'Tideland', mareante

El ex Monthy Python Terry Gilliam ha sabido crearse una carrera con cierta fama, junto con John Cleese aunque éste en el campo de la interpretación, fuera de lo que es ese divertido grupo de cómicos. Películas como ‘Los Héroes del Tiempo’ y ‘Brazil’, y en menor medida ‘12 Monos’ y ‘El Rey Pescador’, son buena muestra del buen hacer de Gilliam, películas de distinta temática pero muy reconocibles en el estilo de un director que casi siempre ha hecho lo que le ha dado la gana, aunque para ello haya tenido que lidiar con una buena parte de la crítica, y también del público. Algo que ha tenido su máximo exponente con ‘Tideland’, la cual está recibiendo algunas de las críticas más despiadadas que se recuerdan, y la verdad es que no me extraña en absoluto.
El alucinante argumento de ‘Tideland’ da comienzo cuando la protagonista absoluta del relato, una niña llamada Jeliza-Rose huye con su padre, un cantante de rock acabado y heroinómano, después de que su madre muera víctima de una sobredosis de metadona. Se refugiarán en una casa perdida de la mano de Dios, en la que el padre se irá de “vacaciones” gracias a las dosis que le prepara tan detenidamente su hija, y ésta creará su propio mundo de fantasía, lleno de personajes raros y extravagantes.

