Favoritos de 2355 en Blogdecine http://www.blogdecine.com/usuario/ seleccionado por 2355 http://www.blogdecine.com <![CDATA['Scott Pilgrim contra el mundo', tráiler]]> http://www.blogdecine.com/trailers/scott-pilgrim-contra-el-mundo-trailer http://www.blogdecine.com/trailers/scott-pilgrim-contra-el-mundo-trailer Mon, 31 May 2010 11:05:33 +0000 seleccionado por 2355

Tremendo. Ya está aquí el tráiler completo de ‘Scott Pilgrim Vs. The World’, la adaptación al cine del cómic de Bryan Lee O´Malley. El avance apareció en Facebook después de que la página del film alcanzara los 100.000 admiradores, pero gracias a Youtube podéis verlo aquí; evidentemente el tráiler es mucho más largo que el teaser que vimos a finales de marzo, pero creo que no destripa nada relevante, y merece la pena echarle un vistazo. A mí particularmente me ha dejado un gran sabor de boca, y es ya una de las películas que más me apetece ver este año.

Escrita y dirigida por Edgar Wright (‘Shaun of the Dead’), la película se centra en Scott, un joven tan vago como encantador que toca el bajo en un grupo llamado Sex Bob-omb y que comparte piso con su amigo gay Wallace; un día, Scott conoce a la chica de sus sueños (literalmente), Ramona Flowers, pero descubre que para poder salir con ella necesita derrotar a sus siete ex-novios malignos. Michael Cera, Mary Elizabeth Winstead, Kieran Culkin, Chris Evans, Anna Kendrick, Alison Pill, Brandon Routh y Jason Schwartzman protagonizan ‘Scott Pilgrim contra el mundo’, que se estrena en Estados Unidos el próximo 13 de agosto. Me temo que a España no llegará tan pronto, por ahí dicen que en septiembre.

PD: En el cómic, las peleas tienen una importancia bastante secundaria, aunque ya dijimos que Wright no ha seguido fielmente la obra de O´Malley.

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<![CDATA[Sci-Fi y Fantasía: dos géneros completamente diferentes]]> http://www.blogdecine.com/reflexiones-de-cine/sci-fi-y-fantasia-dos-generos-completamente-diferentes http://www.blogdecine.com/reflexiones-de-cine/sci-fi-y-fantasia-dos-generos-completamente-diferentes Wed, 19 May 2010 08:37:09 +0000 seleccionado por 2355 metropolis.jpg

Muy a menudo, en Blogdecine, con motivo de textos acerca de películas como ‘La guerra de las galaxias’, tiene lugar, entre lectores y redactores, una acalorada discusión (que a veces se salta las normas mínimas de respeto, como en tantos otros temas en esta nación estupenda) acerca de qué es la sci-fi (cuya traslación literal sería ficción científica, aunque también pueda usarse el erróneo, y ya aceptado por el uso en la academia, ciencia ficción) y qué es la fantasía, y que películas son para unos lo primero, y qué películas son para otros lo segundo, etc.

En primer lugar es importante zanjar que la fantasía o la ficción científica no son ideas abstractas que cada cual puede definir en su intimidad. Eso sería como que el vecino de arriba decidiera lo que es un relato negro, y el de abajo lo que es un melodrama. Estamos en una época en la que nadie quiere aprender, sino en la que cada cual (en nombre de un individualismo mal entendido que obliga a muchos a volver a inventar la bicicleta, y que nos sume a todos en una confusión general) va por libre, complicando mucho las cosas. Vamos a tratar, todo lo humilde pero contundemente que se pueda, de aclararlas.

Definamos con perspectiva

A pesar de que en el sitio Imdb muchas películas de sci-fi también son situadas con la etiqueta de fantasía, y de que existen muchos híbridos entre ambos géneros, no puede resultar más diferente de la fantasía. La ficción científica pura es un género eminentemente especulativo, que pretende narrar acontecimientos plausibles, en cualquier marco temporal (no sólo el futuro, también el presente y el pasado), fundamentados en las ciencias naturales, físicas o sociales. No resulta fácil acotar sus temas porque a partir de estas bases se puede escribir prácticamente de todo, sin embargo la regla básica es que “ha de ser posible” que eso ocurra.

La fantasía, por su parte, es lo opuesto a estos fundamentos. No especula sino que se adentra en fantasías que jamás serán posibles en este mundo, y su marco temporal, a menudo, está indefinido o no es crucial narrativamente (mientras que en la sci-fi siempre lo es), y su intención es menos profética y más romántica, generalmente. No trata de alertar sobre funestas posibilidades, sino que es la evasión por excelencia. Por tanto, que en una película aparezcan naves espaciales, no significa que nos encontremos en un sci-fi, pues este género es mucho más que la escenografía.

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Lo que hace dos siglos eran llamados relatos o novelas científicos, derivaban el espíritu del Racionalismo Cartesiano del siglo XVII, que fue el que sentó las bases de la ciencia moderna. No hay mucho consenso sobre las primeras obras realmente científicas, y pueden nombrarse obras de Tomas Moro, o de Cyrano de Bergerac, pero no hay duda de que la cristalización del género literario llegó en el siglo XIX, y no podía ser de otra manera, pues fue el siglo de la industrialización, y de todo lo que esto conlleva.

De esta manera, surgieron los nombres ineludibles de Mary Shelley, Julio Verne, H.G. Wells, Edgar Allan Poe, John Wyndham... y luego los de Isaac Asimov, Arthur C. Clarke, Robert Heinlein, Ray Bradbury, Philip K. Dick, y algunos nombres ilustres más que delinearon bien el género: un marco en el que situar sus preocupaciones científicas, tecnológicas y sociales, para hablarnos del mañana más terrible, o del ahora mismo incluso. Y este espíritu fue el que recogieron las primeras películas de sci-fi, como por ejemplo el ‘20.000 leguas de viaje submarino’ de Stuart Paton en 1916, el ‘Doctor Jekyll y Mr. Hyde’ de John S. Robertson en 1920, ‘El mundo perdido’ de Harry O. Hoyt en 1925, y ya más concretamente, el primer gran hito que significó el ‘Metrópolis’ de Fritz Lang de 1927.

Ya en los años 30, no sólo el ‘King Kong’ más famoso y extraordinario que ha existido, también la obra legendaria de James Whale (que adaptó a Mary Shelley de manera libérrima, y también a H.G. Wells), sin olvidarnos de ‘Things to come’ (‘La vida futura’, William Cameron Menzies, 1936), de nuevo sobre un original de Wells, y que asienta las bases definitivas del género como alertador de la conciencia social, como profeta de un futuro terrible. Esto es la sci-fi pura. Quizá por eso en los años 40, 50 y casi todos los sesenta, fue un género menospreciado y adulterado: a nadie le gusta que le retraten un futuro probable, o un presente gris. Salvo excepciones maravillosas como ‘Invasión de los ladrones de cuerpos’ (Don Siegel, 1956) hubo que esperar hasta el crucial año de 1968, en que llegaron ‘El planeta de los simios’ y ‘2001, una odisea del espacio’.

De pronto, la sci-fi en cine recobró prestigio e interés, y dejó de ser divertimento para productos de adolescentes. Y no puede casual que fuera el año de las mayores protestas sociales en la historia de Europa, que se conoció como Mayo del 68. Pero hay pocos verdaderos hitos del género en las últimas décadas, que pasan por la obra de Steven Spielberg, James Cameron, Andrei Tarkovski, o títulos puntuales como ‘Soylent Green’ (Richard Fleischer, 1973), ‘Alien’, ‘Saturno 3’ (Stanley Donen, 1980), ‘Escape de Nueva York’, ‘Blade Runner’, ‘Starman’ o la serie ‘Mad Max’, hasta el presente, en que podemos citar ‘Hijos de los hombres’ como la gran obra maestra reciente del género. Y todo esto sin ánimo de exhaustividad.

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En cuanto a la fantasía, es un género mucho más anárquico y prolijo, y no sólo tiene tradición anglosajona mayoritaria, como el caso de la sci-fi, sino prácticamente en cualquier cinematografía. La literatura fantástica partía de lo sobrenatural, lo mágico y lo mitológico, conque las rastrear sus raíces puede hacerse prácticamente imposible. En el cine, como la sci-fi, puede ahondar también, por supuesto, en lo terrorífico. La gran mayoría del cine de evasión actual es cine fantástico, y sería quimérico nombrar títulos, porque todos los conocemos.

Los grandes directores de fantasía, los que han dejado un poso más duradero, son, por supuesto, George Lucas, Terence Fisher, Jean Copcteau, Tim Burton, Ronny Yu, Roman Polanski, M. Night Shyamalan, Todd Browning, Terry Gilliam, Roger Corman, Mario Bava, Jacques Tourneur, Jack Clayton, Alfred Hitchcock, John Carpenter, Peter Jackson, Federico Fellini, Jirí Trnka, Joel Schumacher, Wim Wenders, Hayao Miyazaki y otros muchos cuyo gusto por lo extraño y lo maravilloso se aleja completamente de un puñetazo visual, sino que se acerca más a una evasión audiovisual, aunque con algo de dolor, gozosa.

Los mejores frutos de la fantasía tienen lugar cuando se alejan de la sci-fi, y lo mismo ocurre con la ciencia ficción. En la mixtura de géneros del cine post-moderno puede darse de todo, y a veces de manera estimulante, pero pierden su espíritu original. Con todo, para muchos, los géneros los establece la mirada del director, y así casi todo el cine de Cronenberg, aunque no se base en prespuestos científicos, ni sea futurible, ni distópico, ni muchas veces industrial, se acerca a la sci-fi, y casi todo el cine de Lynch, aunque no salgan vampiros, ni hadas (a veces sí), ni se pliegue a los cánones del género, parece “dark fantasy”. Y es que al final los géneros deberían ser una excusa, no un fin (como con los hermanos Wachowski) para hablar de las personas y los conflictos que más le interesen al cineasta.

Pero para terminar es importante dejar claro que la fantasía propone otros mundos que nunca tendrán que ver con este, que nos hacen soñar con otra realidad, mientras que la sci-fi pura lo que nos ayuda es a ver esta realidad con ojos más críticos y más dolorosos, y el futuro al que caminamos sin tregua debido a los errores que cometemos en esta realidad. Por tanto, ‘Star Wars’ es Fantasía, nunca Sci-fi. La fantasía nos deja ese regusto dulce (a pesar de las muchas tinieblas que pueda contener), mientras que la sci-fi nos deja un sabor amargo (aunque sólo enfrentándonos a la realidad somos verdaderamente libres).

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<![CDATA['Furia de titanes', empacho de disparates]]> http://www.blogdecine.com/criticas/furia-de-titanes-empacho-de-disparates http://www.blogdecine.com/criticas/furia-de-titanes-empacho-de-disparates Fri, 09 Apr 2010 08:01:40 +0000 seleccionado por 2355 sam-worthington-clash-titans

“Algún día, alguien tendrá que decir basta. Algún día, alguien tendrá que decir se acabó.” -Spyros, esperando que nadie se dé cuenta que ha dicho lo mismo dos veces.

Tras resistirme un poco, pues parecía claro el desastre, por fin fui a ver la película que está triunfando en las taquillas españolas (y estadounidenses), que claro, no es la última joya dirigida por Roman Polanski, sino el anunciadísimo y carísimo remake de una vieja gloria de la década de los 80, ‘Furia de titanes’ (‘Clash of the Titans’), protagonizada por el héroe de moda en Hollywood, el protagonista de ‘Terminator Salvation’ y ‘Avatar’, el australiano Sam Worthington. De la cutre película de aventuras dirigida por Desmond Davis nos quedaremos siempre con los efectos especiales del maestro Ray Harryhausen, pero todavía no tengo claro qué recordaremos, dentro de treinta años, de la nueva versión que ha rodado Louis Leterrier.

Desde luego, no será el 3D, porque es una moda a la que se han apuntado tarde y mal (no se rodó en este formato, como la de James Cameron), sencillamente para sacar más dinero. Tampoco recordaremos el trabajo de ninguno de los actores, o quizá sí, de lo mal que lo hacen, casi todos hacen un ridículo lamentable. Y dudo mucho que nos quedemos con alguna de las escenas de acción, como la de los escorpiones gigantes o la del Kraken (estaba en la original, pero sigo pensando que queda fatal mezclar a esta criatura con los dioses griegos), ya que Leterrier es otro director negado para imprimir la emoción y la tensión que debería caracterizar todos los momentos de lucha y/o persecución. Supongo que si recordamos algo serán las escenas más absurdas, los diálogos más ridículos y en definitiva la pérdida de tiempo que supone ir a ver esta cosa, de la que por cierto ya se preparan dos secuelas.

La historia más absurda jamás contada

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La trama principal de la nueva ‘Furia de titanes’, cuyo guión firman Phil Hay, Travis Beacham y Matt Manfredi, sigue la senda marcada por la película original, escrita por Beverly Cross. Lo llamativo es que se cambian bastantes elementos en el remake (alguno totalmente absurdo, como la chica de la que se enamora el protagonista), e incluso se permiten el lujo de burlarse del film del que parten (el detalle del búho sólo puede entenderse como un colleja a los responsables de la película del 81), pero no son capaces, tres guionistas profesionales (o eso se supone), de arreglar una historia tan absurda que es imposible seguirla con interés más allá de los primeros minutos. El prólogo en plan ‘El señor de los anillos’, con su voz en off y su tono grave, no está nada mal, pero a partir de ahí la narración es una cadena de disparates sin fin.

Como ya sabéis, nuestro protagonista es Perseo, rescatado por una pareja de pescadores cuando apenas era un recién nacido que vagaba por las aguas metido en un sarcófago junto a su madre muerta. Convertido en un joven sano y fuerte, asiste a la caída de una gran estatua creada en honor a Zeus, lo que, indirectamente, acaba también con la familia del protagonista tras una acción vengativa de Hades, hermano del dios ofendido. Desde ese momento, Perseo, que admite que sólo sabe arreglar redes de pesca, decide que debe acabar con la tiranía de los seres divinos, dejando el mundo para los hombres. Lo que no sabía es que él mismo lleva la sangre de Zeus, su verdadero padre. Al descubrirse esto, Perseo se embarca en una peligrosa misión cuyo objetivo es encontrar la manera de derrotar al Kraken, un gigantesco monstruo creado por Hades, quien ha prometido enviarlo a Argos si no se sacrifica a la princesa Andrómeda, en ofrenda a los dioses.

Personajes vacíos, odisea insufrible

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Con el viaje de Perseo y su pandilla comienza el bloque central de ‘Furia de titanes’, y uno espera que todo el montón de bobadas que ha visto hasta ahora (el flashback del pillo de Zeus fecundando a Danae se lleva la palma, aunque la miserable participación de Poseidón también es asombrosa) sólo fuera una torpe introducción al verdadero meollo del asunto, la búsqueda del arma con el que derrotar al Kraken, y de paso, decir a los dioses que dejen en paz a los hombres. Pero no, la película no mejora, todo sigue resultando de lo más inverosímil (Draco enseña a pelear a Perseo en diez segundos) cuando no es directamente penoso (los escorpiones gigantes convertidos en caravanas). Como ya sabíamos, Perseo descubrirá que la única manera de derrotar a la criatura de Hades es encontrar a Medusa y cortarle la cabeza, algo que por cierto se le ocurre al protagonista de forma bastante rápida (nadie le dice que la cabeza sola sigue siendo eficaz, sólo lo supone y acierta).

Todo sucede así, sin sorpresas, porque así está escrito y hay que cumplir; todo está contado de forma rutinaria y la puesta en escena es de lo más vaga que se pueda uno imaginar. Leterrier se contenta con rellenar las escenas de efectos especiales, creyendo que así es como se cocina un espectáculo, y a repetir lo que han hecho otros antes, como incluir los cansinos planos aéreos del grupo caminando en fila, dando como resultado una película tan vacía como plomiza, que tiene la facultad de extender el tiempo. Así es, aunque para los que están fuera de la sala sólo transcurren unos 105 minutos, para los que están dentro pueden pasan entre tres y cuatro horas. Cuando llega la “gran secuencia” del film, con la aparición del Kraken más grande y más lento de la Historia, uno ya está completamente derrotado, harto, noqueado, y ni siquiera hay fuerzas para reírse de las últimas bobadas del guión, como por ejemplo la escenita en la que Hades es enviado, rápidamente, a freir espárragos.

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Para colmo es que no hay ni un personaje que valga la pena rescatar, ni uno con el que poder sentir algo de empatía. Tan mal están todos que se acaba cogiendo cariño a esa especie de Chewbacca de madera (no es el único robo a ‘Star Wars’); Mads Mikkelsen es quizá el único actor que cumple, como Draco, si bien tiene frases idiotas y un comportamiento errático como el que más. Pero sin duda lo peor es tener a un protagonista que es un pelele sin carisma, incapaz de expresar emociones (Sam Worthington, aún en Pandora), y que Hades es uno de los villano más ridículos de los últimos tiempos (Ralph Fiennes, recolectando dólares a punto de emprender su debut como director). Personajes como los de Zeus (Liam Neeson), Poseidón (Danny Huston), Andrómeda (Alexa Davalos), Calibos (Jason Flemyng), Spyros (Pete Postlethwaite), Ixas (Hans Matheson), Eusebio (Nicholas Hoult) o Io (Gemma Arterton) carecen de importancia y están ahí poco más que para rellenar (por no hablar de que algunos no se parecen nada a lo que deberían ser) en esta aventura sin alma ni interés. Sinceramente, espero que no veamos más películas tan malas como ‘Furia de titanes’ este año, el problema es que el 3D está atontando al público y me temo que esto sólo acaba de empezar.

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<![CDATA[Oscar al mejor filme extranjero, desnudando a la industria del cine español]]> http://www.blogdecine.com/oscars-2010/oscar-al-mejor-filme-extranjero-desnudando-a-la-industria-del-cine-espanol http://www.blogdecine.com/oscars-2010/oscar-al-mejor-filme-extranjero-desnudando-a-la-industria-del-cine-espanol Fri, 02 Oct 2009 16:26:41 +0000 seleccionado por 2355 c617x266_trueba.jpg

Me gustaría darle las gracias a Dios por este Oscar, pero sólo creo en Billy Wilder…así que, gracias, señor Wilder

-Fernando Trueba (1993)

Recuerdo cierta entrevista digital, de esas que los dos grandes periódicos (sólo grandes en cuestión de tirada…) de este país suelen ofrecer a sus lectores para que hablen con gente importante o famosa, en la que un individuo grosero y agresivo, le increpaba a Fernando Trueba que se las diese de indiferente en cuanto al Oscar cuando en realidad todos babeaban por él. Esas fueran sus palabras exactas. La respuesta de Trueba, un director que nunca me ha parecido un artista relevante pero que como persona humana me cae bastante bien, fue tajante y me agradó mucho.

La citada entrevista tuvo lugar varios años después de que se alzara con el calvo dorado y pronunciase las palabras que he reproducido arriba del todo. En aquella lejana ceremonia de los Oscar del año 1993 iba acompañado, en el momento de recoger el premio, por el productor Andrés Vicente Gómez. La ví en directo, con catorce años, y por aquella época aún no pensaba, como pienso ahora, que ese premio en concreto (y por extensión casi toda esta clase de premios) es un sinsentido que resulta casi mejor no ganar, y que frágiles industrias como la española se hacen un flaco favor a sí mismas estando tan pendientes de él. Por cierto, Trueba nunca volvió a ser el director interesante que era después de ese premio.

Si lo pensamos bien, el peor premio de todos, y por el peor me refiero al más politizado, al menos prestigioso en cuanto a credibilidad, y al menos interesante, es precisamente el que más gente sigue en todo el mundo. Y, en el fondo, es lógico. Siendo la industria cinematográfica más potente de occidente, tiene una serie de intereses comerciales que proteger, y que son su prioridad absoluta. Los premios que su academia entrega cada año no son más que otro instrumento comercial, orientado casi siempre a enaltecer y glorificar su propio tinglado.

Y dentro de estos premios, se encuentra la categoría de “mejor película extranjera”. No quiero pasarme de mal pensado, porque luego algunos me dicen que siempre estoy de no, pero que me argumenten los que no crean que es una especie de premio de consolación que no interesa a nadie, excepto a sus receptores, que ven aumentadas las posibilidades de que su proyecto alcance más salas y tengas más posiblidades comerciales.

Trueba, de San Sebastián a California

Una vez más, la academia española había elegido, como siempre, tres finalistas para luego quedarse con una. No entiendo muy bien, pues nadie jamás me lo ha explicado, por qué primero eligen tres y luego, pocos días más tarde, comunican la “ganadora”. Este es el primer detalle absurdo en todo este circo. El segundo es que, casi siempre, eligen una que no es ni mucho menos la mejor del año producida en este país, sino la que la academia considera que tiene más posibilidades de alzarse en febrero con el pequeñajo dorado.

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Este año, como ya sabemos, el honor ha vuelto a recaer en Fernando Trueba, que esperaba una calurosa acogida en el reciente Festival de San Sebastián que no sólo no ha tenido lugar, sino que ha sido reemplazada por una reacción gélida y hasta hiriente por parte de los medios de comunicación y del público. El buen hombre se lo tomó con resignación, pero se le ha visto animado tras conocer la noticia de la Academia. Incluso el presidente de la misma, el señor Alex de la Iglesia (sí, ese que dijo que el público siempre tiene que obtener lo que desea), le ha abrazado fervorosamente. Todos contentos, todos felices. Yupi.

Sinceramente, me da pena observar cómo esta gente, los supuestos lumbreras (algunos de ellos) de la industria cinematográfica española, monta semejantes cirios y se pone tan contenta para irse a California (siempre que sea finalista, que esa es otra, ni siquiera se sabe aún), mientras fracasan de manera estrepitosa en un festival de la categoría de San Sebastián. No creo que se pusieran tan contentos si les aclamaran en este u otros certámenes de esa índole, de eso estamos muchos seguros. Yo no he visto que, dentro de la industria, le den tanto bombo a una Concha de Oro española, o a un Oso de Oro (¿lo hemos ganado alguna vez?). Acaso una línea y media en el periódico a cuenta de un premio a la mejor dirección en Cannes para Almodóvar. Eso como mucho.

Pero lo que más prevalece en este engañabobos, es la sensación de que apenas hay nada que mandar a esta gente de Hollywood. Aunque, ¿no sería mejor que ellos eligieran primeramente las cinco que más les gustaran? Ah, no, que les interesa poquito y que prefieren que el trabajo lo hagamos nosotros. Ya. Allí se premian a sí mismos. Alguna película extranjera opta al premio a la mejor película, el más importante. Pero es porque quieren atraer o bien a sus actores, o bien a su director, o bien quieren copiar su estilo y hacerlo americano. Por qué hay tantos que lo consideran más importante que obtener un gran galardón en un certamen internacional, donde un jurado de artistas deciden sobre películas hasta entonces desconocidas, no lo puedo entender.

Dudo muchísimo que a Trueba le den su segundo Oscar, pero imaginemos por un momento que lo gana. Menuda algarabía. Ni punto de comparación con ganar la Concha de Oro. Total, se lo han llevado películas españolas que no lo merecían. Como dice cierto pianista, una razón más para emigrar de este país.

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<![CDATA['Dragonball Evolution', un desastre]]> http://www.blogdecine.com/criticas/dragonball-evolution-un-desastre http://www.blogdecine.com/criticas/dragonball-evolution-un-desastre Tue, 21 Apr 2009 16:02:39 +0000 seleccionado por 2355 goku

Posiblemente, la película más desastrosa que hay ahora mismo en la cartelera. Empecemos por ahí. Por donde hay que empezar a la hora de hablar de ‘Dragonball Evolution’ (2009), que como todos sabéis, se estrenó en España (y en otros países) el pasado 8 de abril. Seguro que habréis visto el cartel, en el cine o en las calles. Todo lo que hay de adaptación en esta película queda patente ya en el póster promocional. Podríamos decir que sólo se mantienen el título y los nombres de los personajes, casi todo lo demás ha sido, por decirlo amablemente, “reinterpretado”. Contando con eso, que no tiene nada que ver con lo que, en teoría, está adaptando, ¿qué tal como película? Bueno, sólo me viene a la cabeza un adjetivo: patético. Es una película tan mal hecha que su visionado se hace eterno, y apenas llega a los 80 minutos de duración.

Desde que se anunció que en Hollywood se estaba preparando una película sobre ‘Dragon Ball’, saltaron las alarmas, y las risas. Los fans de la serie de dibujos y del manga, que son muchos y ruidosos, se mostraron en general preocupados, mientras que los que no eran fans (o dejaron de serlo hace tiempo) se tomaron a broma que algo así pudiera realizarse realmente. Ambos grupos, con puntos de vista muy diferentes, se ponían de acuerdo en algo: era complicado hacer una buena película de la obra de Akira Toriyama. A esto había que sumar que el estudio responsable de la tarea era la odiada 20th Century Fox, la misma que está detrás de otra de las cosas más lamentables que nos ha llegado últimamente, ‘Street Fighter: La leyenda’ (también hablaremos de ella próximamente).

Es curioso porque, en cierto modo, todo esto recuerda a lo que ocurrió con ‘Watchmen’. Ambos proyectos levantaron una gran expectación desde el inicio, desde el anuncio de su desarrollo, resultando finalmente que el producto estrenado no logró satisfacer al público ni tampoco reventar las taquillas, como se esperaba en los despachos de quienes manejan este negocio (tampoco en los de quienes hicimos previsiones). Pero ahí acaban las similitudes, desde luego, porque mientras los avances de ‘Dragonball Evolution’ iban asustando y desvelando un producto rancio, los de la película de Zack Snyder no hacían más que aumentar las expectativas. Y en cuanto a lo cinematográfico, sería como comparar ‘Supersalidos’ con ‘El gran dictador’.

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Dice James Wong, el director de este descalabro, que cuando le ofrecieron el proyecto, no sabía casi nada de la obra de Akira Toriyama. Reconoce que “lo que sabía era por mis hijos, que veían ‘Dragon Ball Z’ en el canal de dibujos animados, así que en realidad no sabía prácticamente nada”. No tienes que jurarlo, James, se nota. Es imposible no comentar esta película sin destacar lo poquísimo que se parece a ‘Bola de dragón’. Cualquiera que haya visto un par de episodios o leído algunos de los cómics, se da cuenta enseguida que ‘Dragonball Evolution’ es un desastre como adaptación. Al parecer, en una primera versión del guión de Ben Ramsey (a quien hay que juzgar con relativa dureza, pues no deja de ser un encargo y no sabemos cuánto es suyo realmente), entre otras cosas, había un animal que hablaba. Y eso no le encajaba al director: “La intención era sentar las bases para que los no aficionados pudieran adentrarse en este mundo, ese animal hubiera sido demasiado cambio”.

Y uno se pregunta el porqué. ¿Por qué compran los derechos y luego hacen algo así, tan alejado del producto original? El dinero, claro, puede ser la respuesta. Pensaron que la marca ‘Dragonball’ vendería y punto. Que una historia cualquiera valdría, que con tomar los nombres y algunas situaciones, bastaba. Para qué invertir en talento y tiempo, si da igual. En mi opinión, el dinero no puede ser la razón principal, porque hay demasiados cambios y no todos tienen que ver con el presupuesto, sino más bien con una idea errónea de lo que iba a funcionar y lo que no, como lo del animal parlante (ni que fuera la primera vez que íbamos a ver eso). Además, tampoco tuvieron un presupuesto tan limitado, según Wong contaron con 50 millones de dólares. No me parece poco, es más, no sé en qué lo gastaron, viendo la pobre factura de la película. ¿En el sueldo de los actores? Lo dudo mucho.

El propio Toriyama reveló que se quedó pasmado cuando le mostraron el guión y los diseños de los personajes. No era para menos, pero, pasado el susto, el mismo creador del universo de ‘Dragon Ball’ pidió confianza y comprensión en la producción cinematográfica; confianza en los profesionales que estaban llevándola a cabo y comprensión en el sentido de que esta película era lo que decía más arriba, una nueva interpretación de la historia y los personajes, otra “cosa”. Hasta ahí estupendo. Es lógico además, ya decíamos que era imposible ser fiel a la obra original (muy rápido lo decimos, ¿seguro que no?), y no está nada mal que se intente introducir elementos nuevos o cambiar lo que no encaje en un guión de cine. Estupendo. Además, si la idea era que la película funcionase para todo tipo de público, es necesario que para entender la película no se requiera haber visto o leído nada sobre Goku y compañía.

Bueno, desde luego, todo ser vivo va a entender la trama de ‘Dragonball Evolution’. Hasta los recién nacidos. Se ha simplificado tanto que el resultado es cuanto menos ridículo. No es sólo que los personajes parezcan tontos, es que hasta repiten las mismas frases, varias veces a lo largo de la película. Perdí la cuenta de las ocasiones en que dijeron lo de tener “fe en uno mismo”. Aparte de eso, los diálogos pueden dividirse fácilmente entre “frases tópicas” y “frases sin sentido”. Del último tipo, entre otras, destacaría “Que me llame Chi-Chi no significa que sea estúpida” y “Ahora lo entiendo, para ser yo mismo debo ser dos”. No creáis que he seleccionado con dificultad, si a pesar de todos los avisos aún tenéis pensado ir a ver la película, preparad la libreta o la grabadora, os vais a cansar de apuntar diálogos patéticos.

En cuanto a la trama, buf… A ver, sin desvelar nada importante, os cuento. Tenemos a Goku, que es el protagonista. Es el típico adolescente del que se burlan los matones del instituto, pero tiene la suerte de haber sido entrenado por su abuelo, Gohan (al que sin embargo pide consejos para ligar). Así que gracias a eso, y su extraño poder interior, es capaz de moverse como Neo en ‘Matrix’ y derribar a cualquiera, antes de que las gotas de sudor caigan al suelo; cuando los matones le tocan demasiado las narices, son derribados sin esfuerzo. Por supuesto, Goku también tiene la suerte de volver loca a la chica más guapa del instituto, Chi-Chi, y cuando cumple dieciocho años lo celebra en una fiesta que ésta organiza, dejando solo a su querido abuelo.

Irremediablemente, éste es destripado por el malo, que llevaba mucho tiempo encerrado en algún sitio y ahora ha vuelto (el motivo y la forma en que ha escapado no se explican), para buscar siete bolas mágicas que, reunidas, hacen aparecer un dragón que concede un deseo. Que Piccolo sea aquí sumamente poderoso y luego, por el final, mucho más asequible es algo que se me escapa. Lo mismo que el uso de una ayudante para algo que podría hacer él mismo, sin problemas. No parece que esté ocupado en otros menesteres. Seguimos. Antes de morir del todo, Gohan revela a Goku que debe buscar a Roshi, su maestro, y reunir las bolas antes que el malo, la única forma de detenerle (esto es falso, como se demostrará más adelante). Porque pasaba por allí, Bulma se une al protagonista con la idea de hacerse famosa (es su objetivo en el film) y los dos se lanzan a la aventura. Primero a por Roshi y luego a por las bolas. Y a aprender a controlar el “ki”. Ah, y a conseguir pareja (Chi-Chi y Yamcha, que también aparece de la nada). Uy, y ya por último, a por Piccolo.

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Sobre la leyenda de Oozaru, la edad de Roshi, la sorprendente habilidad luchadora de Chi-Chi, el torneo espontáneo, la utilidad de los esbirros creados por Piccolo… os lo dejo a vosotros, porque yo no le encuentro ningún sentido. Del reparto, bueno, creo que lo más amable que puede decirse es que el guión es tan malo que no pueden hacer nada mejor con sus vacíos personajes. A mí el único que me parece destacable es Chow Yun-Fat, pero quizá sea porque me siempre me ha caído muy bien este actor, desde su brillante etapa como héroe de acción (‘A Better Tomorrow’ es mi favorita); una pena que participe en productos como éste, debe ser que no le llegan demasiadas propuestas interesantes, artística y económicamente. Y bueno, el peor, para mí, Justin Chatwin. Sencillamente, no puedes construir una película de éxito con este actor, no tiene carisma y es incapaz de expresar nada; de hecho no sabe ni llorar, a pesar de que lo intenta cuando muere el abuelo.

En conclusión, y por dejaros la palabra (creo que ya dije bastante), ‘Dragonball Evolution’ no se sostiene por ninguna parte, es exactamente eso que todos entendemos por un “bodrio”. Intenta ser una comedia de aventuras con toque fantástico, pero no consigue hacer nada bien, a menos que te partas de risa con los momentos de seriedad, claro. A mí me viene la imagen de un combate de boxeo; de tantos golpes, se pierde el sentido y el cerebro se acaba por desconectar. Es lo que hace para impedir más daños. Esta película es algo así, un cúmulo de golpes al buen gusto, a la lógica, al entretenimiento, al cine y, por supuesto, a los fans de la obra de Toriyama, que deberán correr a refugiarse en el VHS o el DVD para lavar sus heridas. Al resto nos queda pasar página, y buscar otra película, a ver si hay más suerte.

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En Blogdecine:

Especial sobre la película de ‘Dragon Ball’

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