feed

Suspense

Añorando estrenos: 'Collateral' de Michael Mann

61 comentarios

collateral-f1.jpg

Antes de nada una disculpa. Este texto debía estar publicado hace semanas. En su momento me comprometí con el lector Bob Mackey a realizar una crítica de ‘Collateral’ pues el citado temía que mi compañero Adrián Massanet la destrozara después de hablar mal de Michael Mann en unos cuantos artículos. Dos apuntes al respecto: conmigo las expresiones “para mañana” o “vengo ahora” cobran un nuevo significado; y no es tan fiero el lobo como lo pintan, y de cerca menos. También debo decir que cierto listado, y su resaca, que he confeccionado me ha llevando más tiempo del habitual, y me ha dejado apartado de mis otras obligaciones. Disculpas aparte, vamos con una de las últimas grandes películas que nos ha dejado el cine norteamericano. Realizada hace siete años parece que fue ayer cuando se estrenó, y sin embargo toda una eternidad parece que ha transcurrido desde entonces, pues la calidad del film de Mann no ha vuelto a verse en ningún thriller realizado en aquellas tierras.

Debo confesar que el cine de Michael Mann tardó en entrarme, al menos el realizado a partir de la épica ‘Heat’ (id, 1995). El hecho con anterioridad, aún poseyendo ciertas virtudes, me aburre bastante. Desde su ópera prima ‘Ladrón’ (‘Thief’, 1981), pasando por la excelente premisa de ‘El torreón’ (‘The Keep’, 1983), hasta ‘El último mohicano’ (‘The Last of the Mohicans’, 1992) en la que Daniel Day-Lewis ponía toda su vitalidad en pasarse la película corriendo. A partir del monumental film que enfrenta a Pacino y De Niro todo cambia, Mann encuentra su estilo y nos regala tres películas inmejorables, siendo ‘Collateral’ la tercera de ellas. Un thriller lleno de tensión que además muestra a un Tom Cruise desconocido, realizando una de sus mejores interpretaciones.

Leer más

Anunciate aquí
Anunciate aquí

Los resortes del miedo

41 comentarios

carrie10-2.jpg

Muchos se jactan temerariamente de controlar los recursos que provocan miedo en una pantalla, aunque en verdad muy pocos lo logran. El miedo es una de las sensaciones o emociones más primarias del ser humano, que le iguala con buena parte del reino animal. Por tanto, muchos directores darían su brazo derecho por manejar realmente sus resortes, ya que cualquier cineasta quiere provocar una emoción tan universal y al parecer tan compleja de representar e inducir, sabiendo que formará parte de un selecto grupo de artistas que escasea. Más que un género, palabra que designa etiquetas comerciales que muchas veces llevan a confusión, el terror o el horror son una forma de arte primordial, que explora como quizá ninguna otra nuestro interior más insondable, nuestros instintos más oscuros e irrefrenables, pero también nuestra capacidad de enfrentarnos a esos miedos, nuestra posibilidad de extraer fuerzas cuando ya no quedan, de sonreir y escupirle al destino cuando todo parece perdido.

Se puede tener miedo a infinidad de cosas, pero no existen infinidad de cosas que provoquen miedo en una pantalla. Como reacción física, el miedo nos previene de un peligro fisiológico inminente, aprendido con anterioridad, y nos ayuda a evitarlo. Pero como reacción psicológica, el miedo es mucho más potente, multiforme e incapturable. Algunos artistas se han pasado la vida averiguando cómo influir en la mente de sus espectadores, convertidos en cobayas de buen grado, encantados con ser torturados con su propio miedo. Hay algo ahí sadomasoquista realmente fascinante: individuos a los que les pagan para hacer sufrir, para torturar psicológicamente, a otros individuos que pagan dinero por ello. Se puede tener miedo a lo que se ve, pero mucho más a lo que no se ve (o como el propio Ralph de ‘Los Simpson’: “miedo al miedo a la oscuridad”), y nada nos provoca más miedo que lo desconocido o incomprensible. Quizá por eso la muerte, ese lugar del que al parecer nadie ha vuelto, es el mayor miedo de muchos seres humanos. Aunque otros le tienen más miedo a la vida.

Leer más

Anunciate aquí

Deborah Kerr, de aquí a la eternidad

6 comentarios

kerr4.jpg Estoy en mi trabajo y un viejo cliente y amigo, mientras se toma un café, me dice que viendo la televisión se ha enterado de la muerte de Deborah Kerr. Interrumpo lo que estoy haciendo casi sin darme cuenta y mi mente empieza a llenarse de imágenes unas detrás de otras amontonándose sin tregua. Tengo que calmarme, pues alguien a quien no conocía personalmente ha dejado en mi vida un enorme vacío, y sin embargo la sensación de conocerla de siempre me embriaga hasta un punto en el que apenas puedo pensar, y mientras una melodía inmortal araña los recovecos de mi memoria, empiezo a ver todo lo que ella siempre fue, todo lo que siempre será, y veo… un beso mojado, una profesora enseñando a su alumno predilecto, una institutriz viendo fantasmas, una monja y un marine escondiéndose de japoneses en una isla del pacífico, veo mesas separadas, amores imposibles...

Hasta siempre amiga, madre, amante, no sólo enamoraste a un rey, o a Mitchum, o a Lancaster, o a Grant con el que por fin podrás reunirte un poquito más arriba del Empire State. Nos enamoraste a todos con tu elegancia y tu timidez.

Hasta siempre, lady Kerr.

Leer más

Anunciate aquí

WSL Weblogs SL