
La realidad-ficción, por llamarlo de alguna manera, es un fenómeno que está muy de moda en España. Tenemos los programas televisivos ‘Vidas Anónimas’, ‘Comando Actualidad’, ‘Callejeros’... o la película ‘Rec’, que tanto ha gustado en nuestro país y de la que ahora están haciendo un remake en USA. ‘Una cierta verdad’, la proyección de hoy en el teatro Calderón de Valladolid, es un ejemplo más de este modo de ver las cosas, de esta forma de hacer cine, sin que sepamos concretar muy bien dónde está el límite de lo espontáneo y lo guionizado.
‘Una cierta verdad’ es una película de Abel García Roure, que explora la vida en un hospital psiquiátrico con mucho más realismo y naturalidad que lo que pudimos ver en la que para mí es la mejor película de este “género”: ‘Alguien voló sobre el nido del cuco’. Aquí no es Jack Nicholson o Louise Fletcher actuando, son personas de carne y hueso, del hospital de Taulí en Sabadell que hablan, bien en catalán o en castellano, sobre sus vidas, los pacientes, sus pensamientos o sus sentimientos, enfatizando que este film no es más que un documental.

