
El dicho de que la verdad nos hará libres es una verdad como un templo, valga la redundancia. En ‘Los Perros Dormidos Mienten’ se le da la vuelta a dicha frase de una forma un tanto original, y fresca, algo casi inaudito en los tiempos que corren. La película ha obtenido buenas críticas, pero también ha sido mal recibida en algunos sectores, quizá demasiados, llegando incluso a cambiar su título original, ‘Sleeping Dogs Lie’, por el de ‘Stay’. Craso error, porque habrá muchos que la confundan con la película que dirigió Marc Forster en su momento.
Como siempre, y en este tipo de películas pequeñas, por así llamarlas, nos llega con dos años de retraso. Da la sensación de que a este tipo de películas, que sólo parecen tener su lugar en los festivales, en nuestro país las tratan siempre igual (aunque me pregunto qué narices está pasando con una película como ‘3:10 to Yuma’, éxito en la cartelera estadounidense con dos actorazos estrella al frente, y que ya lleva seis meses de retraso). Pero qué le vamos a hacer, ya estamos acostumbrados, así que, que se acostumbren los señores distribuidores mononeuronales a nuestras quejas.

