'El Incidente', los pájaros de Shyamalan

A M. Night Shyamalan se la tienen jurada. ‘El Sexto Sentido’, su tercer largometraje, fue recibido por todo el mundo con los brazos abiertos, pues fue capaz, a las puertas del siglo XXI, cuando todo parecía visto y contado, de sorprendernos y estremecernos como nadie (un servido coloca sus momentos de miedo a la altura de ‘Suspense’ de Jack Clayton). Con ‘El Protegido’ empezó a ganarse a sus fans y a otros los desconcertó. Con ‘Señales’ los dividió. Con ‘El Bosque’ los cabreó. Y con ‘La Joven del Agua’ los chuleó. Pero en todas ellas hay cine de primera calidad, y su mano se nota sin que ésta haya cambiado ni un ápice. Casi lo crucifican cuando nos presentó su brillante ejercicio de onanismo, en el que además tuvo la osadía de filmar la muerte de la crítica cinematográfica, protagonizado por Paul Giamatti. Y ahora que nos ofrece un ejercicio de humildad por todos sus poros, las cruces, el martillo y los clavos vuelven a estar listos. A Shyamalan le pasa como a su admirado Spielberg, y como aquél, tendrá que morirse para que todos vean el genio que hay en él.

Nominado al Oscar por su primera buena interpretación, 
Gracias a
Después de contar en sus películas con actores como
Aleluya, ese genio de apellido
