Favoritos de los expertos de 13028 en Blogdecine http://www.blogdecine.com/usuario/ seleccionado por los expertos de 13028 http://www.blogdecine.com <![CDATA['El gran Gatsby', la tragedia de perseguir lo inalcanzable]]> http://www.blogdecine.com/criticas/el-gran-gatsby-la-tragedia-de-perseguir-lo-inalcanzable http://www.blogdecine.com/criticas/el-gran-gatsby-la-tragedia-de-perseguir-lo-inalcanzable Thu, 23 May 2013 09:38:35 +0000 seleccionado por los expertos de 13028 Un cartel de El Gran Gatsby

-¡Quieres demasiado!

Daisy Buchanan (Carey Mulligan)

Siempre que se estrena un remake o una adaptación —de una novela, un cómic, un videojuego…— tendemos a comparar el material original con el nuevo, aun cuando pertenezcan a ramas artísticas diferentes, y seamos conscientes de que lo más sensato es valorar cada trabajo por sí solo; ¿cuántas veces seguiremos cayendo en eso de “es mejor el libro“? Creo que es inevitable, porque volver a explorar una historia —desde un enfoque diferente— supone recuperar sensaciones e imágenes que nos han afectado con anterioridad, que hemos asimilado y que forman parte de nosotros, como si fueran auténticos recuerdos. Y estamos cómodos con ellos, nos reconocemos en ellos.

Y ahora viene otro a cambiar la forma de eso que guardamos en nuestro corazoncito de lector o espectador. De ahí debe brotar esa resistencia a aceptar cambios, recortes o añadidos en las películas que parten de una obra previa —como la reciente polémica sobre el villano de ‘Iron Man 3’ (Shane Black, 2013)—, llegando al extremo del fan que es más protector que el propio autor, como si hubiera adquirido el derecho a vetar ideas que no encajen con su interpretación. Antes que un remake o una adaptación pensada para contentar a los seguidores —o sea, para hacer caja— yo prefiero una visión diferente, algo nuevo a partir de lo ya conocido. En parte, por eso defiendo lo que ha hecho Baz Luhrmann en ‘El gran Gatsby’ (‘The Great Gatsby’, 2013).

La pirotecnia de Luhrmann y la pasión de DiCaprio

Luhrmann, Maguire y DiCaprio comprueban el efecto tridimensional durante el rodaje

Cada uno sacará sus propias conclusiones, condicionadas por la lectura de la novela de F. Scott Fitzgerald, el visionado de alguna adaptación anterior —la más famosa la dirigió Jack Clayton— o la apreciación del estilo de Luhrmann —quien por cierto no leyó el libro, lo escuchó—, pero creo que esta versión de ‘El gran Gatsby’ cuenta con una serie de virtudes indiscutibles que hacen que el visionado merezca la pena aunque uno acabe pensando que… el libro es mejor. La primera ya la dejé caer antes: el film ofrece una experiencia única, excesiva en lo bueno y en lo malo. Da la posibilidad de contemplar el mundo a través de una singular mirada; la misma que reinterpretó el romance de Romeo y Julieta (1996) o las fiestas del Moulin Rouge (2001).

Otro punto a favor es el reparto, en especial que Leonardo DiCaprio lleve el disfraz de Jay Gatsby. Se apodera del personaje de tal forma que piensas que no solo entiende a Gatsby y simpatiza con él sino que pone parte de sí mismo en la creación de este enigmático multimillonario hecho a sí mismo, obsesionado por los detalles y la construcción de un sueño perfecto. Curiosamente, la estrella presentó la película en Cannes —lugar inmejorable para tal evento— durante su retiro temporal de la actuación, mientras encuentra la energía y la motivación para volver a implicarse en un rodaje —el último fue ‘The Wolf of Wall Street’ (Martin Scorsese, 2013)—. También es una afortunada decisión que Nick Carraway esté encarnado por Tobey Maguire, a quien DiCaprio ha señalado como su mejor amigo y confidente.

Una luz en la niebla

Joel Edgerton, Isla Fisher y Jason Clarke en El Gran Gatsby

La película está ambientada en el Nueva York de los años 20 —recreada con un enfoque moderno y recargado— y la narra Nick, un escritor que vende acciones para pagar el alquiler. Vive en una casita junto al inmenso palacio de un tal Gatsby, de quien se cuentan toda clase de historias, organizador de fiestas increíbles a las que cualquiera puede acceder —si bien él prefiere observar desde la distancia y el anonimato—. Aparentemente, Gatsby lo tiene todo, pero busca a Nick porque necesita (re)encontrarse con la prima de éste, Daisy, una mujer casada con un hombre rico. La trama no tiene misterio alguno —hasta el tráiler lo revela— pero Luhrmann consigue dotar de emoción a cada instante, cada mirada, cada frase, cada gesto, de un Gatsby enamorado trágicamente.

He ahí el último de los logros que destaco de ‘El gran Gatsby’: su desatado y arrebatador romanticismo. El símbolo del destello verde, la esperanza de recuperar el pasado, la obsesión por un ideal, el sacrificio… La película dura demasiado, la ambientación resulta artificial —esas panorámicas imposibles, el lucimiento del 3D, las postales bélicas, la ciudad en constante celebración…—, los personajes están muy cerca de la caricatura, los giros parecen sacados de una telenovela… sin embargo, el resultado es coherente, es como un cuento, con su dosis de fantasía y humor simplón, el héroe y el villano, el amigo fiel y la doncella en peligro. Pero aquí no hay final feliz. Solo el placer de haber disfrutado el viaje y la nostalgia de esos momentos mágicos irrepetibles.

3 estrellas

  • Otras críticas en Blogdecine:

‘El gran Gatsby’, los excesos románticos de Baz Luhrmann
‘El gran Gatsby’, tocar el cielo

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<![CDATA[Cannes 2013 | 'As I lay dying', el camino a la madurez de James Franco ]]> http://www.blogdecine.com/criticas/cannes-2013-as-i-lay-dying-el-camino-a-la-madurez-de-james-franco http://www.blogdecine.com/criticas/cannes-2013-as-i-lay-dying-el-camino-a-la-madurez-de-james-franco Wed, 22 May 2013 13:51:07 +0000 seleccionado por los expertos de 13028 as I lay dying

La filmografía de James Franco como actor es bastante irregular, pasando de grandes superproducciones como la primera saga de ‘Spider Man’ dirigida por Sam Raimi, a títulos más interesantes que le pusieron en el objetivo de la crítica y premios varios como ‘Milk’ (Gus Van Sant, 2008) o ‘127 Horas’ (‘127 Hours’, Danny Boyle, 2010), pero lo cierto es que a Franco también le gusta dirigir y aunque hasta la fecha lo había hecho tímidamente y con títulos bastante bizarros, con ‘As I lay dying’ nos demuestra que puede llegar a convertirse en un director de cine de autor con clase.

Presentada en la sección Un Certain Regard del Festival de Cannes, ‘As I lay dying’ está basada en la novela homónima de William Faulkner, titulada en España ‘Mientras agonizo’ y nos cuenta la historia de los Bundren, una familia pobre del sur de los Estados Unidos que recorre cientos de kilómetros con el cadáver de la matricarca para lograr enterrarla en el pueblo que ella quiere. Una especie de road movie dura y áspera que ha sorprendido a todos a su paso por Cannes y que deja bien claro que James Franco ha llegado al mundo de la dirección para quedarse.

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No es tarea fácil adaptar la obra de Faulkner a la gran pantalla, donde todo es tan introspectivo y la historia nos es contada a través de la conciencia y la psicología de los personajes. Todo se complica mucho más si, como ocurre en ‘Mientras agonizo’, donde la trama se desarrolla a través del monólogo interior de 15 personajes, quienes dan su punto de vista sobre la muerte de la madre de la familia. Todo un reto para un joven realizador criado como actor en el cine más comercial de Hollywood y que consigue defender con una inteligencia y madurez pasmosa. Y es que, gracias a su ritmo pausado y a la utilización de la pantalla partida, James Franco consigue acercarse a este dilema familiar de aire melancólico y de despedida.

‘As I lay dying’ resulta ser una cinta arriesgadísima y con un toque experimental en el que reside todo su interés artístico y que dota al film de una mayor profundidad. Me refiero al uso de la pantalla partida –y le saca mucho más partido que Jaime Rosales en ‘La Soledad’ (id, 2008) quién solo nos mostraba el plano contra plano– para mostrarnos las diferentes perspectivas de los personajes sobre los acontecimientos clave de la historia y acercándose más a la pluralidad de puntos de vista que ofrecía Faulkner en su novela. Gracias a esto, el espectador recibe sentimientos e ideas opuestas a la vez y una visión más completa al combinar todas estas perspectivas de la familia Bundren.

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Además, ‘As I lay dying’ supone un viaje a la America más profunda y a la estirpe familiar en el ambiente sureño americano, al que nos sentimos cercano gracias a un elenco de actores que encabeza el propio James Franco –nunca le he visto mejor que aquí– que llenan de verdad la pantalla y hacen que resulte más sencillo al espectador entrar en el juego de la doble perspectiva de la pantalla partida. Un excepcional Tim Blake Nelson, interpretando al padre de familia y los descubrimientos de Logan Marshall-Green, Ahna O’Reilly y Jim Parrack, dotan de un realismo desbordante a está tristísima historia, aunque a veces resulte algo complicado entender la cinta en su versión original sin subtítulos por lo bien que sus protagonistas imitan el acento del sur americano.

Sin duda, ‘As I lay dying’ es una propuesta arriesgada con la que James Franco demuestra sus grandes aptitudes artísticas como director y una madurez sorprendente. Una declaración de intenciones que, aunque irregular en ciertos momentos –ciertos pasajes de la historia se hacen largos y la utilización de la pantalla partida no siempre cumple con su misión funcional de mostrar diferentes perspectivas–, sabe dejar impactado al espectador con su potente introspección visual. Sin duda, un título más que recomendable.

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<![CDATA['Blood Ties', cartel y tráiler ]]> http://www.blogdecine.com/trailers/blood-ties-cartel-y-trailer http://www.blogdecine.com/trailers/blood-ties-cartel-y-trailer Mon, 20 May 2013 17:56:02 +0000 seleccionado por los expertos de 13028 Cartel de Blood Ties

Atentos al reparto de ‘Blood Ties’, la primera película de Guillaume Canet en EE.UU.: Clive Owen, Marion Cotillard, Billy Crudup, Zoe Saldana, Mila Kunis, Matthias Schoenaerts y James Caan, entre otros. Os informé sobre esta producción antes de que se iniciara el rodaje y ahora podemos echar un vistazo al cartel y el tráiler, distribuidos tras la presentación del film en el festival de Cannes —fuera de competición—.

Además de un estupendo grupo de actores, el actor y director francés ha contado con la colaboración en el guion de James Gray, quien le ayudado a adaptar la historia del thriller ‘Liens du sang’ (Jacques Maillot, 2008), coprotagonizado por el propio Canet. La historia del remake tiene lugar en Brooklyn durante los años 70 y gira en torno a dos hermanos, un detective de policía y un exconvicto que intenta recuperar su vida tras pasar diez años en la cárcel por asesinato; por caprichosas circunstancias, el primero se encuentra en una situación tan complicada que necesita la ayuda del segundo, forzándole a cruzar de nuevo la frontera de la ley…

‘Blood Ties’ se estrena en Francia el 30 de octubre, de momento no hay fecha para España pero imagino que con estos protagonistas nos llegará este año. Espero…

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<![CDATA[Añorando estrenos: 'Plan siniestro' de Bryan Forbes]]> http://www.blogdecine.com/criticas/anorando-estrenos-plan-siniestro-de-bryan-forbes http://www.blogdecine.com/criticas/anorando-estrenos-plan-siniestro-de-bryan-forbes Mon, 20 May 2013 13:04:10 +0000 seleccionado por los expertos de 13028 plansiniestrof1

Hace apenas dos semanas fallecía Bryan Forbes, actor, escritor y sobre todo director británico en cuya filmografía destaca esta sorprendente ‘Plan siniestro’ (‘Seance on a Wet Afternoon’, 1964), perteneciente al thriller psicológico, género muy de moda en aquellos años sobre todo en la cinematografía inglesa. Su importancia, al lado de otras obras de la época —podríamos citar la imprescindible ‘Suspense’ (‘The Innocents’, Jack Clayton, 1961), el mismísimo miedo filmado, como una de las cumbres del género— es indiscutible y la influencia en el cine posterior incuestionable. Hace poco uno de nuestros mejores directores, Rodrigo Cortés, señalaba en su cuenta de twitter que sin esta película, entre otras, un film como ‘Luces rojas’ (‘Red Lights’, 2011) no habría visto la luz. Y tanto, porque las coincidencias son visibles y aunque prefiero de lejos el film de Forbes, la película de Cortés le rinde un sentido homenaje.

Todo un progidio de película, maravillosa muestra de un tipo de cine hoy un tanto olvidado y que necesita una urgente reivindicación, como muchas de las películas de aquellos años, totalmente desconocidas para los cinéfilos de hoy día. De una extrema sensibilidad y gusto por el detalle, ‘Plan siniestro’ es una historia sobre un secuestro de una niña, y los fantasmas personales de una mujer con problemas mentales y que realiza sesiones de espiritismo. Sus armas, una lograda atmósfera de suspense, que va enturbiándose cada vez más y dos interpretaciones impresionantes, sobre todo la de Kim Stanley que le valió una nominación al Oscar a la mejor actriz principal, premio que fue a parar a Julie Andrews por su composición en ‘Mary Poppins’ (id, Robert Stevenson, 1964), un film en las antípodas del que nos ocupa.

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(From here to the end, Spoilers) El film se presenta a sí mismo con una muy inquietante secuencia de espiritismo en la que la luz de una vela juega un papel importante, todo un detalle lleno de sugerencia que marcará sin compasión el resto de la cinta, sobre todo en lo que respecta al personaje femenino, sin duda el más rico en matices y de múltiples interpretaciones. Atención a la ambigüedad de la secuencia, la misma que se extenderá hasta el clímax de la cinta, en la que además de aclarar ciertas cosas, sigue dejando cierto espacio para lo ambiguo. ‘Plan diabólico’ rehuye inteligentemente cualquier tipo de etiqueta. ¿Qué estamos viendo? ¿Un drama sobre una mujer que se ha vuelto loca debido a una importante pérdida? ¿Una historia de fantasmas? ¿Un policiaco sobre un secuestro? ¿La historia de una relación amorosa profunda pero perdida? Todo al mismo tiempo, y con una envidiable puesta en escena que marca cada momento.

La película va mostrando sus cartas poco a poco, y de vez en cuando juguetea con el espectador, pero jamás sin tomarle el pelo —el principal problema de los thriller psicológicos de hoy día es jugar, engañar al público con efectismos y truculencias apoyadas en giros imposibles—, con un Forbes muy contenido en su escenografía donde encontramos prodigiosos encuadres que enfrentan a los dos personajes centrales mostrando así una relación de dominación/sumisión con algunos instantes patéticos, al ver a Billy —un soberbio Richard Attenborough, también productor del evento, y con una prótesis nasal para caracterizarse— totalmente entregado al amor que siente por su esposa y al mismo tiempo encerrado en ese amor que no le deja huir de ella, temiendo siempre lo peor. Es fácil sentir compasión por él cuando secuestrando a la muchacha —un plan de su esposa para más tarde ofrecer sus servicios de vidente a la policía— se topa con ciertos inconvenientes. Reminiscencias del mismísimo Hitchcock suenan en dicho momento, toda una aventura para un hombre ordinario y con poca capacidad de arrojo.

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Tres personajes predominan en el relato, Myra (Stanley), Billy, y en tercer lugar, Arthur, el hijo de ambos, que nunca llegó a nacer y habla continuamente con su madre dándole instrucciones. En ese aspecto, el film hace gala de la ambigüedad antes citada, e incluso de cierta ambivalencia que nunca desaparece ni cuando el film parece responder a todos los interrogantes. Sólo al final sabremos si Arthur es producto de la locura de una mujer que no pudo superar el no nacimiento —detalle este muy perturbador— de aquel, o por el contrario, Arthur es una presencia, sugerida muy sutilmente con juegos de luces, y que en los estados de trance domina a su madre. La incertidumbre proviene, además de la exquisitez de la puesta en escena de Forbes —mención especial a la fotografía de Gerry Turpin—, de la portentosa interpretación de Kim Delaney, un monstruo que cambia de registro con una facilidad pasmosa. Baste comparar sus estados de ánimo dentro de la casa, en las sesiones de espiritismo y sus careos con la policía y los padres de la niña secuestrada.

‘Plan diabólico’ llega a dar la vuelta en el tratamiento de sus personajes. En un momento dado, aquel en el que Myra quiere asesinar a la niña y su marido se rebela, gritándole unas cuantas verdades y de paso dando información al espectador, los roles se intercambian. Él se torna con carácter y ella duda y siente temor. Todo vuelve a su cauce cuando llega el clímax final, casi a contracorriente, en el que la última sesión de espiritismo frente a dos agentes de policía, uno de ellos creyente, resuelta con imaginación proporciona a Stanley un tour de force arrollador y envolvente en el que se da la mano el más allá con la inestabilidad emocional. ¿Si Myra es una farsante por qué se deja llevar en sus trances actuando como si tuviera poderes hasta el punto de desvelar todo el tinglado? Porque su inestabilidad le hace creer en su don.

Poderosa, intensa, fascinante, ‘Plan siniestro’ no se olvida tras su visionado, sino que sigue jugueteando en nuestra mente, tal vez haciendo mella en nuestro subconsciente como pocas películas de este género lo consiguen.

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<![CDATA['Marea letal', mareo mortal]]> http://www.blogdecine.com/criticas/marea-total-mareo-absoluto http://www.blogdecine.com/criticas/marea-total-mareo-absoluto Mon, 20 May 2013 01:06:58 +0000 seleccionado por los expertos de 13028 darktidef1

John Stockwell combina su faceta de actor con la de director. Su cara era muy común en los ochenta en título como ‘Christine’ (id, John Carpenter’, 1983) o ‘Top Gun’ (id, Tony Scott, 1986), una presencia que no molestaba en absoluto, todo lo contrario cuando decide ponerse detrás de las cámaras filmando thrillers, comedias y sobre todo historias ambientadas en el mar, tal es el caso de ‘Inmersión letal’ (‘Into the Blue’, 2005) o ‘Turistas’ (id, 2006), engendros casi insultantes que basan su atractivo en los cuerpazos que se pasean por delante del espectador, mientras que el cine en sí mismo simplemente desaparece, o se ahoga, nunca mejor dicho.

‘Marea letal’ (‘Dark Tide’, 2005) ha tardado más de un año en estrenarse en nuestras salas, y el resultado estaba claro, no ha logrado colarse ni en el top ten. De hecho, me sorprende que alguien se haya sentido realmente interesado en ver semejante bodrio —de momento la peor película en lo que llevamos de año— y que a priori sólo tiene a Halle Berry como atracción del respetable. Su apariencia de hija bastarda de ‘Tiburón’ (‘Jaws’, Steven Spielberg, 1975) también parece jugar en su contra, y no me extraña, esta película carece del más mínimo suspense para resistir una posible comparación con la obra maestra de Spielberg. En realidad carece de todo.

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(From here to the end, Spoilers) Halle Berry, que lleva años siendo veneno para la taquilla —hasta que la recupere Bryan Singer para la nueva entrega sobre los X-Men— da vida a Kate, una instructora de buceo especialista en bucear al lado de tiburones, su gran pasión. Junto a su novio Jeff —el siempre extraño Olivier Martinez mostrando una total y absoluta falta de feeling con su partenaire— pretende filmar un documental sobre tan peligrosas criaturas, pero en un día de rodaje sucede un imprevisto (JA) y el mejor amigo de Katie, una especie de padre para ella, muere a manos de un escualo. Una espectacular elipsis de un año nos lleva a Katie intentando rehacer su vida lejos de todo y superando su trauma, pero Jeff regresa con una nueva propuesta. Un millonario caprichoso —eufemismo de gilipollas— quiere bucear junto a su hijo al lado de un tiburón blanco. Casi nada.

Tan escueto y delirante argumento está estirado hasta la extenuación en una película que se para demasiado en mostranos agua, y agua, y agua, y olas, y más agua, olvidándose por completo de los personajes —en este tipo de producciones no se necesitan personajes profundos, pero sí con un mínimo de trazo en sus personalidades—, y lo que es peor, la atmósfera o la acción, el drama. Stockwell está tan obsesionado por el mar —lo mismo le pasa en sus anteriores films en ambientes marinos— que uno no puede evitar acordarse de alguien de la talla de James Cameron, a quien Stockwell intenta parecerse en todo momento. Incluso en el film, en una muestra de su excaso sentido del humor, se suelta un chiste sobre Cameron que no tiene ni la más mínima gracia. En los interludios de las escenas subacuáticas el director vacila al personal con ridículas discusiones entre los personajes hasta convertirlos en idiotas de primera clase.

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Las decisiones de todos ellos resultan no sólo increíbles sino estúpidas en toda regla. Desde la inicial de Katie de apartarse de todo, hasta la de aceptar la propuesta de su ex, ridícula en sí misma, o la de llevar al millonario —personaje que acaba con la paciencia de cualquiera— a un lugar peligroso en el que hay grandes tiburones peligrosos, y sólo porque se ha enfadado. Inútiles excusas para situar a los personajes en el centro del problema, pero una vez metidos en materia —subrayemos que el film tarda una eternidad en arrancar— se revela la nula capacidad de Stockwell para el suspense. En su lugar, nos muestra el peligroso fondo marino siempre sin tener un punto de referencia, vacilando y lo complementa con abonimables secuencias de diálogos que son capaces de enrojecer a cualquiera. La discusión entre Katie y su ex es una de las secuencias más vergozosas del cine actual.

Debemos sumar el poco arrojo de los actores, que ciertamente mucho no pueden hacer con personajes tan, tan tópicos y pobres. Halle Berry tendrá un Oscar —¿cuántos grandes no lo han ganado y cuántos mediocres tienen varios?— pero nunca me pareció una buena actriz, y en ‘Marea letal’ se encuentra una de sus peores interpretaciones, que ya es decir. Incapaz de darle algo de personalidad a cualquier personaje, es la que se lleva la palma en el reparto. La que más planos chupa, la que más diálogos tiene, la que más grita y por supuesto, la que más se luce físicamente. El resto del elenco poco puede hacer, salvo poner cara de circunstancias o intentar divertirse, como parece ser el caso de Ralph Brown con su espantoso rol. Esa habría sido una buena opción, la de tomárselo todo a cachondeo. Desgraciadamente ‘Marea letal’ resulta ridícula de lo seria que pretende ser.

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<![CDATA[Taquilla USA: La Enterprise desplaza a Iron Man ]]> http://www.blogdecine.com/noticias/taquilla-usa-la-enterprise-desplaza-a-iron-man http://www.blogdecine.com/noticias/taquilla-usa-la-enterprise-desplaza-a-iron-man Sun, 19 May 2013 22:52:50 +0000 seleccionado por los expertos de 13028 startrekdarknesstaquilla

Antes de enfrancarse en los preparativos para el rodaje del séptimo episodio de la saga Star Wars, J.J. Abrams goza del enorme éxito que ha obtenido con ‘Star Trek: En la oscuridad’ (‘Star Trek Into Darkness, 2013), la única película que ha sido capaz de arrebatarle el trono en la taquilla americana al superblockbuster ‘Iron Man 3’ (‘Iron Man Three’, Shane Black, 2013), que sigue su exitosa andadura por las carteleras de medio mundo. El trabajo de Abrams tiene entusiasmado al público votante en la IMDb, que se deshace en elogios, mientras que la crítica la trata muy bien, a la altura de la anterior entrega.

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Salvo la cinta de Robert Wise, nunca he encontrado interesante el mundo trekkie hasta que llegó J.J. Abrams y lo hizo atractivo. La segunda entrega se estrenará en nuestras pantallas el próximo 5 de julio, y servirá como apertivo a lo que el director nos mostrará en el 2015, cuando cierta fanfarria de John Williams suene estruendosamente en nuestros oídos. Mientras tanto la fuerza parece acompañar a Abrams. Y que dure.

Vía | IMDb

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<![CDATA['Glengarry Glenn Ross', morder el anzuelo]]> http://www.blogdecine.com/criticas/glengarry-glenn-ross-morder-el-anzuelo http://www.blogdecine.com/criticas/glengarry-glenn-ross-morder-el-anzuelo Sun, 12 May 2013 17:55:19 +0000 seleccionado por los expertos de 13028 gl
Un grupo de vendedores recibe una amenaza durante una noche de lluvia: si no consiguen clientes, serán despedidos, y solamente los más ávidos y exitosos vendedores recibirán la lista “Glengarry” de anzuelos o potenciales clientes para poder continuar desempeñando su trabajo exitosamente. Pronto, se desatará la competición entre ellos.

Al teatro en el idioma inglés llegaron demasiadas tempestades, y todas llenas de talento, como para que pueda este crítico que os escribe resumirlas con el suficiente conocimiento o con la mesura y justicia que merecen tantos nombres. Digamos que ese irlandés que cautivó al mundo con su estilo elíptico (¡y que se pasó al francés!) llamado Samuel Beckett dejó arrasados los escenarios y en ese tránsito aparecieron grandes violentadores, como el magnífico Harold Pinter.

En las obras de Pinter cabe un lenguaje desnudo, violento, abrupto y no necesariamente amante de los finales. Son diálogos que hacen de su vulgaridad un arma llena de misterio. Y no hablo de Pinter porque sí, sino porque fue la influencia rectora de ese gigante de las tablas norteamericanas llamado David Mamet que irrumpió en los setenta y los ochenta para terminar haciendo carrera en Hollywood, primero como guionista y luego como cineasta al completo, sin perder de vista su carrera como dramaturgo.
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Los personajes de Mamet son reconocibles desde el primer minuto. Hablan vulgarmente, y no es que parezca que quieran decir cualquier cosa, sino gritarla, hacer de su tiempo verbal una manera de ataque directo, al público y a sus congéneres. Yo creo que los diálogos son imposibles. Y una de sus obras maestras fue una historia, tremebunda y directa, de vendedores que no dudarían en cambiar su destino para huir de la desesperación. Parece una historia de oficina, pero, claro está, termina siendo algo más importante, porque si se trata de dinero, de la materia para pagarse la vida, hasta los corderos han de terminar ejerciendo, aunque sea de manera fatídica o hasta patética, de leones.

Dirige la película un magnífico James Foley, de manera vibrante e inspirada, con largas tomas laterales, movimientos de cámara en una noche iluminada solamente por los neones de una ciudad cuyo centro se intuye alejado de las ventanas y que hace inhóspita todas las habitaciones. Y cuenta con un plantel de actores que hace de su trabajo algo inmaculado, válido, inolvidable.

Tenemos a un inspirado Al Pacino. Está en un registro no demasiado habitual: él es Ricky Roma, el vendedor estrella, que a ojos de sus compañeros tiene que ocultar algún que otro secreto. Y después tenemos a Kevin Spacey, en uno de sus papeles iniciales, llevándose la función como el jefe de oficina, en aparencia un feliz secundario de su jefe de las oficinas centrales, encarnado por un violento y descarado Alec Baldwin.

Por supuesto, inspiradísimo resulta el redescubrir el talento inmenso de Jack Lemmon, en su papel más frágil y desesperado, el del hombre veterano que permanece ajeno a los grandes discursos de liderazgo y competencia y que lucha solamente por llegar a casa con algo de pan y salario bajo el brazo. Y aparentemente cobijado en el cinismo de quien desconfía de los discursos grandilocuentes está un poco habitual Ed Harris, que hace de su personaje una carga de matices y secretos en un registro que no ha cultivado con tanta generosidad después.

Todos ellos son los magníficos profetas del talento de un Mamet, que firma gustoso y glorioso el libreto que adapta su texto, y nos llevan a un universo, demasiado parecido al nuestro, que tal vez sea ese en el que hemos escogido vivir, en el que solamente hemos permitido vivir al que no se comporta de un modo sensato y en el que solamente ganan los rateros y los mentirosos y los tramposos y en el que todos, hasta los descarnados victoriosos, terminarán mordiendo el anzuelo. La inspiradísima banda sonora de James Newton Howard, de ecos jazzísticos que recuerdan a Elmer Bernstein o a Henry Mancini, hace el resto con gran efectividad y hasta ocasionales destellos de sentimiento.
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Esta es una historia llena de rabia, traición, mentiras. Y toda ella en una oficina, con unos vendedores, con la más aparente de las normalidades. No se la pierdan o no dejen de volver a verla: ya no mirarán los ojos del respetable sector de este comercio contemporáneo nuestro de la misma manera.

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<![CDATA[Los mejores atracos o robos de cine]]> http://www.blogdecine.com/reflexiones-de-cine/los-mejores-atracos-o-robos-de-cine http://www.blogdecine.com/reflexiones-de-cine/los-mejores-atracos-o-robos-de-cine Tue, 07 May 2013 16:05:34 +0000 seleccionado por los expertos de 13028 pistolaatracocine

Las películas de robos y atracos han funcionado muy bien a lo largo y ancho de la historia del cine. Cualquier cinta de Film Noir, o acción, que se precie posee un atraco con la intención de añadir tensión al relato en cuestión, o simplemente empezar a lo bestia como decía Cecil B. DeMille —en el caso de Christopher Nolan y su mejor entrega sobre Batman— y de ahí para arriba. Hoy vamos con una de esas listas que tanto os/nos gustan por aquello de animar un poco la función hablando de nuestros atracos o robos favoritos en el séptimo arte.

Como suele pasar en todas las listas, ni están todas las que son ni son todas las que están. Lo cierto es que hay material de sobra para realizar una lista corta, pero tampoco vamos a poner aquí un listado interminable de películas, que entonces sí que aburrimos al personal. Desde Stanley Kubrick a Nolan, pasando por Robert Siodmak, Michael Mann o Katrhyn Bigelow. Pasen y disfruten de una de las actividades más deseables del ser humano: robar. Y más en estos tiempos.

‘Atraco perfecto’

La primera gran obra de Stanley Kubrick es ‘Atraco perfecto’ (‘The Killing’, 1955), imitada hasta la saciedad en numerosos films posteriores. Toda la película es un prodigio de ritmo, suspense y planificación, medida con la precisión de un reloj suizo. La escena del atraco al hipódromo sigue siendo uno de los instantes más poderosos del relato, que como en todo buen Film Noir está bañado de fatalismo. Tensión del momento: muy alta, de ese robo depende el futuro del protagonista, que ya nos ha caído bien.

‘El caballero oscuro’

Tras el trabajo de Kubrick era lógico citar el mejor trabajo de Christopher Nolan, ‘El caballero oscuro’ (‘The Dark Knight’, 2008), cuyo inicio además de rendir tributo a la máxima antes mencionada sobre Cecil B. DeMille es todo un homenaje al atraco anterior. Uno de los inicios más vibrantes y endiabladamente entretenidos del cine reciente y toda una lección de cine —ya sé que Nolan no es un maestro como John Ford, pero no me voy a poner quisquilloso, esta secuencia es magistral—, con la enigmática presencia, aunque jamás le vemos la cara, de uno de los villanos más admirados del cine. Tensión del momento: Muy alta, si el espectador no es capaz de engancharse ya no lo hará.

‘El abrazo de la muerte’

Robert Siodmak fue uno de los grandes del Film Noir, y ‘El abrazo de la muerte’ (‘Criss Cross’, 1949) es una de sus obras maestras. Repitiendo con Burt Lancaster tras la imprescindible ‘Forajidos’ (‘The Killers’, 1946) se marca otro relato electrizante, en el que uno de sus puntos álgidos es sin duda ese maravilloso atraco al frugón blindado, el cual no ha sido superado aún. Impresionante el detalle de las bombas de humo. Tensión del momento: Muy alta, el relato puede devenir en cualquier cosa y la previsibilidad no existe.

‘Rififi’

De la imprescindible cinematografía francesa de los años 50, destaca sobremanera una joya del calibre de ‘Rififi’ (‘Du rififi chez les homme’, Jules Dassin, 1955), probablemente la mejor cinta de robos que exista. La escena del robo en cuestión es sin diálogos y tan larga que le lleva a uno al borde del infarto. Nadie se atrevería con ello hoy día. Tensión del momento: Muy alta, el que los personajes mantegan el silencio mientras trabajan hipnotiza al espectador hasta límites insospechados.

‘Le llaman Bodhi’

Con la ayuda de J. Michael Muro, excepcional operador de cámara perfecto utilizador de la steadycam, ahora metido a competente director de fotografía —suyo es el trabajo de la insípida ‘Parker’ (id, Taylor Hackford, 2012) en la que podemos ver un par de aburridos y sosos atracos—, Kathryn Bigelow se marca un atraco en concreto espectacular, aquel en el que el policía infiltrado al que da vida Keanu Reeves es obligado a participar. Gritos, emoción y la Bigelow que baja la cámara a ras de suelo y todo estalla. Tensión del momento: Muy alta, la emoción no está solo en que el bueno de la película puede ser abatido, sino en la inesperada reacción del cliente/policía que se encuentra en el banco y decide intervenir. Brutal.

‘Heat’

El último gran neo thriller —subgénero que dio comienzo con ‘El rastro de un suave perfume’ (‘Hickey & Boggs’, Robert Culp, 1972)— que ha venido de tierras yanquis, de la mano de uno de los realizadores más interesantes de las dos últimas décadas, Michael Mann. En realidad no vemos ni el atraco ni el robo, sólo las consecuencias del mismo, y esas no son más que una de las mejores escenas de acción jamás filmadas, tanto que no podía faltar en esta lista. Un enfrentamiento monumental entre los hombres de Robert De Niro y los de Al Pacino. Tensión del momento: Muy alta, Mann coloca la cámara en el cogote de los personajes y nos mete de lleno en un tiroteo impresionante que nos deja aturdidos y alucinados.

Su turno, damas y caballeros.

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<![CDATA[Ray Harryhausen nos ha dejado]]> http://www.blogdecine.com/noticias/ray-harryhausen-nos-ha-dejado http://www.blogdecine.com/noticias/ray-harryhausen-nos-ha-dejado Wed, 08 May 2013 04:36:08 +0000 seleccionado por los expertos de 13028 harryhaussendead

Algunos dicen ‘Casablanca’ o ‘Ciudadano Kane’, yo digo que ‘Jason y los argonautas’ es la más grande película de la historia (Tom Hanks cuando entregó el Oscar honorífico a Ray Harryhausen)

Ayer nos dejaba uno de los artistas más grandes que ha conocido el séptimo arte, Ray Harryhausen, experto en efectos visuales y stop motion. La propia familia de Harryhausen comunicó el fallecimiento a través de su página en Facebook.

Películas como ‘Simbad y la princesa’ (‘The 7th Voyage of Sinbad’, Nathan Juran, 1959) y ‘Jason y los Argonautas’ (‘Jason y los Argonauts’, Don Chaffey, 1963) forman parte del imaginario colectivo no sólo por el enorme canto a la fantasía que son, sino por la enorme contribucion del talento de Harryhausen a tamaña empresa. La stop motion de ambos films supera en ingenio, atrevimiento e imaginación a cualquier efecto digital de hoy día. Efectos visuales que trascienden el paso del tiempo gracias a la personalidad que Harryhausen, que también quiso ser actor, implantaba en ellos.

El ingenio y dedicación de Ray Harryhausen a lo que mejor sabía hacer se lo debemos a un film mítico: ‘King-Kong’ (id, Merian C. Cooper & Ernest B. Schoedsack, 1933), cuyo visionado le cambió la vida para siempre. Primero como pasatiempo, alentado por sus padres que le ayudaban, más tarde su pasión se convirtió en una profesión en la que su trabajo sería tomado como ejemeplo para futuras generaciones de creadores de efectos visuales, entre ellos Dennis Murren o Phil Tippett. Su primera aportación impoprtante para el cine fue en ‘El gran gorila’ (‘Mighty Joe Young’, Ernest B. Shoedsack, 1949), unproducción de John Ford, en la que Harryhaussen participó gracias a la ayuda de Willis O´Brien, clásico técnico de efectos visuales.

Productor de los trabajos en los que participó, metía a veces mano también en el guión y sus aportaciones jamás eran desoídas. Su interés por la intepretación pudimos verla en algunas películas en las que tuvo un pequeño papel, como por ejemplo en dos films de John Landis, gran admirador suyo, ‘Espías como nosotros’ (‘Spies Like Us’, 1985) o ‘Burke and Hare’ (id, 2010). Su última aportación en el campo de los efectos visuales fue en la admirada ‘Furia de titanes’ (‘Clash of the Titans’, Desmond Davies, 1981).

Su trabajo inspiró a muchos directores como George Lucas, James Cameron, Steven Spielberg o Peter Jackson, quienes han reconocido más de una vez que sin Ray Harryhausen ellos no serían lo que son.

Hasta siempre Ray.

En 1001 Experiencias | La fantasía tiene un nombre, Ray Harryhausen

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<![CDATA[Especial Richard Donner en Blogdecine]]> http://www.blogdecine.com/directores/especial-richard-donner-en-blog-de-cine http://www.blogdecine.com/directores/especial-richard-donner-en-blog-de-cine Mon, 06 May 2013 05:52:38 +0000 seleccionado por los expertos de 13028 Richard Donner

Richard Donner es uno de los pocos directores en Hollywood que puede hacer la película que quiera de la manera que le venga en gana sin que nadie lo pare.

Larry Wachowski

Sin ‘La profecía‘ (‘The omen’, 1975), el cine de terror nunca habría rezado al son del ‘Ave satani’ de Jerry Goldsmith. Sin la saga de ‘Arma letal‘ (‘Lethal weapon’, 1987) la acción de los ochenta habría estado incompleta. Sin ‘Los Goonies‘ (‘The Goonies’, 1985), a los niños de hace tres décadas nos habría faltado una importante parte de nuestra infancia. Y ya sea de forma directa o indirecta, sin su ‘Superman‘ (id, 1978) no podríamos concebir la actual fiebre por los cómics cinematográficos que ha hecho presa del séptimo arte.

Por estas cuatro razones, y por otras muchas que iremos desgranando a lo largo de las próximas diez semanas, abrimos un nuevo especial dedicado a la figura de Richard Donner, cineasta enérgico, honesto y una fuerza de la naturaleza tan grande como los blockbusters que firmó durante las cuatro largas décadas que estuvo en activo. Un director que demandaba nuestra atención y que a partir de mañana recibirá justo homenaje en este rincón de la blogosfera empezando por los tres filmes con los que se estrenó durante la década de los sesenta al tiempo que triunfaba en la pequeña pantalla.

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