Directores y guionistas, paradojas

De entre las muchas parajodas que se pueden desprender del oficio cinematográfico, destaca, por encima incluso del binomio actor-director o del operador-director artístico, el de guionista y director, debido sobre todo, pienso yo, al desconocimiento o simple desdén del público hacia la razón de ser del guión como impulso, a veces una excusa, para hacer realidad un proyecto. El guión, por supuesto, no es más que una estructura en constante mutación, que nunca debería, bajo mi punto de vista, tomarse como un trabajo acabado. Pero como semilla u origen de una película, hay guiones y Guiones, y hay Directores y directores.
Ahora bien, no es lo mismo un director-guionista, que un director que no escribe sus guiones y que recibe propuestas de guionistas o de productores importantes de la industria. La gran mayoría del público fagocitador de películas no tiene ganas ni interés ninguno en encontrar las diferencias, sensibles, entre unos y otros. Pero esas diferencias condicionan, y de qué forma, el resultado final, y de ellas se derivan una serie de paradojas sobre las que resulta muy interesante reflexionar. Otro día hablaremos de la difícil relación entre los directores de fotografía y los directores artísticos, hoy nos centraremos en hablar del guión, y sus relaciones con la industria y el espectador.
El sábado pasado, como es costumbre, en ‘Sesión Numerada’ de La Alternativa, hablamos de dos de los estrenos más importantes de esta semana que está transcurriendo. Por un lado


En mi opinión, 
Esta película se estrenó en su país de origen, China, a finales del año pasado. Ahora empieza a verse en el resto del mundo. Y aquí sabe Dios si la veremos algún día estrenada. Puede que al estar dirigida por 