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William A. Wellman

Harry Morgan nos ha dejado

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Según informa Variety, el actor Harry Morgan ha fallecido a los 96 años de edad. Puede que los cinéfilos más jóvenes no conozcan el nombre de Morgan, pero en nuestro país se hizo enormemente popular en su momento cuando emitieron por televisión la serie ‘M.A.S.H.’, adaptación de la película homónima de Robert Altman. En la misma daba vida al entrañable y carismático Coronel Sherman T. Potter.

Pero antes de ser conocido por sus papeles en la televisión, medio en el que se centró a partir de los años 60, su presencia se hace relevante en muchas películas clásicas de alta envergadura, en las que su nombre aparecía como Henry Morgan. Ahí están títulos imprescindibles como ‘Incidente en Ox-Bow’ (‘The Ox-Bow Incident’, William A. Wellman, 1943), ‘El castillo de Dragonwyck’ (‘Dragonwyck’, Joseph Leo Mankiewicz, 1946), ‘Cielo amarillo’ (‘Yellow Sky’, William A. Wellman, 1948), ‘Horizontes lejanos’ (‘Bend of the River’, Anthony Mann, 1952), ‘Sólo ante el peligro’ (‘High Noon’, Fred Zinnemann, 1952), ‘Música y lágrimas’ (‘The Glenn Miller Story’, Anthony Mann, 1954) o ‘La herencia del viento’ (‘Inherit the Wind’, Stanley Kramer, 1960) son algunas de las muestras del hacer de Morgan con sus personajes.

Casi siempre en roles de secundario, podía dar vida con la misma facilidad al mejor amigo del protagonista o al más grande enemigo del mismo, algo en lo que destacaba más precisamente por la amabilidad de su rostro que le hacía impensable para papeles de malvado. El último papel cinematográfico de este actor, nacido en Detroit, fue en la película ‘Acampa como puedas’ (‘Family Plan’, Fred Gerber, 1997).

Hasta siempre Harry.

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'Gloria y hambre', de William A. Wellman

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En el especial sobre Clint Eastwood que os estamos ofreciendo a lo largo de los últimos y venideros meses, nos paramos en una película muy influyente en la carrera del actor: ‘Incidente en Ox-Bow’, una de esas películas cuyo visionado no se olvida, porque es de los que dejan huella. El director de esa joya era William A. Wellman, nombre que a los que les gusta el cine no les dirá nada, pero a los cinéfilos sí. Wellman pertenece a una serie de realizadores ya perdidos, pero cuya huella ha quedado impresa con oro puro en la historia del cine.

Firmante de películas imprescindibles como ‘El enemigo público’ (en un excelente episodio de la tercera temporada de ‘Los Soprano’ rinden un sentido homenaje a este film), la mencionada ‘Incidente en Ox-Bow’ (cuya visión de la maldad del ser humano es insoportable), ‘Beau Geste’ (uno de los mejores relatos de aventuras jamás filmados, con un lirismo arrebatador) o ‘Fuego en la nieve’ (film antibélico, cumbre en el género), Wellman se caracterizó por una narración sencilla (que no simple), directa, y sus películas poseían un cierto regusto de denuncia que aún siguen vigentes. ‘Gloria y hambre’ es uno de sus trabajos menos conocidos, pero pueden apreciarse todas las cualidades de Wellman.

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Clint Eastwood: la influencia de 'Incidente en Ox-Bow'

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Antes de hablar de ‘Infierno de cobardes’, la siguiente película en el especial que le estamos dedicando a Clint Eastwood, he creído conveniente hablar de ‘Incidente en Ox-Bow’, una de las películas favoritas del director de ‘Sin perdón’, cuya influencia es probablemente la que más se nota en su cine. Este film, dirigido por William A. Wellman en 1943, tiene en la obra de Eastwood director una presencia mucho más notable que las maneras heredadas de Sergio Leone o sus homenajes a John Ford. Eso puede verse sobre todo en los cuatro westerns que dirigió, en ‘Mystic River’ y en ‘Cartas desde Iwo Jima’.

Si el protagonista de ‘Harry el sucio’ mereció alguna vez la etiqueta de director clásico fue por tener presente esta película más que por otra cosa. En ella están reunidos algunos de los temas que más han interesado a Eastwood a lo largo de su trayectoria cinematográfica. El equivocado sentido de la justicia, el crimen sin castigo, o la apatía del ciudadano al no impedir un hecho abominable sobre el que no habrá marcha atrás posible, es de lo que habla ‘Incidente en Ox-Bow’.

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'Good-bye, my Lady', un Wellman desconocido

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El nombre de William A. Wellman no le dirá absolutamente nada a las nuevas generaciones de cinéfilos. A los de anteriores generaciones por supuesto que sí, y son bastantes los títulos de su fructífera trayectoria como para considerarlo uno de los grandes. Películas como ‘Alas’, ‘El Enemigo Público’, ‘Caravana de Mujeres’ (de impresionante éxito en nuestro país en sus pases televisivos, llegando hasta el punto de poner en práctica lo que la película cuenta), o ‘Beau Geste’ visten una filmografía llena de joyas, algunas de ellas a redescubrir urgentemente.

En la actualidad, el único director que rememora, y más de una vez, al cine del viejo Wellman es don Clint Eastwood, quien no deja de homenajear, tanto en forma como en fondo, una de las obras maestras del director: ‘Incidente en Ox-Bow’, un western insólito, como muchos de los que firmó Wellman, en el que se hacía un incisivo análisis sobre el ser humano. Curiosamente, en ‘Good-bye, my Lady’ se encuentra otro paralelismo con la obra de Eastwood, aunque de menor grado. Laurindo Almeida, uno de los dos compositores de la banda sonora, fue un excepcional guitarrista que terminó interpretando los fantásticos solos del score de ‘Sin Perdón’, en una operación similar a la que realizó con el mítico Marty Robbins cuando lo puso a cantar en ‘El Aventurero de Medianoche’. Un pequeño ejercicio de nostalgia.

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