'Mi nombre es Harvey Milk', la brillante historia de un mártir

Tras la magnífica (y aún inédita) ‘Paranoid Park’, el realizador Gus Van Sant regresa al mainstream pero no abandona su capacidad narrativa, a pesar de ceder a ciertas concesiones propias del cine más comercial. En ‘Mi nombre es Harvey Milk’ se aproxima al episodio histórico de las luchas políticas en favor de los derechos homosexuales del activista que da nombre al título, en un biopic típico pro Oscar, de gran factura y con un resultado certero a pesar de ello.
La cinta está protagonizada por un sublime Sean Penn, que nos deja una lección magistral de absorción de su personaje, de capturar su esencia y mostrarla con enorme sutileza, riqueza de matices y gran sencillez. Gran valedor del resultado final y cuyo trabajo supone una ejemplar traslación del mensaje principal de la historia.






Con el recibimiento crítico que ha tenido Eastwood y su ‘Changeling’ en Cannes, y estando Sean Penn en el jurado, éramos muchos los que pensábamos que tito Clint se llevaría algún premio de los importantes para su casa. Pero no, ésta es la quinta vez que compite en el prestigioso festival, que ayer mismo terminó la edición de este año. Los ganadores fueron los siguientes:
‘Hurlyburly’ es una de esas películas que no vi en su momento, data ya de 1998, y cayó en mis manos gracias a uno de esas personas con las que un buen día descubres que tienes mucho de qué hablar, gracias a su amor por el séptimo arte. Y en este caso, ya no por afición desde crío, si no por trabajar en el mundillo. En una de esas conversaciones de cervecería, en las que nos ponemos al día sobre los títulos que hemos visto o no, aparece, para mi desgracia, la presente película que se me presta con toda la buena intención del mundo para que disfrute de lo que se supone es una gran película. Y aquí hago un descanso, respiro profundamente, y me pregunto que entenderán algunos por “gran” película.