Mis secuencias mágicas de cine: Robert Mulligan y 'Verano del 42'
Como ya hiciera con Paul Newman, y tras conocer que el destino ha decidido que Robert Mulligan emprendiese camino al panteón de los artistas, quiero rendirle su homenaje, no en referencia a ‘Matar a un ruiseñor‘, que es una de esas jodidas obras maestras imperecederas que uno no se cansa de ver, y por la que siempre será recordado este director, sino por ‘Verano del 42‘, que fue una película, sin yo esperarlo, que me retuvo en casa y me hizo renunciar a una cita.
Cierto que Mulligan tiene otras películas grandes como ‘El otro‘, ‘La noche de los gigantes‘, o ‘El próximo año a la misma hora‘, y que ‘Verano del 42‘ puede que no sea su mejor película, o no sea tan gran película como algunos consideramos y defendemos, pero, en el fondo, yo me quedo con ese verano en la costa este de Estados Unidos, y el despertar a la madurez de un joven, con todo lo que implica desear a Jennifer O’Neill, en una historia de amor que todo chaval busca tener una vez en su vida.