
Esa es la pregunta que se hizo un amigo con el que fui a ver ayer ‘Saw III’ en determinada escena clave de la película. Porque señoras y señores, imaginaos la calidad de la misma cuando transcurrida la mitad uno empieza a fijarse en nimiedades absurdas. Y es que la tercera entrega de una de las sagas más rentables de la historia debido a su poco coste, es un completo despropósito que incluso puede defraudar a los fans del Puzzle y sus andanzas. Algunos me preguntareis que cómo me metí a ver la continuación de una película que no me había gustado, pero es que no tenía ganas de ver la película de Milos Forman, y el cine donde proyectaban ‘The Queen’ en versión original subitulada me quedaba un poco lejos. Asi que armado de buen humor me dispuse a intentar disfrutar en la medida de lo posible de una nueva aventura de uno de los psychokillers más originales de los últimos tiempos, por lo menos en lo retorcido que son sus planes para matar a gente. Como mínimo no me aburriría, pensé yo. Pero me equivoqué y mucho.

Y ya estamos otra vez con 