dijo que le daría un puñetazo si le despedía, provocó infinidad de peleas en los bares de las localidades mexicanas donde rodaron, etc), en donde además de los citados, nos encontramos con <strong>Warren Oates</strong> (protagonizando un momento muy especial, en el que se confirma el carácter de Tyreen), <strong>Jim Hutton</strong>, <strong>James Coburn</strong> (que sustituyó a Lee Marvin, que era a quien Peckinpah quería), <strong>R.G. Armstrong</strong> (dando vida a otro predicador, al igual que en &#8216;Duelo en la alta sierra), <strong>Slim Pickens</strong> y <strong>L.Q. Jones</strong>. Suculento reparto como pocos se ven.</p>

	<p>A Peckinpah no le dejaron tener el control en el montaje final, de hecho ni estaba presente, pero años después cuando éste consiguió gran fama por &#8216;Grupo salvaje&#8217;, recibió una oferta de la <strong>Columbia</strong> para remontarlo a su gusto. Se negó alegando que no tenía tiempo. Muchos piensan que fue su particular venganza hacia los estudios, y es que Peckinpah en un alarde inteligencia sabía muy bien que <strong>&#8216;Mayor Dundee&#8217;</strong> tendría más valor como la gran película que estaba escondida, y no descubierta. Quizá podamos soñar con esa obra maestra que nunca se rescatará, lo que hay es un excelente western vibrante y espectacular lleno de detalles.</p>

<h2>Especial Sam Peckinpah en Blogdecine:</h2>

	<ul>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/cine-clasico/sam-peckinpah-un-titulo-profetico">Un título profético</a></li>
	</ul>
	<ul>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/cine-clasico/sam-peckinpah-duelo-en-la-alta-sierra">&#8216;Duelo en la alta sierra&#8217;</a></li>
	</ul>      ]]></description>
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