
¿Tanto me aburro que veo películas de Uwe Boll sabiendo que van a ser malas? ¿Tan masoquista soy? Pues parece que sí, o lo uno o lo otro, no sabría decir. El caso es que, desde que me hizo tanta gracia ‘House of the Dead’, he cogido la costumbre. (Por cierto, resulta que ‘House of the Dead’ tiene ahora una versión de risa. Me pregunto en qué consistirá: si será simplemente la misma película, pero con una carátula en la que dice que es una comedia o si habrán cambiado algo). La conclusión es que el dr. Boll demuestra con ella y con la que me ocupa que hace mucha más gracia cuando no lo intenta.
‘Postal’ es una locura que alterna la parodia con el humor de películas de instituto y en la que el propio Boll tiene su aparición. Como sabéis, está basada en el videojuego homónimo, que es un “shooter” con un argumento similar al de ‘Un día de furia’. Según eso, debería haber muchos tiros y mucha acción, pero el director sustituye esto por una trama que cree que le da pie a crear momentos graciosos.
Gracias a que Boll no tiene pelos en la lengua —como habréis podido comprobar si habéis escuchado alguna entrevista—, el humor políticamente incorrecto que encontramos en ‘Postal’ es brutal y sin concesiones. Si estos mismos chistes los hiciese alguno de esos cómicos norteamericanos que se consideran hoy en día tan ácidos y atrevidos, recibirían el aplauso unánime de sus seguidores.


