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Te quiero tío

'Te quiero, tío', otra comedia romántica más

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‘Te quiero, tío’ (‘I Love You, Man’, John Hamburg, 2009) podría emparejarse con la última película de Kevin Smith, ‘¿Hacemos una porno?’, por el hecho de que ambas películas utilizan en otro contexto el esquema de la comedia romántica, ése que ya no escriben los guionistas, sino un ordenador que los hace en serie y luego lo aplican a los doscientos millones de comedias yanquis que nos invaden todos los años, y eso que hablamos probablemente del género más difícil de hacer (entre otras cosas porque hay que tomárselo muy seriamente, aún tratándose de la comedia más desternillante que se haga).

Las dos películas intentan aportar algo de frescura a un género tan manido que ya no da más de sí (nota: realizar un post sobre los géneros y lo que éstos pueden ofrecer o no). En el film de Smith el contexto es la filmación de una película pornográfica, lo que hacía creer que se trataba de algo novedoso. En el film de Hamburg, el mencionado esquema se utiliza en el contexto de una historia de amistad masculina, recorriendo todos y cada uno de los tópicos que el género ha dado en toda su existencia.

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'Te quiero, tío'. Aquí un amigo

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Te quiero tio

El 12 de junio se estrena ‘Te quiero, tío’ (‘I love you, man’), una película dirigida por John Hamburg y protagonizada por Paul Rudd y Jason Segel, que cuenta la historia de un hombre que, días antes de su boda, se da cuenta de que no tiene amigos, sólo amigas, y comienza la búsqueda de su posible padrino.

La técnica que se utiliza en esta película, y en varias anteriores de los mismos intérpretes o técnicos, es la de improvisar los diálogos y dejar que sean los propios actores quienes se inventen los chistes –a veces, vuelven a rodar, según lo que mejor ha quedado de las improvisaciones—. Paul Rudd es un tipo gracioso, con capacidad para soltar gracietas que no están en guión. Pero tampoco se puede confiar tanto en sus dotes humorísticas como para sostener sus desvaríos sin límite: en algún momento hay que cortar. A Jason Segel quizá se le puede pedir algo más en este sentido y, además, su personaje ya de por sí es gracioso por lo estrambótico de su caracterización y, sin embargo, el montaje no le permite desbarrar sin medida tanto como a Rudd.

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