'Sólo quiero caminar', desconcertante thriller

Desde la magnífica ‘Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto’, Agustín Díaz Yanes no había vuelto a hacer buen cine. Tampoco había hecho mucho cine, sólo dos películas, pero ninguna de las dos cumplió con lo que se esperaba de él tras su ópera prima. ‘Alatriste’ era un batiburrillo de anécdotas sin hilo conductor en el que todo lo que ocurría daba igual porque no sabías cómo afectaba a sus protagonistas. ‘Sin noticias de Dios’, aunque algo superior, vivía en la confusión entre tonos y te dejaba preguntándote cómo debías tomártela. Quizá su problema es que tenía aspiraciones demasiado elevadas.
Con ‘Sólo quiero caminar’, Díaz Yanes ha intentado volver a lo que hizo tan bien en 1995 y ha tomado a dos de los personajes de ‘Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto’: Gloria Duque, Victoria Abril, y Doña Amelia, Ana Ofelia Murguía. A ellas ha sumado las figuras de Ana, Elena Anaya; Aurora, Ariadna Gil, y Paloma, Pilar López de Ayala; para contar la historia de cuatro mujeres que planean un robo con unas intenciones muy personales.
El plan que las cuatro féminas llevan a cabo nos sume en el desconcierto no sólo porque nunca sabemos hacia dónde apuntan sus intenciones, sino también porque la película presenta unas cuantas incongruencias –fallos de ráccord— y está montada de tal manera que en muchas ocasiones piensas que se trate de flashbacks y flashforwards cuando la narración finalmente es lineal.

