
Te he estado buscando por todo el mundo. Vas a ser una fuerza del bien y un hechicero muy importante. Pero por ahora, eres mi aprendiz.(Balthazar Blake)
Imagina que tienes unos veinte años. Que apenas tienes amigos, nadie te hace caso y tu mayor afición es intentar imitar a Nikola Tesla. Y entonces un día aparece un tipo muy raro (Nicolas Cage con un sombrero enorme, no creo que haga falta decir más) que te dice que eres la reencarnación de Merlín, que te va a instruir para que puedas realizar hechizos, magia de verdad. Pasada la sorpresa, y una vez que te ha demostrado que es cierto… sería genial, ¿cierto? Es decir, la cosa tiene su responsabilidad y tal, pero vas a empezar una nueva vida, y serás alguien especial, ¡un importante hechicero! Sobre el papel, imagino que estaréis de acuerdo conmigo en que el planteamiento expuesto debería dar como resultado una divertida aventura fantástica llena de emoción y sorpresas.
Pero no. Desafortunadamente, la película que ha salido no emociona en ningún momento, no interesa, se hace muy pesada, y pretende sorprender con escenas que ya hemos visto en numerosas ocasiones. En nuestra cartelera desde el pasado viernes, ‘El aprendiz de brujo’ (‘The Sorcerer´s Apprentice’) es el segundo fiasco del dúo Jerry Bruckheimer y Walt Disney Pictures, responsables también de la reciente adaptación del videojuego ‘Prince of Persia’ (estrenada en mayo). Las dos superproducciones están cortadas por el mismo patrón y tienen los mismos errores, son productos sin alma, fabricados pensando sólo en la taquilla; las tramas avanzan porque sí, los personajes sueltan frases que hemos oído mil veces, no importa la coherencia ni la imaginación, pero debe haber muchos efectos visuales. En resumen, un aburrimiento de 150 millones de dólares.




El hiperactivo y estelar 
