Retomamos de nuevo la serie que le estábamos dedicando a las Silly Symphonies, justo en el año en el que lo habíamos dejado, 1931. La serie empezaba a dar signos de estancamiento. Pese a que se seguían manteniendo las mismas reglas, animación conforme a una partitura, las historias se repetían en cuanto a argumento a los cortometrajes de 1930, el problema era dar con algo distinto y en cierta forma novedoso, respecto a la sorpresa que provocó ‘The Skeleton Dance’.
A pesar de estos síntomas, Walt Disney siguió usando las sinfonías tontas para lo que de verdad le interesaba, mejorar técnicas de animación y de movimiento de los personajes, todo con vistas a preparar las películas que ya tenía en mente. A destacar en este año el trabajo ‘Mother Goose Melodies’, donde traían varios personajes famosos de la literatura infantil, y una primera versión del patito feo, ‘The Ugly Duckling’, que luego volverían a realizar en 1939, en color y con gran éxito (ganó un oscar).
Más que entrar en detalle con cada uno de las animaciones, mejor disfrutarlos y compararlos con todos los trabajos anteriores, en la continuación de la entrada.

Continuamos con nuestras entradas sobre las ‘Sinfonías Tontas’ de Disney. En esta ocasión os traemos las primeras de todas, las correspondientes a 1929, entre las que se encuentra uno de los primeros éxitos de Disney, ‘The Skeleton Dance’, considerado uno de 