Importante presencia española en el Festival de Cine de Locarno con ‘Un franco, 14 pesetas’
Hoy el día el cambio está bastante distinto: un franco, unos veinte duros. O, en la moneda de ahora, como dos tercios de euro. Y dicen que todo allí es carísimo. En un festival celebrado en Suiza, el país al que emigraron tantos españoles, no podría faltar el film de Carlos Iglesias que cuenta, con bastantes retazos autobiográficos, las desventuras de dos emigrantes y de sus familias: ‘Un franco, 14 pesetas’.
En otro festival, el de Málaga, ya tuve oportunidad de ver esta película que, sorprendentemente, se puso muy por encima en calidad y emotividad de otras que venían con los preconcepciones más a su favor, pues estaban avaladas por directores de renombre o actores importantes.
Tras el festival de Málaga ya os adelantaba que la época en la que se sitúa la película, los años sesenta, está muy bien recreada. El guión está bien desarrollado, se cuenta la historia con una buena progresión y los actores, gracias a diálogos naturales, consiguen producir una emotividad y una empatía que, hábilmente, se aleja de la ñoñez o de la exagerada melancolía. Gracias a unas gotas de humor bien dosificado, la historia se hace más agradable que “morriñenta”.

