
Me despertaba cierta curiosidad esto de ‘El castor (The Beaver)’, más que por la película en sí, por la asociación entre Jodie Foster y Mel Gibson —que habían trabajado juntos como intérpretes en ‘Maverick‘— y lo parecía percibirse como un intento por parte de la actriz y directora de sacar del fango de las malas actuaciones públicas al también actor y director Mel Gibson, por la amistad que les une. Probablemente, si me hubiesen dicho que la película consistía en que un señor habla a través de un castor y no tuviese detrás estos nombres y estas implicaciones, directamente, habría descartado la idea de verla.
Con todo ello, los primeros minutos del film me atraparon y cautivaron, gracias a grandes interpretaciones, a un humor muy bien llevado y a un planteamiento muy efectivo de la historia. Ese tono del comienzo, que se torna lo más interesante del film, por desgracia se va perdiendo para paulatinamente dejar entrar al componente melodramático. El paso de un tono a otro, que suele ser complicado, no está mal hecho, pues se produce poco a poco y el espectador supongo que en general no tiene problema para saber cómo reaccionar en cada tramo. Pero el hecho en sí de perder la capacidad de ironizar lo que provoca que la película vaya perdiendo fuerza.






