<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom">

	<channel>
		<title>Magazine - sean-connery</title>
		<link>http://www.blogdecine.com</link>
		<description>
Blog de cine, los trailers y críticas de películas de todos los estrenos. Información sobre futuros rodajes y todo sobre las estrellas.		</description>
		<pubDate>2012-02-11 07:09:02</pubDate>

		<generator>http://www.blogdecine.com</generator>
                    <item>
      <title><![CDATA[Gran Cine de Aventuras: 'El viento y el león', adulta, apasionante, inolvidable]]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/criticas/gran-cine-de-aventuras-el-viento-y-el-leon-adulta-apasionante-inolvidable</link>
      <guid>http://www.blogdecine.com/criticas/gran-cine-de-aventuras-el-viento-y-el-leon-adulta-apasionante-inolvidable</guid>
      <pubDate>Sat, 06 Aug 2011 15:00:30 +0000</pubDate>

      <author>Adrián Massanet</author>
      <description><![CDATA[
      <p><iframe width="650" height="366" src="http://www.youtube.com/embed/0JgCL0WO9-A" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>

<blockquote>&#8220;Sherif, ¿no hay una sola cosa en tu vida por la que merezca la pena perderlo todo?&#8221; &#8211; Raisuli</blockquote>

	<p>Seguimos con este ciclo, y ya queda poco para acabarlo. Y seguimos con una película que no pertenece, desde un punto de vista popular, a lo más eminente del género aventurero, aunque en mi opinión se trata de una de las películas de aventuras más adultas de los setenta. O la más. Participa, como ya lo hacía la formidable, aquí comentada con anterioridad, <a href="http://www.blogdecine.com/fichas/dramas/lawrence-de-arabia">&#8216;Lawrence de Arabia&#8217;</a> (&#8216;Lawrence of Arabia&#8217;, David Lean, 1962) de ese ambiente de barbarismo árabe, aunque en clave mucho menos lírica y más salvaje. Si ya hemos hablado en este ciclo de espadachines saltarines de sonrisa deslumbrante, evadidos en busca de la dignidad, capitanes intrépidos o apaches imperturbables, tocaba hablar de guerreros ancestrales que se empeñan en oponerse, con su forma de vida, su pensamiento tradicional y su aprendizaje de la violencia, a la falsa comodidad de la sociedad &#8220;civilizada&#8221; de principios de siglo, en el marco incomparable de los páramos y las dunas de Marruecos, con algunos maravillosos personajes. Una aventura de apasionantes ramificaciones políticas y morales.</p>

	<p>En mi opinión, &#8216;El viento y el león&#8217; (&#8216;The Winde and the Lion&#8217;, 1975) es sin duda la película más redonda del realizador norteamericano <strong>John Milius</strong>, responsable de por ejemplo la mediocre adaptación de <a href="http://www.blogdecine.com/fichas/peliculas-de-accionaventuras/conan-el-barbaro">&#8216;Conan, el bárbaro&#8217;</a> (&#8216;Conan the barbarian&#8217;, 1982) o de la más que interesante <strong>&#8216;El gran miércoles&#8217;</strong> (&#8216;Big Wednesday&#8217;, 1978), y cuya irregular carrera va a ser recordada, sobre todo, por su aportación decisiva al guión de <a href="http://www.blogdecine.com/fichas/cine-belico/apocalypse-now">&#8216;Apocalypse Now&#8217;</a> (íd, Francis Ford Coppola, 1979). Aquí Milius da lo mejor de sí mismo, tanto en la composición de un guión formidable basado en eventos reales acaecidos a principios del siglo XX, como en la poderosa, humilde, despojada puesta en escena, que para muchos anunció a un cineasta de raza de los que parecían extinguirse a gran velocidad, sobre todo en el cine abiertamente narrativo. Y por supuesto cuenta con la presencia impagable de Sean Connery, en uno de los papeles más estelares y complejos de toda su dilatada carrera. ¿Se puede pedir más? Pues lo hay.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Milius se zambulle con apasionada convicción en una etapa histórica, unas circunstancias políticas y sociales y un espíritu de épica sin límites, rechazando cualquier pretensión de divismo o de contar unos eventos políticamente correctos. Mezclando el rapto real del playboy Ion Perdicaris (aquí transformado en una mujer, Eden Pedecaris/Candice Bergen, que es uno de los caracteres femeninos más notables que recuerdo en un filme de aventuras) con su propia visión del bandido, pirata, ladrón Mulai Ahmed er Raisuli, el director construye una peripecia de acción y aventuras en la que se dan la mano la crueldad con la compasión, el idealismo con el fanatismo, el cine de verbo con el cine de dinamismo visual y sonoro, en un difícil pero meritorio equilibrio del que nacen algunas secuencias inolvidables, y una innegable visión personal del mundo y el hombre, que es lo que creo debe atesorar toda ficción. Filmada por entero en España (en localizaciones magníficas de Madrid, Almería y Sevilla), en un imponente aspect ratio de 2.20:1 (sublimado por uno de los trabajos más inspirados del operador <strong>Billy Williams</strong>), &#8216;El viento y el león&#8217; representa, ante todo, una experiencia sensorial e intelectual de primera magnitud.</p>

	<p><iframe width="650" height="366" src="http://www.youtube.com/embed/ZGWdng1hl0U" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>

<h2>Ese oscuro guerrero idealista</h2>

	<p><object width="353" height="132"><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=11e6e33" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"></embed></object></p>

	<p>Raisuli rapta a Eden y a sus hijos con la sola intención de provocar una guerra civil que, a su modo de ver, salvaría a su gente y les libraría del imperalismo que pretendían ejercer franceses, británicos o alemanes. Como en las mejores historias y poemas de Rudyard Kipling o de A.E.W. Mason, Milius cuenta sin la menor caída de ritmo o confusión una enrevesada historia de tejemanejes políticos que se ven trascendidos por la historia personal de los que dan la cara para cambiar el mundo, su mundo. Y en el choque de culturas entre Raisuli y Pedecaris, en la soterrada admiración del guerrero por la valerosa y libérrima personalidad de la mujer, y en la comprensión creciente de la privilegiada por la historia y el carácter sombrío de su captor, nace la historia de una amistad y un amor que nunca cae en lugares comunes ni se da facilidades, y que vertebra un relato plagado de violencia y tensión, de dignidad y de fracaso, en los primeros coletazos de un siglo que sería terrible en el devenir de la humanidad. Y así sin duda lo veía Milius, narrando los avatares de los últimos grandes guerreros y bandidos que perdían la vida por un ideal, por una lucha global y espiritual.</p>

	<p>Las secuencias de batallas y de combates están inmejorablemente realizadas, con un sentido de la acción en verdad formidable, con una cámara nerviosa y fluida cuando debe serlo, o amplia y contemplativa cuando así lo requiere la historia. Creo que el diseño de producción de <strong>Gil Parrondo</strong> es la cima de su carrera, convirtiendo calles de Madrid o Sevilla en Tánger o Fez, y las llanuras y las montañas de Almería en los desiertos de Marruecos. También es de destacar un poco recordado pero ciertamente sentido y lleno de fuerza expresiva score de <strong>Jerry Goldsmith</strong>, con evidentes y muy desarrolladas influencias arábigas, pero también con el célebre sentido de la aventura y la épica del tristemente fallecido compositor. Milius dirige siempre con lucidez, esplendoroso en los exteriores e intimista y contundente en los interiores, violentísimo pero elegante, dando rienda suelta a una desaforada y pletórica sensación de libertad cuando más y más terrible se vuelve el relato, enamorado de sus personajes y de su labor.</p>

	<p>El genio <strong>Sean Connery</strong>, al que le basta un gesto, una mirada, un ademán, para adueñarse completamente de la pantalla, sabe explotar al máximo un personaje escrito en principio para <strong>Omar Sharif</strong> y que casi cae en las manos de <strong>Anthony Quinn</strong>. Connery, que sabe leer los guiones y entender a sus personajes como pocos actores, se enfunda el traje de Raisuli y vive y respira como él, hasta el punto de que es imposible descifrar cuándo empieza el actor y termina el personaje. No interpreta, lo vive. Y Candice Bergen no se queda atrás en ningún momento, aceptando con talento pero sin sumisión la supremacía moral de Connery, ofreciendo un contrapunto maravilloso y esencial en la trama de personajes, aprovechando sus muchos momentos de lucidez y su versatilidad innegable. El resto de actores, como un sorprendente <strong>John Huston</strong>, o <strong>Brian Keith</strong>, o <strong>Geofrey Lewis</strong>, o cualquier otro, brillan a gran altura. Nada falta y nada sobra en esta película, que consigue prácticamente todo lo que se propone, y en la que la diferencia eterna entre lo buscado y lo encontrado es imperceptible.</p>

<h2>Conclusión</h2>

	<p>Dentro de muy poco hablaremos de la más famosa versión de las aventuras artúricas. En este caso de hoy, casi podríamos hablar de aventuras raisulianas, por la complejidad y el magnetismo de un personaje extraordinario. En definitiva, gran película que todo amante del cine en general, y del buen cine de aventuras en particular, no debería perderse. Incluso ver varias veces al año.</p>

	<p><img id="image40758" src="http://img.blogdecine.com/2011/08/2206027_f520.jpg" class="centro_sinmarco" alt="2206027_f520.jpg" /></p>

<h2>Ciclo Gran Cine de Aventuras</h2>

	<ul>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/reflexiones-de-cine/ciclo-gran-cine-de-aventuras">Ciclo: Gran Cine de Aventuras</a></li>
	</ul>

	<ul>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/criticas/gran-cine-de-aventuras-king-kong-la-imaginacion-hecha-imagenes-y-sonido">Gran Cine de Aventuras: ‘King Kong’, la imaginación hecha imágenes y sonido</a></li>
	</ul>

	<ul>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/criticas/gran-cine-de-aventuras-el-ladron-de-bagdad-suenos-en-technicolor">Gran Cine de Aventuras: ‘El ladrón de Bagdad’, sueños en Technicolor</a></li>
	</ul>

	<ul>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/criticas/gran-cine-de-aventuras-el-halcon-y-la-flecha-alegria-de-vivir">Gran Cine de Aventuras: ‘El halcón y la flecha’, alegría de vivir</a></li>
	</ul>

	<ul>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/criticas/gran-cine-de-aventuras-el-hidalgo-de-los-mares-el-mundo-es-tuyo">Gran Cine de Aventuras: ‘El hidalgo de los mares’, el mundo es tuyo</a></li>
	</ul>

	<ul>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/criticas/gran-cine-de-aventuras-la-evasion-magistral-documento-ficcion">Gran Cine de Aventuras: ‘La evasión’, magistral documento-ficción</a></li>
	</ul>

	<ul>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/criticas/gran-cine-de-aventuras-el-tiempo-en-sus-manos-la-barbarie-del-futuro">Gran Cine de Aventuras: ‘El tiempo en sus manos’, la barbarie del futuro</a></li>
	</ul>

	<ul>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/criticas/gran-cine-de-aventuras-hatari-la-amistad-frente-al-peligro">Gran Cine de Aventuras: &#8216;¡Hatari!&#8217;, la amistad frente al peligro</a></li>
	</ul>

	<ul>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/criticas/gran-cine-de-aventuras-un-hombre-western-descarnado">Gran Cine de Aventuras: &#8216;Un hombre&#8217;, western descarnado</a></li>
	</ul>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Críticas a la carta | 'El hombre que pudo reinar' de John Huston]]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/cine-clasico/criticas-a-la-carta-el-hombre-que-pudo-reinar-de-john-huston</link>
      <guid>http://www.blogdecine.com/cine-clasico/criticas-a-la-carta-el-hombre-que-pudo-reinar-de-john-huston</guid>
      <pubDate>Tue, 26 Apr 2011 00:18:44 +0000</pubDate>

      <author>Alberto Abuín</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image38964" src="http://img.blogdecine.com/2011/04/themanwhobecouldkingf1.jpg" class="centro" alt="themanwhobecouldkingf1.jpg" /></p>

	<p>Hace poco, hablando de una de las obras maestras de la década de los 90, <a href="http://www.blogdecine.com/fichas/dramas/un-mundo-perfecto">&#8216;Un mundo perfecto&#8217;</a> (&#8216;A Perfect World&#8217;, Clint Eastwood, 1993), hablaba con un lector sobre los perdedores del cine de <strong>John Huston</strong>, Eastwood y Sam Peckinpah, entre otros. Por eso resulta idónea la casualidad de rescatar una película como <strong>&#8216;El hombre que pudo reinar&#8217;</strong> (&#8216;The Man Who Would Be King&#8217;, John Huston, 1975) en esta recuperada sección de <a href="http://www.blogdecine.com/tag/criticas-a-la-carta">Críticas a la carta</a>. En ella el término perdedor alcanza el significado cinematográfico por antonomasia, sobre todo en el cine de su autor, que tras una filmografía ejemplar, con sólo muy pocos tropiezos, encontró el punto más alto de la misma en este trabajo. A partir de ahí, el cine de Huston se debilitó para sorpresa de propios y extraños, recuperándose milagrosamente en su obra póstuma, la magistral &#8216;Dublineses&#8217; (&#8216;The Dead&#8217;, 1987).</p>

	<p>Con <strong>&#8216;El hombre que pudo reinar&#8217;</strong>, Huston sumaba en su filmografía el adaptar al gran <strong>Rudyard Kipling</strong>, tras adaptar a escritores de la talla de Dashiell Hammet, Tennesse Williams o Herman Melville. Adaptaciones de las que salió airoso gracias a su envidiable capacidad de saber trasladar a la pantalla el espíritu de la obra, alcanzando con el escritor de origen indio la cota más alta de su cine, al menos para quien esto suscribe. Pocas veces en la historia del cine el género de aventuras ha estado tan bien tratado. En una década en la que los apellidos Lucas y Spielberg se alzarían como los máximos responsables de los cambios que sufriría el séptimo arte a partir de entonces, Huston se mantuvo fiel a una mirada más clásica, menos artificiosa, el gran mal de la mayoría de las superproducciones actuales.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p><img id="image38965" src="http://img.blogdecine.com/2011/04/themanwhobecouldkingf2.jpg" class="centro" alt="themanwhobecouldkingf2.jpg" /></p>

	<p><strong>John Huston</strong> leía a Kipling desde hacía tiempo, y siempre quiso llevar a la pantalla el relato <strong>&#8216;El hombre que sería rey&#8217;</strong>. Allá por finales de los años 40, la intención del realizador era llevarla a cabo con Humphrey Bogart y Clark Gable dando vida a la pareja protagonista. Una gran elección, sin duda. En la década siguiente, Huston intentó hacerlo con Kirk Douglas y Burt Lancaster, otros dos actores idóneos para los personajes. Y más tarde, Robert Redford y Paul Newman fueron los elegidos del director para protagonizar el film, pero tampoco pudo ser. Fue precisamente Newman quien sugirió los nombres de <strong>Sean Connery</strong> y <strong>Michael Caine</strong>, y a pesar de que las parejas nombradas habrían estado impresionantes en los roles —cosa que en realidad nunca sabremos, sólo podemos especular—, no hay duda de que Connery y Caine se hicieron con los papeles de sus vidas. Tanto es así, que cuando a alguno de los dos se le pregunta por la película favorita de sus respectivas filmografías, ambos coinciden al citar <strong>&#8216;El hombre que pudor reinar&#8217;</strong>.</p>

	<p>La película da comienzo en Lahore, India. Allí un periodista inglés —un perfecto <strong>Christopher Plummer</strong> dando vida al mismísimo Kipling— recibe la inesperada visita de un hombre harapiento que resulta ser Peachy Carnehan, a quien Kipling había conocido hacía dos años. Carnehan le relata los terribles acontecimientos que le llevaron a ese estado. Entonces el espectador se entera de la fantástica y fatídica aventura de Carnehan y Daniel Dravot, dos vividores que acudieron a Kipling para obtener cierta información. Su gran ambición, o locura, era la de atravesar Afganistán con un cargamento de armas para establecerse definitivamente en Kafiristán, donde ayudar a las distintas tribus a defenderse, con la intención de expandirse y por ellos ser coronados reyes del lugar. Sólo por la osadía del proyecto, y las ganas que les meten tanto Carnehan como Dravot, convenientemente ya presentados al espectador, quien se rinde inmediatamente a su magnetismo, seguimos con interés su periplo, pues en saber si consiguen o no su particular misión dota al relato de cierta intriga.</p>

	<p><img id="image38966" src="http://img.blogdecine.com/2011/04/themanwhobecouldkingf3.jpg" class="centro" alt="themanwhobecouldkingf3.jpg" /></p>

	<p>Carnehan y Dravot son dos personajes típicamente hustonianos, quizá los más representativos del cine de su autor. Perdedores natos, antihéroes con un poco de moralidad y un mucho de caraduras, siempre marcados por la fatalidad del destino, pero con un afán inagotable por perseguir aquello que ambicionan. El carácter aventurero del propio Huston queda reflejado en estos dos bribones tan encantadores, a través de los cuales conoceremos el éxito y el fracaso, pero sobre todo lo cerca que una cosa está de la otra. También el desencanto que conlleva todo fracaso, algo que Huston, debido a su animada vida, entendió a la perfección. De ahí el <strong>especial cariño que pone en sus personajes</strong>, a los que trata sin piedad, también sin establecer dogmatismos, pero comprendiendo en cierto modo su forma de vida. Aquel que les lleva a perder el rumbo cuando la desmesurada ambición les hace desear de más. Así pues, el hombre se creerá un dios con poder inimaginable para cualquier cosa. Dravot, más que Carnehan, sufrirá delirios de grandeza. Y eso será la perdición de ambos. Pues un dios no puede tener ambiciones humanas. El episodio de Dravot deseando una esposa —<strong>Shakira Caine</strong>, la mujer de Michael Caine en la vida real, en lo que parece un chiste privado— refleja perfectamente lo comentado.</p>

	<p>Pocas veces, actores tan inmensos como <strong>Sean Connery</strong> y <strong>Michael Caine</strong> estuvieron tan bien, con una más que perfecta química entre ambos. Sus personajes pertenecen por derecho propio a la antología de perdedores del séptimo arte. Huston además realiza un curioso ejercicio con el destino de los mismos. Por un lado rinde tributo a su admirado Kipling, haciendo que Dravot termine igual que en el cuento, pero a Carnehan, que en el mismo muere por insolación, le reserva el papel típicamente hustoniano, el de sufrir en vida las consecuencias de su osadía. De esta forma, Huston incide en uno de los temas recurrentes de su filmografía, que el infortunio y la desdicha pueden traer las mejores enseñanzas. Melancólica hasta la médula, llena de un humor que jamás enturbia la dureza de lo narrado, sino todo lo contrario, un <strong>Maurice Jarre</strong> que le proporciona algo de épica, y un Huston con los pies en el suelo, que mira de tú a tú a sus personajes viviendo la aventura de sus vidas. Intensa, emocionante, única. <strong>Una obra maestra</strong>.</p>

	<p><img id="image38967" src="http://img.blogdecine.com/2011/04/themanwhobecouldkingf4.jpg" class="centro" alt="themanwhobecouldkingf4.jpg" /></p>

	<p>Damas y caballeros, pidan su siguiente película para Críticas a la carta, a ver si están tan inspirados como en esta ocasión.</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[John McTiernan: 'Los últimos días del edén']]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/criticas/john-mctiernan-los-ultimos-dias-del-eden</link>
      <guid>http://www.blogdecine.com/criticas/john-mctiernan-los-ultimos-dias-del-eden</guid>
      <pubDate>Wed, 29 Dec 2010 04:03:38 +0000</pubDate>

      <author>Alberto Abuín</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image36783" src="http://img.blogdecine.com/2010/12/medicineman-f1.jpg" class="centro" alt="medicineman-f1.jpg" /></p>

	<p><object width="353" height="132"><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=798bf1f" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"></embed></object></p>

	<p><strong>John McTiernan</strong> y <a href="http://www.blogdecine.com/fichas/actores/sean-connery">Sean Connery</a> quedaron tan contentos con su colaboración en <a href="http://www.blogdecine.com/fichas/thrillers/la-caza-del-octubre-rojo">&#8216;La caza del octubre rojo&#8217;</a> (&#8216;The Hunt for Red October&#8217;, 1990) que decidieron participar en otra producción, esta vez más personal que el film citado. Estamos probablemente ante el punto de inflexión en la carrera de McTiernan como realizador. Tras encontrar un merecido éxito con sus tres films previos, el director se atreve con una historia de corte clásico, íntima, aunque sin renegar a ciertos toques de espectacularidad, que en contra de lo esperado, visten muy adecuadamente la película. El actor escocés puso de su parte al producir el film, tomando incluso decisiones creativas, reservándose además el derecho a elegir a su compañera de reparto.</p>

	<p><strong>&#8216;Los últimos días del edén&#8217;</strong> (&#8216;Medicine Man&#8217;, 1992) —otra de esas absurdas traducciones de título a las que nos tienen acostumbradas en nuestro queridísimo país, que esta vez provocó que la película en algunos sitios figure con el título en inglés &#8216;The Last Days of Eden&#8217;, tan acertado como el original, aunque erróneamente más trascendental— puede parecer a simple vista un film-isla dentro de la filmografía de McTiernan, pero si nos fijamos bien, posee todos y cada uno de los elementos que le caracterizan como director, y supone en cierto modo, un paso lógico en su evolución como cineasta.  Para ello se sirvió de un excelente y conciso guión de <strong>Tom Schulman</strong> —ganador de un Oscar por la extraordinaria &#8216;El club de los poetas muertos&#8217; (&#8216;Dead Poets Society&#8217;, Peter Weir, 1989)—, por el que se pagó la friolera de 3 millones de dólares.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p><img id="image36784" src="http://img.blogdecine.com/2010/12/medicineman-f2.jpg" class="centro" alt="medicineman-f2.jpg" /></p>

	<p>La película narra la historia del doctor Robert Campbell (Sean Connery), un excéntrico científico que está en la selva amazónica realizando una investigación médica. Tras tres años sin dar señales de vida, le envían una ayuda que ha pedido porque ha descubierto algo importante. Pero la ayuda que recibe no es la esperada, hasta allí llega la doctora Rae Crane (Lorraine Bracco), que además es la persona que decidirá si Campbell continua o no con sus investigaciones. Pero la preocupación más importante del científico es la deforestación del Amazonas se está acercando a la zona en la que trabaja, único lugar en el que crece una planta que curiosamente posee la cura contra el cáncer. Ante tal descubrimiento, Crane pondrá todo de su parte para ayudar a su colega.</p>

	<p>Otra vez la vuelta al primitivismo vuelve a hacer acto de presencia en el cine de McTiernan. Se aleja del cine de acción y se adentra en el drama romántico de corte aventurero. Y dado lo bien que se lo había pasado el director filmando en la selva en su primer éxito, <a href="http://www.blogdecine.com/fichas/peliculas-de-accionaventuras/depredador">&#8216;Depredador&#8217;</a> (&#8216;Predator&#8217;, 1987), parece coherente el volver a dicho marco, aunque integrado en distinto contexto. Ahora la amenaza no consiste en un enemigo procedente del espacio exterior, sino en alguien mucho más cercano, el propio hombre. Nuestro lado oscuro, marcado por la ignorancia y el amor a lo material, representado en unas rápidas excavadoras que asolan la selva amazónica, poniendo en peligro el único lugar en el que parece encontrarse una cura para el cáncer.</p>

	<p><img id="image36785" src="http://img.blogdecine.com/2010/12/medicineman-f3.jpg" class="centro" alt="medicineman-f3.jpg" /></p>

	<p>Pero esa sería la parte convencional del relato, la más evidente, aquella en la que quizá se caiga en alguna que otra concesión al espectador. Hay otros instantes en el film, que afortunadamente son mayoría, en el que se nos desvela un McTiernan más íntimo y sutil. Con claras reminiscencias de películas como &#8216;La reina de África&#8217; (&#8216;The African Queen&#8217;, John Huston, 1951), el director se muestra como un cineasta de tintes clásicos, prácticamente inesperados en el hombre que revolucionó por completo el injustamente infravalorado cine de acción. Así pues establece la relación entre Campbell y Crane como si de una comedia sobre guerra de sexos se tratase. A ello contribuye la excelente química que hay entre sus dos actores principales, <strong>Sean Connery</strong> y <strong>Lorraine Bracco</strong>, excelente actriz muy pocas veces aprovechada.</p>

	<p>Llama la atención el aspecto de Connery, que en realidad responde a un capricho personal del actor con el compositor <strong>Jerry Goldsmith</strong>, por aquel entonces con un aspecto idéntico al del personaje del doctor Campbell. Connery había quedado encantado con el físico de Goldsmith y bromeando con él le dijo que quería dar vida a alguien con esa pinta. Ni que decir tiene que le queda de miedo al personaje, un hombre que lleva tanto tiempo alejado de la civilización que ya no recuerda lo que era un pijama, detalle éste muy inteligente, pues Campbell no se refiere en realidad al pijama, sino a Crane. El enfado inicial de Campbell ante su nueva compañera no se debe tanto a que no es la ayuda que pidió, sino que además esperaba a un hombre. El doctor además fue abandonado por su esposa por ser un hombre demasiado entregado a su trabajo.</p>

	<p><img id="image36786" src="http://img.blogdecine.com/2010/12/medicineman-f4.jpg" class="centro" alt="medicineman-f4.jpg" /></p>

	<p>La relación entre Campbell y Crane —apodada Bronx por el doctor— es lo más interesante del relato. La evolución de la misma posee estimulantes puntos de inflexión en secuencias como la del viaje a través de la selva colgados ambos de unas cuerdas que les sirven de transporte. Nunca McTiernan estuvo tan inspirado en cuanto al uso de la cámara, que se mueve con envidiable elegancia entre los árboles, marcando la belleza del instante, apoyado no sólo en los fascinantes paisajes, sino en una extraordinaria banda sonora, obra del antes mencionado <strong>Jerry Goldsmith</strong>, quien realiza para la ocasión uno de sus mejores trabajos, aunque parezca difícil creerlo. Instante éste que culmina en lo alto del árbol, en el que Bronx advierte de la proximidad de las excavadoras —la civilización que avanza sin compasión—, y Campbell responde con un sutil gesto de indiferencia, que en realidad es decepción.</p>

	<p><strong>&#8216;Los últimos días del edén&#8217;</strong> fue un éxito moderado, y pocos aceptaron una cinta que revelaba a un McTiernan más tranquilo, pero igual de emocionante. Como pocos aceptarían la siguiente propuesta del director, que arriesgándose aún más realiza un salto mortal en su filmografía que le saldría bastante caro.</p>

<h2>Especial John McTiernan en Blogdecine:</h2>

	<ul>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/criticas/john-mctiernan-nomadas">&#8216;Nómadas&#8217;</a></li>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/criticas/john-mctiernan-depredador">&#8216;Depredador&#8217;</a></li>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/criticas/john-mctiernan-jungla-de-cristal">&#8216;Jungla de cristal&#8217;</a></li>
	</ul>
	<ul>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/criticas/john-mctiernan-la-caza-del-octubre-rojo">&#8216;La caza del octubre rojo&#8217;</a></li>
	</ul>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[John McTiernan: 'La caza del octubre rojo']]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/criticas/john-mctiernan-la-caza-del-octubre-rojo</link>
      <guid>http://www.blogdecine.com/criticas/john-mctiernan-la-caza-del-octubre-rojo</guid>
      <pubDate>Wed, 22 Dec 2010 22:45:56 +0000</pubDate>

      <author>Alberto Abuín</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image36760" src="http://img.blogdecine.com/2010/12/theredforhuntoctober-f1.jpg" class="centro" alt="theredforhuntoctober-f1.jpg" /></p>

<blockquote>El mar le concede a cada hombre una esperanza como el dormir le produce sueños</blockquote>

	<p>Tras el bombazo taquillero que supuso <a href="http://www.blogdecine.com/fichas/peliculas-de-accionaventuras/jungla-de-cristal">&#8216;Jungla de cristal&#8217;</a> (&#8216;Die Hard&#8217;, 1988) el director <strong>John McTiernan</strong> tuvo el mundo a sus pies. En Hollywood suele llevarse a cabo un dicho que reza algo así como &#8220;vales lo que tu última película&#8221;, y salvo en personalidades eminentemente poderosas —póngase aquí nombre ilustres por todos conocidos— parece ser una regla de oro a tener en cuenta. Como la primera aventura cinematográfica de John McClane fue del agrado de todos, a McTiernan no había productor que le dijera que no, y menos cuando el realizador llevaba dos grandes éxitos seguidos. Curiosamente, McTiernan tuvo que rechazar el dirigir la segunda entrega de &#8216;Jungla de cristal&#8217; por estar comprometido con el rodaje de la que iba a ser su nueva película como director, <strong>&#8216;La caza del octubre rojo</strong>&#8216; (&#8216;The Hunt for Red October&#8217;, 1990).</p>

	<p>Se trata de la primera adaptación cinematográfica de una novela del popular <strong>Tom Clancy</strong>, que escribe libros de espionaje en la línea de John Le Carré y similares, pero mucho más aburridos e insoportables. En una línea muy diferente a la marcada por Ian Fleming y el agente secreto de espionaje más famoso del mundo, Clancy propone una aventura de corte más serio y realista, por así definirlo, y también crea un personaje fijo en sus historias, el analista Jack Ryan, que por supuesto y debido al éxito del presente film, obtiene su correspondiente saga cinematográfica. Cuatro películas, y tres rostros para Ryan. Curiosamente la mejor de todas ellas es la que nos ocupa, donde Ryan es más bien un personaje secundario.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p><img id="image36761" src="http://img.blogdecine.com/2010/12/theredforhuntoctober-f2.jpg" class="centro" alt="theredforhuntoctober-f2.jpg" /></p>

	<p>El papel del analista cayó en manos de <strong>Alec Baldwin</strong> tras el rechazo de Harrison Ford, que curiosamente le daría vida con posterioridad en dos ocasiones, y Kevin Costner, dos actores con carácter de estrella, de la que Baldwin carecía en aquellos años. Esto y sobre todo que su antagonista, el capitán Marko Ramius, está interpretado por <a href="http://www.blogdecine.com/fichas/actores/sean-connery">Sean Connery</a> —sustituyendo al inicialmente previsto Klaus Maria Brandauer, que se lastimó una pierna antes de empezar el rodaje siendo él mismo el que recomendó a Connery para el papel— ayuda a que el personaje de Ryan quede por debajo, aún siendo de importancia vital en el relato, del de Ramius. No obstante, el guión, obra de <strong>Larry Ferguson</strong> y <strong>Donald Stewart</strong> —guionista que repetiría funciones en las dos secuelas posteriores— se para lo suyo en el personaje que brinda a Connery la oportunidad de ofrecernos otra de sus inolvidables composiciones.</p>

	<p>Sean Connery siempre fue del agrado del público, su imagen en un principio ligada al agente secreto 007 —a día de hoy sigue siendo el que mejor ha interpretado al personaje—, pero hay un hecho incuestionable y es que el año de realización del presente film, 1990, pertenece a la mejor época del actor, aquella en la que un gran sector del público parecía estar enamorado, no sin razón, de Connery. El actor escocés, que había ganado un merecido Oscar por su labor en &#8216;Los intocables de Eliot Ness&#8217; (&#8216;The Untouchables&#8217;, Brian De Palma, 1987), se ganó nuestro corazón cuando de la mano de Steven Spielberg dio vida al padre del mismísimo Indiana Jones. La caracterización del personaje de Ramius es todo un mimo hacia la imagen del propio actor. Un peluquín, que costó la friolera de 20.000 dólares, la imponente presencia del actor, su poderosa voz, y el continuo cariño que la cámara siente por él, ayudan a vestir el personaje más carismático de la función.</p>

	<p><img id="image36762" src="http://img.blogdecine.com/2010/12/theredforhuntoctober-f3.jpg" class="centro" alt="theredforhuntoctober-f3.jpg" /></p>

	<p>Una función que sirve en bandeja a McTiernan la posibilidad de demostrar de nuevo su dominio de la planificación y el ritmo, y narrar con cierto sentido de la emoción la historia de otro de sus característicos personajes enfrentados a algo grande. El film da comienzo con Raimus y Vasili Borodin ( Sam Neill) en la cubierta del enorme submarino que da título al film. Tras un breve y significativo diálogo, McTiernan realiza uno de sus descriptivos travellings mostrando al submarino en todo su esplendor mientras se abre camino hacia el inmenso océano, escenario del relato. Si en las dos anteriores películas del director, éste había situado los marcos primero en una frondosa selva y después un sofisticado edificio casi infranqueable, ahora el vasto océano es testigo silencioso y peligroso de las acciones de los personajes. Las importantes intrigas de los hombres parecen insignificantes al lado de la implacable justicia del profundo mar, siempre amenazante y lleno de peligros.</p>

	<p>McTiernan dosifica muy bien el suspense, y aunque en los primeros instantes desconocemos las verdaderas intenciones de Ramius, tramo en el que éste es mostrado como alguien peligroso capaz de matar con sus propias manos, enseguida se le da la vuelta a la tortilla, y el Octubre Rojo, con Ramius al mando, se convierte en objetivo común a americanos y rusos. Los primeros temen un ataque sin precedentes a los Estados Unidos, mientras los segundos, conscientes de que un capitán de su ejército quiere desertar con el mejor submarino jamás construido, intentan alimentar la sospecha de la mayoría de los americanos. A un lado queda el obvio mensaje de la supremacía yanqui en el modo de vida, y que chirría un poco, aunque no debería sorprendernos cuando en el guión intervino de forma no acreditada <strong>John Milius</strong>, que ya sabemos de qué pie cojea.</p>

	<p><img id="image36763" src="http://img.blogdecine.com/2010/12/theredforhuntoctober-f4.jpg" class="centro" alt="theredforhuntoctober-f4.jpg" /></p>

	<p>Dicho elemento no enturbia la vitalidad de un relato lleno de emoción en el que McTiernan cambia las escenas de acción física por dinamismo dentro del submarino y los despachos a través de un montaje preciso, una puesta en escena milimétrica que también se apoya en el excelente trabajo de fotografía de <strong>Jan de Bont</strong>, mejor director de fotografía que realizador. Mediante ello y unos diálogos eficientes, McTiernan logra mantener un gran interés sin que este decaiga lo más mínimo, y nos ofrece momentos tan intensos como Ryan —un <strong>Alec Baldwin</strong> más correcto que nunca— deduce las intenciones de Ramius, o la espectacular secuencia en la que Ryan debe pasar de un helicóptero a un submarino en medio de un temporal. Su labor queda reforzada por un plantel de actores realmente envidiable, desde el propio Connery, auténtico rey de la función, hasta <strong>Scott Glenn</strong>, pasando por <strong>Sam Neill</strong>, <strong>James Eral Jones</strong> y <strong>Tim Curry</strong>. Tal vez se les va un poco la mano a la hora de mostrar al capitán Viktor Tupolev, interpretado por un excesivo <strong>Stellan Skarsgård</strong>, que a bordo de un submarino ruso se obsesiona con dar caza y aniquilar a su compatriota sin importarle las razones.</p>

	<p>El éxito de la película provocó una saga en la que Jack Ryan se convierte en el protagonista absoluto, ya con el rostro de Harrison Ford —de esa cosa con Ben Affleck dando vida a un joven y primerizo Ryan es mejor olvidarse—, e influyó en la realización de posteriores films ambientados en submarinos, siendo el caso más directo el de &#8216;Marea roja&#8217; (&#8216;Crimson Tide&#8217;, Tony Scott, 1995) en el que lo único que tiene la categoría suficiente para competir con el film de McTiernan es la impresionante banda sonora de Hans Zimmer, sin duda inspirada en cierto modo en el atinado trabajo de <strong>Basil Poledouris</strong> para la presente película que en ciertos momentos pone los pelos de punta y acrecienta la épica del relato.</p>

	<p>McTiernan haría exactamente lo que le vendría en gana en su siguiente film, también con Sean Connery en su reparto y realizando tareas de producción en el que probablemente sea el proyecto más personal del director.</p>

<h2>Especial John McTiernan en Blogdecine:</h2>

	<ul>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/criticas/john-mctiernan-nomadas">&#8216;Nómadas&#8217;</a></li>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/criticas/john-mctiernan-depredador">&#8216;Depredador&#8217;</a></li>
	</ul>
	<ul>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/criticas/john-mctiernan-jungla-de-cristal">&#8216;Jungla de cristal&#8217;</a></li>
	</ul>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA['Robin y Marian', Sean Connery y Audrey Hepburn]]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/cine-clasico/robin-y-marian-sean-connery-y-audrey-hepburn</link>
      <guid>http://www.blogdecine.com/cine-clasico/robin-y-marian-sean-connery-y-audrey-hepburn</guid>
      <pubDate>Thu, 20 May 2010 19:18:48 +0000</pubDate>

      <author>Alberto Abuín</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image32708" src="http://img.blogdecine.com/2010/05/robinymarian-f1.jpg" class="centro" alt="robinymarian-f1.jpg" /></p>

	<p>Cuando el listo de Ridley Scott —excelente director, sí, pero que cuando abre la boca hay que prepararse para lo que sea— dijo que su visión sobre el legendario Robin Hood sería la mejor de todas, algunos le dieron el beneficio de la duda, otros no sabían de lo que hablaba, y un buen puñado literalmente nos partimos de la risa. Que no se me malinterprete, admiro al realizador de joyas como &#8216;Los duelistas&#8217; (&#8216;The Duellits, 1977) o &#8216;Blade Runner&#8217; (id, 1982), que una película venga firmada por él es razón más que suficiente para ir a verla, pero a la hora de defender su producto debería utilizar otra serie de argumentos y no el simple desprecio hacia obras maestras como la protagonizada por Errol Flynn, quien con mallas verdes tiene más carisma que Russell Crowe en el aburrimiento soberano de Scott. La de Keighley y Curtiz es sin duda la versión más famosa, la más comentada estos días, pero sólo unos pocos se acuerdan de la maravilla que filmó en 1976 <strong>Richard Lester</strong>, y que Scott plagia sin descaro en muchos de sus planos.</p>

	<p><strong>&#8216;Robin y Marian&#8217;</strong> es el sencillo y sentido título de una película que se adentra en el mito de Robin Hood desde una perspectiva totalmente desmitificadora y en un tono de elegía elucubra sobre las vidas de todos los personajes cuando éstos son ya mayores y no tienen el cuerpo para tantas batallas. Una historia otoñal, una canción triste de acentuados tintes crepusculares en la que Lester —director que efectuó una maniobra similar sobre otras figuras míticas, los mosqueteros de Dumas— se acerca sorprendentemente a un terreno en el que hubiera campado a sus anchas el mismísimo <a href="http://www.blogdecine.com/tag/especial-sam-peckinpah">Sam Peckinpah</a>.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p><strong>James Goldman</strong> —ganador del Oscar por el libreto de &#8216;Un león en invierno&#8217; (&#8216;The Lion in Winter&#8217;, Anthony Harvey, 1968)— escribe un guión en el que Robin Hood regresa de la Cruzadas y tras la repentina muerte de un Ricardo Corazón de León, comprueba que el sheriff de Nottingham sigue tiranizando el lugar haciendo de las suyas. Lady Marian se ha hecho monja y antes de ser apresada por el sheriff debido a la práctica de la religión católica, Robin Hood interviene raptándola firmando lo que es una clara declaración de guerra al sheriff y el rey John. Así pues, Robin, su sempiterno compañero Little John, y antiguos seguidores, vuelven a los bosques de Sherwood, el lugar que antaño fue su hogar.</p>

	<p><img id="image32709" src="http://img.blogdecine.com/2010/05/robinymarian-f2.jpg" class="centro" alt="robinymarian-f2.jpg" /></p>

	<p>Uno de los grandes aciertos, probablemente el más grande, de <strong>&#8216;Robin y Marian</strong>&#8216; es su carácter de comedia amarga. El ver a nuestros héroes de la infancia ya mayores, con el cuerpo cansado, torpes y menos fuertes, no deja de tener su punto cómico, pero Lester, que se movía como pez en el agua en la comedia, añade un gran peso de amargura que hace que jamás soltemos una carcajada, sino más bien una sonrisa de triste regusto. Ver cómo Robin y los suyos se levantan con el cuerpo dolorido tras pasar una noche a la intemperie, o el patético enfrentamiento final entre Hood y el sheriff, evocan con algo de gracia una épica dormida con el paso de los años. Lester se permite el lujo de ser puramente cómico en su descripción del Rey John (<strong>Ian Holm</strong>) y que además funciona como crítica al poder. Un rey al que no le importa lo más mínimo lo que ocurre en su reino, sólo piensa en muchachas, momento en el que Holm está impagable.</p>

	<p>Aunque la mirada que Lester proyecta sobre sus personajes, a los que viste en todo momento de suciedad —magnífica ambientación del genial <strong>Gil Parrondo</strong> y fotografía del no menos excelente <strong>David Watkin</strong>—, es en todo momento agridulce, hay emoción en el relato. Una palpable emoción como en las antiguas aventuras de nuestros héroes ahora ya al final de sus vidas, agarrados al sueño de lo que fueron e irremediablemente no pueden volver a ser. Y es curioso como Lester aplica un ritmo nada lento a una historia sobre la decadencia del mito. Otros directores hubieran empleado más tiempo del necesario, por ejemplo en el asedio al castillo donde sólo hay mujeres y niños. Lester filma con un sólo plano —el castillo a contraluz ardiendo en el ocaso— el horror de la maldad cometida por Ricardo Corazón de León. Sutileza y sencillez en una aventura tan entretenida como las demás.</p>

	<p><img id="image32710" src="http://img.blogdecine.com/2010/05/robinymarian-f3.jpg" class="centro" alt="robinymarian-f3.jpg" /></p>

	<p>Si antes mencionaba que la mirada de Lester era probablemente el mayor acierto del film, es evidente que obviar su impresionante reparto sería de locos. Es innegable lo brillantes que están <strong>Robert Shaw</strong>, como el perfecto antagonista de Hood, <strong>Nicol Williamson</strong>, como Little John y que termina confesando su amor por Lady Marian, <strong>Denholm Elliott</strong>, años antes de Indiana Jones animando la función con sus canciones, el mencionado <strong>Ian Holm</strong>, y <strong>Richard Harris</strong> como perfecto Ricardo Corazón de León, cuya muerte a brazos de Hood es un mal presagio de lo que vendrá. Pero si <strong>&#8216;Robin y Marian&#8217;</strong> tiene alma ésta se encuentra repartida entre <strong>Sean Connery</strong> y <strong>Audrey Hepburn</strong> que conforman uno de los más perfectos castings que el cine recuerde.</p>

	<p>Connery y Hepburn, Hepburn y Connery. <strong>&#8216;Robin y Marian&#8217;</strong> es prácticamente imposible sin ellos, dos actores muy adecuados sobre todo por sus edades. En ellos está el peso de la película y su perfecta compenetración alcanza momentos únicos como la declaración de amor que le hace Marian a Robin, diciéndole que le ama más que a cualquier cosa, más que a Dios. O cómo no, esa durísima escena final en la que Marian proporciona a su amado una muerte mejor que la que le espera y resignados a su inminente destino, Robin tensa por última vez su arco pidiéndole a su eterno amigo Little John que les entierre donde caiga la flecha. El vuelo de dicha flecha hace que el espectador se eleve con ella mientras Lester termina la película con el mismo plano con el que la inicia.</p>

	<p>Suena <strong>John Barry</strong>, y el que no derrame alguna lágrima, que me perdone, no tiene sangre en las venas.</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA['El nombre de la rosa', los crímenes impunes de la Santa Madre Iglesia]]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/criticas/el-nombre-de-la-rosa-los-crimenes-impunes-de-la-santa-madre-iglesia</link>
      <guid>http://www.blogdecine.com/criticas/el-nombre-de-la-rosa-los-crimenes-impunes-de-la-santa-madre-iglesia</guid>
      <pubDate>Mon, 29 Mar 2010 13:34:23 +0000</pubDate>

      <author>Adrián Massanet</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image31771" src="http://img.blogdecine.com/2010/03/022.jpg" class="centro" alt="022.jpg" /></p>

	<p><blockquote>&#8220;Sí, es culpable. Culpable de haber malinterpretado, en su juventud, el mensaje de los evangelios. Y es culpable de haber confundido el amor a la pobreza con la ciega destrucción de la riqueza y la propiedad. Pero, mi señor abad, él es inocente de los crímenes que han bañado en sangre esta abadía, porque el hermano Remigio no sabe leer griego, y todo este misterio gira en torno al robo y posesión de un libro escrito en griego y escondido en alguna parte de la biblioteca&#8221;</p>

	<p>-Fray Guillermo de Baskerville</blockquote></p>

	<p>Si uno vive en perpetuo enganche a las pantallas, como yo mismo, <strong>tiende a colocar películas en lo más alto de su escalafón personal, por detalles o rasgos de esas películas</strong>. Puede haber otras que no haya visto, que sean mejores, pero hasta que no las vea no moveré el escalafón. Me explico: siempre coloco a <strong>&#8216;Aliens&#8217;</strong> en lo más alto en cuanto a relatos de horror+Sci-fi. Cuando vea una mejor, la sucederá en el escalafón. De momento no ha sucedido. Tampoco ha sucedido que ninguna película que yo haya visto, hasta ahora, supere a <strong>&#8216;El nombre de la rosa&#8217;</strong> en cuanto a recreación histórica de la oscura época medieval.</p>

	<p>Pero no sólo eso. Pocas películas hay más clásicas que esta. Y digo clásico en el sentido estricto: una obra que no cesa de producir nuevos significados. Es decir, una obra que estará viva durante mucho tiempo. Y por la desgraciada razón de que, por lo visto, la Iglesia Católica, esa secta infame, seguirá viva mucho tiempo, <strong>cometiendo crímenes impunes, o crímenes ocultados durante décadas, que para el caso viene a ser lo mismo</strong>. &#8216;El nombre de la rosa&#8217; posee, entre otras muchas virtudes, la sana disposición de no mostrar piedad con los poderes fácticos de la Iglesia Católica y Apostólica, mientras nos narra una apasionante aventura de investigación criminal.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>En el &#8216;making of&#8217; de la edición especial en <span class="caps">DVD</span>, Annaud contaba cómo Umberto Eco, autor de la novela homónima, esperaba que aquel año fuera el año de la película, igual que hacía pocos meses había sido el año triunfal de una novela extraordinaria, éxito de ventas en todo el mundo, sobre la que los críticos literarios no habían cesado de vertir lógicos y ferovorosos parabienes. <strong>Y lo fue, entre otras porque Annaud, que cinco años antes había filmado la inolvidable &#8216;En busca del fuego&#8217;, se dejó literalmente la piel en éste su cuarto largometraje</strong>, y es que por aquel entonces Annaud sólo filmaba hazañas que pudieran demostrar su suicida instinto artístico.</p>

<h2>Una ambientación magistral</h2>

	<p>Con los mínimos elementos, pero sin dejar nada al azar, cuidando al máximo los detalles, Annaud se rodea de espléndidos profesionales que aportan una creación individual de indudable peso en el conjunto. Tanto la soberbia y humilde fotografía del gran operador, ya fallecido, <strong>Tonino Delli Colli</strong> (habitual de <strong>Sergio Leone</strong>), como el espectacular, pero comedido, diseño de producción del ahora famoso <strong>Dante Ferreti</strong> (que lleva dos décadas trabajando para Scorsese), y el inteligentísimo diseño de vestuario de la genial <strong>Gabriella Pescucci</strong>, sin olvidarnos de la extraña y emocionante música de <strong>James Horner</strong>.</p>

	<p><img id="image31783" src="http://img.blogdecine.com/2010/03/name-of-the-rose-pic-3.jpg" class="centro" alt="name-of-the-rose-pic-3.jpg" /></p>

	<p>Este grupo de eminentes artistas, orquestado con mano de hierro por el director, <strong>no tiene el menor reparo en mostrar la más oscura época de la edad media en todo su &#8220;esplendor&#8221;</strong>: sentimos en nuestra piel la mugre y la peste de la extrema pobreza (muchas veces provocada por los diezmos salvajes que la Iglesia pedía (robaba) a sus seguidores (esclavos); y también, sobre todo, la jerarquía de clases entre los monjes más poderosos y los más humildes. Pocas veces, o nunca, hemos presenciado una crítica más feroz, pero sutil, y más culta a los estamentos más básicos de la Iglesia, a su hipocresía, su crueldad, su ceguera.</p>

	<p>Y Annaud se mueve por este ambiente como pez en el agua, conociendo cada objeto, cada gesto, cada detalle de la escenografía y de la vida de los monjes. Otorgando importancia a cada escenario por separado (la biblioteca, el scriptorium, el patio, las celdas&#8230;), filmando con total humildad, <strong>sin buscar lo bonito o lo espectacular, indagando en una vida que se nos antoja completamente real, un verdadero viaje en el tiempo</strong>. Y no se escatima tampoco en un reparto genial de rostros feos o directamente simiescos, no sólo el de <strong>Ron Perlman</strong> (que a fin de cuentas, interpreta con genio a un personaje deforme), sino el de casi todos los monjes, excepto algunos particularmente bellos, de belleza casi efébica. </p>

	<p>Y frente a todos ellos un superlativo <strong>Sean Connery</strong>, de belleza más rotundamente viril, serena incluso, que conoció un renacer con esta película, a la que aporta su inmensa humanidad. Guillermo de Baskerville, monje franciscano (quizá la única orden religiosa que merece la pena que haya existido en la cristiandad), ya era una gran creación sobre el papel, pero Connery alcanza otra gran creación en la imagen. <strong>Criminalista e investigador, observador de la naturaleza, hombre de mente analítica y creativa a la vez (el prototipo de detective de Edgar Allan Poe)</strong>, Baskerville sobre todo nos conmueve por su profunda compasión, por su verdad interior.</p>

<h2>La luz de la razón frente a las tinieblas del fanatismo</h2>

	<p>Como no podía ser de otra manera, encuentro perfectamente actual esta historia, más ahora con la avalancha de escándalos acerca de la vergonzosa actuación de la iglesia, no sólo comentiendo crímenes que parece que nadie va a pagar, sino ocultándolos. <strong>No sé de qué se sorprende la gente, siempre ha sido igual con ellos</strong>. Y en esta abadía, cuyo nombre Adso guarda en prudente silencio, suceden hechos terribles, cuya investigación por parte de Guillermo apunta a la existencia de un libro secreto, y por parte de la Inquisición (o más bien, de Bernardo Gui, interpretado por <strong>F. Murray Abraham</strong>) apunta al Maligno.</p>

	<p><img id="image31784" src="http://img.blogdecine.com/2010/03/07_500.jpg" class="centro" alt="07.jpg" /></p>

	<p>Como instrumento de control del gobierno, como tentáculo represor del pueblo, la Iglesia y su apéndice más temible, la Inquisición, son mostrados en toda su inimaginable atrocidad, como nunca antes, y creo que nunca después, en la historia del cine. Ante ellos, Guillermo sólo puede aportar las pruebas. <strong>Impagable su frase: &#8220;apostaría algo más que mi fe a que esas torres contienen más que aire&#8221;. Sin embargo, Guillermo es un hombre profundamente espiritual</strong>. Como Thoreau, como Bacon, un hombre moderno y libérrimo. Su vanidad intelectual es la llama que desencadenará la dolorosa verdad, para que el pueblo llano, que son los que importan (porque son los que siempre sufren) se tome la justicia por su mano.</p>

	<p>Poema acerca de la necesidad de confrontar fe y sensatez, arrepentimiento y orgullo, humildad y dignidad, relato terrible y consolador, que pinta un mundo desolador y gélido en el que, pese a todo, hay lugar, aunque ínfimo, para el amor fraternal, el placer sexual, la risa liberadora (legendario el combate dialéctico entre Guillermo y el Venerable Jorge en la biblioteca, acerca de la risa&#8230;), <strong>y, sobre todo, de la necesidad de hacer perdurar la cultura, los libros, el arte, la esperanza en un mundo gobernado por seres sensibles y sabios, y no por fanáticos o ambiciosos. </strong></p>

	<p>Obra maestra intemporal, que nos concede la oportunidad de redimirnos, pues nos dota de herramientas intelectuales frente a aquellos que manejan la espiritualidad como un negocio, como una artera institución capaz de todo por el poder.</p>

	<p><img id="image31785" src="http://img.blogdecine.com/2010/03/dru06_500.jpg" class="centro_sinmarco"  alt="dru06.jpg" /></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Steven Spielberg: 'Indiana Jones y la última cruzada', la humanidad del héroe]]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/criticas/steven-spielberg-indiana-jones-y-la-ultima-cruzada-la-humanidad-del-heroe</link>
      <guid>http://www.blogdecine.com/criticas/steven-spielberg-indiana-jones-y-la-ultima-cruzada-la-humanidad-del-heroe</guid>
      <pubDate>Mon, 12 Oct 2009 12:24:10 +0000</pubDate>

      <author>Adrián Massanet</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image28532" src="http://img.blogdecine.com/2009/10/lc8_500.JPG" class="centro" alt="lc8.JPG" /></p>

<blockquote>La búsqueda del Grial no es arqueología. Es una carrera contra el mal. Si el Grial es capturado por los nazis, los ejércitos de la oscuridad marcharán sobre la faz de la Tierra, ¿me comprendes?</blockquote>

	<p>-Henry Jones Sr.</p>

	<p>Estaba bastante claro que íbamos a conocer una tercera parte de las aventuras de Indiana Jones (lo que no estaba tan claro es que algún día llegase la cuarta&#8230;), por lo que la aparición, a finales de la década, de esta película fue algo poco sorprendente para todos. Lo que sí sorprendió fue que, al menos para el que esto firma, <strong>se trató de la mejor de todas ellas de lejos</strong>, pues no sólo es la más emocionante, y en la que Spielberg dirige con una mayor perfección, si no que es difícil encontrar una película de aventuras de esta calidad en la historia del cine. Así de sencillo.</p>

	<p>Si con anterioridad el &#8216;mcguffin&#8217; había tomado cuerpo en la presencia del Arca de la Alianza, o en las piedras sagradas de la cultura hindú, ahora, como todos sabemos, se trata de la copa de Cristo, más conocida como Santo Grial, un objeto codiciado por no pocos historiadores y que es utilizado, al mismo tiempo, como excusa argumental y como catalizador final de <strong>la apasionante relación que se establece entre Indiana y su padre, encarnados por dos genios de la interpretación</strong>: el instintivo y generoso Ford, y el entrañable viejo zorro Connery.</p>

	<p><!--more--></p>

<h2>El exigente y distante padre, el vitalista y solitario hijo</h2>

	<p>De nuevo todo comienza con un prólogo en el que Indiana persigue un objeto inicial que nada tiene que ver con el principal. Ahora bien, dos características nuevas se añaden a los prólogos anteriores: que el objeto lo ha buscado Indy desde la infancia (con lo que se erige en una búsqueda personal que se pone en paralelo a la búsqueda personal del padre de encontrar el Grial), y que al conocer al distante progenitor del adolescente Indy, <strong>se introduce un componente emocional prácticamente desconocido en la trilogía.</strong></p>

	<p>Poquísima importancia reviste, por tanto, que nos expliquen, en una secuencia de acción absolutamente magnífica por cierto (con un comienzo que es un homenaje al western, y más concretamente a <strong>John Ford</strong>), de dónde viene el sombrero, la cicatriz, el látigo, o la fobia a las serpientes del protagonista. Esos chistes privados comienzan a perfilar este relato como un homenaje a la saga, corporeizados en la figura del malogrado <strong>River Phoenix</strong>, en un registro de comedia loca desconocido en él. De forma coherente, por cierto, Spielberg de momento no muestra el rostro del padre, tan solo sus manos, <strong>en una presentación idéntica a la de su hijo, del que en primer lugar siempre vemos sus manos</strong>. Muchos años más tarde, Indiana logra recuperar la Cruz de Coronado, convirtiéndose en la primera reliquia que vemos recuperar a Indy, pues siempre se contentaba con salvar la vida en sus aventuras previas.</p>

	<p>Lo interesante, en verdad, es que este prólogo siembra la semilla de lo que va a ser la película, que no es otra cosa que la relación de Indiana con Henry Jones, un padre que al dejarle toda libertad se distanció de su hijo irremediablemente. Este es el corazón del relato, con un guión soberbio (sin duda el más redondo de todos los de la saga, el que más y mejor juega con situaciones y personajes, el que mejores diálogos posee, el de mayor progresión, escrito por el profesional <strong>Jeffrey Boam</strong>), muy del gusto de Spielberg, que filmó sin mucha gana <strong>&#8216;El templo maldito&#8217;</strong>, aventura que en gran parte le desagradó por su oscuridad, <strong>pero que aquí se siente muy cerca de la historia por contar algo que le interesa,</strong> y es que el maestro había aprendido que lo que importa en la aventura son los sentimientos e intereses vitales de los personajes.</p>

	<p><img id="image28533" src="http://img.blogdecine.com/2009/10/lc7_500.JPG" class="centro" alt="lc7.JPG" /></p>

	<p>Regresamos, por tanto, al tono de folletín de los años treinta de la primera película, a algunos de los personajes de la misma (Sallah, Brody), y se inicia un desarrollo de la humanidad de Indiana Jones, que en la segunda había mostrado, por así decirlo, su lado oscuro. Los escenarios del relato son aquí más numerosos que en las otras dos juntas, con Venecia, Austria, Berlín, Hatay e incluso Utah entre ellas. Pero, sobre todo, <strong>se introduce un tono de misticismo y de mitología ya perfilado en la primera aventura</strong>, pero que aquí va a influir de manera conmovedora en las peripecias de los personajes.</p>

<h2>Un reparto formidable</h2>

	<p>En el momento de filmar este proyecto, <strong>Harrison Ford</strong> contaba cuarenta y seis años, y no podemos dejar de admirar su presencia, su esfuerzo en la acción y su inigualable instinto interpretativo. Cierto que es un personaje que interpretaba por tercera vez, pero aquí es capaz de restarle cinismo y añadirle compasión con toda naturalidad, mientras despliega el habitual estoicismo físico. Pero, además, en cuanto aparece Connery, pierde el control y la voluntad férreas de las otras entregas, aunque sin perder nada de interés ni coherencia. Siempre he pensado que Harrison Ford <strong>es un actor soberbio, que controla de manera ejemplar su ficisidad</strong>, a la vez que muy creíble y muy carismático. Este podría ser su mejor papel, o uno de los mejores.</p>

	<p>A su lado Sean Connery es una presencia extraordinaria. Si Spielberg hizo Indiana Jones como respuesta a la frustración de no poder hacer James Bond, el padre del personaje debía ser el mismo James Bond. Por suerte para el cine, el actor aceptó el papel y ofreció una dimensión impagable a la película. Sólo doce años mayor que Ford, a sabiendas de que por entonces era ya una leyenda del cine, es imposible no enamorarse de este personaje, y Connery logra <strong>una insuperable fusión entre torpeza y habilidad, entre inteligencia y testarudez</strong>. Ambos, Ford y Connery, forman un dúo que es de lo mejor que Spielberg ha tenido jamás en sus manos.</p>

	<p>El resto del reparto se muestra igualmente a la altura, en una cohesión que muy pocos han sabido, o querido, apreciar. Tanto <strong>Julian Glover</strong> (el astuto y fascinante Walter Donovan), como <strong>Alison Doody</strong> (Elsa, una estupenda femme fatale) como <strong>Michael Byrne</strong> (el cruel aleman de turno, llamado Vogel) o <strong>Kevork Malikyan</strong> (dando vida al equívoco Kazim) <strong>forman un grupo de actores en estado de gracia</strong>, dirigidos por Spielberg con mano maestra, elaborando con ellos traición, pasiones, maldades, sorpresas y frágiles alianzas. </p>

	<p><img id="image28534" src="http://img.blogdecine.com/2009/10/lc5_500.JPG" class="centro" alt="lc5.JPG" /></p>

<h2>Rasgos estilísticos</h2>

	<p>Si en la primera parte había propuesto una revisión de los viejos seriales de aventuras, logrando un delicado equilibrio, y en la segunda parte había tirado por la borda ese equilibrio en favor del frenesí y el caos, en esta tercera parte Spielberg se muestra más sólido que nunca, olvidando la mixtura genérica, y entregándose con vehemencia a la mitología del personaje, consciente de que ya <strong>no necesita mirarse en otros espejos más que en el que él, y Lucas, crearon. </strong></p>

	<p>De tal forma que, por supuesto, tenemos acción, pero tenemos el que quizá es el más afortunado tono humorístico de toda su carrera. Así, Indiana y su padre forman un dúo en la mejor tradición de la &#8220;screwball comedy&#8221; norteamericana. Es mérito de Spielberg alcanzar a mezclar ese tono <strong>con en el de un relato sobre la fe religiosa, sin la menor fisura en su desarrollo</strong>. Las aventuras con Jones padre pueden llegar a ser desternillantes, pero también de gran ingenio y dinamismo. Ejemplos hay muchos, y sólo el genio de Connery como intérprete asegura su eficacia: intentando quemar sus ligaduras, provoca un incendio; encontrando una salida secreta, provoca que su hijo caiga aparatosamente por las escaleras.</p>

	<p>Por otra parte, decir que Spielberg narra portentosamente la acción, a estas alturas resulta un eufemismo. Hay varias persecuciones (en lancha, en moto, en avión) que pueden ser, fácilmente, de lo mejor del género. Pero mención especial merece la del dirigible, con el graciosisimo chiste de &#8220;más peligroso imposible&#8221; pronunciado por Connery, justo cuando una bomba les cae casi encima y destruye su automóvil. Hay una alegría y un amor de Spielberg por sus personajes en el momento de la playa que resulta difícil de describir. Desde el mismo principio, padre e hijo se han mostrado dolorosamente divergentes, <strong>comenzando por la brillante broma del jarrón</strong>, y con el clímax de la conversación en el dirigible. Pero la demostración de audacia con el avión que está a punto de rematarles, provoca un respeto y una admiración que podemos palpar en esta hermosa secuencia.</p>

	<p>Spielberg volvió a contar con tres colaboradores cuya aportación resulta inestimable: el montador <strong>Michael Kahn</strong>, el músico <strong>John Williams</strong> y el operador <strong>Douglas Slocombe</strong>. El primero dotó a la película de un equilibrio rítmico difícilísimo de obtener. El segundo pudo colocar su granito de arena (granazo&#8230;) a la hora de mezclar tonos, y el tercero volvió a demostrar su gran profesionalidad con una fotografía que seguía en cierta medida los pasos de las antecesoras, pero mucho más rica y mucho más elegante. <strong>De hecho, la palabra elegante le cuadra a esta película como a pocas.</strong> Si Spielberg se merece el rango de maestro, sobre todo es por cómo compone sus secuencias, al estilo de sinfonías, con unos movimientos de cámara y una planificación visual al alcance de muy pocos, que aquí se puede describir como majestuosa.</p>

	<p><img id="image28535" src="http://img.blogdecine.com/2009/10/lc6_500.JPG" class="centro" alt="lc6.JPG" /></p>

<h2>Conclusiones</h2>

	<p>&#8216;La última cruzada&#8217; puede ser, fácilmente, la mejor película de Steven Spielberg desde <strong>&#8216;Tiburón&#8217;</strong>. Con ella culmina un estilo de hacer aventuras que parece que luego Spielberg no podría igualar con la serie de <strong>&#8216;Parque Jurásico&#8217;</strong>, ni en intención ni en ejecución. Posee, además de las mejores secuencias de acción de todas ellas, una solidez inusitada.</p>

	<p>Pero no sería la última película de Spielberg en esa década. La cerraría con un extraño remake que adelantaría la irregularidad de los años noventa.</p>

<h2>En Blogdecine:</h2>

	<ul>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/criticas/indiana-jones-y-la-ultima-cruzada-la-busqueda-de-la-identidad">&#8216;Indiana Jones y la Última Cruzada&#8217;, la búsqueda de la identidad</a></li>
	</ul>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Estrenos DVD de la semana | 3 de agosto]]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/en-dvd/estrenos-dvd-de-la-semana-3-de-agosto</link>
      <guid>http://www.blogdecine.com/en-dvd/estrenos-dvd-de-la-semana-3-de-agosto</guid>
      <pubDate>Mon, 03 Aug 2009 19:03:46 +0000</pubDate>

      <author>Juan Luis Caviaro</author>
      <description><![CDATA[
      <p>Agosto no es el mejor mes para buscar novedades cinematográficas en <span class="caps">DVD</span>. Aunque sí para coger el carrito y aprovechar todas las ofertas y todas esas películas que hemos ido dejando pasar en compras anteriores, porque ya eran demasiadas y luego se acumulan en casa&#8230; ya sabéis. De las pocas películas que salen estas primeras semanas, casi todo clásicos, aquí os comento lo más destacado:</p>

	<p><img id="image27397" src="http://img.blogdecine.com/2009/08/pelham-123.jpg" class="centro" alt="pelham-123" /></p>

	<ul>
		<li><h2>&#8216;Pelham, uno, dos, tres&#8217;</h2></li>
	</ul>

	<p>Aprovechando el estreno de la nueva versión, Fox va a lanzar una <strong>edición especial</strong> de <strong>&#8216;Pelham, uno, dos, tres&#8217;</strong>, dirigida por Joseph Sargent en 1974, un estupendo thriller que deja en ridículo a lo nuevo de Tony Scott, titulada aquí como <a href="http://www.blogdecine.com/criticas/asalto-al-tren-pelham-123-actualizacion-mareante-y-vulgar-a-cargo-de-tony-scott">&#8216;Asalto al tren Pelham 123&#8217;</a>.</p>

	<p>La película se pone a la venta el próximo día 19, y por el momento apenas hay información sobre los extras que incorporará, sólo se sabe que trae <strong>dos discos</strong>, así que por lo menos ya podemos dar por hecho que no se limitará a las típicas fichas y tráileres de películas que no nos interesan, justo antes del menú (y a veces sin la posibilidad de pasarlos, como el estúpido anuncio del pirateo de ideas). Una compra obligada, aunque sólo sea por recordar el fantástico duelo entre <strong>Walter Matthau y Robert Shaw</strong>.</p>

	<p><!--more--></p>

	<ul>
		<li><h2>&#8216;30 Segundos sobre Tokio&#8217;</h2></li>
	</ul>

	<p>Durante la Segunda Guerra Mundial, un grupo de pilotos norteamericanos ataca por vez primera Japón, después de que los japoneses bombardearan Pearl Harbor. Es el punto de partida de una película escrita por <strong>Dalton Trumbo</strong>, dirigida por <strong>Mervyn LeRoy</strong> y protagonizada por <strong>Van Johnson, Robert Mitchum</strong>, Don DeFore, Tim Murdock y Robert Walker.</p>

	<ul>
		<li><h2>&#8216;Destino Tokio&#8217;</h2></li>
	</ul>

	<p>No salimos de la segunda gran guerra ni de la capital japonesa. En esta ocasión la historia se centra en un submarino, el Copperfin, que recibe órdenes de zarpar con destino a Tokio para conseguir información de vital importancia (hombre, no va a ser para comprar tallarines) y preparar el ataque de Estados Unidos. El submarino cumple con su misión, pero cuando llega la flota norteamericana a la bahía de Tokio, el capitán Cassidy, al frente del Copperfin, queda atrapado al ser descubierto por un portaaviones japonés. Dirige <strong>Delmer Daves</strong> y <strong>Cary Grant</strong> encabeza el reparto.</p>

	<ul>
		<li><h2>&#8216;Fuego en la nieve&#8217;</h2></li>
	</ul>

	<p>Y seguimos en el mismo periodo histórico. Diciembre de 1944: Los miembros de una compañía de la 101ª división aerotransportada se disponen a disfrutar de sus permisos navideños en la ciudad de París, sin embargo, sus expectativas se ven frustradas cuando la división es enviada urgentemente hacia Bastogne, con la misión de taponar una brecha abierta por una fuerte contraofensiva alemana. De nuevo encontramos a <strong>Van Johnson</strong> encabezando el reparto de una película que fue dirigida por <strong>William A. Wellman</strong>.</p>

	<ul>
		<li><h2>&#8216;Invasión en Birmania&#8217;</h2></li>
	</ul>

	<p>Más cine bélico y de la misma etapa. En la II Guerra Mundial, el general Frank D. Merrill, al mando de la brigada de infantería 5307 compuesta por tres mil soldados voluntarios, tiene la misión de impedir el avance de las tropas japonesas en Birmania, que con un millón de soldados están a la espera de enlazar en Oriente con las tropas alemanas. La 5307 es la primera en infiltrarse tras las líneas japonesas en plena jungla, que se convertirá en otro enemigo más para los soldados. Tras las cámaras, <strong>Samuel Fuller</strong>, delante de ellas, Jeff Chandler, Ty Hardin y Andrew Duggan, entre otros.</p>

	<ul>
		<li><h2>&#8216;La colina&#8217;</h2></li>
	</ul>

	<p>¿Más II Guerra Mundial? Pues sí, otra más, a estas alturas ya es complicado encontrar un capítulo de este conflicto bélico que no haya sido retratado por el cine. Cualquier día nos anuncian que Disney está preparando una película basada en hechos reales centrada en Tailandia en 1942, cuando se produjo una revuelta de decenas monos por culpa de una caja de plátanos de Canarias, lo que pudo provocar un verdadero lío diplomático. En fin&#8230; &#8216;La colina&#8217; tiene el gran atractivo de estar dirigida por <strong>Sidney Lumet</strong> y protagonizada por <strong>Sean Connery</strong>. La trama se centra en un grupo de prisioneros ingleses que se encuentran encarcelados en un campo militar del norte de África, donde se ven obligados a sufrir las vejaciones a las que les somete un cruel y sádico sargento, hasta que deciden rebelarse.</p>

	<ul>
		<li><h2>&#8216;Los cuatro jinetes del apocalipsis&#8217;</h2></li>
	</ul>

	<p>Debido a sus diferencias políticas, dos familias emparentadas, los Desnoyers y los Von Hartrott, se enfrentan. Tras la muerte del patriarca, Julio Madariaga, los Hartrott se marchan a Alemania, y los Desnoyers a Francia. Ambas familias terminan combatiendo en bandos opuestos. Famosa película dirigida por <strong>Vincente Minnelli</strong> y protagonizada por <strong>Glenn Ford, Charles Boyer y Lee J. Cobb</strong>. Como sabéis, es un remake del film homónimo protagonizado por Rodolfo Valentino en 1921.</p>

	<ul>
		<li><h2>&#8216;Siete días de mayo&#8217;</h2></li>
	</ul>

	<p>Los Estados Unidos, bajo el mandato presidencial de Lyman, acaban de firmar con la Unión Soviética un tratado de reducción de armamentos. Esta medida pacifista no es acogida con absoluta unanimidad; el pueblo se rebela, y algunos sectores políticos y dirigentes son partidarios de anular el tratado y aumentar el armamento hasta conseguir imponer la voluntad americana a todo el orbe. A los mandos, <strong>John Frankenheimer</strong>, que contó con un reparto estelar encabezado por <strong>Burt Lancaster, Kirk Douglas, Ava Gardner y Fredric March</strong>.</p>

	<p>Vía | <a href="http://www.zonadvd.com/modules.php?name=Lanzamientos">ZonaDVD</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA['Los intocables de Eliot Ness', oportunidad desaprovechada]]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/criticas/los-intocables-de-eliot-ness-oportunidad-desaprovechada</link>
      <guid>http://www.blogdecine.com/criticas/los-intocables-de-eliot-ness-oportunidad-desaprovechada</guid>
      <pubDate>Thu, 23 Apr 2009 18:06:26 +0000</pubDate>

      <author>Adrián Massanet</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image25407" src="http://img.blogdecine.com/2009/04/untouchables3-1024_500.jpg" class="centro" alt="untouchables3-1024.jpg" /></p>

	<p>De vez en cuando me trago en televisión, cambiando de canal, alguna que otra película de esas que gozan de un prestigio que jamás he comprendido, y que con el paso de los años, en lugar de hacerme cambiar de opinión, su visionado no hace sino reafirmarla. Es de esas películas sobre las que no me resisto a dejar mi sincera opinión en blogdecine, y que me aseguran algunas conversaciones fructíferas con los lectores, pero también innumerables reacciones virulentas. No sé si este será el caso, pero si para algo me siento delante del ordenador todos los días es para decir lo que pienso, con sensatez y deseo de promover el debate.</p>

	<p>Con <strong>&#8216;Los intocables de Eliot Ness&#8217;</strong>, por tanto, me sucede como con <strong>&#8216;Alatriste&#8217;</strong> o <strong>&#8216;Promesas del este&#8217;</strong>, no me cabe en la cabeza cómo diantre puede existir tanta gente (sobre todo la segunda, también es verdad) que las considere estupendas, incluso excepcionales. Las veo varias veces, preguntándome qué es lo que no soy capaz de apreciar, sintiéndome un verdadero idiota. Y nada, me sigue pareciendo que aunque son grandes oportunidades de lucimiento para su director, y aunque contienen varios y evidentes valores, todos ellos coexisten por separado, sin formar una verdadera unidad, y, lo más importante, sin elevarse de una superficialidad abrumadora.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Vaya por delante que De Palma es uno de esos directores a los que, si bien soy capaz de aceptar que su carrera ha resultado mucho menos apasionante de lo que podría haber llegado a ser, me parece uno de los realizadores más grandes de su generación. Así, tal cual. Y por realizador quiero decir dueño de una capacidad audiovisual muy, pero muy por encima de la media. De Palma es un maestro no sólo de la planificación entendida esta como composición de los planos y del continuo temporal de los mismos, sino a la hora de crear un mosaico visual y sonoro de gran fuerza y complejidad. En esto no tiene nada que envidiar a Scorsese, por ejemplo. Sin embargo, en casi todo lo demás, percibimos a un gran autor incapaz de ofrecer la mínima coherencia, de establecer un tono, de dirigir a los actores con solidez. </p>

	<p>Para algunos &#8216;Los intocables&#8217; es una de sus mejores películas. No es mi caso. Recuerdo haberla visto en la niñez y haberme enamorado de ella. En mi primera cinefilia recordaba la famosa escena de las escaleras (como todos sabemos, homenaje a cierta película rusa&#8230;), la muerte de Malone, la música de Morricone, como detalles sueltos de un gran filme. Pero uno va evolucionando (más le vale) en su criterio, y ya dejé de ponerla en el mismo listón de <strong>&#8216;Goodfellas&#8217;</strong> (que ví poco después y que aún hoy me parece excepcional) o que la propia <strong>&#8216;Carlito&#8217;s Way&#8217;</strong> (muy superior a esta, y quizá la gran obra maestra de su director). Ahora mismo no me parece mucho mejor que la muy menor, y trivial, <strong>&#8216;American Gangster&#8217;</strong>. Pero soy capaz de saber apreciar sus grandes valores de producción, su gran fotografía, la espectacular música de Morricone, la buena interpretación de Connery, alguna secuencia resulta con magisterio. Pero todo esto no hace una buena película.</p>

	<p>Y es que este film negro lo tenía todo para triunfar. Al gran esfuerzo de producción se unía un reparto estelar, con dos secundarios de la categoría del propio Connery y De Niro, y con el guaperas Costner en plan gran chico americano. Y el guión es obra nada menos que de <strong>David Mamet</strong>, según algunos (yo no, tengo que decirlo) uno de de los mejores guionistas del mundo.  Pero la verdad es que todo queda en algo muy menor. Ni el guión, ni la dirección, ni el resultado global final son dignos de una gran película. La legendaria historia de la ley seca que tuvo como protagonista al gángster más famoso de cuantos han existido parece aquí aguada, infantilizada casi. No sabe uno si está ante un homenaje al género o, más bien, ante una obra bufa, con un pésimo (sí, pésimo) Robert DeNiro, que ya por entonces iniciaba un sorprendente declive en su carrera.</p>

	<p><object width="425" height="344"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/gIvg-pnjjmM&hl=es&fs=1"></param><param name="allowFullScreen" value="true"></param><param name="allowscriptaccess" value="always"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/gIvg-pnjjmM&hl=es&fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"></embed></object></p>

	<p>Resulta cómico el gran De Niro en su caracterización, la verdad, más aún cuando quiere parecer violento o terrible. Sin duda la intención del actor y del director era añadir un carácter bufonesco que le hiciera aún más terrible. A mi parecer fracasaron. La famosa secuencia del bate de béisbol resulta ridícula, incapaz de provocar la menor tensión, y es tan exagerada, que en lugar de violenta termina siendo cómica. Pero es que De Niro no tiene prácticamente nada a qué agarrarse, más allá de su nueva transformación, ganando una vez más muchos kilos para una caracterización muy inferior en densidad y contundencia a la arrolladora de <strong>&#8216;Raging Bull&#8217;</strong>. Y ya se sabe, con un mal villano, una película sobre la lucha entre el bien (la ley) y el mal (los malvados vendedores de alcohol), no podía funcionar.</p>

	<p>Con un Costner más soso imposible, nos quedaba el maravilloso Sean Connery, en uno de esos papeles que los amantes del buen cine y de este intérprete (creo que ambos grupos se complementan) siempre recuerdan con gran placer. Y está estupendo el hombre, aunque tampoco él, en su papel de policía honesto hasta las cachas, tiene mucho donde agarrarse, y ha de recurrir a todo su encanto, y a su irresistible presencia, para hacer olvidar al público sus diálogos mecánicos y la escasa enjundia de un personaje que si llega a ser interpretado por otro de ninguna manera habría provocado tanta admiración. Pero es lo que tienen algunos actores. En el fondo da igual la endeblez del guión que les entreguen, ellos lo dan todo.</p>

	<p>Porque endeble es un guión que parece escrito por un principiante más preocupado por el impacto que por la coherencia, por los lugares comunes que por la construcción de un drama serio y potente. Es lamentable tener que escribir esto, sobre todo con gente de gran talento metida dentro de una superproducción de este calibre, pero lo que a lo mejor hace un par de décadas era estupendo, ahora se queda en banal, y es que el tiempo es inmisericorde, y acaba destapando las penurias de muchas realizaciones que podrían haber sido grandes películas, y sobre todo, intemporales. Y sin embargo esta propuesta es descaradamente comercial, sin el menor riesgo o interés estético, a medio camino entre una anquilosada repetición de viejos trucos del género, y una ironía muy mal asumida en el relato.</p>

	<p>Ya digo, una oportunidad desaprovechada. Y ahora dicen que preparan una precuela. En fin. Tengo que dejar de perder el tiempo, y hablar sobre cosas importantes. Por ejemplo, la siguiente entrega de &#8216;El Padrino, parte II&#8217;.</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[James Bond, todos los posters de sus películas]]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/historias-de-cine/james-bond-todos-los-posters-de-sus-peliculas</link>
      <guid>http://www.blogdecine.com/historias-de-cine/james-bond-todos-los-posters-de-sus-peliculas</guid>
      <pubDate>Wed, 19 Nov 2008 11:13:37 +0000</pubDate>

      <author>Antonio Toca</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image22542" src="http://img.blogdecine.com/2008/11/James-Bond-Sean-Connery-Posters.jpg" class="derecha_sinmarco" alt="James Bond posters" />Ahora que estamos en la semana de James Bond, previo al estreno en nuestras salas de la nueva entrega del agente 007, &#8216;<strong>Quantum of Solace</strong>&#8217; (que frena el entusiasmo que despertó &#8216;<strong>Casino Royale</strong>&#8217;, pero eso da para otra entrada pensada con más calma), acercarse a realizar un visionado de la evolución de los carteles de las películas de Bond, es un ejercicio bastante interesante tanto en diseño, como montaje, dibujo y fotografía.</p>

	<p>De <strong>Sean Connery</strong>, salvo en &#8216;<strong>Goldfinger</strong>&#8217; y en segundo plano, no hay ni una imagen real del actor, algo que ni tan siquiera ocurre con <strong>Roger Moore</strong>. Se premia más el concepto artístico del poster (al menos los que os hemos traído en esta entrada). A partir de la entrada de <strong>Timothy Dalton</strong> en juego, la imagen real del actor empieza a hacer acto de presencia. Algo que se convierte en norma de la casa a partir de <strong>Pierce Brosnan</strong>. Lo curioso, y es que con <strong>Daniel Craig</strong>, el look del poster es entero para él, con la protagonista femenina en plano como acompañante. Un nuevo Bond, solitario, más profesional y menos dado al lujo de una época ya pasada. Un recorrido para pensar en cómo ha ido evolucionando el cine a través de las películas del agente con licencia para matar. Por cierto, ¿qué pasa con los malos en estas últimas entregas que no salen en el poster? Aunque no lo creáis, tiene una explicación, que no se puede contar hasta este fin de semana.<!--more--></p>

	<p><strong>Sean Connery Era</strong></p>

	<p><img id="image22543" src="http://img.blogdecine.com/2008/11/bond_connery.JPG" class="centro_sinmarco" alt="bond connery" /><img id="image22544" src="http://img.blogdecine.com/2008/11/bond_connery2.JPG" class="centro_sinmarco" alt="bond connery 2" /></p>

	<p><strong>Roger Moore Era</strong></p>

	<p><img id="image22545" src="http://img.blogdecine.com/2008/11/bond_moore.JPG" class="centro_sinmarco" alt="bond moore" /><img id="image22546" src="http://img.blogdecine.com/2008/11/bond_moore2.JPG" class="centro_sinmarco" alt="bond moore 2" /><img id="image22547" src="http://img.blogdecine.com/2008/11/bond_moore3.JPG" class="centro_sinmarco" alt="bond moore 3" /></p>

	<p><strong>Timothy Dalton Era</strong></p>

	<p><img id="image22548" src="http://img.blogdecine.com/2008/11/bond_dalton.JPG" class="centro_sinmarco" alt="bond dalton" /></p>

	<p><strong>Pierce Brosnan Era</strong></p>

	<p><img id="image22549" src="http://img.blogdecine.com/2008/11/bond_brosnan1.JPG" class="centro_sinmarco" alt="bond brosnan" /><img id="image22550" src="http://img.blogdecine.com/2008/11/bond_brosnan2.JPG" class="centro_sinmarco" alt="bond brosnan 2" /></p>

	<p><strong>Daniel Craig Era</strong></p>

	<p><img id="image22551" src="http://img.blogdecine.com/2008/11/casino_royale.JPG" class="centro_sinmarco" alt="bond casino royale " /><img id="image22552" src="http://img.blogdecine.com/2008/11/quantumofsolace.JPG" class="centro_sinmarco" alt="bond quantum of solace" /></p>

	<p>Vía | <a href="http://www.firstshowing.net/2008/11/10/bond-week-a-look-back-at-bond-posters-of-the-past/">First Showing</a><br />
Más información | <a href="http://www.allposters.com/-st/James-Bond-Movies-Posters_c150_.htm">All posters</a><br />
Más información | <a href="http://www.007spain.com/">007 Spain</a><br />
Decoesfera | <a href="http://www.decoesfera.com/2008/11/11-te-ensenamos-los-muebles-de-quantum-of-solace">Te enseñamos los muebles de Quantum of Solace</a></p>      ]]></description>
      </item>
        	  <atom:link href="http://www.blogdecine.com/tag/sean-connery/rss2.xml" rel="self" type="application/rss+xml" />
	</channel>

</rss>



