
‘La Promesa’ (Wu Ji, 2005) de Chen Kaige ha tardado dos años en estrenarse en nuestro país, a pesar del buen recibimiento que este tipo de films, al estilo de ‘Hero’ o ‘Tigre y Dragón’, con sus diferencias entre ellos, evidentemente, está teniendo desde que las películas de Ang lee y Zhang Yimou descubrieron al despistado espectador occidental este cine. La película de Kaige ha sido la más cara del cine chino hasta que llegó Yimou con ‘La Maldición de la flor Dorada’, y lo cierto es que viniendo del firmante de películas como la estupenda ‘Adiós a mi Concubina’, las expectativas eran algo altas.
Unas expectativas que se vienen abajo enseguida, al poco de comenzar la película en cuestión, cuya máxima es el desconcierto que produce en el espectador, seguido de un rechazo absoluto, dejando a un lado aciertos parciales. ‘La Promesa’ empieza con una niña huérfana a la que un día se le conceden todas las riquezas del mundo siempre y cuando sea capaz de mantener la promesa de que nunca podrá amar, y todo ello a cambio de… absolutamente nada. Y es que a Kaige se le olvidó ese pequeño detalle.

