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		<title>Blogdecine</title>
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Blog de cine, los trailers y críticas de películas de todos los estrenos. Información sobre futuros rodajes y todo sobre las estrellas.		</description>
		<pubDate>Wed, 25 Nov 2009 01:46:02 +0000</pubDate>

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      <title><![CDATA[Steven Spielberg: 'Amistad', un tropiezo más del director]]></title>
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      <pubDate>Wed, 18 Nov 2009 13:09:11 +0000</pubDate>

      <author>Adrián Massanet</author>
      <description><![CDATA[
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      <p><img id="image29004" src="http://img.blogdecine.com/2009/11/slavery_la_amistad_1997_matthew_mcconaughey_500.jpg" class="centro" alt="slavery_la_amistad_1997_matthew_mcconaughey.jpg" /></p>

	<p><blockquote>&#8220;Denos la libertad&#8221;</p>

	<p>- Joseph Cinque</blockquote></p>

	<p><strong>Muchos esperaban con expectación el nuevo drama de Steven Spielberg</strong>, cuatro años después de su gran &#8216;La lista de Schindler&#8217;, y teniendo en cuenta que de la flojísima <a href="http://www.blogdecine.com/criticas/steven-spielberg-el-mundo-perdido-parque-jurasico-ii-lo-que-pudo-ser-y-no-fue">&#8216;El mundo perdido&#8217;</a> se esperaba exactamente eso, que fuera flojísima. Pero la famosa historia que rodeó a la goleta Amistad parecía, a priori, perfecta para que Spielberg volviera a demostrar que puede hacer cine importante. Lo malo es que este hombre parece dispuesto a dar una de cal y otra de arena (o dos de arena), y le fallaron las fuerzas, o simplemente la convicción, a la hora de narrar este importantísimo evento histórico, que queda muy por debajo de su otro gran relato sobre el racismo norteamericano, la estupenda <strong>&#8216;El color púrpura&#8217;</strong>.</p>

	<p>&#8216;Amistad&#8217;, por tanto, la decimosexta película de su realizador, es cine histórico de alto contenido dramático, que Spielberg convierte, erróneamente a mi parecer, en melodramático, y que debió haberse incrustado en el ramillete de joyas de su director si este hubiera estado a la altura, pero películas como esta dan más la razón a los que cuestionan severamente su altura como artista <strong>y no precisamente a los que le defienden a muerte como uno de los más grandes directores de la historia</strong>, algo que a juicio de este cinéfilo sólo es, o hubiera sido, si no se hubiera metido en jardines como este y le hubiera salido tantas veces el tiro por la culata. </p>

	<p><!--more--></p>

<h2>Un comienzo muy prometedor</h2>

	<p>Las cosas como son, el arranque es brillante y da lugar a un prometedor primer bloque. Pero pronto todo se derrumba por una asombrosa falta de nervio narrativo <strong>y por un factor aún más importante que ahora comentaré</strong>. La primera secuencia es impresionante, con <strong>Djimon Hounsou</strong> (un actor realmente bueno) liderando la rebelión en altamar (y liderando también, desde un plano moral, toda la película), y con unos claroscuros propiciados por la feroz tormenta nocturna que da lugar a un momento muy estilizado y vibrante. Luego quedan claras las intenciones de Spielberg: desarrollar un gran fresco histórico (con el trasfondo social, legal y político de la época) y emocionarnos con la épica lucha de estos hombres africanos por su libertad. </p>

	<p>Huelga decir que la película tiene una factura poco menos que impecable (aunque siempre me sacan de la película los blanquísimos dientes de los esclavos&#8230;), con una fotografía de Kaminski bastante más humilde y menos espectacular que otras veces, pero igualmente elegante y eficaz, <strong>y una recreación histórica digna de mención</strong>, responsabilidad de un equipo técnico soberbio, comandado por el diseñador de producción <strong>Rick Carter</strong>, que se ha vuelto un colaborador bastante asiduo de Spielberg. Ahora bien, tanto la partitura musical de Williams como el montaje de Michael Kahn, se muestran, al igual que la dirección de Spielberg, dubitativos y poco inspirados en esta ocasión, como si les viniera grande el asunto, o como si no supieran qué hacer con lo que tienen entre manos.</p>

	<p><img id="image29005" src="http://img.blogdecine.com/2009/11/3046142521_492f9eb84b.jpg" class="centro" alt="3046142521_492f9eb84b.jpg" /></p>

	<p>El factor importante del que hablaba es que (y él seguramente diría lo contrario) que Spielberg no se cree o no le interesa realmente lo que está contando, por mucho que sus esfuerzos indiquen que sí. Y lo que es más grave, la postura que toma frente a los hechos es alarmantemente conservadora (una visión idílica, casi de cuento de hadas, de los entresijos del poder estadounidense de mediados del siglo <span class="caps">XIX</span>) y su óptica infantil. Es como un niño describiendo acontecimientos históricos, y ese punto de vista daña de forma irremediable la película. <strong>Esta vez, las blandenguerías estilísticas de Spielberg llegan un peldaño más allá</strong>: el de no comprender lo que está contando, dándole un aspecto de categoría a través de la enfatización, de la ampulosidad y el exceso.</p>

	<p>Como resultado obtenemos una película bien hecha, pero que no accede en ningún momento a la verdad, o a una verdad, sino que se queda en la superficie de todo lo que observa. Los buenos son muy buenos y sabemos que tienen razón, y los malos son malísimos y les odiamos. Parece indigno de un hombre capaz de filmar <strong>&#8216;La lista de Schindler&#8217;</strong> (al menos, los numerosos buenísimos momentos de aquella), y más digno de un director del montón. Además, <strong>el ritmo y la fuerza habitual de Spielberg lucen por su ausencia</strong>, así como su ingenio en la narración.</p>

	<p>Queda un grupo de actores formidable pero de desigual aportación, porque sus roles carecen de la más mínima sustancia o coherencia. De entre todos ellos sobresale, por mérito propio, el genial Anthony Hopkins, que eclipsa con gran facilidad a sus compañeros. Y de ellos el peor, con diferencia, es el anodino Matthew McConaughey, un intérprete que comenzó como si fuera un actor de gran talento y futuro, pero que se ha quedado en nada. Hounsou y Hopkins se reparte el, insustancial, pastel, y los grandes <strong>Morgan Freeman</strong>, <strong>Nigel Hawthorne</strong>, <strong>Pete Postlethwaite</strong> apenas tienen nada con lo que trabajar, y Spielberg los trata como meros figurantes con frase.</p>

	<p>Otra oportunidad desaprovechada, <strong>que obtuvo su justo castigo en las taquillas y en las reacciones de la crítica a su estreno</strong>, y de la que no merece la pena ni siquiera hacer mención de sus rasgos estilísticos como hacemos con otras buenas películas de su realizador, porque no existen. Lo único bueno es que ya se sabía que Spielberg estaba embarcado en su primera película eminentemente bélica, y las expectativas empezaban a ser altas a pesar de este tropiezo.</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Steven Spielberg: 'El mundo perdido: Parque jurásico II', lo que pudo ser y no fue]]></title>
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      <pubDate>Fri, 13 Nov 2009 12:50:30 +0000</pubDate>

      <author>Adrián Massanet</author>
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<img src="http://secure-uk.imrworldwide.com/cgi-bin/m?ci=es-rssweblogs&amp;cg=0&amp;si=http://www.blogdecine.com/index.xml" alt=""/> 
      <p><img id="image29009" src="http://img.blogdecine.com/2009/11/l_119567_75a544e5_500.jpg" class="centro" alt="l_119567_75a544e5.jpg" /></p>

	<p><blockquote>&#8220;Peter, si quiere que dirija su pequeño safari, hay dos condiciones: primero, aquí mando yo, y cuando no esté yo, manda Dieter. Todo lo que tiene que hacer es firmar cheques, decirnos lo buenos que somos y abrir su caja de whisky cuando tengamos un buen día. Segunda condición: ¿mi salario? Puede quedárselo. Todo lo que quiero como pago a mis servicios es el derecho a cazar uno de los Tyranosaurios. Un macho. Cómo y cuándo es asunto mío. Ahora, si no le gustan alguna de estas condiciones, le dejaré solo. Así que adelante, levante el campamento aquí mismo, o en una ciénaga, o en mitad del nido de un Rex, porque me da igual. Pero he estado en demasiados safaris con dentistas ricos para escuchar más ideas suicidas, ¿de acuerdo?&#8221;</p>

	<p>-Roland Tembo</blockquote></p>

	<p>Cuatro años después de ganarse un prestigio que siempre se le había resistido, y de alzarse con el Oscar al mejor director y mejor película con la estupenda &#8216;La lista de Schindler&#8217;, Spielberg volvía al cine con la segunda parte de la película más taquillera (hasta que llegó &#8216;Titanic&#8217;) de la historia. Y lo cierto es que dice mucho del carácter artístico de Spielberg que se arriesgara con aquella incursión en el holocausto judío, para regresar a una aventura que era una de sus menos interesantes películas. Es decir, un cineasta que podía permitirse cualquier cosa, cambiar por fin de rumbo una filmografía que ya se dibujaba con irregulares aristas, <strong>reincide en un cine descaradamente comercial que, además, fracasa en su intento de ofrecer grandiosa aventura</strong> y que se queda en una aventura familiar muy endeble. Películas como estas dan que pensar sobre la importancia real de Spielberg como artista.</p>

	<p><!--more--></p>

<h2>Regreso a la pesadilla&#8230;es decir, al cuento de hadas</h2>

	<p>Estaba claro que íbamos a conocer una segunda parte, y parecía sencillo superar los tonos edulcorados y el bajísimo listón que Spielberg se impuso en la primera aventura. Esta película responde a la fórmula del &#8220;más difícil todavía&#8221;, pues después de sorprender a todos con unos efectos digitales que recreaban dinosaurios con gran espectacularidad, había que encontrar la fórmula para volver a sorprenderles. El problema es que ya estaba todo inventado. Simplemente, pusieron muchos más saurios, un poco mejor hechos que la última vez. La solución pasaba, en realidad, por situar a personajes más interesantes en la vorágine de esta secuela. <strong>Pero ahí también fracasaron, salvo en un caso, del que hablaremos más adelante.</strong></p>

	<p>Ya el mismo comienzo avisa de que la cosa no va a discurrir por caminos muy diferentes a los de la primera aventura. <strong>¿Dónde están los electrizantes prólogos de Indiana Jones? Desaparecidos</strong>. A continuación regresamos a la civilización con el personaje de <strong>Jeff Goldblum</strong>, que repite papel, pero que durante toda película va a suponer un ejemplo de desgana y de incapacidad. Por supuesto, ha de regresar a la segunda isla en busca de su ex-mujer, que resultará ser Julianne Moore. ¿Por qué Spielberg coloca a este personaje en el centro de la historia, cuando es evidente que hace falta algo más interesante que eso? No lo puedo entender. En mi opinión, es el primer error, y uno de los más grandes. Pero hay muchos más. Su personaje tiene una hija, en teoría adoptada, que es un completo pegote sin gracia, y es que Spielberg tiene que meter algún crío por eso de asegurarse esa dimensión en el relato. La hija viajará con Malcolm de polizón, como todos nos imaginábamos desde el principio, cuando en realidad nos importa muy poco que viva o muera.</p>

	<p>Malcolm, con barba y pinta de estar en muy mala forma, viaja con un equipo de dos personas más, entre ellos Nick Van Owen (un digno Vince Vaughn), que luego descubriremos que es un naturalista infiltrado, y enseguida se encuentra con su ex-pareja, una insoportable Moore (que es una de mis actrices favoritas). Hasta aquí han transcurrido más de veinte minutos de película, <strong>y se pregunta uno cuándo va a empezar esa en teoría gran aventura filmada por el gran maestro, porque ni por asomo hay nada de eso</strong>. Eso sí, los estegosaurios muy bonitos, muy bien hechos. También tenemos algún momento cursi digno de la casa, como al que pertenece la fotografía de arriba del todo. En ese momento, sucede un atisbo de milagro, porque llega un segundo grupo a la isla, capitaneado por el único personaje que tiene algo, interpretado por el gran <strong>Pete Postlethwaite</strong>, al que pertenece el monólogo que abre este artículo.</p>

	<p>De pronto, sucede un milagro. Y es que pasa algo en la historia. Tensión, conflicto. Se instala cierta incertidumbre. Por supuesto, los dinosuarios vuelven a mostrar que son ellos los que mandan, y dos Rex atacan al furgón de los &#8220;buenos&#8221;, matando a uno de ellos, en una secuencia ciertamente muy elaborada, aunque estropeada por los famosos chistes malos tan del gusto de Spielberg. Eso sí, una vez concluido ese bloque, <strong>comienza la que es para mí la verdadera película</strong>, con el grupo de supervivientes aislados del mundo exterior y obligados a viajar hasta otro punto de la isla. Y ahí toma el mando el personaje de Postlethwaite, que es el que debería haber protagonizado toda la película, si Spielberg hubiera tenido los redaños de llevar su deseo de hacer esta película más oscura hasta al final, y no la hubiera convertido, de nuevo, en otra insulsez familiar.</p>

	<p><img id="image29011" src="http://img.blogdecine.com/2009/11/stegosaurus_j01-dinosaur_in_thelostworld_500.jpg" class="centro" alt="stegosaurus_j01-dinosaur_in_thelostworld.jpg" /></p>

	<p>Y es que, que me corrija el lector si ando errado, pero la aventura es algo más que cuatro personajes sin carisma correteando de un lado para otro perseguidos por dinosaurios generados por ordenador. Estoy seguro de que el adolescente amante de videojuegos (y yo soy un viciado, que no me interpreten mal) que en su vida ha visto una película de <strong>Raoul Walsh</strong>, de <strong>Howard Hawks</strong> o de <strong>John Huston</strong>, querrá corregirme y estará encantado con este despropósito, pero yo espero algo más, en realidad mucho más, de una historia de aventuras. <strong>No sólo pasar el rato, sino que me conmueva</strong>, porque creo que es uno de los géneros más poderosos que existen. Y como Spielberg demostró en &#8216;Tiburón&#8217;, por ejemplo, pues es de esperar, siempre, lo mejor de él. </p>

	<p>La cosa se anima, ya digo, con ese viaje hacia el interior de la isla, pero las barbaridades se suceden sin desmayo (el tyrannosaurio o los raptores cazando siempre a uno de los &#8220;malos&#8221;, nunca de los &#8220;buenos&#8221;, la bochornosa escena de la hija haciendo equilibrismos sobre barras paralelas&#8230;), hasta que por fin tiene lugar el forzado tercer acto, ya en la ciudad, que pretende homenajear, con más pena que gloria, a clásicos como <strong>&#8216;King Kong&#8217;</strong>. Ya hablé, <a href="http://www.blogdecine.com/directores/a-steven-spielberg-se-le-dan-fatal-los-finales">en su momento</a>, de lo mal que se le dan a veces los finales a este hombre, llegando a estropear buenas películas (no es el caso).<strong> Aquí vuelve a demostrar que la coherencia no es lo suyo.</strong> Y si no, que alguien se digne a explicar cómo un Rex sorprende a toda la tripulación del barco (dado su tamaño y su ferocidad), los devora&#8230;¡y se vuelve a meter en su prisión marina! De locos.</p>

	<p>Pero parece que ha comenzado una nueva película. Sorprende, además, la poca imaginación visual que demuestra Spielberg durante toda la película, la escasa calidad de la fotografía de Kaminski, y la plena incapacidad de todos los responsables por elaborar una aventura que pudo ser intensa y que se queda en muy sosa.</p>

<h2>Conclusión</h2>

	<p>Películas como esta, y bastantes más, le hacen a uno replantearse la altura estética de su director, capaz de entregar una maravilla, primero, y dos o tres productos más que discutibles, después. Quizá le puede la desgana, o quizá es que le importa poco abaratar su filmografía (eso sí, llenándose bien los bolsillos del dinero de los espectadores, muchos de ellos encantados con algunos de sus despropósitos). A estas alturas, en 1997, queda claro que hay dos Spielberg. Uno es el de <strong>&#8216;Tiburón&#8217;</strong>, <strong>&#8216;E.T&#8217;</strong>, las aventuras de Indiana Jones, <strong>&#8216;La lista de Schindler&#8217;</strong>, <strong>&#8216;Encuentros en la tercera fase&#8217;</strong>, <strong>&#8216;El color púrpura&#8217;</strong>. Otro, muy diferente, es el de <strong>&#8216;The sugarland express&#8217;</strong>, <strong>&#8216;1941&#8217;</strong>, <strong>&#8216;Always&#8217;</strong>, <strong>&#8216;Hook&#8217;</strong>, <strong>&#8216;Parque Jurásico&#8217;</strong>, <strong>&#8216;El mundo perdido&#8217;</strong>...</p>

	<p>Las diferencias son notables. Yo me quedo con el primero, claro está.</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Steven Spielberg: 'La lista de Schindler', Spielberg recupera su gran talento]]></title>
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      <pubDate>Sat, 24 Oct 2009 08:43:39 +0000</pubDate>

      <author>Adrián Massanet</author>
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      <p><img id="image28705" src="http://img.blogdecine.com/2009/10/3-schindlers_list_red_dress_500.jpg" class="centro" alt="3-schindlers_list_red_dress.jpg" /></p>

<blockquote>Eso es muy cruel, Oskar. Les estás dando esperanza. No deberías hacerlo. Eso es muy cruel.</blockquote>

	<p>- Among Goeth</p>

	<p>Después de ese tríptico terrible conformado por <strong>&#8216;Always&#8217;</strong>, <strong>&#8216;Hook&#8217;</strong> y <strong>&#8216;Parque Jurásico&#8217;</strong> (la primera muy cuestionable, la segunda lamentable, y la tercera flojísima), que tanto ha contribuido, en mi opinión, a rebajar la altura artística de la carrera de <strong>Steven Spielberg</strong>, llega un título clave en su filmografía, que él no tiene reparo en afirmar que es la más importante de todas las que ha hecho, mientras que por ejemplo considera <strong>&#8216;E.T.&#8217;</strong> como la más personal. </p>

	<p>Yo no estoy por la labor de llevarle la contraria. Quizá sea la más importante que ha hecho, aunque puede que también por razones que a lo mejor él no considera, <strong>como redimirle de varios años muy poco interesantes</strong>. No creo que &#8216;La lista de Schindler&#8217; sea, ni mucho menos, esa obra grandiosa que muchos han proclamado, aunque está claro que es una película formidable a la que algunos defectos absurdos (y que además, convierten la práctica de la crítica cinematográfica en un ejercicio arduo de llevar a cabo) impiden una perfección absoluta que se insinúa en muchos momentos.</p>

	<p><!--more--></p>

<h2>Un proyecto complicado</h2>

	<p>Y lo cierto es que es un proyecto que pasó por bastantes manos antes de llegar definitivamente a las suyas. Cineastas del calibre de <strong>Roman Polanski, Martin Scorsese o Billy Wilder, nada menos</strong>, pudieron haberla dirigido antes que él. El primero lo rechazó por motivos personales, el segundo intercambió proyecto con Spielberg (que iba a dirigir el remake de &#8216;El cabo del miedo&#8217;...), y el tercero intentó hacerse con los derechos, pero en el último momento los perdió en favor de Spielberg, cuando podría haberse convertido en el testamento del maestro austríaco, cuya madre fue asesinada en Auschwitz.</p>

	<p>En cualquier caso, resulta apasionante la identificación que Spielberg experimenta por su protagonista, Schindler, y por el interpretado por <strong>Ben Kingsley</strong>, el contable Itzhak Stern. La notoria y en cierto modo célebre (aunque no fue la única de estas características, por supuesto, y hubo otros casos en los que se salvaron a un mayor número de judíos) historia del controvertido hombre de negocios Oskar Schindler, <strong>fue descrita de manera admirable en la novela homónima de Thomas Keneally</strong>, que Steven Zaillian, un consumado guionista, convirtió en un libreto también admirable, quizá el mejor que ha tenido Spielberg en muchos años.</p>

	<p><img id="image28706" src="http://img.blogdecine.com/2009/10/wmplayer2008-05-0617-24-34-04_500.png" class="centro" alt="wmplayer2008-05-0617-24-34-04.png" /></p>

	<p>El cineasta tomó la decisión, incontrovertible, de filmar en blanco y negro (exceptuando su prólogo y su epílogo), decisión que como se puede apreciar por su imagen, es acertadísima, aunque muchos temían que se pudiera acusar al director de pretencioso por ello. <strong>Pero es inimaginable esta película filmada en color</strong>, aunque se le hubiese aplicado algún tipo de decolorado, o hubieran decidido emplear una luz fría y siniestra. El blanco y negro era obligado, y en su primera colaboración con su ahora operador habitual <strong>Janusz Kaminsky</strong> (que aquí firma, de lejos, el mejor trabajo de su vida), consigue una fusión creativa total, para una imagen en verdad sublime.</p>

	<p>Para el papel de Schindler, Spielberg contrató a <strong>Liam Neeson</strong>, y podemos afirmar que la decisión fue acertadísima. Neeson encarna al moralmente equívoco Schindler con una fuerza y una verosimilitud en verdad impresionantes y conmovedoras. Pero todo el reparto está a la misma altura. <strong>Fiennes interpreta al despiadado Amon Goeth con similar perfección</strong>. Kingsley, uno de los actores más completos de su generación, borda a su contable judío sin apenas mover una ceja. Y así todos y cada uno de los muchos intérpretes, protagonistas o episódicos. Cuando se supo que Spielberg había comenzado a filmar la película, muchas fueron las voces que demostraron su escepticismo. Supongo que muchas de ellas se acallaron cuando, al ver finalmente la película, observaron solamente el esfuerzo de Spielberg en la dirección de actores. Pero claro, hay muchos detalles más que señalar.</p>

<h2>Complejo y contradictorio antihéroe</h2>

	<p>El tema de este relato, con el trasfondo del genocidio nazi, es por supuesto el viaje de Schindler desde el cinismo ilimitado de un hombre de negocios implacable y astuto, hasta la compasión absoluta experimentada como catarsis y transformación final. Y este largo viaje es entendido por Spielberg como una peripecia de redención a través de un dolor brutal, sin apenas esperanza. El horror visto muchas veces de frente, con la mirada limpia <strong>de un niño asombrado por la capacidad de destrucción y crueldad del ser humano</strong>. ¿Y como presenta a este anti-héroe? Es interesante observar que primero vemos sus manos, como hiciera con Indiana Jones, para después armar una magnífica secuencia en la que nos percatamos del poder de persuasión de este arribista sin escrúpulos.</p>

	<p>En esta larga secuencia, filmada con maestría, se describe con qué habilidad Oskar se hace amigo de los principales mandos nazis para conseguir lo que se propone: salir de la ruina y forrarse con la guerra. Los azules ojos de Neeson son la viva imagen de la ambición, y en su relación con los hombres de negocios judíos (comiunidad a la que Spielberg no se resiste a criticar por su ánimo de lucro y la cobardía de algunos de ellos) comienza a gestarse su futuro destino.</p>

	<p><img id="image28707" src="http://img.blogdecine.com/2009/10/s615i0_500.png" class="centro" alt="s615i0.png" /></p>

	<p>Pero lo que va a vertebrar este relato son dos relaciones apasionantes, las que unen a Oskar con Itzhak Stern y Amon Goeth, respectivamente la luz y la oscuridad, que curiosamente van a extraer de Oskar lo opuesto a lo que representan. Oskar actúa como un espejo invertido ante ellos: la natural bondad del contable provoca mezquindad y displicencia en Schindler, mientras que la suprema abyección de Goeth (posiblemente uno de los personajes más repulsivos y repugnantes de la entera historia del cine) <strong>termina por sacar el lado más compasivo de este hombre tan fascinante y dual</strong>.</p>

	<p>Schindler, poco a poco, va comprendiendo el momento histórico en el que vive, y la capacidad de ayudar de los judíos de la que goza por su privilegiada posición. Será capaz, por tanto, de pactar con el diablo (porque Goeth es el Mal Supremo), infinidad de veces, sacando partido de él, aprovechándose de su amistad, y aprendiendo a la vez a respetar el estoicismo y la serenidad de Stern.</p>

<h2>Rasgos estilísticos</h2>

	<p>Después de tres películas de las que extraer rasgos estilísticos supone un dolor de cabeza, quizá porque no existían, &#8216;La lista de Schindler&#8217; ofrece material abundante sobre el que escribir. Sin extendernos demasiado, para no hacer este capítulo demasiado largo, primero: decir que es evidente la gran autoexigencia que Spielberg demuestra durante toda la película. Y segundo: <strong>que esta historia es, incontestablemente, un verdadero &#8220;jardín&#8221;</strong>. Es decir, que el director se la juega, y de qué forma, llevando a cabo este proyecto.</p>

	<p>Ahora bien, y después de dejar claro lo que opino de estos puntos, &#8216;La lista de Schindler&#8217; queda, bajo mi punto de vista, por debajo de maravillas como <strong>&#8216;Shoah&#8217;</strong> o <strong>&#8216;El pianista&#8217;</strong>. Por la sencilla razón de que el camino que se traza a sí mismo, <strong>Spielberg no es capaz de seguirlo durante toda la película</strong>. Me explico. Influenciado o inspirado de manera directa por las imágenes de la época y por películas como <strong>&#8216;Alemania, año cero&#8217;</strong> (Roberto Rossellini, 1948), muy superior también a ésta, el director navega tanto por las aguas del melodrama histórico como por las del drama realista, y en ocasiones su barco zozobra, aunque nunca llegue a naufragar.</p>

	<p>Visualmente alterna de manera brillante una narración cercana al documental de época (reforzado por un empleo soberbio de la cámara en mano), con una puesta en escena más clásica, aunque igualmente fluida, con un gran sentido de la atmósfera y un ritmo que no decae jamás. Y no le tiembla el pulso, narrando con una convicción inusitada esta progresión de atrocidades. Sin embargo, a medida que avanza el relato, <strong>estilísticamente sufre incoherencias y su mirada se resiente de ello.</strong> Para entendernos: esta historia nos acerca a las vidas de Schindler y sus empleados judíos, salpicada por momentos de horror, pero no siempre Spielberg está a la altura moral y estética de lo que narra.</p>

	<p><img id="image28708" src="http://img.blogdecine.com/2009/10/3044293483_7c9462ed50.jpg" class="centro" alt="3044293483_7c9462ed50.jpg" /></p>

	<p>Un ejemplo: un judío manco de avanzada edad es ejecutado por los nazis, y poco después de ello, Spielberg regresa al cadáver, aún con los ojos abiertos, y su cámara se aleja junto con la sangre. Es innecesario, tendencioso, y manipulador en extremo, tomando esa decisión. Sin embargo, muy poco después, Goeth manda ejecutar a la capataz judía que avisa de los malos cimientos de un futuro edificio. <strong>Ahí Spielberg es frío y despiadado, no hay un plano contemplativo o especulativo</strong>, sino la pura verdad, un balazo despiadado que nos pone la carne de gallina.</p>

	<p>Más ejemplos: en la larga y escalofriante matanza del gueto, Spielberg alterna lo sublime (el plano de la anciana caminando por calle, adelantada por un grupo de furiosos nazis; el rosselliniano momento de la ingesta de objetos de valor) con lo vulgar y facilón (el nazi pianista tocando, mientras suenan los disparos y se ilumina el edificio con intermitencia). Y en cuanto al famoso y polémico momento de la niña vestida de rojo, <strong>creo que es una figura burda con la que Spielberg quería construir una metáfora entrañable del genocidio</strong> (el rojo quizá simbolizando la sangre derramada, como si fuera necesario simbolizar nada, el rostro espantado de una niña por cierto preciosa simbolizando la pérdida total de humanidad de los nazis) pero que resulta ñoño y tosco, y que rebaja la altura de esta escena.</p>

	<p>Dos secuencias, eso sí, en las que Spielberg enseña el horror sin falsas componendas: <strong>la cremación de los cadáveres exhumados, y el paseo de las mujeres por el infierno en la tierra que fue Auschwitz</strong>. Ambos pueden ser los dos mejores y más escalofriantes momentos filmados jamás por Spielberg. Es conmocionador observar al nazi disparando a la pira de cadáveres (uno de los planos más desoladores que recuerdo haber visto en un cine), y es terrorífica la recreación del más famoso y siniestro lugar del siglo XX. Pero no siempre Spielberg mira al horror con semejante aplomo. Y el epílogo me parece, de nuevo innecesario, así como la caída en el sentimentalismo de ver llorar a Schindler en su despedida a sus empleados.</p>

<h2>Conclusión</h2>

	<p>Una gran película, que roza con los dedos muchas veces la maestría, pero que no la atrapa a manos llenas. Spielberg recupera el talento perdido, o aguado, de sus realizaciones previas, y filma, junto con &#8216;Tiburón&#8217;, &#8216;E.T.&#8217;, y &#8216;La última cruzada&#8217;, una de sus películas más completas y conmovedoras. Se echa en falta, eso sí, una mayor cohesión estilística. Spielberg no es Rossellini, Polanski o Lanzmann, pero vuelve a ser Spielberg. La colección de barbaridades nazis en ocasiones es manipuladora, pero también en otras respira una verdad incontrovertible.</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Steven Spielberg: 'Parque Jurásico', ingenio bajo mínimos]]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/criticas/steven-spielberg-parque-jurasico-ingenio-bajo-minimos</link>
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      <pubDate>Wed, 21 Oct 2009 18:24:26 +0000</pubDate>

      <author>Adrián Massanet</author>
      <description><![CDATA[
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      <p><img id="image28689" src="http://img.blogdecine.com/2009/10/t-rex-jurassic-park_500.jpg" class="centro" alt="t-rex-jurassic-park.jpg" /></p>

<blockquote>La falta de humildad frente a la naturaleza demostrada aquí...me deja asombrado</blockquote>

	<p>-Doctor Ian Malcolm</p>

	<p>A mediados de los ochenta había empezado a percibirse lo que podían dar de sí las criaturas generadas por ordenador, y después incluidas en el fotograma, proceso que James Cameron ya ensayó en la estupenda, aunque irregular, &#8216;The Abyss&#8217;, <strong>para después asombrar al mundo con el T-1000 de &#8216;Terminator 2</strong>&#8216;. No tardaría en llegar la inclusión de criaturas en gran número, y qué mejor manera de demostrar la capacidad de la técnica, pensaría Spielberg, y de apuntarse un triunfo, que adaptando la novela más vendida de su gran amigo Michael Crichton.</p>

	<p>Pienso, sinceramente, que el tríptico compuesto por &#8216;Always&#8217;, &#8216;Hook&#8217; y &#8216;Parque Jurásico&#8217; (amén de varios fallos más, que nadie es perfecto), <strong>ha rebajado considerablemente la altura de la filmografía de Spielberg</strong>, si bien en la primera y esta tercera hay detalles que pueden destacarse, pero muy lejos de la maestría de &#8216;Jaws&#8217;, &#8216;E.T.&#8217; o &#8216;La última cruzada&#8217;. Spielberg cogió el testigo de la técnica, pero se devaluó a sí mismo con esta película, que es de lo menos inspirado que ha firmado en su vida.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>La novela de Michael Crichton era una soberbia muestra de buena literatura comercial. &#8216;Parque Jurásico&#8217; poseía oscuridad, intensidad, frenesí, desesperanza, dilemas morales de muy hondo calado, una galería de personajes que en muchos casos sorprendían por sus aristas emocionales, un crescendo magnífico, y sobre todo un tema de absoluta vigencia entonces y más aún ahora. <strong>Parecía el material perfecto para el inigualable maestro director de &#8216;Jaws&#8217;</strong>. Pero ya desde el pobrísimo guión se sembró la semilla para crear una película de escaso vuelo artístico.</p>

	<p>Desde la primera secuencia, nada menos, en la que somos testigos de cómo un equipo de ingenieros intenta introducir lo que parece un velocirraptor en su confinamiento de la isla, se percibe que la desgana y la trivialidad van a presidir toda la película. <strong>Spielberg intenta armar suspense, pero todo queda forzado y muy poco creíble.</strong> Aunque por lo menos habrá excepciones, eso sí muy puntuales. A continuación una secuencia que no aporta nada y que quizá debió ser eliminada del montaje final, con el hallazgo de un mosquito fosilizado. Secuencia que no está en la novela, de claro carácter expositivo, que podría haber firmado el Paul W. Anderson más vago. ¿Este es el Spielberg de la presentación de &#8216;Jaws&#8217;? </p>

	<p>La tercera secuencia, por fin, nos presenta a los personajes principales. Y ya comprobamos que a la desgana se le suma mediocridad. ¿Era necesario inventar esa absurda relación entre Grant y Ellie? ¿A qué viene esa interpretación, irritante y absurda, de Attemborough como el millonario creador del parque, Hammond, <strong>que en la novela era mucho más interesante y mucho más oscuro</strong>? Por suerte Williams se encuentra inspirado (mucho más que en &#8216;Hook&#8217;, por ejemplo) y su música nos acompaña, deleitándonos cuando viajamos a la isla, y creando una energía de la que las imágenes, por si solas, carecen.</p>

	<p><img id="image28690" src="http://img.blogdecine.com/2009/10/0630_10_500.GIF" class="centro" alt="0630_10.GIF" /></p>

	<p>Porque Spielberg, hasta que de una vez llega la secuencia del Tyrannosaurus, aburre soberanamente, entre otras cosas porque a él le aburre todo lo que está contando, y si a él no le interesa, a mí menos aún. Claro que la secuencia en la que el gran saurio se escapa y siembra el caos es magnífica, por la sencilla razón de que como todo lo que la rodea es tan banal, destaca aún más. La música desaparece en esta larga secuencia llovida. <strong>El enorme depredador nos fascina y nos horroriza</strong>. De pronto sucede el espejismo de que la película funciona y es magnífica. Pero una vez que finaliza este momento regresamos a la mediocridad más aplastante.</p>

	<p>En pos de simplificar hasta extremos infantiles la estupenda novela de Crichton, y también porque quizá no querían arriesgarse a más secuencias con saurios que encarecerían notablemente la propuesta, se sacrifica el 75% del material de la novela, pero no para sustituirlo por nuevas ideas, sino para vaciar, sencillamente, el relato, que queda absolutamente descompensado, flaco, insulso. Eso sí, <strong>Spielberg se asegura su momento &#8216;E.T.&#8217; con la ñoña secuencia de los estegosaurios</strong>, y se reserva un &#8220;gran finale&#8221; con la baza de los velocirraptores.</p>

	<p>Grant y los niños vuelven al complejo, pero allí los críos se enfrentarán en la cocina a dos raptores. La secuencia, de nuevo, es magnífica: ingeniosa, inquietante, frenética. Escapan por los pelos todos, y parece que la película se ha redimido, al menos un poco, pero en ese momento llega uno de esos &#8220;finales Spielberg&#8221;, que lo filma cualquier otro y, como se suele decir, le corren a gorrazos. Es así: rodeados por varios raptores en el hall del complejo, están a punto de ser devorados, cuando en el último segundo, y no antes, o después, <strong>el tyrannosaurus, que se ha colado ahí dentro sólo Dios sabe cómo</strong> (y claro, nadie se ha dado cuenta de ello&#8230;ni siquiera los raptores&#8230;ejem), detiene al malvado raptor con sus enormes fauces, comenzando una batalla en la que saldrá triunfador, mientras los buenecitos humanos escapan por la puerta. Todo ello sazonado con el &#8220;finísimo&#8221; humor Spielberg: Grant se vuelve hacia el millonario y le espeta &#8220;sintiéndolo mucho, no apruebo su parque&#8221;.</p>

<h2>Conclusión</h2>

	<p>¿Es esta la gran obra maestra de la aventura y la ficción científica que tantos admiran? Con sinceridad, y como se desprende de este artículo, no me entra en la cabeza. ¿Es este el gran creador, el gran narrador, que cambió para siempre el cine de aventuras con una fuerza visual inigualable? <strong>Yo no lo veo más que a ráfagas</strong>, las cuales me enfurecen todavía más, porque el talento no se le evaporó a Spielberg de repente, sino que se negaba a hacer uso de él. Poco le importaba, supongo. </p>

	<p>Para colmo los actores están espantosos. Nunca Spielberg había desplegado una dirección de actores tan pobre. Y por supuesto no faltan los &#8220;niños Spielberg&#8221;, que proporcionan munición a los detractores de este gran (pero recalcitrante en su irregularidad) cineasta. La película, por supuesto, <strong>fue un grandioso éxito de taquilla en todo el mundo</strong>, que es lo que Spielberg buscaba, quizá, quiero pensar, para asegurarse una década tranquila en cuanto a proyectos. No tengo nada en contra. Pero esto es un cine ramplón e impropio de un director capaz de filmar maravillas.</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Clint Eastwood dirige a Matt Damon en un thriller sobrenatural]]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/proyectos/clint-eastwood-dirige-a-matt-damon-en-un-thriller-sobrenatural</link>
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      <pubDate>Tue, 20 Oct 2009 19:37:18 +0000</pubDate>

      <author>Alberto Abuín</author>
      <description><![CDATA[
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      <p><img id="image28675" src="http://img.blogdecine.com/2009/10/damoneastwoodspielberg.jpg" class="centro" alt="damoneastwoodspielberg.jpg" /></p>

	<p>La noticia ya salió hace semanas, pero nosotros os la traemos hoy, entre otras cosas porque aquí en Blogdecine el que se encarga de todo lo referente a <strong>Clint Eastwood</strong>, es éste vuestro humilde servidor, quien ha estado los últimos días a otros quehaceres, aunque ya estoy concienciado para seguir con <a href="http://www.blogdecine.com/producto/clint-eastwood">el especial</a> que le estoy dedicando al actor/director desde hace tiempo. Lo de este hombre es impresionante, prácticamente rueda dos películas por año. Aún en fase de postproducción la esperada &#8216;Invictus&#8217; —en la que Morgan Freeman encarna a Nelson Mandela— y que en nuestro país se estrena en enero del 2010, Eastwood ya se encuentra preparando su siguiente trabajo: <strong>&#8216;Hereafter&#8217;</strong>, un thriller sobrentaural, cuyo guión, obra de <strong>Peter Morgan</strong> —el escritor de &#8216;The Queen&#8217; y &#8216;El desafío: Frost contra Nixon&#8216;— ha sido comparado con &#8216;El sexto sentido&#8217; de Shyamalan.</p>

	<p><strong>Matt Damon</strong> es el actor que encabezará el reparto de la película, siendo la segunda vez consecutiva que el actor trabaja con Eastwood, pues es también uno de los intérpretes de &#8216;Invictus&#8217;. Hay que añadir que <strong>&#8216;Hereafter&#8217;</strong> es además una producción de <strong>Steven Spielberg</strong>, confeso admirador de la carrera de Eastwood desde hace décadas —incluso intentó contar con él para el papel que haría Roy Scheider en &#8216;Tiburón&#8217; (&#8216;Jaws&#8217;, 1975)—, habiendo participado en la producción de alguna de sus películas, como en el caso de &#8216;Los puentes de Madison&#8217; (&#8216;The Bridges of Madison County&#8217;, 1995) o &#8216;Cartas desde Iwo Jima&#8217; (&#8216;Letters from Iwo Jima&#8217;, 2006).</p>

	<p>Será la primera incursión de Eastwood en el campo del thriller fantástico de forma directa, pues con lo sobrenatural ya ha jugueteado a lo largo y ancho de su obra. <strong>&#8216;Hereafter&#8217;</strong> dará comienzo su rodaje este invierno, y como Eastwood rueda en tiempo récord —es conocido como &#8220;el hombre de una sola toma&#8220;—, seguro que veremos su estreno antes de lo esperado.</p>

	<p>Vía | <a href="http://www.worstpreviews.com/headline.php?id=15109&count=0">Worstpreviews</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Steven Spielberg: 'Hook', Peter Pan dejó de volar]]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/criticas/steven-spielberg-hook-peter-pan-dejo-de-volar</link>
      <guid>http://www.blogdecine.com/criticas/steven-spielberg-hook-peter-pan-dejo-de-volar</guid>
      <pubDate>Mon, 19 Oct 2009 19:07:47 +0000</pubDate>

      <author>Adrián Massanet</author>
      <description><![CDATA[
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      <p><img id="image28637" src="http://img.blogdecine.com/2009/10/hookss1_500.jpg" class="centro" alt="hookss1.jpg" /></p>

<blockquote>Es un deporte violento, el béisbol, ¿o no?</blockquote>

	<p>- Capitán Garfio</p>

	<p>De las siete películas que Steven Spielberg dirigió en los años ochenta, a pesar de sus altibajos, no hay ninguna que pueda considerarse fallida o innecesaria (aunque &#8216;El imperio del sol&#8217; a veces se acerca a lo primero).<strong> Pero los altibajos de los años noventa van a ser mucho más pronunciados</strong>. De hecho, comienza la década con el que podría ser, si se me apura, el peor de los largometrajes que ha dirigido en su vida.</p>

	<p>Tras el fracaso crítico y de público de &#8216;Always&#8217;, Spielberg efectuó lo que su maestro Hitchcock llamaba un &#8216;run for cover&#8217;: una apuesta no demasiado arriesgada. Aunque, de forma paradójica, sí arriesgó, de alguna manera, <strong>transformando el extraordinario cuento original en una suerte de &#8216;collage Spielberg&#8217;</strong>. Intentó mezclar su sentido de la aventura, que tantos buenos resultados le había dado, con un enfoque más adulto de la historia de Barrie. El resultado bordea el ridículo cuando no se instala en él de manera calamitosa.</p>

	<p><!--more--></p>

<h2>¿El capitán garfio es el motivo?</h2>

	<p>Muchos aducen que esta no es una historia sobre Peter Pan, realmente, sino sobre el capitán Garfio, que es quien le da el título a la película. Interpretado por el excelente actor <strong>Dustin Hoffman</strong>, si en verdad él es el protagonista del relato, que lo dudo, realmente no veo nada de notable en su creación, que a ratos es lo suficientemente guiñolesca, pero que sorprende por su esquematismo y la poca fascinación que produce. A su lado, <strong>Bob Hoskins</strong>, uno de los mejores actores de su generación sin ninguna duda, está completamente desprovechado como Smee, haciendo más un cameo que un papel. Y es que &#8216;Hook&#8217; es uno de los ejemplos máximos de desaprovechamiento que pueden encontrarse en la trayectoria de un director importante.</p>

	<p>El relato original de Barrie tenía todos los ingredientes para ser un gran Spielberg, las cosas como son. Algo así como un nuevo &#8216;E.T.&#8217;. Sin embargo lo que el director y su guionista proponen es una relectura cuanto menos muy discutible en su pertinencia, en la que Peter Pan ha crecido, <strong>se ha casado y ha descubierto la sensación sublime de ser padre</strong> (no me resisto a señalar los componentes ultraconservadores de tal idea). Pero claro, Garfio vuelve y se lleva a sus hijos, por lo que tendrá que recordar quién era y volver a asumir el liderazgo de los niños perdidos. Ni la premisa es excesivamente original, ni su ejecución es digna de ningún elogio. </p>

	<p><img id="image28638" src="http://img.blogdecine.com/2009/10/hook_500.jpg" class="centro" alt="hook.jpg" /></p>

	<p>Nunca me ha gustado mucho <strong>Robin Williams</strong> como cómico. Cuando hace papeles más serios está un poco mejor, pero tampoco es nada espectacular, por lo que no entiendo la fama de la goza en su país, y que le ha garantizado papeles en un principio estelares, como éste. Aquí crea un Peter Pan soso y olvidable, un pobre remedo del original. Lo que se llama un miscasting total. Y los niños perdidos, que se han convertido (por eso de estar acorde con los tiempos&#8230;) en una panda de macarras skaters, <strong>no producen la menor simpatía en el espectador</strong>. De hecho caen bastante mal. En comparación, toda la turba de piratas andrajosos y borrachos son bastante más simpáticos, quizá porque resultan más divertidos que los niños perdidos en su carácter disparatado, aunque el conjunto es de una trivialidad recalcitrante, una aventura muy ligera.</p>

<h2>Rasgos estilísticos, por llamarlos de alguna manera</h2>

	<p>A veces se ha acusado a John Ford, el gran gurú de Spielberg, de pecar de sentimental. Es cierto que, sobre todo en su última etapa, <strong>hay momentos que parece que van a pasar de lo melancólico a lo sentimental</strong>, pero nunca de un modo innoble. Spielberg, en &#8216;Hook&#8217;, alcanza su cima como sentimentaloide, con varios momentos que causan vergüenza ajena, como por ejemplo casi todos los protagonizados por una Campanilla (insoportable <strong>Julia Roberts</strong>) que parece que está en otra película. Pero también las reminiscencias de Peter como padre, y la canción de la hija en la cubierta del barco pirata. Y en general todo el tono de una película sin ninguna idea narrativa interesante, ninguna secuencia realmente buena.</p>

	<p>Este es un Spielberg muy apagado, que recibió su justo castigo crítico y de taquilla (pues recaudó mucho menos de lo esperado). Las escenas de aventuras, por llamarlas de alguna manera, brillan por su ausencia. ¿Dónde está ese directorazo de &#8216;La última cruzada&#8217;, capaz de superarse secuencia de acción tras secuencia de acción? <strong>&#8216;Hook&#8217; tiene poquísima aventura y muchísimo dulce</strong>, hasta empalagarse. El clímax final es impropio de un hombre que tantas alegrías nos ha dado en el género que ahora degrada de mala manera por querer contarnos lo que se siente siendo padre. En definitiva, un error mayúsculo de este gran director.</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Steven Spielberg: 'Always', un Spielberg muy menor]]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/criticas/steven-spielberg-always-un-spielberg-muy-menor</link>
      <guid>http://www.blogdecine.com/criticas/steven-spielberg-always-un-spielberg-muy-menor</guid>
      <pubDate>Sun, 18 Oct 2009 15:07:48 +0000</pubDate>

      <author>Adrián Massanet</author>
      <description><![CDATA[
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      <p><img id="image28588" src="http://img.blogdecine.com/2009/10/11aaaa_500.png" class="centro" alt="11aaaa.png" /></p>

<blockquote>No es el vestido, es la forma en que me miras&#8230;</blockquote>

	<p>-Dorinda</p>

	<p>Considero legítimo que un director pruebe cosas que antes no había hecho. <strong>Eso que muchos llaman, a mi juicio erróneamente, experimentar</strong> (como si el arte fuera algo similar a verter el contenido de dos probetas en una tercera, a ver qué sale&#8230;), y que en realidad es expandir los propios límites. Ahora bien, esos directores no deberían protestar cuando no les salen las cosas y ven su esfuerzo ignorado por el público y cuestionado por la crítica.</p>

	<p>&#8216;Always&#8217; pertenece, sin duda, a ese tipo de películas. Spielberg indaga en el territorio de la aventura romántica y se esfuerza por dejar huella, pero el resultado dista mucho de alcanzar lo buscado. De hecho, <strong>la diferencia entre lo buscado y lo encontrado es considerable</strong>, de modo que sólo podemos considerar como fallido este esfuerzo. Una pena, &#8216;Always&#8217; es un sincero querer y no poder. Eso sí, no podemos decir que Spielberg no lo intentara.</p>

	<p><!--more--></p>

<h2>Un conjunto desvaído</h2>

	<p>Llama la atención que siendo este un proyecto que Spielberg consideraba como pequeño y personal, termine por otorgarle un tono tan apagado, tan desganado y falto de fuerza dramática, excepto por los ramalazos sentimentales que le surgen, <strong>sólo salvados por la arrolladora presencia de tres intérpretes fenomenales</strong> como <strong>Holly Hunter</strong>, <strong>Richard Dreyfuss</strong> y <strong>John Goodman</strong>, que da la impresión que comprenden mucho mejor el drama de sus personajes que el propio director.</p>

	<p>Hace poco vi, aunque sin ánimo de comparar, sino como curiosidad, el filme del que este es un remake (&#8216;Dos en el cielo&#8217;, de Victor Fleming, 1941) y es un conjunto mucho más afortunado (a pesar de que su tono ñoño y propagandístico también es incontestable) que esta extraña película, en la que, como suele ser habitual en él, las escenas de aventuras sobre los hidroaviones, <strong>están fabulosamente filmados, pero que naufraga en sus partes más sentimentales</strong>, las cuales terminan estomagando de puro reiterativas que son.</p>

	<p>El interés de Spielberg era algo así como filmar una comedia romántica de los años cuarenta pero cuatro décadas más tarde. Y es cierto que el director está enamorado del cine de aquella época, y que en algunas escenas consigue la suficiente química y el suficiente encanto, pero todo suena a ya visto, y a que el director podría dedicar sus esfuerzos en proyectos más interesantes, y no en servir de avatar de directores desaparecidos, <strong>como si eso le otorgara automáticamente un prestigio</strong> que él se afanaba en conquistar mientras muchos directores le negaban la mayor.</p>

	<p><img id="image28591" src="http://img.blogdecine.com/2009/10/alwaystrio1.jpg" class="centro" alt="alwaystrio1.jpg" /></p>

	<p>Da la sensación de que Spielberg, más que buscar o afianzar un estilo propio, se contenta en ocasiones con imitar otros estilos, o simplemente que no siente la seguridad suficiente como para confiar en su propia mirada. En esa actitud que tanto ha definido el postmodernismo, consistente en mirarse siempre en el espejo de directores precedentes, Spielberg ha naufragado terminando por aguar, a mi juicio, <strong>una carrera que hubiera resultado mucho más sorprendente si hubiera roto con esos directores</strong> al mismo tiempo que los homenajeaba.</p>

	<p>Algo por el estilo hace Tarantino. Se equivocan, creo yo, aquellos que le achacan falta de estilo, o simplemente copismo. Ningún director es más confeso plagiador que el de Tennessee, pero más que reverenciar a antiguos maestros, lo que hace es recoger todo lo que hicieron (sobre todo el material de derribo) y darles la calidad que aquellos, a los que tanto ama él, <strong>no supieron o pudieron darle</strong>. ¿Y qué estilo es ahora más reconocible que el de Tarantino?</p>

	<p>A mi juicio, hasta el comienzo de la presente década (en la que no por casualidad, nada más empezar, Spielberg rompe en pedazos todo esa irritante vehemencia hacia el vacío estilo Kubrick), Spielberg no puede presumir de lo mismo que de Tarantino. <strong>Ya había demostrado ser un narrador inigualable</strong>, pero ni en su estilo ni en su universo había demostrado el coraje o la coherencia de otros. Por suerte para él, algunos títulos rotundos de esta década han enderezado el rumbo.</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Steven Spielberg: 'Indiana Jones y la última cruzada', la humanidad del héroe]]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/criticas/steven-spielberg-indiana-jones-y-la-ultima-cruzada-la-humanidad-del-heroe</link>
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      <pubDate>Mon, 12 Oct 2009 12:24:10 +0000</pubDate>

      <author>Adrián Massanet</author>
      <description><![CDATA[
<img src="http://secure-uk.imrworldwide.com/cgi-bin/m?ci=es-rssweblogs&amp;cg=0&amp;si=http://www.blogdecine.com/index.xml" alt=""/> 
      <p><img id="image28532" src="http://img.blogdecine.com/2009/10/lc8_500.JPG" class="centro" alt="lc8.JPG" /></p>

<blockquote>La búsqueda del Grial no es arqueología. Es una carrera contra el mal. Si el Grial es capturado por los nazis, los ejércitos de la oscuridad marcharán sobre la faz de la Tierra, ¿me comprendes?</blockquote>

	<p>-Henry Jones Sr.</p>

	<p>Estaba bastante claro que íbamos a conocer una tercera parte de las aventuras de Indiana Jones (lo que no estaba tan claro es que algún día llegase la cuarta&#8230;), por lo que la aparición, a finales de la década, de esta película fue algo poco sorprendente para todos. Lo que sí sorprendió fue que, al menos para el que esto firma, <strong>se trató de la mejor de todas ellas de lejos</strong>, pues no sólo es la más emocionante, y en la que Spielberg dirige con una mayor perfección, si no que es difícil encontrar una película de aventuras de esta calidad en la historia del cine. Así de sencillo.</p>

	<p>Si con anterioridad el &#8216;mcguffin&#8217; había tomado cuerpo en la presencia del Arca de la Alianza, o en las piedras sagradas de la cultura hindú, ahora, como todos sabemos, se trata de la copa de Cristo, más conocida como Santo Grial, un objeto codiciado por no pocos historiadores y que es utilizado, al mismo tiempo, como excusa argumental y como catalizador final de <strong>la apasionante relación que se establece entre Indiana y su padre, encarnados por dos genios de la interpretación</strong>: el instintivo y generoso Ford, y el entrañable viejo zorro Connery.</p>

	<p><!--more--></p>

<h2>El exigente y distante padre, el vitalista y solitario hijo</h2>

	<p>De nuevo todo comienza con un prólogo en el que Indiana persigue un objeto inicial que nada tiene que ver con el principal. Ahora bien, dos características nuevas se añaden a los prólogos anteriores: que el objeto lo ha buscado Indy desde la infancia (con lo que se erige en una búsqueda personal que se pone en paralelo a la búsqueda personal del padre de encontrar el Grial), y que al conocer al distante progenitor del adolescente Indy, <strong>se introduce un componente emocional prácticamente desconocido en la trilogía.</strong></p>

	<p>Poquísima importancia reviste, por tanto, que nos expliquen, en una secuencia de acción absolutamente magnífica por cierto (con un comienzo que es un homenaje al western, y más concretamente a <strong>John Ford</strong>), de dónde viene el sombrero, la cicatriz, el látigo, o la fobia a las serpientes del protagonista. Esos chistes privados comienzan a perfilar este relato como un homenaje a la saga, corporeizados en la figura del malogrado <strong>River Phoenix</strong>, en un registro de comedia loca desconocido en él. De forma coherente, por cierto, Spielberg de momento no muestra el rostro del padre, tan solo sus manos, <strong>en una presentación idéntica a la de su hijo, del que en primer lugar siempre vemos sus manos</strong>. Muchos años más tarde, Indiana logra recuperar la Cruz de Coronado, convirtiéndose en la primera reliquia que vemos recuperar a Indy, pues siempre se contentaba con salvar la vida en sus aventuras previas.</p>

	<p>Lo interesante, en verdad, es que este prólogo siembra la semilla de lo que va a ser la película, que no es otra cosa que la relación de Indiana con Henry Jones, un padre que al dejarle toda libertad se distanció de su hijo irremediablemente. Este es el corazón del relato, con un guión soberbio (sin duda el más redondo de todos los de la saga, el que más y mejor juega con situaciones y personajes, el que mejores diálogos posee, el de mayor progresión, escrito por el profesional <strong>Jeffrey Boam</strong>), muy del gusto de Spielberg, que filmó sin mucha gana <strong>&#8216;El templo maldito&#8217;</strong>, aventura que en gran parte le desagradó por su oscuridad, <strong>pero que aquí se siente muy cerca de la historia por contar algo que le interesa,</strong> y es que el maestro había aprendido que lo que importa en la aventura son los sentimientos e intereses vitales de los personajes.</p>

	<p><img id="image28533" src="http://img.blogdecine.com/2009/10/lc7_500.JPG" class="centro" alt="lc7.JPG" /></p>

	<p>Regresamos, por tanto, al tono de folletín de los años treinta de la primera película, a algunos de los personajes de la misma (Sallah, Brody), y se inicia un desarrollo de la humanidad de Indiana Jones, que en la segunda había mostrado, por así decirlo, su lado oscuro. Los escenarios del relato son aquí más numerosos que en las otras dos juntas, con Venecia, Austria, Berlín, Hatay e incluso Utah entre ellas. Pero, sobre todo, <strong>se introduce un tono de misticismo y de mitología ya perfilado en la primera aventura</strong>, pero que aquí va a influir de manera conmovedora en las peripecias de los personajes.</p>

<h2>Un reparto formidable</h2>

	<p>En el momento de filmar este proyecto, <strong>Harrison Ford</strong> contaba cuarenta y seis años, y no podemos dejar de admirar su presencia, su esfuerzo en la acción y su inigualable instinto interpretativo. Cierto que es un personaje que interpretaba por tercera vez, pero aquí es capaz de restarle cinismo y añadirle compasión con toda naturalidad, mientras despliega el habitual estoicismo físico. Pero, además, en cuanto aparece Connery, pierde el control y la voluntad férreas de las otras entregas, aunque sin perder nada de interés ni coherencia. Siempre he pensado que Harrison Ford <strong>es un actor soberbio, que controla de manera ejemplar su ficisidad</strong>, a la vez que muy creíble y muy carismático. Este podría ser su mejor papel, o uno de los mejores.</p>

	<p>A su lado Sean Connery es una presencia extraordinaria. Si Spielberg hizo Indiana Jones como respuesta a la frustración de no poder hacer James Bond, el padre del personaje debía ser el mismo James Bond. Por suerte para el cine, el actor aceptó el papel y ofreció una dimensión impagable a la película. Sólo doce años mayor que Ford, a sabiendas de que por entonces era ya una leyenda del cine, es imposible no enamorarse de este personaje, y Connery logra <strong>una insuperable fusión entre torpeza y habilidad, entre inteligencia y testarudez</strong>. Ambos, Ford y Connery, forman un dúo que es de lo mejor que Spielberg ha tenido jamás en sus manos.</p>

	<p>El resto del reparto se muestra igualmente a la altura, en una cohesión que muy pocos han sabido, o querido, apreciar. Tanto <strong>Julian Glover</strong> (el astuto y fascinante Walter Donovan), como <strong>Alison Doody</strong> (Elsa, una estupenda femme fatale) como <strong>Michael Byrne</strong> (el cruel aleman de turno, llamado Vogel) o <strong>Kevork Malikyan</strong> (dando vida al equívoco Kazim) <strong>forman un grupo de actores en estado de gracia</strong>, dirigidos por Spielberg con mano maestra, elaborando con ellos traición, pasiones, maldades, sorpresas y frágiles alianzas. </p>

	<p><img id="image28534" src="http://img.blogdecine.com/2009/10/lc5_500.JPG" class="centro" alt="lc5.JPG" /></p>

<h2>Rasgos estilísticos</h2>

	<p>Si en la primera parte había propuesto una revisión de los viejos seriales de aventuras, logrando un delicado equilibrio, y en la segunda parte había tirado por la borda ese equilibrio en favor del frenesí y el caos, en esta tercera parte Spielberg se muestra más sólido que nunca, olvidando la mixtura genérica, y entregándose con vehemencia a la mitología del personaje, consciente de que ya <strong>no necesita mirarse en otros espejos más que en el que él, y Lucas, crearon. </strong></p>

	<p>De tal forma que, por supuesto, tenemos acción, pero tenemos el que quizá es el más afortunado tono humorístico de toda su carrera. Así, Indiana y su padre forman un dúo en la mejor tradición de la &#8220;screwball comedy&#8221; norteamericana. Es mérito de Spielberg alcanzar a mezclar ese tono <strong>con en el de un relato sobre la fe religiosa, sin la menor fisura en su desarrollo</strong>. Las aventuras con Jones padre pueden llegar a ser desternillantes, pero también de gran ingenio y dinamismo. Ejemplos hay muchos, y sólo el genio de Connery como intérprete asegura su eficacia: intentando quemar sus ligaduras, provoca un incendio; encontrando una salida secreta, provoca que su hijo caiga aparatosamente por las escaleras.</p>

	<p>Por otra parte, decir que Spielberg narra portentosamente la acción, a estas alturas resulta un eufemismo. Hay varias persecuciones (en lancha, en moto, en avión) que pueden ser, fácilmente, de lo mejor del género. Pero mención especial merece la del dirigible, con el graciosisimo chiste de &#8220;más peligroso imposible&#8221; pronunciado por Connery, justo cuando una bomba les cae casi encima y destruye su automóvil. Hay una alegría y un amor de Spielberg por sus personajes en el momento de la playa que resulta difícil de describir. Desde el mismo principio, padre e hijo se han mostrado dolorosamente divergentes, <strong>comenzando por la brillante broma del jarrón</strong>, y con el clímax de la conversación en el dirigible. Pero la demostración de audacia con el avión que está a punto de rematarles, provoca un respeto y una admiración que podemos palpar en esta hermosa secuencia.</p>

	<p>Spielberg volvió a contar con tres colaboradores cuya aportación resulta inestimable: el montador <strong>Michael Kahn</strong>, el músico <strong>John Williams</strong> y el operador <strong>Douglas Slocombe</strong>. El primero dotó a la película de un equilibrio rítmico difícilísimo de obtener. El segundo pudo colocar su granito de arena (granazo&#8230;) a la hora de mezclar tonos, y el tercero volvió a demostrar su gran profesionalidad con una fotografía que seguía en cierta medida los pasos de las antecesoras, pero mucho más rica y mucho más elegante. <strong>De hecho, la palabra elegante le cuadra a esta película como a pocas.</strong> Si Spielberg se merece el rango de maestro, sobre todo es por cómo compone sus secuencias, al estilo de sinfonías, con unos movimientos de cámara y una planificación visual al alcance de muy pocos, que aquí se puede describir como majestuosa.</p>

	<p><img id="image28535" src="http://img.blogdecine.com/2009/10/lc6_500.JPG" class="centro" alt="lc6.JPG" /></p>

<h2>Conclusiones</h2>

	<p>&#8216;La última cruzada&#8217; puede ser, fácilmente, la mejor película de Steven Spielberg desde <strong>&#8216;Tiburón&#8217;</strong>. Con ella culmina un estilo de hacer aventuras que parece que luego Spielberg no podría igualar con la serie de <strong>&#8216;Parque Jurásico&#8217;</strong>, ni en intención ni en ejecución. Posee, además de las mejores secuencias de acción de todas ellas, una solidez inusitada.</p>

	<p>Pero no sería la última película de Spielberg en esa década. La cerraría con un extraño remake que adelantaría la irregularidad de los años noventa.</p>

<h2>En Blogdecine:</h2>

	<ul>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/criticas/indiana-jones-y-la-ultima-cruzada-la-busqueda-de-la-identidad">&#8216;Indiana Jones y la Última Cruzada&#8217;, la búsqueda de la identidad</a></li>
	</ul>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Steven Spielberg: 'El imperio del sol', el niño que crecía demasiado deprisa]]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/criticas/steven-spielberg-el-imperio-del-sol-el-nino-que-crecia-demasiado-deprisa</link>
      <guid>http://www.blogdecine.com/criticas/steven-spielberg-el-imperio-del-sol-el-nino-que-crecia-demasiado-deprisa</guid>
      <pubDate>Fri, 09 Oct 2009 16:58:51 +0000</pubDate>

      <author>Adrián Massanet</author>
      <description><![CDATA[
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      <p><img id="image28464" src="http://img.blogdecine.com/2009/10/empire-of-the-sun_779812i_500.jpg" class="centro" alt="empire-of-the-sun_779812i.jpg" /></p>

<blockquote>El P-51, el Cadillac de los cielos!</blockquote>

	<p>-Jim Graham</p>

	<p>Lo que nadie le puede negar a Steven Spielberg es su capacidad de trabajo, y su interés por proyectos que no aporten algo nuevo a una filmografía densa y dilatada, sobre todo teniendo en cuenta la complejidad de algunos proyectos, y la naturaleza de gran acontecimiento de muchas de ellas. <strong>&#8216;El color púrpura&#8217;</strong> era su primera película, por decirlo de una manera grosera, &#8216;de prestigio&#8217; para los norteamericanos, &#8216;de autor&#8217; quizá para una mentalidad europea. <strong>Sin embargo no logró ninguna estatuilla de su academia</strong>, y al igual que Martin Scorsese, ese era uno de sus sueños. </p>

	<p>Desde pequeño, <strong>Spielberg estaba obsesionado con los pequeños cazas de guerra</strong>, concretamente los de la Segunda Guerra Mundial, evento que, además, es considerado por el cineasta como el más importante del siglo XX, y al que ha intentado hacer justicia con varias películas, la primera de las cuales fue la fallida &#8216;1941&#8217;, y la segunda esta extraña, irregular y a ratos hermosa &#8216;El imperio del sol&#8217;, que hoy sigue siendo considerada una de las películas que forman el ramillete de las &#8220;fallidas&#8221; de su director.</p>

	<p><!--more--></p>

<h2>La pérdida de la inocencia</h2>

	<p>Este es sin duda el tema de esta película, que de manera obvia impregna todas las secuencias en las que un jovencísimo <strong>Christian Bale</strong>. En realidad, es uno de los temas mayores de su director, <strong>junto a nuestra fragilidad frente a los caprichos de la naturaleza y a nuestra imperfección moral.</strong> Adaptando la novela semi-autobiográfica de J.G. Ballard, el director se acerca por primera vez, con un estilo ambicioso y serio, a una tragedia de proporciones globales pero personalizado en la figura de un chaval privilegiado que, de pronto, se verá completamente solo en un entorno absolutamente hostil, al que tendrá que adaptarse o morir.</p>

	<p><strong>John Williams</strong> volvió a trabajar con el director (y le dio uno de sus más sentidos y menos recordados trabajos), y Allen Daviau, el director de fotografía, lo hizo por última vez. El director le pidió que emulara la luz y la densidad de imagen propias de un filme de los años 50, <strong>y para ser justos hay que decir que lo consiguió plenamente</strong>. No en vano este proyecto ya había pasado por las manos del gran <strong>David Lean</strong> (y era una historia ideal para él), un director tan admirado por Spielberg que cuando él tomó las riendas le ofreció a su ídolo dirigirla, aunque ya era demasiado tarde.</p>

	<p>Fanático irredento de <strong>&#8216;El puente sobre el río Kwai&#8217;</strong>, es imposible observar el tratamiento de los soldados japoneses en esta película sin acordarse de aquella de forma contínua. <strong>Claro que la aventura del coronel Nicholson resulta bastante más emocionant</strong>e, y a la vez contenida (ese extraño &#8220;toque Lean&#8221;), que la de James Graham, ese niño con voz de ángel que experimentará una larga estancia en el infierno una vez le corten las alas.</p>

	<p><img id="image28465" src="http://img.blogdecine.com/2009/10/imperium_slonca_004_500.jpg" class="centro" alt="imperium_slonca_004.jpg" /></p>

	<p>Christian Bale debutaba en esta película, después de algunos trabajos televisivos. Después de la excelente dirección de actores infantiles que Spielberg desplegó en &#8216;E.T.&#8217;, <strong>parecía muy seguro de sí mismo a la hora de guiar a un chico con un potencial evidente,</strong> pero tendente a interpretar en exceso sus secuencias. Bale es, hoy día, uno de los actores jóvenes norteamericanos más conocidos y de mayor proyección del mundo. Y Spielberg puede presumir de haberle descubierto, pero no quizá de haberle ayudado a componer una gran interpretación.</p>

	<p>Hay un gran mérito en hacer recaer todo el peso de la historia a un chaval casi sin experiencia, y salir vivo de ello. Bale se dejó literalmente la piel en este difícil trabajo, pero hemos de decir que, aunque muy esforzada su presencia, son demasiados los altibajos que la jalonan, y es cierto que por momentos está insufrible. Para entendernos: <strong>Bale es un chaval tan brillante como actor, intenta interpretar tan bien, que se pasa varios pueblos muchas veces</strong>, por lo que su interpretación es demasiado obvia. Le ha pasado en otras películas posteriores, ya adulto. A este muchacho hay que contenerle.</p>

	<p>A su lado, John Malkovich da vida a uno de sus personajes más apasionantes. El hombre está muy bien, aunque quizá, por contra, demasiado contenido. Pero es uno de los aspectos más notables de la película, pues siempre le observamos con los ojos del chaval, y el aura, finalmente, que obtiene este personaje es indescriptible, casi mística. <strong>Spielberg se muestra magistralmente inteligente a la hora de dirigirle</strong>, y siempre que está en pantalla la película sube varios enteros.</p>

<h2>Conclusiones</h2>

	<p>Bienintencionada, con un punto de autocomplacencia incontestable, al final le acaban pesando a este buen &#8216;Empire of the Sun&#8217; su irregularidad y su excesiva duración. Y da la impresión de que Spielberg se lanza en pos de una seriedad y una trascendencia algo forzada, sin creérselo del todo. A su lado, &#8216;El color púrpura&#8217; parece un relato no sólo mucho mejor acabado, sino más rotundo, menos impreciso. </p>

	<p>Pareciera como si Spielberg pidiera permiso para entrar en el grupo de los directores consagrados, importantes o prestigiosos, en lugar de reclamar el puesto que le pertenece. Filma con talento, muchísimo, <strong>pero sin convicción, con timidez, como si los grandes logros obtenidos hasta entonces, más que refrendarle, le lastraran</strong>. Y esta sensación aún duraría un tiempo con sus películas más ambiciosas.</p>

	<p><img id="image28466" src="http://img.blogdecine.com/2009/10/elimperiodelsol_bluray_500.jpg" class="centro" alt="elimperiodelsol_bluray.jpg" /></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Steven Spielberg: 'El color púrpura', esa hermosa mujer negra]]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/criticas/steven-spielberg-el-color-purpura-esa-hermosa-mujer-negra</link>
      <guid>http://www.blogdecine.com/criticas/steven-spielberg-el-color-purpura-esa-hermosa-mujer-negra</guid>
      <pubDate>Thu, 01 Oct 2009 06:22:07 +0000</pubDate>

      <author>Adrián Massanet</author>
      <description><![CDATA[
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      <p><img id="image28358" src="http://img.blogdecine.com/2009/09/the-color-purple08_500.jpg" class="centro" alt="the-color-purple08.jpg" /></p>

<blockquote>
Soy pobre, negra. Puede que sea fea. Pero, por Dios, estoy aquí. ¡Estoy aquí!</blockquote>

	<p>- Celie</p>

	<p>A la película más desatada, más frenética y trepidante de Spielberg, le sigue, con pocos meses de diferencia, un largometraje que inaugura el escaso ramillete de títulos <strong>que algunos han venido a llamar las &#8220;cintas serias&#8221; de un director</strong> que ya era, a mediados de la década de los ochenta, el más famoso del mundo, pero que quería obtener un prestigio que muchos dudaban que pudiera llegar a obtener. Y que otros muchos, aún hoy, le niegan sistemáticamente.</p>

	<p>Es decir, que tras la locura, el cómic barroco de <strong>&#8216;El templo maldito&#8217;</strong>, Spielberg decide adaptar la novela ganadora del premio Pulitzer, escrita por Alice Walker pocos años antes. Por primera vez en varios proyectos (y la única desde entonces), Spielberg no contaría con <strong>John Williams</strong> para hacer la música, sino que echaría mano de <strong>Quincy Jones</strong>. <strong>Y por primera vez su admiración e influencia por John Ford sería obvia y apasionada.</strong></p>

	<p><!--more--></p>

<h2>Un melodrama social</h2>

	<p>Si repasamos la carrera de Steven Spielberg, muy pocos de sus relatos son contemporáneos. Muy al contrario, <strong>la mayoría se centran en épocas más o menos recientes de su país, o bien en el futuro del mismo</strong>. En este caso, el trasfondo es el sur de Estados Unidos, aunque la región exacta no es especificada, y la época es a principios del siglo XX. Pero no es necesario establecer con exactitud fecha y lugar. Basta atisbar ligeramente el ambiente para hacerse una idea general.</p>

	<p>No sería justo, por cierto, etiquetar esta película como un mero melodrama racial, porque no lo es. Si la observamos bien, pronto sale a la luz que en realidad es un relato profundamente feminista. Pero tampoco se queda ahí. Si &#8216;El color púrpura&#8217; es la gran película que muchos admiran, una de las razones es que bajo su superficie y sus arquetipos sabe profundizar como pocas películas de su director en la condición humana,<strong> y como ninguna otra en la condición femenina</strong>, en su fragilidad y en su fuerza, en la eterna lucha por la dignidad que una mujer debe emprender cada día, muchas veces pisoteada por la crueldad y la indiferencia de los hombres.</p>

	<p>Es por eso que este conmovedor relato no es otra cosa que la búsqueda de la libertad por la reina de las perdedoras, la entrañable Celie Johnson, interpretada con estremecedora verdad por la excelente actriz <strong>Whoopi Goldberg</strong>. Detrás de eso, por supuesto, tiene lugar <strong>una certera y poco complaciente con el espectador descripción de una dura y descarnada realidad social</strong>, en la que la diferencia entre los pobres y los ricos, y, más aún (y es un tema apasionante en la película), entre los ignorantes y los que tienen estudios o preparación, es brutal y dramática, en el sentido más visual y dinámico de la palabra.</p>

	<p><img id="image28360" src="http://img.blogdecine.com/2009/09/2201_500.jpg" class="centro" alt="2201.jpg" /></p>

	<p>No creo que sea exagerado calificar de exquisita la búsqueda del detalle en los ambientes que Spielberg y su diseñador de producción, el legendario <strong>J. Michael Riva</strong>, pues consiguen alcanzar la excelencia, en una labor que sí puede considerarse como de tres dimensiones, pues <strong>traspasa la pantalla el amor por la verosimilitud en la dirección artística, los decorados, el vestuario (que es portentoso), el atrezzo</strong>. Pero claro, Spielberg también contó con la inestimable labor del operador <strong>Allen Daviau</strong>, con quien ya había trabajado en <strong>&#8216;E.T&#8217;</strong> y volvería a trabajar en <strong>&#8216;El imperio del sol&#8217;</strong>, que aquí firma sin duda su mejor trabajo, captando a menudo la hora mágica y otorgando una luz suave y aterciopelada durante el día, a la vez que contrastada y audaz en las tomas nocturnas.</p>

<h2>Vivir, sentir, ser persona</h2>

	<p>Celie es pisoteada de manera inmisericorde desde el mismo comienzo de la película, tanto física, como psicológica y moralmente. Spielberg la sigue con una cámara que nunca había sido tan contenida, tan compasiva y tan humilde. Para él, no existe mayor heroína, ni mayor peripecia vital, <strong>que la historia de esta cría mil veces violada y mil veces arrojada al barro</strong>, que con una tenacidad indescriptible, aguanta estoica el castigo, y sólo al final, en la última secuencia, se revuelve y rompe las cadenas que la someten.</p>

	<p>Y en ese itinerario vital, en esa cárcel que la convierte en esclava del brutal personaje de Danny Glover, caminaremos a menudo al borde de las lágrimas, desde las reglas más nobles del melodrama más desatado. Pero eso no nos impedirá observar a los miserables y a menudo débiles, estúpidos, crueles hombres negros, y a las fuertes, generosas, vitalistas y resueltas mujeres negras que parecen contentarse con su suerte, pero que no dejan de luchar por un futuro mejor, y por recobrar su dignidad. <strong>La vehemencia conque Spielberg filma a estas pobres pero orgullosas señoras negras carece de todo prejuicio</strong>, y se entrega sin complejos a emocionarnos.</p>

	<p>Al final, hay un gozoso regreso a la infancia, un renacer. Y Spielberg se postula como el gran director de actores que es, y el versátil y poderoso narrador de historias que, aún hoy, sigue asombrándonos de cuando en cuando. Esta joya es uno de sus logros más importantes como cineasta.</p>

	<p><img id="image28361" src="http://img.blogdecine.com/2009/09/45346024_500.JPG" class="centro" alt="45346024.JPG" /></p>      ]]></description>
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