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Un Buen Año

Russell Crowe, mucho menos de lo que prometía

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Pese a que el actor posee en cine una libertad mucho menor de la que por ejemplo disfruta en el teatro, puesto que es el director de cine el único que elige su material con total independencia, un intérprete inteligente siempre tiene posibilidades de fraguar una carrera que, aunque nunca estará a salvo de la irregularidad, pueda hacerle sentirse orgulloso. Mucho más si es un gran intérprete, y más aún si es un intérprete famoso y con poder. El neozelandés Russell Ira Crowe es un gran intérprete, y gracias a su tesón y a su fuerza de voluntad, llegó a ser famoso y a disfrutar de bastante poder. Pero ni siquiera todo eso le ha servido para no echar a perder una carrera que en la segunda mitad de la década de los noventa se auspiciaba como impresionante, y que a día de hoy sólo se puede calificar como decepcionante, siempre respecto a las enormes posibilidades y expectativas que alguien de su talento puede suscitar.

De sangre galesa, maorí y noruega, Crowe nació en Wellington hace ya cuarenta y seis años, y sus muy humildes comienzos no le desanimaron para llegar a convertirse en la estrella (herida) que es hoy día. Cuando en 1996, siendo aún un don nadie en la industria, un tal Francis Ford Coppola quiso cenar con él en París para hablarle de un gran proyecto personal titulado ‘Megalópolis’, ya quedaba claro que aunque sus trabajos hasta entonces no eran gran cosa, Crowe llamaba la atención porque existía en él un brillo de diamante en bruto que pedía a voces ser desbastado. Aquel proyecto personal nunca se hizo realidad, y Coppola y Crowe nunca trabajaron juntos. En lugar de eso, se convirtió en el actor fetiche de Ridley Scott, que al mismo tiempo que le ofrecería uno de los papeles de su vida, también le convencería para trabajr en posteriores proyectos que han terminado por empequeñecer la promesa de un coloso de su oficio.

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Estrenos DVD de la semana | 6 de mayo

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Empezamos otra semana con más novedades en lo que a venta de películas en dvd se refiere. Aquí os dejo un repaso a los títulos más destacados, con especial mención a las ediciones especiales, la salsa del asunto…

Pulp Fiction‘Pulp Fiction’ (Edición Coleccionistas)

El film que lanzó a la fama a Quentin Tarantino y que despertó la cinefilia/cinefagia en muchos de nosotros (oficialmente, es mi película favorita), se pone a la venta en una edición para coleccionistas que sólo se me ocurre catalogar como imprescindible. Palma de Oro en Cannes, la película cuenta con un reparto encabezado por John Travolta, Samuel L. Jackson, Uma Thurman y Bruce Willis; en cuanto al argumento, creo que sobra contarlo, ¿no os parece? Aquí tenéis los detalles de los extras, muy numerosos. El dvd de la semana.

‘Another Public Enemy’

Secuela de ‘Public Enemy’, un thriller policiaco coreano de lo más recomendable. Aquí tenéis la crítica que hizo en su día mi compañero Red Stovall. En esta ocasión, el detective Kang se tendrá que infiltrar en la mafia de Seúl para atrapar al nuevo enemigo público. El dvd viene pelado, salvo las filmografías de siempre.

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'Un Buen Año', el film más agradable del año

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El 2006 está llegando a su fin y son muchas las películas malas que se han estrenado a lo largo de este año, y no me cabe la menor duda de que aún se estrenarán algunas más. También hemos visto algunas grandes películas y tampoco tengo dudas de que aún veremos alguna más. Ya hablaré en su momento, tal y como hice el año pasado, de lo mejor y lo peor que nos ha deparado el 2006. ‘Un Buen Año’ no estará en ninguna de las dos listas, pero si hiciéramos una en la que sólo nombráramos películas agradables que transmiten la sensación como de estar pasando unas pequeñas vacaciones, puede que el film de Ridley Scott encabezase dicha lista, e incluso puede que fuera el único.

Para el que esto suscribe Scott es sencillamente uno de los mejores directores de los últimos 25 años. Desde que empezó a dirigir, en cada década nos ha dejado por lo menos una obra maestra. También es cierto que ha tenido meteduras de pata y de las gordas, porque cosas como ‘La Teniente O´Neill’ no tienen nombre. Últimamente estamos acostumbrados a verlo dirigiendo superproducciones mastodónticas resultado del enorme éxito que tuvo ‘Gladiator’. Aún así, de vez en cuando se ha tomado un respiro para dirigir películas más “pequeñas” como en el caso de la maja ‘Los Impostores’. Ahora, después de no lograr que Orlando Bloom fuese capaz de transmitir emoción alguna, y antes de embarcarse en la más ambiciosa ‘American Gangster’, Scott se toma como unas minivacaciones en todos los sentidos para regalarnos un trozo de pequeño buen cine sin más pretensión que la de hacernos sentir bien. Y lo logra.

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