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		<title>Magazine - un-hombre-lobo-americano-en-londres</title>
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Blog de cine, los trailers y críticas de películas de todos los estrenos. Información sobre futuros rodajes y todo sobre las estrellas.		</description>
		<pubDate>2012-05-26 14:16:53</pubDate>

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      <title><![CDATA['Un hombre lobo americano en Londres', veo una luna negra alzarse]]></title>
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      <pubDate>Fri, 30 Sep 2011 01:11:46 +0000</pubDate>

      <author>Pablo Muñoz</author>
      <description><![CDATA[
      <p><object style="margin:0 auto;display:block" type="application/x-shockwave-flash" data="http://www.youtube.com/v/B_5s7JbEYGE" width="600" height="400"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/B_5s7JbEYGE" /><p><a href="http://youtube.com/watch?v=B_5s7JbEYGE">Ve el video en el sitio original.</a></p></object><br />
John Landis fue una vez un cineasta gamberro e insolente, el hombre que firmó<strong> &#8216;Desmadre a la Americana&#8217; </strong>(National Lampoon, 1978) y <strong>&#8216;Granujas a todo ritmo&#8217;</strong> (The Blues Brothers, 1980) piezas de un cine que ya no volverá, no tanto porque vivamos en una melancolía eterna como porque Landis era su contexto y su educación, y su dirección y me temo que esa línea de humor se ha traslado a la televisión, a veces con resultados gloriosos, otras en forma de animación televisiva. Debo decir que el estilo paródico de Landis coincidió con &#8216;Aullidos&#8217; (The Howling, 1980) de Joe Dante y sus ironías no podían dejar de ser más antagónicas.</p>

	<p>La película narra el viaje a Londres de dos amigos (encarnados por Naughton y Dunne) y como solamente uno de ellos sobrevive al ataque de unos lobos tras tomar un páramo en el que van a morir. Despertándose en el hospital, el superviviente se enamorará de una sensual enfermera (Jenny Agutter) al tiempo que descubrirá que la licantropía es, snif, una tragedia adolescente, una historia que termina con balas de platas y lágrimas y callejones oscuros. No es el despertar adolescente de este joven americano en una Londres que no entiende, a medio camino entre un lugar cercano a villorrios, urbe neogótica y cuna de cultivo de cierta estética punk, sino una película de terror, lo que incluye festividad sexual y mucho dolor. O tal vez sí lo sea. </p>

	<p>Mientras que la película de Dante es brillante en los aspectos esenciales, equilibrar ironía y construcción narrativa, la de Landis es la que ha envejecido peor, aunque sus encantos se mantengan irresistibles: la idea principal de su cineasta es expresar esa adolescencia genuinamente americana con dosis de pastiche cuasi paródico y nadie puede decir que no se esfuerce por ello, ahí están la magnífica secuencia onírica con cameo de Miss Piggy incluído que para algo <strong>Frank Oz</strong> es colaborador habitual de su cineasta, o las advertencias de un Griffin Dunne convertido en desternillante zombie del más allá, con un anticlimático sentido del humor capaz de dislocar cualquier convención. Y esa banda sonora, que incluye a Creedence Clearwater Revival (Bad Moon Rising), Van Morrison (Moondance) y dos versiones de &#8216;Blue Moon&#8217;, las de de Bobby Vinton, Sam Cooke y The Marcels. </p>

	<p><!--more--></p>

	<p><object style="margin:0 auto;display:block" type="application/x-shockwave-flash" data="http://www.youtube.com/v/UFLQS12z8K4" width="600" height="400"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/UFLQS12z8K4" /><p><a href="http://youtube.com/watch?v=UFLQS12z8K4">Ve el video en el sitio original.</a></p></object><br />
Pero ¿en qué momento falla la película? En trazar un puente entre sus ideas más brillantes y el hecho de que quiere ser una tragedia muy en la onda de los clásicos licántropicos como <strong>Werewolf of London </strong>(id, 1935), película fundacional del género, o la posterior &#8216;El hombre lobo&#8217; (The Wolf Man, 1941) en la que encontramos muchos de los clichés, pero no el mejor o el más interesante relato que se ha producido. La inspiración de Landis es mucho más punk, escribió ese relato en 1969, y todo esto queda claro en su prólogo: jugando a recrear una situación aparentemente familiar, un grupo de pueblerinos que advierte de los peligros claramente inquietantes de atravesar esa zona oscura en noche de luna llena, termina dando un recital de comedia, incluyendo el cameo del maravilloso Rik Mayall en el grupúsculo de paletos.</p>

	<p>¿Pero qué hay de malo en el estilo de Landis? Que nunca ha sido perfecto para sostener dramaturgias elementales y de ello se contamina toda su escritura. El secreto y la insolencia de sus dos primeras películas era que no necesitaban tales equilibrios para funcionar, que basaban todos sus logros en un abrazo en la anarquía en la que el estilo era todo: para bien o para mal, no habrá hecho Landis una película tan libre como la que protagonizaron John Belushi y Dan Aykroyd en la que una persecución de coches se convertía en, literalmente, la persecución de coches más salvaje de todos lso tiempos.</p>

	<p>¿Por qué se recuerda la película? Por la transformación memorable, servida por un impresionante Rick Baker, que ya había sido contratado en la de Dante pese a que todo el trabajo importante lo ejectura finalmente Rob Bottin, por ser la fuente que llevó a ese Michael Jackson de antes a escoger a Landis para dirigir cierto videoclip lleno de bailongos muertos vivientes y que podría entenderse como la cúspide definitiva de ese estilo libre: el nacimiento de un nuevo formato, el vídeo musical, en el que las asperezas narrativas están al servicio de un conceptol, la música pop. Y ahí, amigos míos, hay un director y un momento de la cultura popular; aquí, en cambio, hay un desajuste tonal importante, un entretenimiento menor y una de esas películas que pierde toda crediblidad al ser revisitada. La película fue reseñada por <a href="http://www.blogdecine.com/criticas/un-hombre-lobo-americano-en-londres-chispazos-de-buen-cine">Adrián Massanet</a>, cuyas opiniones son también escépticas. </p>      ]]></description>
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      <title><![CDATA['Un hombre lobo americano en Londres', chispazos de buen cine]]></title>
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      <pubDate>Wed, 16 Mar 2011 16:31:13 +0000</pubDate>

      <author>Adrián Massanet</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image38333" src="http://img.blogdecine.com/2011/03/werewolf8_650.jpg" class="centro" alt="werewolf8.jpg" /></p>

	<p><blockquote>&#8220;Quizá sea un perro ovejero&#8230;sigamos adelante&#8221;</p>

	<p>- David (David Naughton)</blockquote></p>

	<p>Sin poder sacarme de la cabeza algunas creaciones de maquillaje y de efectos de la magistral <strong><a href="http://www.blogdecine.com/fichas/peliculas-terror/la-cosa">&#8216;La cosa&#8217;</a></strong> (&#8216;The Thing&#8217;, John Carpenter, 1982), que me persiguen aún en sueños, me vienen a la memoria otras imágenes también horripilantes, que me dejaron conmocionado cuando las ví (hace ya tantos años&#8230;qué viejo se hace uno), de una película bastante inferior al filme de Carpenter, que sin embargo goza de algunos chispazos de buen cine, y que se estrenó un año antes que aquella. Me refiero, claro, a <strong>&#8216;Un hombre lobo americano en Londres&#8217;</strong> (&#8216;An American Werewolf in London&#8217;, John Landis, 1981), que junto con la ya nombrada y otros títulos de los años ochenta, colaboraron para proveernos de un buen arsenal de pesadillas por el resto de nuestras vidas, aunque no en todos los casos hablamos de cine de gran altura. Así sucede con esta extraña película (cada vez más extraña a medida que se aleja en el tiempo) que no se sabe muy bien si es de horror o de humor, o sendas cosas a la vez, como tampoco está muy claro si ambos géneros se alimentan o terminan destruyéndose mutuamente.</p>

	<p>Es curioso que el mito de los hombres lobo no ha gozado, para qué engañarnos, de la densidad conceptual, de la evolución o de los numerosos títulos (algunos realmente importantes, como se encarga Alberto Abuín de señalarnos en su serie <strong><a href="http://www.blogdecine.com/tag/especial-vampiros">Vampiros de verdad</a></strong>) de los vampiros, que comparten con los hombres lobo un cierto universo gótico, lúgubre y luctuoso. Con decir que se considera a la muy mediocre <strong>&#8216;El hombre lobo&#8217;</strong> (&#8216;The Wolf Man&#8217;, George Waggner, 1941) la madre de este subgénero, queda dicho todo. De su <strong><a href="http://www.blogdecine.com/fichas/peliculas-de-cine-fantastico/el-hombre-lobo-2010">espantoso remake</a></strong> ya hablamos en Blogdecine, y de otros títulos infumables (véase la serie &#8216;Underworld&#8217; o la de los pseudo-vampiros que pueden caminar a la luz del sol&#8230;) mejor no volver a hablar. En el mejor de los casos, la figura del hombre lobo ha quedado casi siempre relegada a un segundo término, o ha protagonizado películas olvidables, en el peor de ellos. En la película de Landis, sin ser todo lo redonda que podría haber sido, se le hace un poco más de justicia, aunque sólo sea en el aspecto técnico.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Tampoco puede considerarse a <strong>John Landis</strong> un cineasta de referencia. En sus primeros años algunos promulgaron, muy temerariamente, que Landis iba a convertirse en un nuevo maestro de la comedia, a la altura de un <strong>Blake Edwards</strong> (casi nada&#8230;). El tiempo les ha quitado la razón, con Landis firmando una trayectoria muy pobre, y que ahora se encuentra en punto muerto. Pudo hacer &#8216;Un hombre lobo americano en Londres&#8217; porque con <strong>&#8216;Granujas a todo ritmo&#8217;</strong> (&#8216;The Blues Brothers&#8217;, 1980) logró un gran éxito de público, y pudo reunir los diez millones de dólares (una cifra bastante alta en aquellos tiempos) necesarios para hacerla realidad. Levantó así un proyecto que llevaba escrito casi diez años, y que al parecer se le ocurrió asistiendo a un extraño ritual durante un rodaje en Yugoslavia. Se trata, sin ningún género de duda, de su película más redonda (lo que tampoco significa mucho, viendo su carrera&#8230;), que a pesar de sus limitaciones atesora no pocas virtudes (hallazgos visuales y temáticos, sobre todo) que, desgraciadamente, no han tenido continuidad en este maltratado subgénero.</p>

	<p><img id="image38334" src="http://img.blogdecine.com/2011/03/werewolf11_650.jpg" class="centro" alt="werewolf11.jpg" /></p>

<h2>Una maldición con toques de humor negro</h2>

	<p>En el estupendo comienzo, con esos dos estudiantes americanos eligiendo una mala noche para dedicarse al senderismo por los páramos de Yorkshire, ya conocemos uno de los grandes aciertos de la película: la sensacional y opresiva atmósfera creada por Landis, en sintonía con el operador <strong>Robert Paynter</strong>. Una atmósfera que se erige, en mi opinión, como uno de los pilares del éxito de la película. Pocas veces hemos percibido la niebla y la humedad británicas de un modo tan físico. Casi las sentimos en nuestra piel. Y es una atmósfera que va a impregnar todos los planos de la película, creando la sensación de frío interno, de congoja, sólo aligerada por momentos puntuales de puro humor negro, entre los que destacan los diálogos con el fantasma del amigo muerto (un estupendo <strong>Griffin Dunne</strong>, con la cara destrozada y progresivamente putrefacto&#8230;) que le advierte una y otra vez al protagonista, David, en qué se está convirtiendo y que le aconseja una sombría salida para evitarlo. Se repite una vez más, por tanto, la figura del hombre lobo como maldición, como intervalos no recordados de bestialismo, con lo que esto conlleva de aligerar al relato de carga moral, psicológica o metafórica, por desgracia. Al menos se tomaron el mito más en serio que otras veces.</p>

	<p>Uno de los defectos más graves, bajo mi punto de vista, es la elección del actor protagonista, <strong>David Naughton</strong>, que carece del menor carisma, de fuerza y de ritmo. Buena prueba de ello es que es un intérprete que apenas ha hecho nada más relevante. Pero tampoco sobre el papel se trata de un personaje particularmente interesante, más allá del hecho de haber sobrevivido al ataque de un hombre lobo (y, por tanto, de convertirse a su vez en uno, en una simplificación extrema). Como se ha dicho muchas veces, el verdadero protagonismo lo acaparan los efectos de maquillaje, tan asombrosos que convencieron a la Academia de Hollywood de crear un premio regular para esta disciplina a partir del año de esta película (que, por supuesto, ganó el premio). Antes sólo se habían entregado algunos galardones especiales al trabajo, por ejemplo, de <strong>&#8216;El planeta de los simios&#8217;</strong> (&#8216;Planet of the Apes&#8217;, Franklin J. Schaffner, 1968). Lo cierto es que las escenas en las que no aparece el cadáver podrido de Jack o en las que David se transforma en lobo, son muy inferiores. De hecho, parecen una excusa con tal de ofrecer al espectador una orgía de horror y humor negro muy de agradecer. La historia adolece de un desarrollo anémico y de un final precipitado. Pero, claro, también goza de algunos momentos (la transformación, la antológica persecución por los pasillos del metro de Charing Cross, la matanza final&#8230;) inolvidables. Sólo por ellos merece mucho la pena ver esta película.</p>

<h2>Conclusión e imagen favorita</h2>

	<p>Estimable película, que en modo alguno, para quien esto suscribe, es el gran título sobre hombres lobo que tantos quieren ver en ella. Se queda en interesante, pero creo que su mediocre guión acaba jugando demasiado en su contra, así como su actor protagonista. Al contrario que otros, sin embargo, sí considero notable la conjunción de horror y comedia, aunque en un par de momentos chirría ligeramente y está a punto de desmoronar el conjunto de manera irremediable. Mi imagen favorita es la de todo el mundo, supongo: el chaval transformándose en lobo. Una secuencia que ha pasado, con toda justicia, a los anales del género. No solamente está de puta madre hecha, hablando en plata, es que te estremeces participando del dolor (sumado a su propia estupefacción) del personaje al transformarse. No conozco a nadie a quien no se le pongan los pelos de punta viendo esa secuencia.</p>

	<p><img id="image38335" src="http://img.blogdecine.com/2011/03/london10_650.jpg" class="centro" alt="london10.jpg" /></p>      ]]></description>
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      <title><![CDATA['Un hombre lobo americano en Londres', remake a la vista]]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/proyectos/un-hombre-lobo-americano-en-londres-remake-a-la-vista</link>
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      <pubDate>Mon, 07 Sep 2009 21:43:36 +0000</pubDate>

      <author>Alberto Abuín</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image28000" src="http://img.blogdecine.com/2009/09/werewolf-landis-remake.jpg" class="centro" alt="werewolf-landis-remake.jpg" /></p>

	<p>Y seguimos con más noticias de remakes, que junto a las películas en 3-D invadirán el planeta muy pronto. Ahora que John Landis ha decidido <a href="http://www.blogdecine.com/proyectos/john-landis-regresa-al-cine-de-terror">volver</a> a la pantalla grande con un film de terror —y muy probablemente con dosis de comedia—, una de sus películas más famosas será violada, perdón, revisionada en un remake que se prepara actualmente por alguno de los rincones de Hollywood. El bueno de Landis vendió los derechos del film a <strong>Dimensión</strong>, productora especializada en cine de terror, y que ya ha producido varios remakes con resultados aceptables, al menos desde un punto de vista económico, lo único que les interesa a la productoras, evidentemente.</p>

	<p>Probablemente muchos de vosotros protestéis ante esta noticia, protestas a las cuales yo me uniré sin pensármelo. <strong>&#8216;Un hombre lobo americano en Londres&#8217;</strong> —de la que por cierto se hizo una olvidable secuela, con el licántropo por París— no necesita ningún tipo de revisitación, es uno de los clásicos incólumes de los 80, un excelente cuento de horror, con inteligentes incursiones en la comedia —aprende, Sam Raimi—, y unos inolvidables efectos visuales de maquillaje, siendo la primera película ganadora al Oscar al mejor maquillaje —que fue a parar a <strong>Rick Baker</strong>—, categoría que se creó en 1981.</p>

	<p>Vía | <a href="http://www.worstpreviews.com/headline.php?id=14046&count=0">Worstpreviews</a></p>      ]]></description>
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