'Valkiria', la peor película de Bryan Singer

Puede que Bryan Singer esté por encima de la media de los directores que suelen manejar producciones de alta envergadura. Desde su segunda película, la hiperfamosa ‘Sospechosos habituales’, se ha rodeado siempre de un efectivo equipo de colaboradores, y ha sabido como pocos manejar los elementos que tenía a su alcance. Así lo ha demostrado en el film mencionado (aún hoy su mejor trabajo, sobre todo gracias al impecable trabajo de Christopher McQuarrie), en las estupendas entregas de los X-Men (gracias al éxito de la primera, tuvo mayor libertad en la segunda entrega, y se nota), la arriesgada ‘Verano de corrupción’, y cómo no, en la injustamente maltratada ‘Superman Returns’, film más inteligente de lo que parece a simple vista.
Aún así (y obvio por motivos evidentes su fallida ópera prima), Singer no es un gran director cuya obra merezca un análisis profundo. Le falta una mirada personal a todos sus productos, ésa que diferencia a los grandes narradores y creadores de los excelentes artesanos, que es lo que es Singer (salvando las distancias, podríamos decir que Bryan Singer es el Richard Donner del nuevo siglo). Pero cuando lo que está a su alrededor no funciona, Singer se muestra incapaz de controlarlo. ‘Valkiria’ pone al descubierto todas las deficiencias de un director al que le falta la fuerza de un David Fincher, o la pasión de un Shyamalan, por poner dos ejemplos coetáneos.



Una de las mayores sorpresas de las nominaciones a los Oscar de este año ha sido, sin duda, la cantidad de estatuillas a las que aspira la correcta 
Kenner, Bach & Ledeen’s es un famoso bufete de Nueva York que defiende los intereses de U/North, una importante multinacional agro-química que comercializó un producto que provocó la intoxicación de cientos de granjeros. El abogado más importante del caso, Arthur Edens, funciona bien bajo medicación, pero cuando deja de tomarla se convierte en buena persona y le entran los reparos para defender a una empresa que ha provocado tantos perjuicios. Los demás socios tratarán de que su comportamiento no ponga en peligro los intereses del bufete y para eso le encargará a Michael Clayton que convenza a Arthur de volver a la defensa de U/North. Clayton no es ni policía ni abogado, sino que se define a sí mismo como barrendero, ya que tiene que limpiar la mierda que otros dejan. Pero este caso también le tocará la fibra a Clayton y le hará dudar sobre de qué lado ponerse. 

