
Ya falta menos para presenciar algo que muchos deseamos desde hace años, que a Jeff Bridges le den un Oscar. Nominado en otras cuatro ocasiones —concretamente por ‘La última película’ (‘The Last Picture Show’, Peter Bogdanovich, 1971), ‘Un botín de 500.000 dólares’ (‘Thunderbolt & Lightfoot’, Michael Cimino, 1974), ‘Starman’ (id, John Carpenter, 1984) y ‘Candidata al poder’ (‘The Contender’, Rod Lurie, 2000)—, menos de las merecidas, esta vez parece que todo indica que se alzará con la dorada estatuilla. Y no ocurrirá porque así la Academia de Hollywood hará justicia y saldará una de sus cuentas pendientes como ha hecho con otros actores —recuérdense los casos de Denzel Washington o Russell Crowe, por poner dos ejemplos—, no. Jeff Bridges se llevará el Oscar porque lo merece de verdad por su personaje de Bad Blake.
‘Corazón rebelde’ (‘Crazy Heart’, 2009) es la ópera prima del actor Scott Cooper. Su argumento puede recordar —manteniendo las distancias, evidentemente— a películas como ‘Gracias y favores’ (‘Tender Mercies’, Bruce Beresford, 1984) o ‘El aventurero de medianoche’ (‘Honkytonk Man’, Clint Eastwood, 1982). Por la primera Robert Duvall ganaba un Oscar, y su presencia en ‘Corazón rebelde’, de la que también es productor, no es casual. En la segunda Clint Eastwood nos ofrecía una de sus mejores interpretaciones en un sentido acercamiento al country. Muchos pensábamos que tal vez ‘Corazón rebelde’ siguiese los pasos de este último film, pero nada de eso. A pesar de ciertas coincidencias la película es demasiado bienintencionada.

