
Vamos a ver cómo lo digo para que me crean. No…me parece que nadie me va a creer. Somos así de tercos, de necios. De hecho a mí mismo tampoco me creo a veces. Lo voy a decir igual: no es que el mundo se vaya a acabar, es que el mundo ya se ha acabado. Dicen que podemos dar marcha atrás y deshacer la cloaca de mundo en que vivimos. Pero tengo la sensación, cada vez mayor, de que es una falacia. Es demasiado tarde. Al menos esa es la sensación que me queda después de ver esta joya de película documental.
Mientras espectáculos de dudoso nivel estético como ‘Watchmen’, ‘Terminator Salvation’, ‘Harry Potter y el misterio del príncipe’ y otros de similar catadura, inundan las pantallas para destrozarle el gusto al espectador, empleando cientos de millones de dólares para ello, y queriendo contarnos grandes dramas de altura planetaria, otro cine se abre camino y nos habla de verdaderos dramas planetarios, de hechos que nos atañen a todos, que nos afectan y de los que somos responsables. ¿Qué necesidad más grande puede cubrir el cine?

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