'Pitch Black', reconciliarse con la especie humana

En el año 2000 llegaba a las pantallas uno de esos filmes de relleno de las majors estadounidenses, que les hacen ganar un cierto dinero en taquilla, y otro cierto dinero en la venta de Dvd’s, y que luego es olvidado, porque tampoco tiene nada de especial. Y así sucedió con ‘Pitch Black’, que recuperó el dinero invertido, e incluso más, y que llegó a conocer una secuela. No, no vamos a decir ahora que ‘Pitch Black’ es una maravillosa joya escondida. No lo es. Y esto salta a la vista. Tampoco es un buen ejemplo de Sci-Fi. Pero esta película tiene algo potente, y a continuación vamos a hablar de eso.
De modo que el que no la haya visto, que no siga leyendo, porque ahora vamos a cometer eso que ha venido a llamarse en los últimos años ‘espoilerazo’, dicho malamente. Y lo vamos a cometer porque nos gusta hablar de películas (sobre todo de aquellas que tienen varios años, pues en una crítica de un estreno no debería contarse nada de la historia, ni siquiera poniendo delante y detrás spoiler), y no sólo decir si son buenas o malas, sino hablar de lo que late dentro de ellas. En el caso que nos ocupa, lo que late es algo que le ocurre a un personaje tremendamente interesante, aunque quizá a algunos no les parezca nada interesante en un principio. Pero Riddick tiene un serio problema con la raza humana. Vayamos por partes.
