
Muy bien nos tiene acostumbrado el cine británico cuando afronta una historia de época. La ambientación, el vestuario y la dirección artística suelen ser las principales garantías de películas de factura impecable y cuyas historias, a menudo adaptaciones de clásicos, suelen deparar excelentes resultados. En el recuerdo quedan títulos brillantes que salieron de la factoría Merchant-Ivory, como ‘Lo que queda del día’, ‘Regreso a Howards End’ o ‘Una habitación con vistas’, pero también las recientes ‘Orgullo y prejuicio’ y ‘Expiación: Más allá de la pasión’, ambas dirigidas por Joe Wright y que comparten protagonista con ‘La duquesa’.
Precisamente sobre Keira Knightley recae gran parte del peso de esta historia que adapta la obra ‘Georgiana: Duchess of Devonshire’ (de Amanda Foreman), la biografía de una mujer revolucionaria para su época y que mantenía parentesco lejano con la malograda Lady Di. Hasta aquí, podemos afimar que en el apartado técnico y artístico mantiene el estilo y la excelente factura de las mencionadas películas británicas, pero el inexperto Saul Dibb, el encargado de la realización, no logra extraer todo el partido a la historia ni a sus personajes.




