La familia es un contrato. Así lo entienden muchos. Y también, para muchos hijos, que los padres de divorcien supone una “ruptura del contrato”. La película ‘Propiedad privada’ (‘Nue propriété’, 2006)es la historia de una familia rota en la que los hijos han decidido que, tras el divorcio de sus padres, las antiguas reglas ya no valen: ahora son ellos los que tienen el poder. En un post anterior ya comenté el argumento, di datos técnicos e incluí un trailer.
Una soberbia Isabelle Huppert encarna a una madre absolutamente sometida a los hijos. No sólo se trata de una cuestión de falta de autoridad: también ha de contar con los chicos para que le den el beneplácito a cualquier decisión que ella quiera tomar, ya sea tener un novio o dedicarse a otra profesión. El detonante de la desintegración de esta familia se produce cuando la madre decide vender la mansión familiar para poder realizar un negocio que anhelaba desde hacía tiempo. En ese momento, los hijos consideran que la madre está jugando con un patrimonio que “les pertenece” y no dudarán en recurrir al padre para que tome cartas en la situación.

Este viernes se estrenará la película belga de 
