Poco a poco en el cine español se va aprendiendo a promocionar las películas
Como estamos acostumbrados a leer, los creadores de cine español se quejan de que sus películas se ven poco y echan la culpa a cualquier circunstancia que no tenga que ver con ellos, en lugar de tratar de cambiar el modo de hacer las cosas para que deje de ser así.
Una de las protestas más habituales va dirigida contra el cine estadounidense. Más o menos llegan a insinuar que esta cinematografía ejerce una competencia desleal con respecto a la nuestra. Pero si el cine es una industria, el que unos estén dispuestos a invertir más que otros, no significa que la competencia sea desleal. Los productores de cine español quieren ahorrarse las enormes cifras que hay que invertir en promocionar una película y el gran trabajo que llevaría hacer una buena campaña y, a pesar de eso, quieren tener la misma repercusión que un film que invierte tanto presupuesto en venderse como en producirse. Si les funcionase, eso sería lo desleal.
Hasta hace relativamente poco, no es que en España no se hubiese asumido que no hay más remedio que gastar invertir dinero y esfuerzo en la promoción, es que ni se le había pasado a nadie por la cabeza el hacerla. En EE. UU. saben que es lo más importante y, además de que dedican una considerable partida del presupuesto a ello, la tienen más que prevista de antemano. Los actores y directores (si son famosos) no están constantemente en la tele porque les guste la luz de los focos, si los vemos a cada momento hablando bien de la película que se acaba de estrenar, es porque están obligados contractualmente a hacerlo. Se estipula incluso el número de entrevistas que tendrán que conceder y el tiempo que tendrán que dedicar a la promoción. No comienzan otro rodaje hasta que esta fase está terminada.
Se oye el
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