
Aunque pueda ser típico, creo que tal noche como hoy, cuando unos celebran Halloween, es un buen momento para programarse una sesión continua de cine de zombis. Se trata de un subgénero de terror que me atrae especialmente y de las que existen una enorme cantidad de títulos y muy variados, que hacen las delicias de los amantes de los no muertos.
Y es que en la historia del cine podemos encontrar historias de muertos vivientes que van desde el más puro terror, pasando por el gore más visceral hasta la comedia. Curioso que los zombis hayan sido objeto de algunas de las mejores comedias de terror, aunque pudiera parecer paradójico. En cualquier caso, no se puede negar que cuando uno ve a hordas de muertos vivientes aproximarse a sus víctimas se produce un cierto escalofrío, producido por ese carácter implacable e insaciable que suelen manifestar, además de que suelen ser mucho más verídicos (siendo de imaginación abierta) que otros seres horribles como monstruos gigantes, extraterrestres y otras criaturas.


Hace poco hablé del cambio de tercio que realizó 
