'Cuatro vidas', catacrash

‘Cuatro vidas’ es una muestra más de película coral, con varias historias en principio desconectadas, pero todas con algún elemento en común. Su director, el oriental Jieho Lee, quien debuta en el cine con esta película que, según algunas fuentes, tardó seis años en realizar. Tras semejante dato, y después de ver el film uno se pregunta por qué ha tardado tanto en culminar una obra que hace aguas por todos lados, su visionado es casi insoportable, y apenas nada queda tras su largo recorrido, y es que ‘Cuatro vidas’ se hace eterna dentro de una duración estándar.
El placer, la felicidad, el dolor y el amor son las cuatro emociones a las que se puede reducir la esencia de la vida. Esto es lo que dice un antiguo proverbio chino, sobre el cual se centra la película, y a partir del cual desarrolla, más mal que bien, una serie de historias protagonizadas por una serie de personajes, seres en cierto modo perdidos buscando siempre algo, y encontrándolo después de haber atravesado un angosto camino lleno de dolor. Y todo ello salpicado con unas gotas de thriller.

