
A David Ayer le interesa la corrupción policial, tal vez le obsesione. Lo cierto es que a todos nos interesa, y además, es una tema muy cinematográfico. Hace poco veía una vieja película de John Cromwell, ‘The Racket’, que trataba el tema a través de la figura de un gangster que se aprovechaba de lo fácil que era comprar a las fuerzas del orden, jueces incluidos. Ésa es la que tengo más reciente, pero en el caso de Ayer, su reciente pasado parece pertenecer sólo a este tema. En la pasable ‘Training Day’, Denzel Washington ganaba un Oscar de consolación (no se le puede llamar de otra forma) por dar vida a un corrupto policía con el que era mejor que no te cruzases. En su fallida ópera prima, ‘Harsh Times’, un sensacional, como casi siempre, Christian Bale, tenía en sus manos un rol similar al de Washington en el film mencionado.
Con su última película, ‘Dueños de la Calle’, ha repetido la operación de los dos films citados (con ecos de su guión para la similar ‘Dark Blue’), aunque para dar vida al personaje central ha bajado un “poco” la calidad. Y es que pasar de Washington y Bale a alguien como Keanu Reeves, y encima acompañarle en buena parte de su metraje de alguien como Chris Evans, es algo que invita al suicidio (al artístico por supuesto). Mirando un vistazo a los secundarios nos encontramos nombre como Forest Whitaker y Hugh Laurie, lo que hace pensar que al menos la cosa puede estar equilibrada. Pues no. Sólo Laurie sale vencedor en el apartado interpretativo.




