
Cuando la maquinaria del marketing trabaja con la intensidad y expansión con una película como ‘Tron Legacy’ es difícil escapar a su influjo. Y como consecuencia, aproximarse al visionado resulta una experiencia contradictoria. Por una parte, se desea con ansiedad descubrir una película de la que se lleva tiempo conociendo, incluso intentando esquivar cualquier atisbo de su contenido. Por otra parte, los comentarios, las primeras críticas, la abundante información hacen que ya casi tengamos preconcebida una valoración previa que resulta difícil aparcar, a pesar de todo.
Dicho esto, cabe destacar que ‘Tron Legacy’ es lo que esparábamos. Sorprende en cuanto a su espectacularidad y no tanto en el resultado global. Pero al fin y al cabo es una película concebida para entretener. Que nadie espere encontrar una dimensión catártica en ese escenario irreal, onírico, ese mundo digital paralelo donde proyectar profundas reflexiones. Nada de esto se ha buscado y nada de esto hay en la producción de Disney. Sólo y únicamente puro entretenimiento y 3D espectacular.




