'Una palabra tuya', podría bastar para sanarnos

En la excelente crítica que Adrián Massanet escribió sobre ‘El patio de mi cárcel’, el autor se queja con toda la razón del mundo sobre el actual estado del cine español, ese agónico ser que lucha una y otra vez por salir adelante, peleando infructuosamente contra elementos “externos” como la piratería, o para ser más directos, el cansancio de un espectador harto ya de que un porcentaje bastante alto de las películas españolas se parezcan como dos gotas de agua. Dramas sociales cansinos hasta la saciedad, y cuyos artífices se esfuerzan por intentar vender como verdaderos a personajes que casi siempre resultan falsos o nada creíbles.
Algo así pensaba mientras visionaba ‘Una palabra tuya’, segunda película como directora de Ángeles González Sinde, una mujer capaz de aburrir como nadie con sus discursos al frente de nuestra Academia de Cine, pero que afortunadamente para todos, como directora tiene algo más de talento. Eso sí, en la película no puede, o no quiere, porque a estas alturas uno ya no sabe si nuestros directores son incapaces o simplemente se han acomodado, evitar caer en los clichés que adornan la mayor parte de la producción nacional.


