

Elizabeth Meriwether ha sido dramaturga antes que escritora. Esto no explica su talento para la comedia, pero sí su inteligencia para observar las costumbres con una mirada un poco más inusual de lo habitual. La primera película que Meriwether ha firmado ha sido una comedia romántica llamada ‘Sin Compromiso’ (No Strings Attached, 2011) protagonizada por Natalie Portman y Ashton Kutcher y dirigida por Ivan Reitman. Me ocurre que, como la mayor parte de heterosexuales blancos comprendidos entre los 17 y los 25 años, salgo a veces con chicas y estas chicas, por muy delicadas e inteligentes y sensibles, pueden, en un momento generalmente cansado y escapista de la semana, querer ver una película del comprensiblemente atractivo y encantador y carismático Ashton Kutcher. Hasta tal punto que terminé viendo esta película. Al fin y al cabo la premisa es fascinante: Natalie Portman encarna a una doctora que quiere tener sexo sin compromiso y el personaje de Kutcher asiste a la fiesta patidifuso primero, sentimental después.
Lógicamente, los problemas de la película están en el tercer acto. Es decir: resolver de una manera convencional las razones por las cuales un personaje femenino, inteligente y fuerte no quiere mantener una relación monógama con el personaje de Ashton Kutcher y llegar al punto, consabido y tópico, en el que el chico ha conocido a la chica, la ha perdido y, claro, la ha recuperado. El esquema es sencillo y las protestas en este caso se deben a la escasa lógica del personaje de Portman. Pero hubo ya allí gags que llamaron mi atención, grandes bromas y un interés poco habitual en deslocalizar el centro de la inmadurez de él a ella. Por otra parte, la película me sorprendió en su primer acto.


Ningún cambio en el top ten taquillero estadounidense. Los vampiros pijos y los hombres lobo nenazas siguen dominando las salas cinematográficas, aunque eso sí, sus cifras han bajado considerablemente. El resto de las películas se ven beneficiadas de un fin de semana tan flojo en cuanto a estrenos fuertes. Entre ellas llama la atención el hecho de que la última película de Martin Scorsese, ‘La invención de Hugo’ (‘Hugo’, 2011) goce de las mejores críticas del año y el público que la ha visto se deshaga en elogios. Sus pobres resultados taquilleros no resultan coherentes con esta realidad. Director muy conocido, trama supuestamente para toda la familia, y la 3D, en este caso elogiada por el mismísimo James Cameron, que es un completo fan del film. Aquí hay gato encerrado.
Lo mismo podríamos decir de ‘Los descendientes’ (‘The Descendents’, Alexandre Payne, 2011), aunque evidentemente sus pretensiones, y presupuesto, son otras. Críticos como Jordi Costa la ponen por las nubes, y no hay duda de que su recaudación cambiará cuando se conozcan sus más que seguras nominaciones al Oscar.
Vía | IMDb