
Creedme, soy el primer sorprendido. Desde que la vi, entre otras cosas, me han acusado desde haber entrado en la sala con más alcohol que sangre en las venas, hasta de ser beneficiario de sospechosos honorarios capaces de modificar mi juicio. Lo cierto es que me senté a ver ‘Cerdos Salvajes’ para consumir parte de la aburrida tarde del domingo y me lo pasé estupendamente, hacía (demasiado) tiempo que no me reía tan a gusto en un cine. Una razón más para ir en contra y no fiarse en absoluto de los prejuicios. Si mi yo del pasado mirara a este yo de ahora… Recuerdo que cuando vi el póster de la película, me pareció patético… recuerdo que miraba la cartelera y no me creía que fuese a entrar a ver ‘Wild Hogs’... recuerdo cuando mis colegas cinéfagos y yo nos burlábamos del “incomprensible” éxito de esta película en los Estados Unidos, donde, a día de hoy, lleva acumulados más de 160 millones de dólares. ¡Ya se piensa en la secuela! No es de extrañar y si bien, antes de verla, habría enviado a ninjas asesinos a donde hubiese sido necesario para que el proyecto no se llevase a cabo, ahora me encuentro del otro lado; ¡hagan la segunda parte y que sea pronto! Antes de que se me pase el efecto y antes del fallecimiento de alguno de los protagonistas, si es posible. No sé cómo le irá el film de aquí en adelante en nuestro país, pero en la sala en la que estuve había pocas butacas libres (me tuve que sentar en la segunda fila) y todo ser humano se partía de risa, cuando la película quería, que es lo deseable, no como al final de ‘Infiltrados’ o con el poder divino en ‘300’.
En ‘Cerdos Salvajes’, un grupo de amigos deciden realizar un atrevido viaje a través del país en motocicleta, con la esperanza de recuperar la ilusión en sus rutinarias y acomodadas vidas. El viaje sin compromisos ni ataduras se complicará peligrosamente cuando se encuentren con una pandilla de moteros con ganas de bronca.


Y no serán grandes actores (¿serán actores?), pero no se puede negar que tienen gancho para la taquilla. Hablo de gente como
Tenemos una mala, muy mala semana de estrenos. En un 