Tú la Letra, Yo la Música, y los demás a taparse los oídos

En el concierto final de esta película, un letrista que está entre el público, hace un gesto de suicidarse ante el tremendo horror que está presenciando. Algo así es lo que tendríamos que hacer los espectadores después de sufrir una película de las carterísticas de ‘Tú la Letra, Yo la Música’, otra estúpida comedia romántica, que además termina convirtiéndose en lo que pretende criticar: la artificiosidad de los productos prefabricados para las grandes masas, que se lo tragan todo como si no tuvieran cerebro propio con el que pensar.
Y es que la insípida comedia dirigida por el más insípido aún Marc Lawrence ha sido un éxito en la cartelera estadounidense, y supongo que por estas tierras, cada vez más contagiadas de los gustos americanos, sucederá lo mismo. Es la comedia un género que lleva años muerto, siempre se recurre a lo facilón y a lo evidente, los guiones se escriben en dos líneas, sin ningún tipo de desarrollo, la química entre los actores es algo que suena a lejano, y se ha perdido el interés por palabras como ironía o sarcasmo a la hora de construir los diálogos, que en este caso son simplemente penosos. No obstante, todo esto son actualmente fórmulas para un éxito seguro, que es lo que verdaderamente importa. Nadie está interesado en ver una buena comedia, eso es lo de menos.
