'Wicker Man', ridícula y sumamente entretenida

Estrenada hace poco en toda España, ‘Wicker Man’ (aquí le han quitado el inicial ‘The’ del título original porque sí) fue una de las últimas películas que tuve la suerte de ver (en versión original subtitulada) en el marco del fantástico Festival de Sitges. Dirigida por el prestigioso Neil LaBute, la película es un remake de una cinta que a Red Stovall le pareció muy buena y está protagonizada por el hiperactivo Nicolas Cage, al que, de tanto defenderle (hay que ver lo oportunistas que son algunos), le estoy cogiendo bastante afecto. Debo decir que tras la proyección de ‘Wicker Man’, la mayor parte de las reacciones fueron muy negativas, similares a la de mi compañera Beatriz. Fui de los pocos que lo pasó en grande con esta rarísima mezcla de géneros.
‘Wicker Man’ se centra en Edward Malus (Nicolas Cage), un agente de policía traumatizado desde que no pudo salvar a una madre y su hija del fuego de un violento accidente. Sin embargo, se le presenta una posibilidad de redención en forma de carta. Una antigua novia suya le pide ayuda para encontrar a su hija desaparecida. Malus deberá entonces trasladarse a una isla privada, cuya extraña sociedad (que vive sin ningún tipo de elementos modernos, como los Amish) está liderada por la matriarca hermana Summersilse. Malus sólo encontrará dificultades, incluso desde la que le llamó, cuya versión de los hechos no comparte nadie más en la isla. Según la población, la niña no existe.
Madre mía, qué desastre de película. Estamos ante uno de los mayores follones fílmicos del año, pero no por lo que todo el mundo cree. No voy a despachar a ‘The Wicker Man’ con los clásicos argumentos de “ya están los garrulos de Hollywood haciendo remakes de los maravillosos y mágicos filmes ingleses”. Y no lo voy a hacer porque 


