
En esta ocasión volvemos a recurrir a otro de los grandes compositores contemporáneos de bandas sonoras de Hollywood. James Horner es con todos los honores un prestigioso compositor, que vivió su época dorada durante los noventa siempre ofreciendo lo mejor de sí en grandes producciones, y habitualmente sonados éxitos. Aunque también durante la presenta década ha aportado interesantes bandas sonoras, es uno de los compositores que más críticas negativas ha recibido. Algo de lo que nadie está exento, aunque en el caso de Horner, su talento quede fuera de toda duda.
Se le ha acusado de plagiar, de imitar con frecuencia a otros compositores menos conocidos, al igual que se le reprocha su similitud entre composiciones. Aunque ésto, para ser sinceros, es algo habitual entre todos, especialmente cuando se componen varias partituras anuales durante varias décadas. Ésto, como reivindico, no resta un ápice para valorar el excelente trabajo que James Horner ha realizado con películas sobradamente conocidas, a los que ha sabido añadir la majestuosidad sinfónica, muy en la línea de otros grandes conocidos como Goldsmith y Williams.

La noticia ya es del 17 de Marzo, pero hasta días después no apareció en la mayoría de los medios. ¿Y por qué? Pues sencillamente porque el nombre de 