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		<title>Magazine - una-mente-maravillosa</title>
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Blog de cine, los trailers y críticas de películas de todos los estrenos. Información sobre futuros rodajes y todo sobre las estrellas.		</description>
		<pubDate>2012-05-26 14:21:44</pubDate>

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      <title><![CDATA['Una mente maravillosa', cine completamente deforme]]></title>
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      <pubDate>Sat, 25 Jun 2011 03:05:03 +0000</pubDate>

      <author>Adrián Massanet</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image40089" src="http://img.blogdecine.com/2011/06/015345-264_650.jpg" class="centro" alt="015345-264.jpg" /></p>

<blockquote>&#8220;No tiene sentido estar chalado si no puedes divertirte un poco&#8221; &#8211; John Nash</blockquote>

	<p>En una crítica cinematográfica abundan expresiones como &#8220;buena&#8221; o &#8220;mala&#8221; película, y sus equivalentes. Pero hay otras que, quizá, debieran emplearse con mayor asiduidad ya que dan una idea mucho más nítida al lector de lo que se quiere decir, por mucho que se esté de acuerdo o no. &#8220;Mediocre&#8221; es una expresión que suena fatal, si bien quiere decir que el título en cuestión, o el artista, está en la media, lo que no es necesariamente negativo. Otra expresión que suena muy mal es &#8220;deforme&#8221;, es decir, algo cuya forma es completamente equivocada, desastrosa o inútil, y que sirve para muchas películas que vemos, aunque se usa muy poco. Eso sí, a la película de Ron Howard <strong>&#8216;Una mente maravillosa&#8217;</strong> (&#8216;A Beautiful Mind&#8217;, 2001) le va a la perfección, porque aunque podrían utilizarse otras que yo, por ejemplo, utilizo mucho (grotesca, mentirosa, vacía, inepta, tendenciosa, incluso abyecta), lo que más llama la atención, viéndola una vez más, es lo equivocada que está en su forma, pues siempre, siempre, importa infinitamente más cómo se hace el arte a qué se quiere contar con ese arte.</p>

	<p>&#8216;Una mente maravillosa&#8217; pertenece a esa estirpe de películas que uno, en su ingenuidad, y en pleno siglo <span class="caps">XXI</span>, creería ya extinguidas, pero te descubres muy equivocado. De esas que te cuentan la historia de personajes casi angelicales, cuya vida queda trastornada por la tragedia (aquí, en forma de esquizofrenia paranoide aguda) pero que, pese a todo, triunfan en la vida, vencen a la adversidad, crecen como personas y terminan su historia felices <strong>y demostrando que el espíritu humano es extraordinario</strong>. Nada en contra, realmente, si esta clase de productos, destinados al disfrute de los espectadores menos exigentes, pasara desapercibido. Pero luego recibe importantes premios, atención mediática e importantes dividendos en taquilla, y ya la cosa cambia. Me veo en la obligación moral de denunciar que se ha aupado a los altares (por suerte, no por todos los que la vieron) a un producto que no se lo merecía en absoluto. No ya por mala película, algo tan relativo y hasta superficial, sobre todo porque pocas veces he tenido la sensación de que se de &#8220;gato por liebre&#8221; de una forma tan descarada. Y de formas hablamos, que a la hora de escribir críticas de cine, es lo que más debería importarnos.</p>

	<p><!--more--></p>

<h2>Carta a Ron Howard</h2>

	<p>Señor Howard, dice usted mismo, y otros lo han corroborado, que frente a su mesa de trabajo posee usted un cartel que reza: &#8220;¿Cómo lo haría Martin Scorsese&#8221;?. Magnífica iniciativa, sin duda, aunque viendo el trabajo de usted, da la impresión de que, más que procurar buscar formas cinematográficas dignas del trabajo de ese eminente director, usted se dedique a hacer todo lo contrario. Baste ver <strong>&#8216;Toro salvaje&#8217;</strong> (&#8216;Raging Bull&#8217;, Scorsese, 1980), en la que, con insuperable pudor, compasión ilimitada, salvaje grafismo y escaso aprecio por la taquilla, el maestro italoamericano nos contaba el ascenso y caída de un sujeto arrasado por el dolor, la violencia y el autodesprecio: un paranoico cuya tragedia nos estremece hasta la médula. Baste verla, y luego ver &#8216;Una mente maravillosa&#8217; para darse cuenta de lo que digo. Mientras Scorsese cuenta su propia historia a través de la de Jake LaMotta en una búsqueda desesperada de redención fílmica, usted, en connivencia con <strong>Akiva Goldsman</strong>, da la impresión de que lo que busca es un material apropiado para manipular a las masas, tocarles la fibra sensible, arrasar en taquilla, y obtener el Oscar al mejor director. Desde luego, logró todos esos objetivos, de modo que hablamos de un éxito en su empresa, aunque un fracaso total en ese otro asunto que es hacer gran cine.</p>

	<p><img id="image40090" src="http://img.blogdecine.com/2011/06/118413-264_650.jpg" class="centro" alt="118413-264.jpg" /></p>

	<p>Usted, señor Howard, es uno de esos niños mimados de Hollywood, que estuvieron en el lugar justo y en el momento propicio (y ese lugar y momento tienen un título, la magistral <strong>&#8216;American Graffiti&#8217;</strong> (id, George Lucas, 1973), que tantas cosas significó), y cuya carrera como director es la quintaesencia de la mediocridad. Pero, ya se sabe, si se quiere triunfar hoy día se requiere de una condición imprescindible: ser un mediocre absoluto. Atienda, Ron: un director es un individuo que se dedica a investigar, sobre todo, en las formas, sin tomar jamás al espectador por imbécil (por mucho que haya algunos que lo pidan a gritos). Contar una historia real, además, <strong>implica una honestidad a prueba de bombas</strong>, más aún si es la historia de un hombre que ha sufrido indeciblemente una de las enfermedades más aterradoras que quepa imaginar. No se puede, por razones obvias, convertir esa enfermedad en un espectáculo audiovisual para que el respetable crea que está viendo una buena película. Momentos como el primer plano de Crowe, con una lágrima cayéndole por el rostro después de ser inyectado con insulina, o el plano cenital con su cuerpo convulsionándose en el hospital, provocan las ganas de vomitar por la zafiedad, el mal gusto, el morbo fácil, lo tendencioso de unas imágenes que deberían aspirar a la contención y a la compasión. No le voy a mentir, Ron.</p>

	<p>Pero más allá de decisiones de guión y de representación, algo profundamente amorfo sacude la secuencia de eventos de su película. Exceptuando el breve lapso en que Nash, ya medicado, se enfrenta a una vida gris (y ya llegaré a eso), todo lo que se nos muestra está en el lugar equivocado, y es descarado el intento de ofrecer un espectáculo vibrante con un asunto, enfrentarse a una enfermedad espantosa, que ya de por sí debería bastar. Me explico: aunque lo que se nos promete es la historia de un hombre que un día descubre que gran parte de su vida es una mentira porque su mente le está suministrando hechos falsos, lo que obtenemos es un pastiche descabellado, en el que tienen lugar los códigos del cine negro, los del melodrama romántico más meloso, los del cine de suspense más trillado. ¿Por qué? Para mí la respuesta es fácil: a usted, a su guionista Goldman, y a sus productores y actores, les importa bien poco la historia de Nash, realmente. <strong>Se aprovechan de ella para engañar al espectador</strong>, utilizando el punto de vista de un hombre muy enfermo para que el espectador no sepa si lo que ve es falso o verdadero, lo que es una decisión lamentable, pues así pueden emplear esos códigos genéricos, &#8220;entreteniendo&#8221; al espectador, antes que centrarse en el terrible drama personal que, se supone, es lo que les interesa.</p>

	<p>De esta manera, pasamos de los años universitarios, al matrimonio feliz de Nash, y de ahí a una historia de suspense, y de ahí...a que todo, o casi todo, lo que se nos ha contado es mentira. Muchas gracias, señor Howard. Por otra parte, <a href="http://www.blogdecine.com/fichas/actores/russell-crowe">Russell Crowe</a>, un gran actor desperdiciado, que con ese cuerpo de gimnasio esculpido en la escuela de gladiadores y esos ojos azules de golfo irredento no pega mucho como matemático, cae en la incoherencia más absoluta a la hora de interpretar a su personaje, pues ora es un tipo seguro de sí mismo y seductor, ora es un individuo mezquino y sin personalidad, ora es genial, ora es un cobarde, un valiente, y así hasta el infinito. Entregado, además, a toda una colección de tics de actor, su caracterización es opaca y sería imposible empatizar con él si, como ya hemos comentado, usted Howard no procurara mostrarnos momentos terribles con el mayor morbo posible, para así exigir nuestra pena y nuestra atención. Tan exagerado es todo que cuando por fin accedemos a las imágenes inventadas por la mente de Nash, producen más risa que terror o pena, pues tu puesta en escena, Ron Howard, carece de empatía, <strong>tanto con tu personaje protagonista como con el espectador.</strong></p>

	<p><img id="image40091" src="http://img.blogdecine.com/2011/06/134772-264_650.jpg" class="centro" alt="134772-264.jpg" /></p>

	<p>Ahora bien, de pronto, cuando a Nash le medican y deja de ser matemático, algo de cine vemos en pantalla. De pronto, ya no hay cine negro, ni cine romántico, ni cine de terror. Simplemente accedemos a la vida diaria, tediosa y sin esperanza, de este matrimonio. Y algo de verdad y de dolor auténtico puede sentir el espectador. Hay más cine ahí que en todo lo demás. Lamentablemente, dura muy poco, y una vez Nash decide no tomar más su medicación, y somos testigos de su enorme esfuerzo para distinguir, sin ayuda de las drogas, lo que es real y lo que no, todo vuelve a derrumbarse. Porque, señor director Howard, ganador de uno de los Oscar a mejor director más injustos de la historia, todo lo que no sea narrado en tiempo real, <strong>es inservible para el espectador</strong>, pues sólo lo que se percibe como una segunda realidad vale para algo. Y contar la lucha de Nash a lo largo de décadas por alejar sus fantasmas y las imágenes terribles que le acosan, mientras se convierte en un famoso matemático, eso es la historia que, en teoría, tú deberías contar, algo despachas en cinco minutos a base de elipsis, sin la menor fuerza dramática, sin aportar nada al espectador ni al cine. Este sub-producto no es más que otra oda al American Way of Life, al esfuérzate y triunfarás, al cine convertido en cuentacuentos infantiles.</p>      ]]></description>
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      <title><![CDATA[Russell Crowe, mucho menos de lo que prometía]]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/actores/russell-crowe-mucho-menos-de-lo-que-prometia</link>
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      <pubDate>Sun, 05 Dec 2010 12:10:44 +0000</pubDate>

      <author>Adrián Massanet</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image36446" src="http://img.blogdecine.com/2010/12/5-russell_crowe_03.jpeg" class="centro" alt="5-russell_crowe_03.jpeg" /></p>

	<p>Pese a que el actor posee en cine una libertad mucho menor de la que por ejemplo disfruta en el teatro, puesto que es el director de cine el único que elige su material con total independencia, un intérprete inteligente siempre tiene posibilidades de fraguar una carrera que, aunque nunca estará a salvo de la irregularidad, pueda hacerle sentirse orgulloso. Mucho más si es un gran intérprete, y más aún si es un intérprete famoso y con poder. El neozelandés Russell Ira Crowe es un gran intérprete, y gracias a su tesón y a su fuerza de voluntad, llegó a ser famoso y a disfrutar de bastante poder. Pero ni siquiera todo eso le ha servido para no echar a perder una carrera que en la segunda mitad de la década de los noventa se auspiciaba como impresionante, y que a día de hoy sólo se puede calificar como decepcionante, siempre respecto a las enormes posibilidades y expectativas que alguien de su talento puede suscitar.</p>

	<p>De sangre galesa, maorí y noruega, Crowe nació en Wellington hace ya cuarenta y seis años, y sus muy humildes comienzos no le desanimaron para llegar a convertirse en la estrella (herida) que es hoy día. Cuando en 1996, siendo aún un don nadie en la industria, un tal <strong>Francis Ford Coppola</strong> quiso cenar con él en París para hablarle de un gran proyecto personal titulado &#8216;Megalópolis&#8217;, ya quedaba claro que aunque sus trabajos hasta entonces no eran gran cosa, Crowe llamaba la atención porque existía en él un brillo de diamante en bruto que pedía a voces ser desbastado. Aquel proyecto personal nunca se hizo realidad, y Coppola y Crowe nunca trabajaron juntos. En lugar de eso, se convirtió en el actor fetiche de <strong>Ridley Scott</strong>, que al mismo tiempo que le ofrecería uno de los papeles de su vida, también le convencería para trabajr en posteriores proyectos que han terminado por empequeñecer la promesa de un coloso de su oficio.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Russell Crowe es uno de esos actores formidables a los que me gusta llamar actores de puro instinto, porque pese a su gran preparación previa en los papeles que interpreta, dan la impresión de actuar de instinto, completamente naturales, sin fingimiento alguno. Crowe pertenece a la estirpe de actores-creadores, que a su inmensa pegada fotogénica, a su carisma indomable, a la humanidad o violencia de su mera presencia, incorpora una energía a lo Brando, a lo Newman, completamente involuntaria, y alrededor de la que gravita cualquier secuencia en la que aparezca, como un meteoro sobre el que se fundamenta todo lo demás, y que condiciona cualquier película en que participe. Poseedor de un físico envidiable (aunque, según ha quedado demostrado, también cambiante&#8230;), de unos ojos muy azules y muy fríos capaces sin embargo de transmitir una gran compasión y dolor, de un cierto componente de desequilibrio salvaje, y de una sonrisa abierta y franca, Crowe dejó de ser ese actor instintivo hace ahora exactamente diez años, con la única salvedad de su excelente rol del mítico Jack Aubrey.</p>

	<p><img id="image36447" src="http://img.blogdecine.com/2010/12/russel-crowe02_1024x768_650.JPG" class="centro" alt="russel-crowe02_1024x768.JPG" /></p>

	<p>Ya en dos filmes tan olvidables como <strong>&#8216;Virtuosity&#8217;</strong> (id, Brett Leonard, 1995) o <strong>&#8216;Rápida y mortal&#8217;</strong> (&#8216;The Quick and the Dead&#8217;, Sam Raimi, 1995), su rostro desconocido se te quedaba en el cajón de trastos de la memoria, pero ya habia participado en la entrañable <strong>&#8216;Nosotros dos&#8217;</strong> (&#8216;The Sum of Us&#8217;, Geoff Burton, Kevin Dowling, 1994) o en la reivindicable <strong>&#8216;Romper Stomper&#8217;</strong> (id, Geoffrey Wright, 1992), que le valió el salto a California. A la floja <strong>&#8216;Hechizo en la ruta maya&#8217;</strong> (&#8216;Rough Magic&#8217;, Clare Peploe, 1995), le siguió uno de esos trabajos que sólo se pueden calificar de deslumbrantes, de genio incontestable. Me refiero, por supuesto, a su Bud White de <a href="http://www.blogdecine.com/fichas/peliculas-de-suspense/la-confidential">&#8216;L.A. Confidential&#8217;</a> (id, Curtis Hanson, 1997), que Crowe encarnaba a lo grande, a lo Brando o De Niro, como sin esfuerzo. En un reparto excelente, él brillaba por encima de todos por derecho propio, emocionando en secuencias de acción, en diálogos, en momentos íntimos, en silencios. Toda una lección de cine, un personaje trabajado principalmente con los ojos y la mirada.</p>

	<p>A tres trabajos alimenticios posteriores, que no merece la pena ni reseñar, le siguió otro triunfo: el atormentado científico de <strong>&#8216;El dilema&#8217;</strong> (&#8216;The Insider&#8217;, Michael Mann, 1999), uno de los filmes más completos de ese realizador, en el que no solamente estaba mejor que <strong>Al Pacino</strong>, sino que lograba que se te olvidara la presencia del mítico intérprete de Michael Corleone. Envejecido por necesidades del papel, Crowe se había convertido, de pronto, en un actor superdotado, camaleónico, generoso y valiente, como muy pocos o quizá ninguno de su generación, en una promesa de intérprete de referencia, confirmada un año después por otro trabajo superlativo, el de Máximo en la muy floja <strong>&#8216;Gladiator&#8217;</strong> (id, Ridley Scott, 2000). Crowe está tan alucinante, tan creíble, tan dolorosamente real, que es la película, simple y llanamente, y todas sus virtudes empiezan y terminan en él. No es de extrañar que le dieran el Oscar al mejor actor, merecidísimo. Lástima que ese papel extraordinario fuera el principio del fin, pues un año después daría vida al matemático John Nash, y se desvanecería el actor instintivo para transformarse en actor calculador, de método, de mentira al fin y al cabo. Su penosa interpretación, llena de tics y gestos de actor falsario, en uno de los filmes más vergonzantes de la historia, que hacía un espectáculo lacrimógeno del terrible drama de la esquizofrenia, era indigna de su gran talento.</p>

	<p>Por lo menos aún pudo hacer de Jack Aubrey en la estupenda <strong>&#8216;Master and Commander: Al otro lado del mundo&#8217;</strong> (&#8216;Master and Commander: The Far Side of the World&#8217;, Peter Weir, 2003), en la que clavaba al capitán del navío de guerra inmortalizado por Patrick O&#8217;Brian, muy bien secundado por <strong>Paul Bettany</strong>, pero de pronto parece que Crowe ha perdido la ambición y la energía que le sobraban en años anteriores, demasiado breves. Los cuatro papeles posteriores que ha interpretado para Ridley Scott son un póker de interpretaciones olvidables, hechas sin convicción, a desgana, y con su imponente físico cada vez más deteroriado. Ni la lamentable &#8216;Un buen año&#8217; (&#8216;A Good Year&#8217;, 2006), ni la aburrida y absurda <strong>&#8216;American Gangster&#8217;</strong> (id, 2007), ni la estúpida <strong>&#8216;Red de mentiras&#8217;</strong> (&#8216;Body of Lies&#8217;, 2008), ni la bochornosa (aún peor que la de Costner) <strong>&#8216;Robin Hood&#8217;</strong> (id, 2010) añaden a su carrera otra cosa que no sea estabilidad económica. Muy triste si pensamos en la apoteósica figura de &#8216;L.A. Confidential&#8217; o &#8216;Gladiator&#8217;, aunque aún pudo hacer un buen trabajo (un juego de niños para un tipo con su talentazo) de la muy digna <strong>&#8216;El tren de las 3:10&#8217;</strong> (&#8216;3:10 to Yuma&#8217;, James Mangold, 2007), en la que ya se puede apreciar que Crowe es un gigante dormido al que hay que despertar con urgencia.</p>

	<p>Supongo que nadie se sorprenderá si sostengo que sería una buena idea profesional y creativa para Crowe desvincularse de la carrera siempre descendente de Ridley Scott, uno de los cineastas más sobrevalorados de la entera historia del cine. Pero tampoco sería justo achacar todos sus fallos a su admiración y amistad por el cineasta de origen británico. Supongo que Crowe aún está a tiempo de enderezar y de volver a demostrar lo grande que es, pues todavía no es demasiado mayor y talento e inteligencia le sobran. Ya veremos qué tal su próxima película con <strong>Paul Haggis</strong>, que pinta bastante bien. Yo creo que lo mejor de este artista aún está por llegar, porque de momento ha dado mucho menos de lo que prometía.</p>

	<p><img id="image36445" src="http://img.blogdecine.com/2010/12/master-and-commander_650.jpg" class="centro" alt="master-and-commander.jpg" /></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Los mayores desastres de la década (2000-2009)]]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/reflexiones-de-cine/los-mayores-desastres-de-la-decada-2000-2009</link>
      <guid>http://www.blogdecine.com/reflexiones-de-cine/los-mayores-desastres-de-la-decada-2000-2009</guid>
      <pubDate>Tue, 19 Jan 2010 11:39:03 +0000</pubDate>

      <author>Adrián Massanet</author>
      <description><![CDATA[
      <p>No todo van a ser listas de lo más relevante, también se pueden hacer de todo lo que nos ha parecido lamentable, burdo o directamente desastroso. Y por supuesto no hablo de desastre de taquilla, aunque alguno hay, si no de desastres estéticos. Hay para dar y regalar, sobre todo cuando se ponen trascendentes. Es decir, por supuesto que habrá sub-productos peor hechos y más indigentes que estos. Pero son desastres en relación a lo que pretenden ser, que es muchísimo. Vean, vean:</p>

<h2>&#8216;The Wrestler&#8217;</h2>

	<p><img id="image30241" src="http://img.blogdecine.com/2010/01/the-wrestler_500.jpg" class="centro" alt="the-wrestler.jpg" /></p>

	<p>Todavía no entiendo cómo mis compañeros de Blogdecine pueden haberla defendido así. Tanto <a href="http://www.blogdecine.com/oscars-2009/el-luchador-sin-concesiones">Alberto</a>, como <a href="http://www.blogdecine.com/criticas/el-luchador-cuando-la-vida-golpea-duro">Jesús</a>, como <a href="http://www.blogdecine.com/oscars-2009/el-luchador-hasta-los-golpes-falsos-duelen">Beatriz</a>, vieron en ella grandes valores cinematográficos. <a href="http://www.blogdecine.com/criticas/el-luchador-acabado">Juan Luis</a>, sin embargo, era algo más moderado en sus apreciaciones. Yo, personalmente, no veo en ella más que artificio, feísmo gratuito, exageración, mediocridad. Más o menos &#8216;Requiem por un sueño, segunda parte&#8217;, por mucho que Aronofsky vaya ahora de humilde y de realista. En mi opinión, una colosal tomadura de pelo disfrazada de cine profundo y sincero.</p>

	<p>La frase:</p>

<blockquote> &#8220;El único lugar donde me hacen daño es ahí fuera&#8221; &#8211; Randy &#8216;The Ram&#8217; Robinson</blockquote>

	<p><!--more--></p>

<h2>&#8216;Una mente maravillosa&#8217;</h2>

	<p><img id="image30278" src="http://img.blogdecine.com/2010/01/photo_17_hires_500.jpg" class="centro" alt="photo_17_hires.jpg" /></p>

	<p>El cine norteamericano ha perpetrado varias jugadas como esta. Historias de superación personal, en plan grandes dramas íntimos, que elevan a categoría de espectáculo enfermedades terribles, como por ejemplo la esquizofrenia. Ron Howard, que se llevó el Oscar por esta patraña, fue abucheado, con toda justicia, en el Festival de Berlín, cuando la presentó a los medios. Russell Crowe, antaño gran actor, echa mano de todos los tics imaginables. Ni siquiera la inigualable Connelly salva el engendro. </p>

	<p>La frase: </p>

<blockquote>&#8220;Tiene que haber una explicación matemática para una corbata tan fea&#8221; &#8211; Nash</blockquote>

<h2>&#8216;Watchmen&#8217;</h2>

	<p><img id="image30279" src="http://img.blogdecine.com/2010/01/watchmen_500.jpg" class="centro" alt="watchmen.jpg" /></p>

	<p>Sobre un cómic interesante, aunque muy sobrevalorado, Zack Snyder plantea la peor película de superhéroes jamás filmada. Una grotesca parábola fascistoide sin el menor sentido de la aventura, sin acción, sin humor, sin personajes, sin secuencias. Sin nada de nada. La publicitaron en plan &#8216;El caballero oscuro&#8217;, y no fue ningún éxito popular. Ya dejé en <a href="http://www.blogdecine.com/criticas/watchmen-cronica-de-un-fracaso-anunciado">mi crítica</a> mis valoraciones sobre esta memez de espectáculo, uno de los mayores desastres de esta década.</p>

	<p>La frase: </p>

<blockquote>&#8220;Podemos hacer tanto. Podemos salvar este mundo&#8230;con el liderazgo apropiado&#8221; &#8211; Adrian Veidt</blockquote>

<h2>&#8216;El patriota&#8217;</h2>

	<p><img id="image30280" src="http://img.blogdecine.com/2010/01/patriot-11_500.jpg" class="centro" alt="patriot-11.jpg" /></p>

	<p>Mel Gibson es un buen actor, creo, pero no tiene sentido del ridículo. Verle pelear en la batalla final con una bandera norteamericana en las manos, es una de las imágenes más bochornosas que se recuerdan. Pero bochornosa es una película dirigida por un alemán, con ideas patrióticas de un infantilismo que asusta. Encima va de gran clásico y de cine histórico. Ni siquiera Ledger salva este horror. No entiendo cómo John Williams le puso música. Hace a &#8216;Watchmen&#8217; una obra maestra&#8230;</p>

	<p>La frase: </p>

<blockquote>&#8220;He temido durante mucho tiempo que mis pecados me pasaran factura, y el precio es más de lo que puedo soportar&#8221; &#8211; Benjamin Martin</blockquote>

<h2>&#8216;Matrix II&#8217; y &#8216;Matrix III&#8217;</h2>

	<p><img id="image30281" src="http://img.blogdecine.com/2010/01/the_matrix_reloaded_2003_keanu_reeves_laurence_fishburne_carrie-anne_moss_500.jpg" class="centro" alt="the_matrix_reloaded_2003_keanu_reeves_laurence_fishburne_carrie-anne_moss.jpg" /></p>

	<p>Ni siquiera muchos fans de la primera película defienden estas dos mayúsculas naderías, que van de profundas e importantes, aunque algunos todavía se ponen de uñas cuando se las cuestiona. Ya dejé <a href="http://www.blogdecine.com/criticas/the-matrix-reloaded-the-matrix-revolutions-el-anticine">mis impresiones</a> sobre ellas.</p>

	<p>La frase: </p>

<blockquote>&#8220;Trinity, sé que puedes oírme. Nunca te abandonaré. No puedo. Te amo demasiado&#8221; &#8211; Neo</blockquote>

<h2>&#8216;Terminator Salvation&#8217;</h2>

	<p><img id="image30282" src="http://img.blogdecine.com/2010/01/terminator_salvation_2_500.jpg" class="centro" alt="terminator_salvation_2.jpg" /></p>

	<p>Lograron lo imposible, hacer una película aún más absurda y más estúpida que la tercera parte. Lo único positivo es que han anunciado que (de momento, siempre de momento) no van a destrozar más una saga que empezó con dos obras maestras y que ha decaído hasta límites insospechados. Nada de acción, nada de emoción, una película que podría haber filmado mejor un mono con parkinson. Lamentable. Aquí <a href="http://www.blogdecine.com/criticas/terminator-salvation-imaginacion-bajo-minimos">mi crítica</a>, si les apetece leerla.</p>

	<p>La frase: </p>

<blockquote>&#8220;¿Sabes cuál es la diferencia entre nosotros y las máquinas? Nosotros enterramos nuestros muertos. Pero nadie te va a enterrar a tí&#8221; &#8211; Kyle Reese</blockquote>

<h2>&#8216;La fuente de la vida&#8217;</h2>

	<p><img id="image30283" src="http://img.blogdecine.com/2010/01/3388_500.jpg" class="centro" alt="3388.jpg" /></p>

	<p>Aronofsky se levanta cada mañana, se mira en el espejo, y ve a un artista incomparable. Se ama tanto que nos regala una paja mental que muchos defienden, pero que no hay por donde cogerla. Cuando la historia se centra en la muerte de ella y él hace lo imposible por salvarla, parece que hay algo decente, pero Aronofsky lo destroza todo con absurdos saltos temporales, y una imagen similar en ridiculez a la de Gibson con la bandera: el guerrero del año 1500 enfrentado al monje del año 2500. Hugh Jackman se deja la piel para nada. Cuentan que los abucheos en Venecia fueron escandolosos.</p>

	<p>La frase: </p>

<blockquote>&#8220;La muerte es una enfermedad. Como otra cualquiera. Y tendrá cura. Y yo la encontraré&#8221; &#8211; Tom Creo</blockquote>

<h2>&#8216;Ágora&#8217;</h2>

	<p><img id="image30284" src="http://img.blogdecine.com/2010/01/agorarachel_weisz-6.jpg" class="centro" alt="agorarachel_weisz-6.jpg" /></p>

	<p>Yo hace mucho que a Amenábar le veo el plumero, aunque otros le veneran. Es un gran realizador, de eso no hay duda. Pero con esta película, cuyos más de cincuenta millones de presupuesto no se ven por ninguna parte, consigue aburrir o, lo que es peor, dejar indiferente. Como su nombre tiene mucho tirón, ha tenido éxito. Weisz completamente perdida, como si estuviera en otra película, o de vacaciones. <a href="http://www.blogdecine.com/criticas/agora-una-rotunda-equivocacion-de-amenabar">Una equivocación</a> sobre la que ya hablé en Blogdecine. </p>

	<p>La frase: </p>

<blockquote>&#8220;Los cielos tienen que ser simples&#8230;pero no lo son&#8221; &#8211; Hypatia</blockquote>

<h2>&#8216;La pasíon de Cristo&#8217;</h2>

	<p><img id="image30285" src="http://img.blogdecine.com/2010/01/la-pasion-de-cristo-critica-3.jpg" class="centro" alt="la-pasion-de-cristo-critica-3.jpg" /></p>

	<p>No entiendo dónde está el interés de ver cómo machacan a un tipo, con todo lujo de detalles, y luego le crucifican, durante una hora y media. Muchos católicos dicen que es la película definitiva sobre Cristo. Yo, que soy un gran seguidor de este hombre extraordinario pero que abomino de las sectas (y la católica es la más asesina) allá por donde voy, creo que esta película es una estupidez como un piano. Un insulto. Una profanación. Gibson, gran católico, no tiene interés en Cristo. Tiene interés en la pasta y en el show bussines. Lamentable.</p>

	<p>La frase: </p>

<blockquote>&#8220;¿Qué es la Verdad?&#8221; &#8211; Poncio Pilato</blockquote>

<h2>&#8216;Pearl Harbor&#8217;</h2>

	<p><img id="image30286" src="http://img.blogdecine.com/2010/01/pearl_harbor_2001_kate_beckinsale_500.jpg" class="centro" alt="pearl_harbor_2001_kate_beckinsale.jpg" /></p>

	<p>En alguna parte he escrito que esta es la mayor idiotez jamás filmada. Sigo pensando igual. La cuarta realización de Michael Bay podría optar al trono de Peor Película de la Historia, por el dinero invertido, por las pretensiones enormes que tiene, y por la incapacidad absoluta de todos sus elementos. Aprovechando el tirón de &#8216;Titanic&#8217;, los responsables de esta deleznable cosa intentan montar algo parecido con la batalla que inició su andadura en la II Guerra Mundial de fondo. No sé quién me dijo que el sonido es impresionante. Pero hasta eso me parece mediocre.</p>

	<p>La frase: </p>

<blockquote>&#8220;Me alisté en el ejército para cumplir mi deber patriótico y&#8230; ¡para conocer chicos!&#8221; &#8211; enfermera Martha</blockquote>

<h2>&#8216;Alatriste&#8217;</h2>

	<p><img id="image30287" src="http://img.blogdecine.com/2010/01/alatriste2_500.jpg" class="centro" alt="alatriste2.jpg" /></p>

	<p>Ya hablé <a href="http://www.blogdecine.com/cine-espanol/alatriste-desnudando-el-triste-cine-espanol">hace poco</a> de ella. Nada que añadir.</p>

	<p>La frase: </p>

<blockquote>&#8220;Mucho acero es para derrocharlo tan de mañana, don Francisco&#8221; &#8211; Alatriste</blockquote>

<h2>&#8216;Cuando éramos soldados&#8217;</h2>

	<p><img id="image30288" src="http://img.blogdecine.com/2010/01/2002_we_were_soldiers_009_500.jpg" class="centro" alt="2002_we_were_soldiers_009.jpg" /></p>

	<p>Decía Gibson que estaba harto de esa visión cínica de la guerra de Vietnam, con los americanos en plan fiesteros y el vietcong metiéndoles caña, y que quería hacer una película que hablarar sobre el heroísmo americano en aquella guerra demencial. El caso es que aquí está. Sería chistoso si no fuera ridículo. Cine no ya ultraconservador en ideas y fondo, sino directamente reaccionario y belicista. La película cuenta una de las pocas batallas en las que los marines hicieron algo decente. No se puede tener mayor desverguenza.</p>

	<p>La frase: </p>

<blockquote>&#8220;Padre nuestro que estás en los cielos, antes de la batalla, todos nosotros nos acercaremos a tí a nuestra propia manera. Nuestros enemigos también, de acuerdo a sus propias creencias, rezarán por su protección y su victoria. Y así, nos inclinamos ante tu infinita sabiduría. Ofrecemos nuestras oraciones lo mejor que podemos. Rezo porque protejas al joven Jack Geoghegan. Úsame como tu instrumento en este infierno terrible de la guerra para velar por ellos. Especialmente por los hombres como este que está a mi lado, que merecen un futuro bendencido y enriquecido por tí. Amen.&#8221; &#8211; Teniente Coronel Hal Moore</blockquote>

<h2>&#8216;Jose Luis Garci&#8217;s Movie&#8217;</h2>

	<p><img id="image30289" src="http://img.blogdecine.com/2010/01/6a00d8341c025253ef00e54f9835918834-800wi_500.jpg" class="centro" alt="6a00d8341c025253ef00e54f9835918834-800wi.jpg" /></p>

	<p>Esta imagen podría pertenecer a cualquiera de las películas, salvo una que se hizo en B&N, que este director ha dirigido en la pasada década. Todas cuentan con los mismos actores, más o menos, tienen los mismos planos (calcados, deberíamos hacer un estudio sobre eso), misma decoración&#8230; Todas ellas un despropósito narrativo que sólo intelectuales como César Vidal saben apreciar&#8230;</p>

	<p>Una frase entre muchas: </p>

<blockquote>&#8220;Las maniobras del amor son más arriesgadas que el fuego cruzado&#8221;</blockquote>

<h2>&#8216;Salvador&#8217;</h2>

	<p><img id="image30292" src="http://img.blogdecine.com/2010/01/salvador-1_500.jpg" class="centro" alt="salvador-1.jpg" /></p>

	<p>Una película española que, entre ciertos sectores progres que se tragan todo panfleto izquierdista (o algo así) que se mueva, pues goza de ciertos parabienes. Pero lo cierto es que este tipo de insulto ideológico sólo podía hacerse en esta triste España. Para colmo, está muy mal realizada, con un estilo televisivo espantoso, y muy mal escrita, con diálogos incomprensibles. Y lo de la escena del ajusticiamento es pornografía.</p>

	<p>La frase: &#8220;El problema es que el dinero está en los bancos&#8221; &#8211; Salvador Puig Antich</p>

<h2>&#8216;Beowulf&#8217;</h2>

	<p><img id="image30294" src="http://img.blogdecine.com/2010/01/20071116ho_beowulf_500.jpg" class="centro" alt="20071116ho_beowulf_500.jpg" /></p>

	<p>Ochopocientos millones de dólares, o lo que cueste hacer la cosa esta, y no son capaces de dotar de expresividad, la mínima, al rostro de los personajes generados por ordenador. Zemeckis nos cuenta la legendaria historia del Beowulf como el que te pide la sal, es decir, con poquísima fuerza y dinamismo, y sobre todo con nula convicción. Esto no es ni aventuras ni nada, es un experimento carísimo que no lleva a ningún lado.</p>

	<p>La frase: </p>

<blockquote>&#8220;Si morimos será por la gloria, no por el oro&#8221; &#8211; Beowulf</blockquote>

	<p>Estas son solo algunas de las películas por las que creo que el cine de la pasada década se equivocó al transitar. Es mi punto de vista, personal e intransferible, y sé que a muchos algunas de ellas les parecen geniales, así que ahórrenme el colmillo envenenado.</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Jennifer Connelly o los ojos más bellos del cine]]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/actores/jennifer-connelly-o-los-ojos-mas-bellos-del-cine</link>
      <guid>http://www.blogdecine.com/actores/jennifer-connelly-o-los-ojos-mas-bellos-del-cine</guid>
      <pubDate>Thu, 14 May 2009 19:46:53 +0000</pubDate>

      <author>Adrián Massanet</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image25761" src="http://img.blogdecine.com/2009/05/jennifer-connelly2_500.jpg" class="centro" alt="jennifer-connelly2.jpg" /></p>

	<p>Hay actores que tienen algo especial. Se suele decir que &#8220;enamoran a la cámara&#8221;, o que tienen un talento innato a la hora de trabajar con ella, de modo que aunque la historia no sea del todo convincente, ellos sostienen la imagen con su sola presencia, casi sin esforzarse (o esa es la percepción que uno tiene, aunque en el fondo la realidad es muy diferente). Una de esas actrices maravillosas es la oriunda de Catskill Mountains, Nueva York, nacida hace treinta y nueve años, la hermosa y brillante <strong>Jennifer Connelly</strong>. Una de las más talentosas y desaprovechadas actrices de su generación.</p>

	<p>Algo tienen los ojos de esta muchacha, ahora una mujer cercana a la cuarentena. Unos ojos que no, independientemente de la historia que vivan, siempre conservan un halo de infinita melancolía, de dulzura y de belleza. Esa belleza que tiene que ver con la dignidad, y con una capacidad hipnótica que trasciende con mucho el grueso de papeles que, por desgracia, le ha tocado interpretar. De entre las muchísimas actrices bellas y de talento que han sido infrautilizadas en el cine norteamericana, <strong>pienso que muy pocas se acercan al magnetismo de Connelly.</strong></p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Ya de muy pequeña se dieron cuenta de que la niña era una belleza fuera de lo común, y sus amorosos padres se convencieron de que podría hacer carrera de modelo infantil. No se equivocaron, y pronto triunfó, viajando por todo el mundo, participando en toda suerte de comerciales, y apareciendo en numerosas revistas. Pero la pequeña Connelly, que en la madurez ha llegado a afirmar que no recuerda casi nada de aquella época, no se sentía nada feliz con ese trabajo, y ansiaba dejarlo atrás y dedicarse a la interpretación. Una gran necesidad de expresarse como actriz residía en el corazón de aquella niña. Quería ser intérprete a toda costa, y no paró hasta conseguirlo. <strong>Lo hizo a los catorce años.</strong></p>

	<p>Puede que fuera por suerte, o porque era muy parecida a la actriz que encarnaría a Deborah Gelly de mayor (<strong>Elizabeth McGovern</strong>), o quizá porque McGovern era muy parecida a ella, quién sabe, pero <strong>Sergio Leone</strong> la aceptó para debutar en su película <strong>&#8216;Érase una vez en América&#8217;</strong>, una ambiciosa superproducción que relataba una trágica historia entre gangsters a principios del siglo XX. Quizá Leone no lo sabía, teniendo en cuenta además que no era un director precisamente especializado en actrices, pero la breve e inolvidable intervención de Connelly en aquella irregular película <strong>se convirtió en el corazón y en el alma del relato</strong>. Su breve secuencia de danza es lo más bello que filmó en su vida el realizador italiano. Y a todos se nos quedó grabada en la memoria.</p>

	<p><object width="425" height="344"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/U1Ry0mNkCjw&hl=es&fs=1"></param><param name="allowFullScreen" value="true"></param><param name="allowscriptaccess" value="always"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/U1Ry0mNkCjw&hl=es&fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"></embed></object></p>

	<p>Convertida en toda una estrella a los catorce años por su presencia y su belleza, a pesar del fracaso económico de la película, Connelly comenzó su dificultosa y extraña carrera, que no abarca demasiados títulos, la verdad, y que no se cuenta por éxitos de público o crítica, sino por buenas interpretaciones suyas, pues por muy disparatado que sea el proyecto, ella lo vive con total convicción. Después de un par de títulos que no merecen la pena ni mencionar, Connelly participó en la fantasy <strong>&#8216;Dentro del laberinto&#8217;</strong> (&#8216;Labeyrinth&#8217;, <strong>Jim Henson</strong>) <strong>que dos años después presentó a una Connelly que había sufrido un considerable estirón</strong>, pero que apenas se sostenía, pues el relato era excesivamente infantiloide y plano.</p>

	<p>De nuevo un par de títulos que no merecen ni ser reseñados, pues son tan ínfimos y poco importantes que no añaden nada a su carrera. Convertida en una muy atractiva muchacha, <strong>Dennis Hopper</strong> confió en ella para cerrar el triángulo compuesto por <strong>Don Johnson</strong> y <strong>Virginia Madsen</strong>, para el filme negro <strong>&#8216;The Hot Spot&#8217;</strong> (1990), titulado en España &#8216;Labios ardientes&#8217;, y que aunque no goza de demasiado prestigio, lo cierto es que es un más que digno policiaco, con algunos clichés, pero bien narrada por Hopper, con momentos muy eróticos, <strong>que anticipaban ese gusto por el erotismo noir en los años noventa</strong>. En ella, apreciábamos cómo había crecido Connelly en tan solo seis años, su potencial erótico y su belleza innegable.</p>

	<p><object width="425" height="344"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/C47GFM_IE6I&hl=es&fs=1"></param><param name="allowFullScreen" value="true"></param><param name="allowscriptaccess" value="always"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/C47GFM_IE6I&hl=es&fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"></embed></object></p>

	<p>Menudo cambio. Y seguía transmitiendo el potencial de gran actriz a desarrollar. Lamentablemente para ella, los años noventa no iban a ser precisamente un camino de rosas, pues iba a participar en nueve películas más, muy desiguales, ninguna realmente notable, y de la que se podría rescatar la ciertamente entrañable &#8216;El secreto de los abbott&#8217;, dirigida por <strong>Pat O&#8217;Connor</strong> en 1997. El resto de sus películas en esa década oscila entre lo grotesco, lo zafio y lo muy prometedor finalmente muy decepcionante. Esto último sucede con &#8216;La brigada del sombrero&#8217; (memez de traducción para el original <strong>&#8216;Mulholland Falls&#8217;</strong>).</p>

	<p>En esa película se cumple la máxima en esta fase de la carrera de esta actriz: el máximo aliciente es su atractivo y su arrollador magnetismo. El resto es insulso y fofo. Como en este drama que intenta el enésimo retorno al cine negro clásico, fracasando estrepitosamente. O la sosa y un poco absurda <strong>&#8216;The Rocketeer&#8217;</strong>, que aunque bastante digna, podía haber dado mucho más. Aunque a quién le importaba, con una Connelly tan arrebatadora. Pocas veces ha estado tan guapa, pocas veces ha sido una actriz la justificación absoluta del pago de una entrada. Pero, sobre todo, resulta increíble cómo la actriz parece surgida de una importante película de los años cincuenta, y hacer creíble su papel en medio de tanta blandenguería&#8230;</p>

	<p>Pero, ¿para qué engañarnos? <strong>No es Connelly una actriz de un tirón taquillero espectacular, ni mucho menos, ni de un carisma que provoque clamor popular.</strong> Yo creo que pertenece a esas actrices de raza a las que sólo un paladar refinado puede degustar como se merece. No es una actriz que se base en la popularidad, es más bien una actriz de rasgos más independientes, aunque su extrema belleza pueda hacer aparentar lo contrario. Y tanto la boba <strong>&#8216;Career opportunities&#8217;</strong>, como la flojísima <strong>&#8216;The Heart of Justice&#8217;</strong> basaban su mayor interés en el atractivo de la Connelly. Imagino la basura de guiones que tuvieron que llegarle a esta chica para que tuviera que aceptarlos.</p>

	<p>Cerró década con una nueva exhibición de sensualidad y elegancia en la muy floja <strong>&#8216;Dark City&#8217;</strong>, que aunque fue plagiada descaradamente por los Wachowski en la saga Matrix, se trata de una película muy deslavazada, sin fuerza ni interés ninguno, más allá de algunas ideas sueltas interesantes para la ficción científica que serían explotadas por otros directores de mayor talento. Imagino que Jennifer tenía que sentirse decepcionada y desilusionada, pues no acababa de cuajar una carrera interesante. Es posible que esperase que todo cambiara con <strong>&#8216;Requiem por un sueño&#8217;</strong>, película en la que por fin pudo demostrar su talento, a pesar de ser un drama astuto y mentiroso, sobrecargado y autocomplaciente hasta extremos agotadores. Veíamos a una actriz en su plenitud, mucho más delgada, menos voluptuosa, pero en cierto modo más atractiva, más impresionante.</p>

	<p><object width="425" height="344"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/bZmY1S13jD8&hl=es&fs=1"></param><param name="allowFullScreen" value="true"></param><param name="allowscriptaccess" value="always"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/bZmY1S13jD8&hl=es&fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"></embed></object></p>

	<p>Esta década en la que nos encontramos ha sido, por lo menos bastante más interesante en todos los aspectos, aunque sin echar cohetes. En 2001 el insulto al espectador y a cualquier enfermo de esquizofrenia titulado <strong>&#8216;Una mente maravillosa&#8217;</strong> tuvo la grandísima suerte de contar con ella para interpretar a la esposa de Nash, lo que le proporcionó un justísimo Oscar, pues ella era, de muy lejos, lo mejor de aquella nadería de película. Por fin, aunque fuera con una historia como aquella, Connelly era una actriz en su madurez capaz de demostrar de lo que era capaz. Pocas veces en el cine reciente se han visto unos ojos más conmovedores. Lástima que fuera precisamente en una película tan deleznable.</p>

	<p>Con su Oscar recién ganado la llamó <strong>Ang Lee</strong> para su menor aunque muy interesante <strong>&#8216;Hulk&#8217;</strong>, que una vez más fue un éxito moderado de taquilla a pesar de sus expectativas. De nuevo, ella era lo mejor de la función. Pero ese mismo año protagonizó la que quizá es la mejor película de su carrera, en la que ella estaba literalmente impresionante, &#8216;Casa de arena y niebla&#8217;, un complejo drama en el que se ponía a la altura nada menos que de <strong>Ben Kingsley</strong>. Sus ojos eran igual de tristes y bellos que siempre, y además teníamos a una pedazo de actriz en su madurez regalándonos su intepretación. Poco importan, pues, las subsiguientes <strong>&#8216;Dark Water&#8217;</strong>, <strong>&#8216;Reservation Road&#8217;</strong> o <strong>&#8216;Ultimátum a la Tierra&#8217;</strong>.</p>

	<p>Pero fue una secundaria de lujo en la excelente <strong>&#8216;Little Children&#8217;</strong> y en la muy floja <strong>&#8216;Blood Diamond&#8217;</strong>, donde de nuevo era la mejor, muy por encima de la obviedad de <strong>Leonardo DiCaprio</strong> o <strong>Djimon Hounsou</strong>. Quizá nunca consiga ser una gran actriz reconocida, pero los chispazos de su talento, y su innegable belleza ahí quedan para admirarlos como merecen, aún en una carrera tan errática. Siempre es un aliciente encontrársela en un reparto de actores.</p>

	<p><object width="425" height="344"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/rxRrS6r4msg&hl=es&fs=1"></param><param name="allowFullScreen" value="true"></param><param name="allowscriptaccess" value="always"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/rxRrS6r4msg&hl=es&fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"></embed></object></p>      ]]></description>
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