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El enorme éxito de la película Tropa de Elite tomó por sorpresa a unos cuantos en Brasil. Para empezar, porque no todos los días una película se convierte en un fenómeno de recaudación antes de su estreno.

Desde luego, el primer sorprendido debió ser el propio director, Jose Padilha —autor del excelente documental Bus 174–, quien seguramente jamás soñó ver pirateada su filme de tan mala manera. Se estima que, antes de su estreno, 11 millones y medio de espectadores habían visto el filme en copias piratas vendidas por camelôs; lo que obligó a Padilha a reeditar tanto el comienzo como el final de la historia.

Pero a pesar de la piratería, el filme ha batido todos los records de recaudación en las salas de cine. Réplicas no autorizadas de los protagonistas son vendidas en las calles y un encendido debate ha tomado las páginas de los diarios. Mientras la izquierda ataca la cinta, acusándola de fascista y de ser un alegado a favor de la tortura; la derecha reclama la supuesta poca fidelidad con que Padilha retrata las acciones de la policía. La polémica ha trascendido las fronteras. The New York Times y BBC se han hecho eco de la controversia en sus páginas. Entre tanto, Harvey Weintein, de la distribuidora Wenstein Co., ha corrido a hacerse con los derechos de distribución en los Estados Unidos.

El personaje principal del filme es el capitán Nascimento, un efectivo del BOPE, Batallón de Operaciones Policiales Especiales, un cuerpo policial,de disciplina espartana, con fama de implacable, incorruptible y eficiente —sus miembros son capaces de acertar una modena de cinco centavos a 100 kilómetros de distancia con un tiro de un fusil de asalto— y cuyo escudo de armas presenta una calavera atravesada por una daga, con dos pistolas cruzadas de fondo.

Interpretado por uno de los mejores actores brasileños, Wagner Moura, el capitán Nascimento se debate entre su vida familiar y su peligroso oficio. Lo que ha levantado tanta polémica son los procedimientos empleados por el BOPE en sus operativos policiales, descritos en la película. El capitán Nascimento y sus compañeros se abren paso a tiros en las favelas dominadas por pandillas de narcotraficantes, no se detienen a mirar por la vida de inocentes en el fuego cruzado y la tortura es su método predilecto de interrogatorio.

La visión de la cinta sobre el problema del narcotráfico también ha levantado ronchas. Para el capitán Nascimento, son tan culpables de la muerte de un niño inocente en una favela, tanto el muchacho de clase media que se fuma un porro (y que le compra maconha a los pandilleros de las favelas), como el policía corrupto que dispara a mansalva. El filme denuncia que son los consumidores de droga de clase media y alta quienes financian las armas de guerra con las que las narcopandillas desangran a las clases pobres y luego, esos mismos consumidores, organizan caminatas por la paz y pactan con los narcos para fundar ONGs en las favelas.

Tropa de Elite | Trailer

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