
“Cuando nuestros padres, que estado cuidándonos toda la vida, no pueden cuidar de sí mismos, ¿qué hacemos con ellos?” reza el eslogan del anuncio de una residencia de ancianos que sale en la película. Y me parece la premisa perfecta para lo que propone una obra muy estimable del pasado año. Esta pregunta, tan irreversible como universal, podría haberse tratado de una forma muy convencional, como esos telefilms que emite cierta cadena en la hora de sobremesa.
Por suerte, no es el caso de ‘La Familia Savages’. Un título, por cierto, mal traducido, como siempre, o se traduce como ‘Los Savages’ o ‘La Familia Savage’, pero este “quedarse a medias” resulta horroroso. La película sin duda funciona por varios motivos, unos más evidentes que otros, pero sin duda hay que ir al grano destacando la actuación de sus dos protagonistas, Wendy y Jon Savage, interpretados con lucidez por dos de los mejores actores de la actualidad. Son, respectivamente, Laura Linney y Philip Seymour Hoffman.



