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	<title>Blog de cine</title>
	<link>http://www.blogdecine.com</link>
	<description>Weblog colectivo dedicado al mundo del cine. Críticas, estrenos y trailers.</description>
	<pubDate>Mon, 13 Oct 2008 23:50:53 GMT</pubDate>
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      <title><![CDATA['Un Rayo de Luz', sobre hombres y perros]]></title>
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      <pubDate>Mon, 13 Oct 2008 22:01:11 GMT</pubDate>
      <author>Juan Luis Caviaro</author>
      <description><![CDATA[	<p><img id="image21799" src="http://img.blogdecine.com/2008/10/no-way.jpg" class="centro" alt="widmark" /></p>

	<p><strong>&#8216;Un Rayo de Luz&#8217;</strong> (&#8216;No Way Out&#8217;, 1950) nos presenta a un joven y brillante médico que será objeto del odio por el color de su piel. Una noche llegan al hospital dos heridos; son dos hermanos que han sido detenidos, tras un tiroteo con la policía, cuando cometían un robo. A pesar de la enfurecida resistencia de uno de los detenidos, un violento racista, el médico negro se hace cargo de ellos. El otro detenido está muy grave y a pesar de los intentos del doctor, muere en sus manos, lo que provoca que su hermano le culpe de asesinato.</p>

	<p>El asesinato es tan cierto como que un médico por ser negro sea peor que otro por ser blanco. Pero el racista está convencido de ello. De ambas cosas. Odia a los negros y cree firmemente que son sus enemigos. Su forma de actuar es irracional, y a pesar de todos los intentos del médico por demostrarle que no fue responsable de la muerte de su hermano, no hay posibilidad de hacerle cambiar de opinión. Debido a su situación, detenido y en la cama de un hospital, envenena la cabeza de la ex-mujer de su hermano para que provoque una respuesta violenta hacia los negros. Éstos se enteran y portando la misma bandera, la del racismo, se lanzan a la lucha.</p>

	<p></p><a name="more"></a></p>

	<p><strong>Sidney Poitier</strong>, que prácticamente debutaba (y de qué forma) en el cine con esta película, encarna al joven médico y <strong>Richard Widmark</strong> al paciente que le acusa de asesinato. Poitier está estupendo como el protagonista principal de la historia, mientras que Widmark interpreta al personaje secundario más relevante, realizando un trabajo brillante. Los dos sostienen la película, tanto cuando comparten la pantalla, protagonizando tensos momentos, como por separado. Una película que no resulta tan poderosa como cabía esperar, teniendo en cuenta que está dirigida por <strong>Joseph L. Mankiewicz</strong>, a partir de un guión nominado al Oscar, escrito por Lesser Samuels y por el propio Mankiewicz.</p>

	<p>Le falta a la película, en general, mayor realismo y mayor intensidad. Falta esa sensación de dramatismo que hace que estés pegado a la historia. Sobran diálogos, muchos monólogos. Y a excepción de los dos mencionados, el resto de actores resultan poco convincentes. Me parece especialmente perjudicial para el conjunto del film la labor de <strong>Stephen McNally</strong>, como el director del hospital. Su constante inexpresividad choca con los hechos que transcurren a su alrededor. <strong>Linda Darnell</strong> tiene en sus manos un valioso personaje, el de la ex-mujer del paciente fallecido, y aunque tiene escenas inspiradas, tampoco logra sacarle todo el provecho.</p>

	<p>Uno de los momentos más significativos de <strong>&#8216;Un Rayo de Luz&#8217;</strong> se produce cuando el personaje de Darnell se da cuenta del horror que la rodea. Aterrada por la sangrienta pelea callejera entre blancos y negros, que ha presenciado y que ha contribuido a provocar, se acuerda de un documental en el que vio a unos perros destrozando a un conejo por el simple hecho de divertirse. Lo recuerda por todo lo que ha visto y todo lo que ha vivido, llegando a la conclusión de que los hombres son perros. La que está escuchando le replica que todos los hombres no son iguales. Y la primera, resignada, responde &#8220;tampoco los perros&#8221;.</p>

	<p>Desde luego, el personaje que interpreta <strong>Richard Widmark</strong> es un auténtico animal. El actor vuelve a ofrecer un gran trabajo interpretando a un villano. Para el recuerdo queda la escena en la que golpea a Poitier, tirándolo al suelo, y le grita lleno de furia &#8220;¡¡NEGRO!!&#8221;. El guión no deja espacio alguno para la imaginación y aunque no lo necesitemos se nos explica el origen de ese odio, quizá para hacerlo más humano, quizá para que no nos tranquilicemos buscando culpables concretos.</p>

	<p>Elegante y con escenas de gran fuerza, <strong>&#8216;Un Rayo de Luz&#8217;</strong> es algo más que un drama sobre la estupidez del racismo. Sin embargo, la artificiosidad de algunas interpretaciones, el cansino intento de hacer cambiar de opinión al racista, cuando es evidente que no hay forma de lograrlo, y un desenlace previsible disminuyen la contundencia del conjunto. A pesar de esto, aunque sólo sea por el excelente trabajo de Poitier y Widmark, una película muy recomendable.</p>


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      <title><![CDATA['Good-bye, my Lady', un Wellman desconocido]]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/2008/04/22-good-bye-my-lady-un-wellman-desconocido</link>
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      <pubDate>Tue, 22 Apr 2008 11:36:20 GMT</pubDate>
      <author>Alberto Abuín</author>
      <description><![CDATA[	<p><img id="image18450" src="http://img.blogdecine.com/2008/04/goodbyemylady.jpg" class="centro" alt="goodbyemylady.jpg" /></p>

	<p>El nombre de <strong>William A. Wellman</strong> no le dirá absolutamente nada a las nuevas generaciones de cinéfilos. A los de anteriores generaciones por supuesto que sí, y son bastantes los títulos de su fructífera trayectoria como para considerarlo uno de los grandes. Películas como &#8216;Alas&#8217;, &#8216;El Enemigo Público&#8217;, &#8216;Caravana de Mujeres&#8217; (de impresionante éxito en nuestro país en sus pases televisivos, llegando hasta el punto de poner en práctica lo que la película cuenta), o &#8216;Beau Geste&#8217; visten una filmografía llena de joyas, algunas de ellas a redescubrir urgentemente.</p>

	<p>En la actualidad, el único director que rememora, y más de una vez, al cine del viejo Wellman es don <a href="http://www.blogdecine.com/tag/clint+eastwood">Clint Eastwood</a>, quien no deja de homenajear, tanto en forma como en fondo, una de las obras maestras del director: &#8216;Incidente en Ox-Bow&#8217;, un western insólito, como muchos de los que firmó Wellman, en el que se hacía un incisivo análisis sobre el ser humano. Curiosamente, en <strong>&#8216;Good-bye, my Lady&#8217;</strong> se encuentra otro paralelismo con la obra de Eastwood, aunque de menor grado. <strong>Laurindo Almeida</strong>, uno de los dos compositores de la banda sonora, fue un excepcional guitarrista que terminó interpretando los fantásticos solos del score de &#8216;Sin Perdón&#8217;, en una operación similar a la que realizó con el mítico Marty Robbins cuando lo puso a cantar en &#8216;El Aventurero de Medianoche&#8217;. Un pequeño ejercicio de nostalgia.</p>

	<p></p><a name="more"></a></p>

	<p><strong>SPOILERS</strong></p>

	<p>Y es que la sensible música de Almeida, acompañado de <strong>George Fields</strong>, es un acompañamiento perfecto a la sencilla historia que nos narra <strong>&#8216;Good-bye, my Lady&#8217;</strong>. En los pantanos de Georgia vive Skeeter, un niño, con su tío, ya mayor. Un día descubren por los alrededores, un perro perdido de lo más curioso. Resulta que se ríe casi igual que las personas, y para su asombro comprueban que es probablemente el mejor perro de caza jamás visto. Entre el can y el niño se establecerá una de esas historias de amistad inmortales.</p>

	<p>Y aunque todo lo expuesto pueda caer en la sensiblería más repugnante, ya sabéis, fórmula de niño+perro=caca ñoña, lo cierto es que Wellman conoce muy bien los límites y nunca cae en eso. Todo lo contrario. A través de una historia, si queréis, tan tópica como ésta, <strong>el director nos habla de la madurez</strong>, de ese paso tan difícil que todos damos de niño a adulto. En este caso se trata de superar a lo largo de un proceso de encariñamiento, y luego de despedida, en el que nuestro joven protagonista, primero tomará una actitud de responsabilidad con el perro, y luego el tener que soportar su total y absoluta falta. Todo ello muy bien condensado en los 90 minutos que dura el film, y filmado por la cámara tranquila y sosegada de Wellman. Porque lo que queda muy claro, es que ésta es una de las películas más apaciguadas, por decirlo de alguna manera, de su director. Una mirada tranquila hacia el crecimiento de una persona que tendrá que hacerse mayor en un marco no demasiado fácil.</p>

	<p>Al respecto resulta curioso como la extrema pobreza en la que viven la mayor parte de sus personajes, queda retratada como algo cercano y nada incómodo. El espectador sigue muy de cerca los avatares del niño y su excelente perro, deseando incluso en algún momento, estar allí con ellos. <strong>Una empatía perfecta con el espectador</strong>, a quien quizá le sobre el ver ciertas escenas, quizá metidas a calzador, y para subrayar cierto detalle fundamental de la trama, protagonizadas por un primerizo <strong>Sidney Poitier</strong>, en el papel de un vecino que conoce de sobra la procedencia del perro pero no dice nada. Tal y como se desarrolla el film, no era necesario incluir dichas escenas.</p>

	<p><strong>Walter Brennan</strong> (el actor con más Oscars junto con <a href="http://www.blogdecine.com/tag/jack+nicholson">Jack Nicholson</a>) y <strong>Brandon De Wilde</strong> (el niño de &#8216;Raíces Profundas&#8217;) se compenetran a la perfección, transmitiendo el feeling que ambos poseen, y que está claramente expuesto en escenas como las del café, o en una sorprendente conversación que tienen cada uno desde su respectiva cama, de espaldas. Realmente increíble esta escena en la que Wellman se corona, y que sirve para profundizar de forma muy natural en la relación de ambos personajes.</p>

	<p><strong>Una película estupenda</strong>, llena de matices y detalles, servidos con una gran naturalidad por un director al que le faltaban dos películas para dejar de hacer cine. <strong>&#8216;Good-bye, my Lady&#8217;</strong> es de las menos conocidas de su larga filmografía, y no merece caer en el injusto olvido en el que caen muchas películas. No existe una edición en dvd de esta película, aunque sí hay un vhs por ahí, y también el libro de James Street en el que está basado el film. También podéis recurrir a ese animal de carga al que hay que agradecerle tantas y tantas cosas&#8230;</p>


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