
Michael Winterbottom no suele convencerme demasiado con sus películas, salvo la excepción de ‘Camino a Guantánamo’, que mira tú por donde estaba codirigida, film en el que la sinceridad de sus imágenes traspasaba la pantalla haciéndonos pensar en algo serio, un ejemplar caso de denuncia sin ningún tipo de manipulación barata. Ahora, el director inglés se va al otro bando para narrar una historia en las antípodas, pero resultado del mismo hecho, el conflicto entre USA y el pueblo musulmán, en este caso narrando de nuevo una historia basada en hechos reales, concretamente el secuestro y asesinato de un periodista norteamericano, cuya decapitación fue filmada en vídeo por sus raptores y asesinos.
Esta es una parte de la historia de Mariane Pearl, esposa del periodista asesinado, y que vivió un auténtico infierno mientras no sabía nada de su marido. Basada en el libro escrito por la propia protagonista de los hechos, Winterbottom logra una de sus mejores películas, un film directo al grano, quizá demasiado sujeto a unos hechos en los que se basa, y con un Winterbottom menos comprometido que otras veces, aunque realmente no hace falte que se decante ni a favor ni en contra, somos lo suficientemente listos como para entender cuando se comete una barbarie, más allá de estúpidas ideologías, creencias y demás excusas.


