En Deborah Kerr, de aquí a la eternidad
Una Señora.
No se la cantidad de veces que he intentado echar esos polvos en la playa. Además es mentira: te llenas de arena, el agua te hace dar vueltas, te salen rosaduras, se te llena la boca de agua, etc…
Pero da igual, ella está revolcándose con Burt Lancaster como una croqueta. El Imperio del Japón seguirá bombardeando la base naval y la historia cambiará.
Se bailará un vals en los palacios reales de Bankgkok y una profesora, antes de echarle un polvo, le dirá a un alumno: "cuando hables de esto, y lo harás, sé amable".
Requiescat in Pacem, Deborah.
- 20 de octubre de 2007 a las 11:44
- normal
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