Favoritos de 2066 en Blogdecine http://www.blogdecine.com/usuario/ seleccionado por 2066 http://www.blogdecine.com <![CDATA[De los cortometrajes que inspiraron Toy Story y Bichos hasta las películas favoritas de John Lasseter]]> http://www.blogdecine.com/cortometrajes/de-los-cortometrajes-que-inspiraron-toy-story-y-bichos-hasta-las-peliculas-favoritas-de-john-lasseter http://www.blogdecine.com/cortometrajes/de-los-cortometrajes-que-inspiraron-toy-story-y-bichos-hasta-las-peliculas-favoritas-de-john-lasseter Sun, 07 Dec 2008 12:46:06 +0000 seleccionado por 2066 abugslifeCuando reflexionamos sobre las implicaciones de la realización de ‘Bolt’ y la división entre proyectos de Disney y Pixar, comparándolo con los cortometrajes de Mickey Mouse y de las Silly Symphonies, retrocedíamos en la evolución del cine de animación a los orígenes de Pixar y a la esencia sobre la que los fundadores se plantearon cómo harían sus historias. El propio John Lasseter no ha dudado en reconocer, siempre que puede, que la verdadera fuente de inspiración de sus trabajos se encuentra en las obras pioneras de los dibujantes de Disney y la influencia que en las generaciones siguientes tuvo el grupo de los nueve, aunque también hay algo más, como explicaremos a lo largo de esta entrada, y es que el propio Lasseter tiene sus debilidades en el mundo del largometraje no animado. Por esa razón se puede decir, porque es así, que las primeras dos películas de Pixar, ‘Toy Story‘ y ‘Bichos‘, como en el caso de ‘Cars‘ beben, en cuanto a las situaciones básicas, de la forma como fueron realizadas y de las ideas en el diseño de los personajes de algunos de los cortometrajes clásicos y no tan conocidos de Disney, como fuera del ámbito de estudio por la selección que realiza.

Yendo a la razón de ser de esta entrada, si ya os comentamos que ‘Carsse habría inspirado en ‘Suize, The Blue Coupe‘, los ojos de los coches puestos en el parabrisas, nos encontramos con que ‘Toy Story‘, además de toda la historia que os contamos sobre cómo surgió y se creó el proyecto final de la película basado en un especial de Navidad de Tin Toy, tiene parte de su razón de ser en ‘Broken Toys‘, un cortometraje clásico de Disney y correspondiente al periodo de las Sinfonías tontas. Exactamente lo mismo ocurrió con ‘Bichos‘ y otro de los cortometrajes clásicos de Disney, ‘Grasshopper and the Ants‘, con puntos muy parecidos. Tanto Disney con estos trabajos, como la propia Pixar con sus obras, se arriesgaban, no apostando sobre seguro y buscando nuevas fronteras. Y ciertamente es la sensación que se tiene al comparar el recuerdo reciente de las películas de Pixar, con los dos clásicos de Disney que actualizamos en esta entrada.

Broken Toys

Grasshopper and the Ants

Con respecto a las cinco películas favoritas de John Lasseter, el mismo escoge acompañarlas de cinco cortometrajes animados, que son los que a continuación hemos reseñado en cada referencia a la película, todos de Chuck Jones, a quien en verdad habría que levantar un monumento, ya que el propio Lasseter no entiende que los dos formatos tengan que ir por separado.

Realizada la aclaración, y regresando a las cinco elecciones de Lasseter, comentar que en cuanto a cine de animación, él se quedaría sin dudarlo con ‘Dumbo‘. Un personaje principal carismático, con gran banda sonora, que además no habla, pero te llega al corazón. La película cumple a rajatabla una regla de oro del propio Disney, en la que cada sonrisa, debería ser una lágrima. Lasseter sintió eso la primera vez que vio ‘Dumbo’.

Rabbit Seasoning

Con ‘La guerra de las galaxias‘, Lasseter recupera sus años en CalArts, en la manera cómo se mostraba a la gente en 1977 una nueva forma de divertirse. La excitación del ataque a la estrella de la muerte con el X-Wing, con locos adolescentes engatusados con la película y su storyboard, lo que motivó que muchos animadores dejasen el dibujo por los efectos especiales. La película de Lucas supuso a Lasseter entender que si hacía una película su único objetivo sería entretener a la audiencia, el cómo ya sería su problema.

What’s Opera Doc?

La adoración de Lasseter por Preston Sturges y ‘Los viajes de Sullivan‘, arranca también de sus inicios en CalArts. Con una historia que le tocó profundamente. Ambientada en la época de la depresión, un director debía descubrir y aprender como era su público, haciéndose pasar incluso por un vagabundo, con sus miserias, presa de un público que cree que está muerto. Sullivan le recordaba a Lasseter a las películas de Pluto, y lo que tenía que pasar el perro de Disney. Siguiendo la historia que narra Sturges, el animador reflexiona con el hecho de que cuando todo parecía indicar que en la mente del personaje del director rodaría un drama por las experiencias recogidas, éste decide hacer una comedia de esa situación. A Lasseter esa idea le llegó, porque lo que el mundo necesitaba eran comedias por encima de cualquier tragedia, y en cierta forma, tenía claro que sus obras deberían seguir ese camino.

A Bear for Punishment

Con ‘El secreto de vivir‘, Lasseter rescata a Frank Capa, sería difícil entender a Pixar sin la influencia de este director, y la comedia de nuevo, pero vendida bajo el prisma del idealismo de las instituciones norteamericanas. Al mismo tiempo la película de Capa mostraba una mirada desencantada, cercana al más desaforado melodrama. Se sitúa en el ambiente posterior al crack del 29, con un Gary Cooper majestuoso. A Lasseter se le quedó grabado la escena en la que se enamoran los personajes de Cooper y Jean Arthur, con el juego entre humor y romanticismo que usa Capa para mostrarlo, con ella llorando detrás de una columna. La emoción de hacerte imaginar lo que no llegas a ver del todo.

Rabbit of Seville

Pixar no se podría entender sin la influencia de Buster Keaton y sus cortometrajes. De ahí que no extraña que ‘El maquinista de la General‘ entre en la lista de John Lasseter, como podría haber estado ‘Steamboat Bill Jr.‘ Para Lasseter da igual, lo importante es Buster Keaton. En él se inspiró para muchas de sus ideas, investigando como rodaba las escenas, porque, a su manera, Buster Keaton hacía cine animado (el slapstick llevado al extremo). Fue un adelantado a su tiempo con algunos de sus largomtrajes. Su legado permanece en la mente de Lasseter y, como comentaba antes, en Pixar.

Zoom And Bored

Todo esto que os comentamos, no son más que apuntes que demuestran que beber de las influencias de obras más o menos conocidas, no importa si con ellas se logra desarrollar el talento. Pistas que nos hacen ver y comprender el porqué Pixar nos suele regalar cine con mayúsculas.

Más información | Cartoon Brew
En blogdecine | Primer corto animado de John Lasseter
En blogdecine | Storyboard de ‘Suzie the Little Blue Coupe’

Entradas en blogdecine sobre las Silly Symphonies:

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<![CDATA[Página de usuario en Blogdecine, el protagonista eres tú]]> http://www.blogdecine.com/default/pagina-de-usuario-en-blogdecine-el-protagonista-eres-tu http://www.blogdecine.com/default/pagina-de-usuario-en-blogdecine-el-protagonista-eres-tu Thu, 04 Dec 2008 16:10:46 +0000 seleccionado por 2066 usuario1.jpg

Hoy en Blogdecine volvemos a estar de estreno. Os presentamos la página de usuario de los lectores de Blogdecine, que nos ayudará a seguir las conversaciones tanto nuestras como de las personas que añadamos como expertos, guardar artículos que nos han gustado y compartir lo que nos gusta y hacemos dentro de Blogdecine.

usuario2.jpg Cuando nos identificamos en el blog con nuestra identificación OpenID, que ya te explicamos cómo se realizaba, haciendo clic en el enlace Ver Perfil en la esquina superior derecha, accedemos a una página personalizada donde ofrecer a los demás lectores de Blogdecine información sobre nosotros y guardar nuestra actividad en el blog.

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En nuestro perfil o página de usuario podemos añadir una descripción de nosotros o nuestro alter ego en Internet, e incluso subir una imagen/foto que nos identifique. Si lo preferimos, tenemos la opción de cambiar nuestro nombre de usuario, que debemos elegir siguiendo las instrucciones y que podemos comprobar si está libre.

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Si lo hacemos, a partir de entonces disponemos de una dirección más sencilla de recordar, del tipo http://www.blogdecine.com/usuario/alberto-abuin, que será nuestra página de usuario y que sustituye a la dirección numérica por defecto. La misión es que la página de usuario nos ayude y facilite diferentes tareas en Blogdecine.

Desde ese momento podremos guardar los artículos que más nos interesen y que se añadirán a nuestra página de usuario cuando los votamos positivamente, y también podremos seguir las conversaciones en las que participo, ver cuáles se mantienen vivas y muy útil, ver quién contesta en ellas. Así, con la página de usuario, no tenemos que ir recordando cada una de las conversaciones en las que estamos participando, el sistema de página de usuario las recoge y guarda para nosotros.

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Ademas, si estoy interesado en seguir la actividad de alguien, lo puedo convertir en mi Experto.

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Todos los lectores nos convertimos en Expertos potenciales para cualquier otro lector de Blogdecine cuando nos creamos nuestro perfil. El Experto es un lector de Blogdecine (podemos añadir tantos expertos como queramos) al que queremos seguir especialmente a través de su actividad en el blog.

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Con la página de usuario vamos a tener muy fácil no perdernos los comentarios que otros lectores o editores hacen y que consideramos de calidad. Cuando añadimos a alguien como experto, con ayuda del botón, aparecerá en nuestra página de usuario o perfil los comentarios que vaya haciendo en Blogdecine y los artículos que guarde como sus favoritos. Por ejemplo, con mi página de usuario (http://www.blogdecine.com/usuario/alberto-abuin), podéis añadirme como Experto de forma simple y así podréis conocer mis entradas favoritas y ver los comentarios que voy haciendo en Blogdecine:

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En nuestro perfil podemos indicar también que el sistema nos avise por correo de novedades en nuestro perfil, lo que nos dará información por ejemplo de cuándo alguien nos ha añadido como experto.

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usuario10.jpg Si tenemos un artículo que queremos tener localizado, que nos ha gustado o que vamos a revisar más tarde, la página de usuario es útil para tenerlos siempre a mano. Para añadirlo a nuestra lista solamente debemos votarlo positivamente.

Y algo muy importante: cuando votamos un artículo y alguien nos tiene como Experto (es seguidor tuyo), le estamos recomendando ese artículo de forma sencilla.

Así, en nuestra página de usuario, justo debajo de nuestra descripción, disponemos de dos pestañas. En una de ellas tenemos toda nuestra actividad, tal como artículos votados y recomendados y que nos gustaría tener localizados de forma sencilla, y los comentarios que hemos hecho en Blogdecine. También queda recogido quién nos ha contestado y cuántos comentarios nuevos hay en cada entrada.

En el caso de que nos hayamos suscrito a recibir notificaciones por correo de nuevos comentarios en un artículo, aquí disponemos de la posibilidad de, en cualquier momento, indicarle al sistema que no nos avise más por correo de nuevos comentarios en ese hilo en particular, como vemos en la imagen de abajo:

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Y si por ejemplo queremos, en un hilo de comentarios de un experto nuestro, recibir notificaciones por correo de los comentarios nuevos que se hagan, también podemos hacerlo con un simple clic.

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En la otra pestaña nos encontramos con la actividad de nuestros expertos, aquellas personas a las que consideramos interesantes y cuyos comentarios y entradas favoritas no queremos perdernos. Así mismo, podemos hacer uso del feed de cada uno de estos flujos de información por separado.

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Si en algún momento no queremos seguir considerando a alguien como nuestro experto y por lo tanto seguir su actividad, con la misma sencillez con que lo hemos añadido, podremos eliminarlo en el icono correspondiente que aparecerá en su página de usuario.

En todo momento podemos ver a quiénes tenemos como expertos mediante la página correspondiente: http://www.blogdecine.com/usuario/alberto-abuin/expertos en la que podemos añadir y quitar expertos de forma directa.

El perfil que tenemos en Blogdecine también podemos hacerlo privado. De esta forma, estaremos aprovechando las ventajas y ayudas a la hora de seguir comentarios, pero no dejaremos que nadie nos siga a nosotros, manteniendo nuestra actividad en Blogdecine como privada. En la página de usuario o perfil disponemos de una opción para ello.

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Os invitamos a todos los lectores de Blogdecine a que hagáis uso de vuestra página de usuario, que facilitemos el conocernos todos, compartir entradas, seguir comentarios, y crear de forma más visible esa comunidad de blogdecineadictos que sabemos que es muy grande.

Como imagináis iremos avanzando en el uso de esta página de usuario, pero eso será más adelante.

Si os habéis dado cuenta, hay otras novedades que hemos incorporado hoy también, como mejoras en el sistema para que todo vaya más fluido, o el diseño centrado. También en los comentarios hemos añadido la posibilidad de suscribirnos a conversaciones de las entradas, de manera que cuando comentamos en una noticia, podemos decirle que nos envíe a nuestro correo electrónico las respuestas que obtengamos.

Esperamos que os gusten las novedades y sobre todo que os sean de utilidad, que es para lo que han sido pensadas.

Agradecimientos eternos a Javier Penalva, de profesión crack. Él ha sido quien ha realizado el siguiente vídeo, por si todo el rollo que os acabamos de soltar os parece poco entendible. Evidentemente, los ejemplos expuestos a continuación están realizados en Xataka:

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<![CDATA[David Fincher: 'Se7en']]> http://www.blogdecine.com/default/david-fincher-se7en http://www.blogdecine.com/default/david-fincher-se7en Fri, 05 Dec 2008 07:59:35 +0000 seleccionado por 2066 1241335266_57bc31cfe1.jpg

Pasar de arruinar, casi por completo y para muchos aficionados, una de las sagas más importantes de la ficción científica, a dirigir uno de los thrillers más importantes y recordados de los años 90, tiene que ver con varias cosas, y posiblemente la menos importante de ellas sea el propio David Fincher, quien entre ‘Alien 3’ y ésta no parece haber cambiado o reformulado sus ideas sobre su oficio. Da qué pensar si este hubiera sido el primer título en la filmografía del director, con ese aura mítica que otorgamos siempre a las óperas primas deslumbrantes. Como en ‘Citizen Kane’ (Welles, 1941), que recogía todos los avances técnicos y tramáticos de su época, para cristalizarlos en un todo, en mucha menor medida ‘Seven’ aglutina, condensa y reformula todas las constantes y afinidades plásticas del thriller y el drama policiaco para crear algo más allá, mil veces imitado desde entonces. ¿El neo-thriller?

El thriller, más que un género, es un tono siniestro en el que se desarrollan los relatos de asesinos sanguinarios, de crímenes atroces, pero también de personajes superlativos que escapan a las leyes de la naturaleza y de la razón. En el thriller el objetivo es provocar la tensión máxima en el espectador, ya que to thrill significa emocionar, entusiasmar, y el nombre thrill significa estremecimiento. No hay duda de que ‘Se7en’ cumple con ésta definición en grado superlativo, pues es el thriller más espeluznante de la década, y no sólo eso, además un discurso apocalíptico que desmenuza sin compasión los clichés del cine policiaco y a una sociedad moribunda, desquiciada, estéril.

No sólo el cine policiaco, sino las películas de las parejas imposibles de polis (cuya moda empezó en la década anterior), la investigación hiperbólica de asesinatos (que alcanzó el cénit la década posterior con la serie de televisión ‘C.S.I’), el cine negro oriental estilizado y sonámbulo, incluso el cómic noir de vena más salvajista, se dan de la mano en ‘Se7en’. En aquel momento no se podía ir más lejos, y hasta los títulos de crédito finales, que pasan en dirección contraria a los habituales, significan una voluntad de reinvención. Cuatro años después de la extraordinaria ‘El silencio de los corderos’ (Jonathan Demme), ‘Seven’ va lo más lejos posible sin caer en la parodia, con un psicópata que es más un ángel exterminador cumpliendo una misión divina, que un loco de morbosas compulsiones insatisfechas.

Además, ‘Seven’ propone una revolucionaria y no siempre valorada en su mérito, forma de entender la postproducción. Lo entenderá bien el que haya visto los extras de su magnífica edición en DVD. Por supuesto que antes de ella las técnicas de digitalización del negativo ya habían empezado a dar sus frutos, pero esta película significa un gran logro plástico (entornos, cinematografía, decolorados, re-encuadres…y un largo etc), integrado en una narrativa muy personal, que se ha convertido en un clásico del género. De ahí la importancia de la transformación de la imagen de esta película (ese final en un terreno ocre, que fue filmado en un ambiente verde y lleno de vida, esos interiores influenciados por ‘Klute’ (Pakula, 1971)) en algo que adquiere rango estético por la integración absoluta de las decisiones de la fotografía y el diseño de producción en el estado anímico y el viaje emocional de sus personajes.

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En esto gran parte de la responsabilidad recae en el genial operador Darius Khondji, que encuentra una complicidad total con el director a la hora de estilizar hasta la abstracción esta historia en los límites de la sordidez y lo siniestro. Los objetivos Primos de su cámara proporcionan una textura muy realista y urbana a este largometraje, además de otorgar a sus secuencias de acción un aspecto muy inmediato y vibrante. Así mismo fue muy inteligente el uso, por parte del operador y el director, del formato Super35 mm (con una cámara Aaton para los planos cámara en mano tremendamente expresiva), con un ancho de negativo mucho mayor que permite reinterpretar en postproducción la planificación. Khondji llevó aquí al máximo, en el trabajo que le hizo estrella, el empleo de impresión technicolor conocido como ENR, que retiene las partículas de plata del negativo, proporcionando una imagen de gran contraste con negros muy intensos. Ahí están esos negros, en los planos cortos de la película, como quizá nunca se habían visto hasta entonces en una pantalla de cine.

Fueron programadas 12 ó 13 semanas de rodaje, con jornadas de 18 a 20 horas…Entornos de trabajo de filmación siempre lluviosos (que hacían que L.A. pareciese New York o Filadelfia, convirtiéndose en una ciudad sin nombre), interiores con humos eternos que provocaron una tos crónica en los miembros del rodaje…Todo eso se palpa en la pantalla. Se huele la influencia de la película de Pakula y de ‘French Connection’ (Friedkin, 1971). Este guión demencial de Andrew Kevin Walker exigía quizá una experiencia en rodaje tan agotadora y claustrofóbica como los sentimientos que desean provocarse en el espectador. Muchos se quedarán con la lógica retorcida y finalmente incoherente de esta trama enrevesada y apasionante que nos conduce sin pausa y sin piedad por un pesadillesco túnel dentro de siete asesinatos basados en los pecados capitales. Otros podemos relativizar el alcance de su historia y adentrarnos más en la riqueza de sus personajes y en la insuperable puesta en escena que los acompaña.

Es gratificante observar el mimo de Fincher en cuidar a David Mills (solidísimo Brad Pitt) y William Somerset (espléndido, como acostumbra, el gran Morgan Freeman), dos personajes elaborados que resultan antagónicos, como dos caras de una misma moneda. Baste observar sus primeras secuencias por separado. Comenzamos con Somerset, que es un detective hastiado y casi sin energía vital, en su pulcritud, poniéndose su chaqueta (de la que recoge un pelo…), respetando el escenario de un crimen pasional. Al quedarse dormido (empleando para ello un metrónomo) comienzan los famosos títulos de crédito (una soberbia pieza de video arte que anticipa el tono, el aspecto visual y la oscuridad del relato), que bien podrían ser una pesadilla premonitoria del propio Somerset…o una pesadilla del propio Mills, pues al terminar los créditos, se despierta el personaje de Pitt.

David Mills se despierta. Toma café, no como Somerset, que lo tiró al fregadero en su secuencia inicial (y luego lo desdeña cuando se lo lleva al escenario del primer crimen que comparten), elige su corbata de entre varias arrugadas (al contrario que la de Somerset). Una vez se conocen, comienzan a hablar en la calle. Somerset camina tranquilo entre la riada de gente que anda en dirección contraria a ellos, mientras que Mills tiene que ir esquivándolos y termina chocando con alguno. Somerset mantiene la calma, pero a Mills se le ve tenso. ¿Qué expresa Fincher con esta puesta en escena? La comodidad de Somerset en ese ambiente opresivo y el hecho de que Mills no está preparado aún para soportarlo. Esto es una puesta en escena brillante, y la presentación y confrontación previa de ambos personajes en su intimidad es una presentación excelente de personajes.

Este dúo protagonista, y las motivaciones derivadas de su personalidad, son el motor verdadero de una historia que podría haber resultado mucho más predecible y monótona con unos actores menos entregados, y un director no tan pendiente de sus rostros. La aparición final de Kevin Speacy como ese ángel de la muerte indestructible, es una creación escalofriante de un intérprete singularísimo, guiado con astucia por Fincher, que le empuja a un gran esfuerzo en el clímax final. En él la sorpresa tiene el valor de la catarsis, la transformación del policía en asesino y del psicópata en mártir (un iluminado, casi, dispuesto a limpiar con su talento creativo y carnicero, a la Tierra de los ‘impuros’, los inmerecedores) arrancando del espectador las últimas gotas de seguridad que podían quedarle.

La conclusión deja un sabor amargo en el paladar, como una cumbre emocional que no es la esperada pero que aún así se agradece por el descanso ante tanto horror. El montaje, magistral, de Richard Francis-Bruce; la música, vanguardista y fuera de parámetros, de Howard Shore, se han encargado de despojarnos de toda esperanza, nos han sometido a la prueba más dura. El cine recobra su capacidad para convertir los terrores de la sociedad del presente en una ficción, que es una parábola de la inseguridad ciudadana, de la imposibilidad de las fuerzas del orden para sofocar el lado siniestro de la humanidad. El ‘mal’ y el ‘bien’ se funden en un instante, indisociables. Ya no hay luz ni tinieblas, sino todo lo contrario.

Fincher se redime con una película que es todo lo contrario a ‘Alien 3’: sólida, bien escrita, sugerente. Por fin puede dar rienda suelta a su personalidad, abarrocando con sobriedad inusitada los recovecos truculentos de una trama imposible, planificando a lo Welles, a lo Ray, dando un salto de gigante en una filmografía que se adivinaba mediocre, prescindible. Quizá ‘Se7en’ no sea la obra maestra (qué expresión tan manida, anhelada y desaprovechada) que muchos pretenden que sea (otros no), pero no importa. Su intensidad, su expresividad netamente cinematográfica queda ahí, como uno de los ejemplos de género más auténticos y sorprendentes en muchos años de cine. Fincher se había hecho autor a base de detallismo y pasión.

Convertido en director estrella, sus próximos movimientos serían más dificultosos y resbaladizos de lo que quizá él mismo hubiera imaginado. Pero la vida artística nunca fue un camino de rosas para Fincher, aunque muchos puedan creer equivocadamente que sí...

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<![CDATA['Bolt', la larga mano de Lasseter y el nuevo camino de Disney]]> http://www.blogdecine.com/default/bolt-la-larga-mano-de-lasseter-y-el-nuevo-camino-de-disney http://www.blogdecine.com/default/bolt-la-larga-mano-de-lasseter-y-el-nuevo-camino-de-disney Fri, 05 Dec 2008 00:07:02 +0000 seleccionado por 2066 bolt vigilancia

“Además de humor, debe haber amor. Walt Disney siempre decía: ‘Por cada risa, debe haber una lágrima’. Y yo estoy de acuerdo. En ‘Bolt’, el corazón se trasluce en el viaje emocional y en el cambio que se va produciendo“, John Lasseter.

Esta nueva película de la Disney representa un importante punto de inflexión en los Walt Disney Animation Studios, ya que es la primera película de animación concebida y producida bajo las órdenes de John Lasseter. Cuando Disney compró Pixar, ‘Bolt‘ era un proyecto que ya estaba en movimiento en el estudio. Sin embargo, hasta su estreno de hoy, le costó arrancar, hasta tal punto que cuando John Lasseter entró de mandamás en Disney, retocó tanto la película, que todo lo realizado se retiró, y se empezó a rodar una nueva historia. Para ello puso a cargo a dos jóvenes directores, como en los viejos tiempos, muy influenciados por el aroma de Pixar, Chris Williams y Byron Howard, y que han sido los encargados de llevar a buen puerto a Bolt, una versión de Pixar mucho menos arriesgada, según las últimas entregas, pero sí más comercial, cercana a ‘Los increíbles‘, pero con una historia no tan alambicada como ésta última, o como sin duda es ‘Wall-E‘ (aunque ‘Bolt’ esconde más cosas de las que de verdad enseña). La otra novedad importante es que la película se presentará en formato Disney Digital 3-D, y visto algunos ejemplos recientes del mismo estudio, aunque con diferente tecnología, el espectáculo es apetecible.

A algunos de los seguidores del cine de animación, el arranque de ‘Bolt’ no les gustará, les dará la impresión que estamos ante un videojuego, el punto comercial del que hablábamos, pero el mismo es tan abrumador que no puedes hacer otra cosa que agarrarte al asiento y disfrutar de una de los mejores homenajes que se han realizado a las películas de James Bond y sus aparatosos inicios. ‘Bolt’ supone un cambio para Disney tan radical, que no se puede comparar con las últimas entregas animadas de Disney, porque su nivel lo marca Pixar. Y lo deja bien claro desde el principio, sentando las bases con ese descomunal arranque, cerrado de golpe con un puñetazo de la realidad, unido a una dura crítica contra el amor de los directivos televisivos hacia el dinero, frente a la lucha de los que aún defienden el arte y esa pelea contra la historia y el paso del tiempo. Además, presenta una mirada ácida contra la manipulación de los niños actores y estrellas televisivas, de su mente y de su poder de decisión, cierto que suavizado con el viaje del perro. Pero después de eso, ¿qué se puede esperar? Simplemente disfrutar ante el regalo, como bien comenta el propio Lasseter.

Desde el primer momento, lo que más me atrajo de ‘Bolt’ fue el enorme potencial que encierra el protagonista. Para mí, ahí es donde reside la parte emocional de la película. Una película que sólo es divertida, sin emociones, puede ser entretenida, pero la olvidas enseguida. ‘Bolt’ es tan divertida y memorable porque nuestro héroe es un perro que ha crecido en un plató cinematográfico y cree que ese es el mundo real. Es todo lo que sabe. Cuando se enfrenta al mundo real, se da cuenta de que su vida es un espejismo. Se embarca en un viaje apasionante que le llevará a descubrir lo que significa ser un perro de verdad.

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‘Bolt’ en realidad es una road movie (la historia cruza Estados Unidos de costa a costa), con un personaje, Bolt, que está buscando su identidad real, no la que le han hecho creer que tiene. Ese es el viaje que emprende nuestro protagonista para recuperar lo único que de verdad le importa, su dueña. Y en ese viaje, trufado de chistes, gracias, y aventuras, Disney (perdón, Pixar), se apunta dos tantos, dos personajes secundarios geniales, palomas de New York aparte: Mittens, una desconfiada, espabilada y superficial gata callejera de Nueva York, y Rhino, un hámster que son palabras mayores entre los grandes secundarios que ha dado esta factoría, y que vuelve a levantar la película cuando parece que va a decaer. Es un minúsculo héroe de acción en ciernes. Acérrimo fan de las aventuras televisivas de Bolt, hasta el punto de memorizar todos los detalles de sus misiones, y convertirse en su fiel escudero, cumpliendo con su obligación y siendo parte de esta aventura con Bolt. Tanto con Rhino, como con el Dr. Cálico, otra genialidad del estudio, y al que Malcolm McDowell cede una gloriosa y malévola voz, Disney ha encontrado un filón.

La película no decae en cuanto a ritmo, e incluso consigue meter alguna de las canciones obligadas por tener a la estrella que tiene, sin que parezca que están metidas con calzador. Para ello aprovecha los descansos de la historia, como es ese camino realizado en dibujo animado, sobre un mapa de Estados Unidos en 2D, y que sigue los pasos del grupo de Bolt. Estas secuencias las debemos poner frente a las más espectaculares, como el asalto a la perrera, bien situadas en la historia para que no se olviden, para hacernos pasar un rato de puro entretenimiento.

¿Y dónde queda Pixar? ¿O dónde va a quedar establecida la separación entre Disney y Pixar? Es algo que también se preguntan en Cartoon Brew, estableciendo una comparación entre los cortometrajes que se rodaron en 1930 de Mickey Mouse y de las Silly Symphonies. Las obras de Mickey Mouse eran el alma del estudio Disney en aquella época, la marca, agradecidas con el público, y que daban a los espectadores lo que ellos esperaban ver. En cambio, las Silly Symphonies eran, por aquellos días, el corazón del estudio, donde se aventuraban tanto Walt Disney como su equipo a investigar y preparar el terreno para su verdadera apuesta, que no era otra cosa que rodar ‘Blancanieves y los siete enanitos’. Llevando el ejemplo a la actualidad, Disney debería ser Mickey y Pixar las Symphonies. Con las películas Disney se buscaría más el apartado comercial y con las de Pixar el riesgo y el arte. Y es ahí donde ahora mismo Lasseter debe decidir qué sentido llevar, sobre todo con el primer estudio, con la idea de si Bolt podía llegar a ser algo más de lo que finalmente ha entregado (y que es bastante bueno).

Desde esta misma película se puede decir, que las obras de Pixar, no son eso, sólo Pixar, sino que pertenecen y son obra de los directores que las dirigen, pese a que se incluyan en un mismo grupo. El punto de vista de Lasseter difiere mucho, en cuanto a contar, rodar la historia y caer en concesiones, de los de Pete Docter, Brad Bird y Andrew Stanton, refiriéndome al producto final. Estos no buscan la satisfacción de la audiencia, tienen como objetivo pelear contra la historia, creando algo perdurable, y ahí es donde ‘Bolt’ puede cojear. Uno se engancha a lo que ve, al principio y al final, pero se pregunta si han terminado haciendo concesiones o han querido marcar el límite entre estudios, sin dejar de lado el pensamiento de Lasseter, que es el que mueve todo esto:

Creo que se necesita hacer muy bien tres cosas para conseguir una buena película, sobre todo si se trata de un largometraje de animación. Contar una historia convincente que mantenga intrigada a la gente. Poblar la historia de personajes atractivos y memorables. Aquí la palabra clave es ‘atractivos’, ya que hasta los chicos malos pueden resultar atractivos. Y después debes colocar esa historia y esos personajes memorables en un mundo creíble, que no tiene por qué ser necesariamente realista, sino sólo creíble para la historia que estás contando. Es muy importante que esas tres cosas encajen. También debes conectar con el público, lo que significa que debes mostrarles algo que les resulte familiar, pero de un modo que nunca habían visto. ‘Bolt’ es un ejemplo perfecto de esta nueva filosofía.

Es ese final de la reflexión, conectar con el público y mostrarles algo familiar, lo que siembra las dudas y modera el entusiasmo y la sorpresa que provoca el pensar que Disney como estudio vuelva a renacer de sus cenizas. Es un primer paso, más bien un salto, visto el pasado. Veremos como continúa el intento.

Entradas sobre Bolt en blogdecine:

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