
‘The Deadly Companions’ es el título original de la ópera prima de Sam Peckinpah que en nuestro país se tradujo como ‘Compañeros mortales’. Resulta curioso que dicho título pueda verse como una especie de profecía sobre lo que su filmografía nos iba a deparar, llena de relatos violentos, marcados por personajes cuya relación siempre rondaba la muerte. En este especial que hoy damos comienzo en las páginas de Blogdecine, repasaremos una a una las películas de un director cuya existencia como persona fue problemática, llena de decepciones personales, de polémicos rodajes, de amigos eternos y enemigos en cada esquina. El alcohol, las putas y la cocaína en alguna que otra ocasión, llenaron la vida de un cineasta que cambió el curso del western, y que fue considerado el director que mejor retrató la violencia en el cine.
La película está basada en una novela de Albert Sidney Fleischman que él mismo adaptó para la pantalla grande. Fleischman había destacado por ser el escritor de una par de films de William A. Wellman, ‘La escuadrilla Lafayette’ (un fracaso por el que Wellman no volvió a dirigir más) y ‘Good-bye, my Lady’ (una preciosidad poco conocida en la filmografía del director de ‘Incidente en ‘Ox-Bow’). Brian Keith iba a protagonizarla y sugirió el nombre de Peckinpah para dirigirla, pues había colaborado con él en una serie de televisión, ‘The Westerner’, que se había cancelado. Según el propio Peckinpah, John Ford también le recomendó a los productores. ¿Cierto o falso? No se sabe, pero tal vez la presencia de Maureen O´Hara en el reparto haga pensar que Peckinpah no tenía por qué inventárselo.


